Cómo Debe Darle el Sol a un Recién Nacido: Beneficios y Riesgos

29.10.2025

Cuando se trata de la salud de nuestros bebés, todos queremos hacer lo mejor. Con la llegada de un recién nacido a la familia, especialmente si es el primero, todo es nuevo y desconocido y surgen un montón de inseguridades y dudas sobre su salud y cuidados. ¡Tranquilos, es normal!

La Vitamina D en Recién Nacidos

Últimamente, se habla mucho sobre la vitamina D, ¿verdad? Cuando acudimos a la consulta del pediatra en la primera visita del recién nacido, salimos con la vitamina D pautada para el bebé. El pediatra nos dice que tiene administrarse durante el primer año de vida como prevención. Sabemos que es vital para su desarrollo, pero ¿qué riesgos puede tener el bebé cuando no recibe suficiente vitamina D? y ¿qué hay de los efectos secundarios si se la damos en exceso? Esta vitamina juega un papel fundamental en el desarrollo saludable de nuestros bebés.

Es el pilar para la correcta absorción y utilización del calcio y del fósforo, dos minerales esenciales para el desarrollo y crecimiento de los huesos y dientes sanos y fuertes en lactantes y niños de corta edad. Hace un momento comentábamos que la vitamina D es el pilar para la correcta absorción y utilización del calcio y del fósforo. La vitamina D es esencial para que el calcio se absorba en el intestino.

La falta de vitamina D hace que estos dos minerales no se absorban bien desde el intestino, llevando a niveles en sangre bajos de estos dos minerales y entonces el cuerpo los extrae directamente del hueso. Si un bebé no tiene suficiente vitamina D, puede sufrir debilitamiento de los huesos. Esto puede hacer que sean de baja estatura, que sus piernas parezcan arqueadas y que las rodillas se toquen. Las piernas arqueadas se encuentran dentro del rango de desarrollo normal del niño, y se cree que están relacionadas con una posición encogida en el útero.

Dosis Recomendada de Vitamina D

Cada bebé es único, por eso es fundamental seguir las recomendaciones del pediatra. Por lo general, la dosis recomendada es de 400 UI al día. Por todo lo que acabamos de contar, parece haber consenso entre las principales Asociaciones científicas de Pediatría tanto nacionales como internacionales en la recomendación de suplementar con vitamina D a todos los recién nacidos desde el nacimiento hasta que cumplan un año de vida.

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Como norma general, la Asociación Española de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría recomiendan suplementar al bebé con 400 UI de vitamina D al día.

Riesgos de la Vitamina D

Sobredosis de Vitamina D

Aquí es donde debemos ser especialmente cautelosos. Una sobredosis de vitamina D en bebés no es común, pero puede llevar a problemas más serios. Por ello, es fundamental ser conscientes de la cantidad que estamos administrando. En el caso de los niños, y sobre todo de los bebés, el principal motivo de sobredosis por vitamina D corresponde al error en la dosis administrada. Esta falta de estandarización en las dosis contenidas en los diferentes productos disponibles en el mercado, y los diferentes sistemas de dosificación utilizados en las soluciones líquidas de vitamina D (goteros, cuentagotas, jeringas de dosificación variable, …), que en general no facilitan una administración exacta, y a veces pueden provocar con facilidad errores en la cantidad exacta administrada al bebé, podrían vincularse a los casos de sobredosificación de vitamina D en los niños españoles.

La sobredosis de vitamina D puede producir hipercalcemia grave. En el año 2019, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) alertaron del aumento de las notificaciones de casos graves de hipercalcemia en adultos y en pediatría relacionados con sobredosificación de vitamina D, en el caso de los recién nacidos y lactantes, al administrarles dosis diarias muy superiores a las recomendadas.

Afortunadamente no hay muchos casos publicados en la literatura sobre intoxicación por vitamina D en la infancia. Pese a ello, debemos ser extremadamente cuidadosos en la administración de la vitamina D, sobre todo a los más pequeños de la casa. Es muy importante asegurarse de que la cantidad de gotas o de mililitros administrada sea exacta y no haya errores en la dosificación.

Efectos Secundarios de la Vitamina D

Al hablar de cualquier suplemento, siempre surge una pregunta clave: ¿tiene efectos secundarios? Con la vitamina D en nuestros bebés, la respuesta es que, es segura siempre que sigamos las recomendaciones y dosis pautadas por el pediatra. Ahora bien, como la mayoría de los fármacos, en algunas ocasiones puede presentar efectos secundarios leves y temporales. Y ¿qué hago si a mi bebe le produce estos efectos secundarios? Pues lo primero consultar con el pediatra. El te indicará cómo proceder. A veces retirará la vitamina D durante unos días para ver si el peque tiene mejoría y si vuelve a llorar más al volver a dar la vitamina D, probablemente te recomendará cambiar de marca. No todas las vitaminas D son iguales.

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La Exposición al Sol y los Recién Nacidos

Al tener una piel tan delicada, los recién nacidos no deben estar expuestos al sol (a través del que obtendrían el 90% de la vitamina D que necesitan), por lo que no son capaces de generar esa vitamina D necesaria y su única fuente es la alimentación.

La doctora Marina Rodríguez, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), destaca que se debe tener especial cuidado con los menores de 6 meses, ya que en ningún caso deben ser expuestos al sol, ni siquiera con protección. «Esto hace su piel más sensible a la radiación solar, de forma que podrá quemarse con más facilidad que la piel de un adulto, y el daño solar recibido generará un ‘efecto memoria’ en su piel que lo hará más propenso a sufrir cánceres cutáneos tipo melanoma y no melanoma cuando sea adulto.

Cuando los niños alcanzan los tres años, la piel queda completamente desarrollada para la exposición al sol. Pero esto no significa que deban tomarlo con frecuencia. Se recomienda que siempre se utilice una fotoprotección total y antes de las 10 de la mañana y después de las 6 de la tarde. Se debe aplicar una crema solar con factor de protección total 30 minutos antes de la exposición y renovarlos cada 2 o 3 horas, tras el baño, y si se suda mucho.

Protección Solar en Bebés Mayores de 6 Meses

A partir de los 6 meses, los bebés ya pueden disfrutar más del exterior, pero su piel sigue siendo muy delicada. La piel de los niños necesita tiempo para adaptarse al sol. Por eso, es clave que la exposición sea gradual y siempre con fotoprotección adecuada. La exposición al sol siempre conlleva el riesgo de deshidratación debido a la pérdida de líquidos y electrolitos a través del sudor, por lo que es de vital importancia mantenerse hidratado con regularidad. Antes de pensar en cremas, piensa en ropa. Sí, la protección física es la primera barrera frente al sol, y en el caso de los más pequeños, es tu mejor aliada.

Cuando se trata de fotoprotección, no todos los protectores solares son aptos para bebés y niños. Su piel es más fina, más permeable y con menor capacidad para defenderse frente a los rayos UV. Por eso, es esencial usar productos especialmente formulados para ellos. Esté testado dermatológica y pediátricamente.

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Consejos para Proteger la Piel del Bebé del Sol

  1. Nunca antes de cumplir 1 año. Antes del año de edad, la mejor forma de proteger a los bebés es no exponerlos nunca directamente al sol.
  2. Evita que le dé el sol en las horas centrales del día. Los rayos solares son más fuertes y perjudiciales entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde, por lo que, especialmente un recién nacido, pero también un niño de hasta 3 años, no debería permanecer al sol en esta franja horaria bajo ningún concepto.
  3. Cubre la mayor parte de su cuerpo con ropa adecuada. En el caso de bebés y niños pequeños, usar gorra, gafas de sol, pantalones y camiseta es imprescindible. Las gafas de sol deben ser adecuadas, nunca juguetes.
  4. Elige un fotoprotector específico para bebés y niños pequeños. A partir de los seis meses, podemos aplicar a los niños fotoprotectores, pero teniendo en cuenta que estén especialmente formulados para ellos. Es decir, que estén testados pediátricamente, cuenten con un SPF superior a 50, protejan adecuadamente de las radiaciones UVA, UVB e IRA, tengan en cuenta el tipo de piel y, a poder ser, que contengan filtros físicos en lugar de químicos. Aplícalos cada dos horas y después de cada baño. También es recomendable elegir uno que sea resistente al agua.
  5. Vigila los posibles efectos del sol en tu bebé. De este modo, podrás detectar a tiempo las señales de impacto solar. Por ejemplo, no dejes pasar signos de nerviosismo, enrojecimiento de la piel, pigmentación… La piel tiene memoria y los daños se pueden manifestar también a largo plazo en forma de envejecimiento cutáneo o mayor riesgo de sufrir melanoma en la edad adulta.. En este sentido, no apliques colonias ni otros cosméticos sobre la piel del niño, debido a la posibilidad de inducir reacciones perjudiciales con la exposición al sol. Y consulta con tu médico o farmacéutico si el niño está tomando medicamentos porque algunos pueden producir fotosensibilidad.
  6. Mantén a tu hijo hidratado. Asegúrate de que toma todo el líquido que necesita para hacer frente al sol y a las altas temperaturas. Recuerda que su piel no tiene a esta edad la misma eficacia para regular el control de la temperatura corporal. Si ya come alimentos sólidos, también las frutas son muy recomendables, por su gran cantidad de agua.
  7. Elige zonas donde haya sombras o créalas. Arboledas, toldos, sombrillas… Cualquier elemento que proyecte sombra servirá para proteger a tu bebé del sol, aunque recuerda usar el fotoprotector también bajo la sombra, pues el agua y la arena reflejan los rayos de sol.
  8. Consulta los índices ultravioleta e infrarrojos. Antes de la exposición al sol, se recomienda informarse de los niveles de radiación a través de canales como la Agencia Española de Meteorología (AEMT). Esta consulta te ayudará a planificar las actividades familiares al aire libre y a evitar la exposición en aquellos días en que los niveles de radiación son más perjudiciales.
  9. No bajes la guardia después del verano. El sol es peligroso durante todo el año, por lo que debes seguir protegiendo a tus hijos también fuera del periodo estival o en días nublados. Además, algunos tipos de nubosidad aumentan la peligrosidad del sol, al igual que la altitud.
  10. Predica con el ejemplo. Trata de concienciar a tus pequeños de los riesgos que entrañan las radiaciones dando ejemplo. Esto es más importante que nunca con niños a partir de los 12 años, quienes son más autónomos y es una edad en la que la responsabilidad de la fotoprotección comienza a recaer sobre ellos mismos. Si han visto a los adultos de su entorno exponerse al sol de manera responsable es más probable que hayan adquirido esos hábitos y los sigan aplicando por su cuenta.

Quemaduras Solares en Bebés

A pesar de todas tus precauciones, tu bebé tiene una quemadura solar. En los más pequeños, con menos de 15 minutos de exposición al sol es suficiente para que aparezcan… ¿Qué hacer en caso de quemaduras solares? ¿Hay que llamar al médico? ¿Cómo tratarlas de manera eficaz?

La piel se pone roja, sensible y caliente. Pero ¿Qué sucede exactamente en nuestra piel? La piel delicada de bebés y niños absorbe los rayos más rápida e intensamente. Las quemaduras solares, además de ser dolorosas, son aún más peligrosas porque la exposición a los rayos UV durante la infancia es decisiva para la salud en la edad adulta.

Qué Hacer Ante una Quemadura Solar

  1. Evitar el sol es la primera de las precauciones a tomar, durante varios días, aunque ya vaya de baja o, aunque el bebé no parezca quejarse de ello. Porque si antes de recuperar la normalidad, vuelves a exponer la piel infantil al sol, una quemadura benigna para el bebé puede volverse grave en muy poco tiempo.
  2. Un baño templado calma la sensación de ardor en la piel del bebé y consigue un doble efecto positivo. Al sumergirle en agua templada alivias su piel y además el baño lo distraerá de su desventura.
  3. Al salir del baño, seca a ligeros toquecitos, tamponando con una toalla muy suave, sin frotar la quemadura. También puede colocar suavemente una compresa de agua fría en la zona a tratar. El agua fría del grifo es suficiente (sin que esté helada).
  4. Extiende una buena capa de crema calmante para bebés o loción en la piel irritada de su hijo. ¡La piel del bebé debe permanecer hidratada a toda costa! Sobreexposición rima con deshidratación.

Si la quemadura solar en la piel del infante es más grave, pueden aparecer ampollas con un líquido transparente.

¿Cuándo Llevar al Bebé a la Playa?

La edad para llevar un bebé a la playa siempre suscita debate entre pediatras y especialistas. Los recién nacidos son personas muy sensibles a los factores externos y no soportan bien las altas temperaturas.

La mayoría de especialistas coinciden en que lo más seguro es esperar a que el bebé cumpla al menos 6 meses antes de exponerlo al ambiente playero. Si tu pediatra lo autoriza y mantienes a tu bebé todo el tiempo a la sombra, bien hidratado y sin exposición directa, algunos profesionales permiten estancias muy cortas desde los 3‑4 meses.

Problemas Comunes en la Piel del Bebé en Verano

En verano hay que tener mucho cuidado con las infecciones gastrointestinales, ya que el calor activa las bacterias que las provocan y que uno de sus síntomas, la diarrea o los vómitos, causa una rápida deshidratación. Sin duda, lo mejor es prevenirlas. Si le das el pecho a tu hijo hay menos posibilidades de que sufra estas infecciones, pero no olvides mantener una buena higiene: lávate bien las manos antes de cada toma. Si se alimenta con biberón en estos meses más que nunca te conviene usar agua hervida, y esterilizar el biberón, la tetina, la rosca y la tapa antes de cada toma. Si decides preparar un biberón con antelación guárdalo en el frigorífico hasta que se lo des.

Se manifiesta generalmente en recién nacidos y niños menores de un año, en forma de manchas rosadas y/o erupciones en los pliegues de la piel y en la cara, especialmente en zonas donde se acumula el sudor. Orina, heces, humedad... Son factores que pueden producir irritaciones en la zona del pañal. Para evitarlo, intentar que el bebé pase el menor calor posible y así reducir la sudoración y extremar la higiene. Debe dejarse la zona descubierta para que se ventile y lavarla con jabón hipoalergénico y sin detergentes.

Es una infección vírica y no es peligrosa, pero sí es contagiosa por contacto directo estrecho. Se presenta en forma de pequeños bultitos de color rosado, a veces amarillento o blanquecino que aparecen en forma de racimo.

Cuidados Generales de la Piel del Bebé en Verano

  • Higiene: realizar baños cortos y con agua templada. De esta manera se eliminan los residuos de sudor, sal, cloro… Utilizar jabones hipoalergénicos, sin perfumes, tóxicos ni detergentes. Existe una amplia gama de jabones especializados para la higiene de los bebés.
  • Hidratación: aplicar a diario una crema hidratante para reconfortar la piel y evitar la sequedad, ya que el agua de la piscina y de la playa reseca la piel.
  • Evitar la exposición solar, dentro de lo posible. Si el niño se expone a radiación, utilizar siempre filtros solares como ropa o fotoprotectores.

Conclusión

Cuidar la piel de tu bebé del sol es esencial para su salud y bienestar a largo plazo. Siguiendo estas recomendaciones, podrás disfrutar del aire libre con tu pequeño sin preocupaciones.

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