Cómo enraizar la Cuna de Moisés en agua: Cuidados y consejos
Introducir esquejes en agua es una técnica comúnmente empleada para multiplicar ejemplares de plantas, siendo un método sencillo, eficaz y económico. A pesar de su sencillez, es preciso conocer qué especies son las más indicadas para esquejar, así como los cuidados que la planta debe recibir durante el arraigo y el posterior trasplante.
Plantas recomendadas para enraizar en agua
No todas las plantas pueden cortarse y enraizar en el agua, pero sí varias plantas de interior, de jardín y arbustos. Las plantas que garantizan los mejores resultados son las de tallos blandos no leñosos. Algunas de ellas son:
- Potos
- Syngonium
- Filodendro
- Espatifilo (cuna de Moisés, flor de la paz, lirio de la paz o flor de cupido)
- Diefembaquia
- Chlorophytum
- Plantas aromáticas, como la menta, el orégano, la albahaca, la salvia, la estevia, la melisa, el estragón, el tomillo y el romero.
- Adelfa
- Hiedra
- Begonia y begonia rex
- Cissus
- Fitonia
- Hojas de la violeta africana
- Sansevieria
El proceso en las plantas grandes con tallos duros no es tan sencillo, puesto que requieren un esquejado más complejo y delicado.
Cómo esquejar la Cuna de Moisés en agua
Para que el esqueje arraigue con fuerza en el agua se debe proceder del siguiente modo:
Paso 1. Cortar del tallo de una manera apropiada
En primer lugar, es conveniente emplear una tijera para bonsáis, una podadera o una pequeña navaja. De esta manera, se obtiene un corte firme y definido. La incisión debe hacerse debajo de un nudo, ya que en este punto se forman con más facilidad las raíces. Es la parte del tallo, algo más abultada que el resto, de la que nacen las hojas y yemas. La longitud del esqueje depende en gran medida del tipo de especie que se desee multiplicar.
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Paso 2. Depositar en un recipiente lleno de agua
Lo siguiente que debes hacer es introducir el tallo en un recipiente lleno de agua. Sirven vasos, botes de cristal o pequeños jarrones. Lo mejor es que sean transparentes, para poder ver cómo evoluciona. Es posible que el esqueje tenga hojas inferiores. Debes retirarlas antes de introducirlo en agua para evitar que se pudran. El tallo es la única parte del brote que debe permanecer sumergida. Si el recipiente es ancho, hay que cubrirlo con un papel de aluminio o plástico y perforarlo para introducir el esqueje. Deberían quedar sumergidos varios nudos, ya que es precisamente en los puntos de inserción de las hojas donde tienden a formarse naturalmente las raíces.
Paso 3. Añadir abono
Tras colocar el tallo en agua, para alimentar al vegetal es aconsejable añadir al agua un abono orgánico rico en vitaminas.
Paso 4. Mantener la luz y temperatura adecuados
Una vez realizados los pasos anteriores, debes buscar un lugar adecuado para la planta. Lo mejor es colocar el tarro, botella o jarrón en un lugar luminoso y cálido, a unos 19°C.
Paso 5. Pasar a una maceta
Cuando sus raíces tengan una longitud de al menos 5 cm puedes pasarlo a una maceta con sustrato. Es muy importante hacerlo con delicadeza, ya que las raíces que crecen en el agua son más débiles, por lo que no conviene manipular mucho el sistema radicular.
Tipos de esqueje
Hay diferentes tipos de esquejes:
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- De tallo
- Herbáceo: sobre todo son de plantas ornamentales, de interior y exterior.
- Semileñoso: se hacen en el final del verano u otoño, con brotes surgidos en primavera. Se deben dejar solamente una o dos hojas superiores.
- Leñoso: con tallos leñosos no es fácil hacer esquejado en agua.
- De hoja
Algunas plantas (no todas) pueden echar raíces a partir de una de sus hojas, en contacto con el agua. No es muy habitual.
- De raíz
No es muy frecuente. A partir de un trozo de raíz, surge una nueva planta independiente.
Consejos para el trasplante posterior
- Los esquejes deben permanecer en ambientes templados. No es recomendable exponerlos de forma directa al sol ya que corren el riesgo de secarse.
- Las nuevas raíces que crecen son muy finas y sensibles. Su longitud determina el momento apropiado para llevar a cabo el trasplante. No conviene dejarlas crecer demasiado ni precipitarse. La medida más oportuna son 5 cm.
- Una vez que las raíces han alcanzado esa longitud, se depositan en una maceta pequeña con tierra mezclada al 20% con arena o turba. Resulta útil conservar los esquejes trasplantados bajo un film de plástico, colocado con dos tutores, al menos un mes.
- Durante ese tiempo, hay que regar la planta por inmersión de forma continua.
- Finalizado ese periodo, se destapa el ejemplar y se coloca en una posición intermedia, entre sol y sombra, sin descuidar el riego diario.
El Espatifilo (Cuna de Moisés): Cuidados adicionales
El Espatifilo, también conocido como Cuna de Moisés, es una planta de interior muy atractiva y fácil de cuidar. Aquí te damos algunos consejos adicionales para su cuidado:
Lugar ideal
En su hábitat natural, el espatifilo crece a la sombra de árboles grandes. Por esta razón, está muy a gusto en un lugar semisombreado. Incluso los rincones un poco más oscuros de la casa son adecuados para esta planta. En general, prefiere los lugares luminoso, luz solar indirecta o suave, el sol directo puede provocar que las puntas de las hojas se vuelvan marrones. En cuanto a la temperatura, se sienten cómodas a una temperatura ambiente de hasta un máximo de 25 grados. En invierno, cuando entra menos sol por la ventana, la planta puede mantenerse un poco más fresca. Sin embargo, la temperatura ambiente no debe bajar de los 18 grados.
Plantación y trasplante
En una maceta, la hoja (Spathiphyllum wallisii) sólo dispone de una cantidad limitada de tierra. Por lo tanto, conviene trasplantar la planta cada dos años para garantizar un crecimiento sano y la formación de flores o brácteas decorativas. El mejor momento es en primavera, antes de que la planta inicie su fase de crecimiento. Elige una maceta un poco más grande y rellénala con una capa de drenaje. Coloca por encima tierra de alta calidad para plantas verdes y palmeras e introduce el espatifilo. Por último, rellena los huecos con tierra y riega bien la planta.
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Riego
Para que crezca bien, la tierra del espatifilo (Spathiphyllum wallisii) nunca debe secarse por completo. Tampoco debe estar demasiado húmeda, con lo que es mejor hacer siempre la prueba del dedo antes de coger la regadora: si la tierra está seca, hay que regarla; si está húmeda, se puede esperar algún dia más. La frecuencia de riego depende siempre de la ubicación, la tierra disponible y el tamaño de la planta. Incluso en invierno, cuando las hojas con vaina están inactivas, siguen necesitando cierta cantidad de agua, sobre todo si las temperaturas son similares a las de primavera y verano durante la fase de crecimiento debido a la calefacción, requieriendo un riego cada 7-15 días. El espatifilo está más contento con agua poco calcárea.
Abono
La planta de interior necesita suficientes nutrientes para producir flores y un follaje exuberante. Abónala una vez a la semana de marzo a octubre con un abono líquido rico en potasio, como el abono COMPO BIO para plantas verdes, que se adapta perfectamente a las necesidades de las plantas verdes. Durante los meses de invierno, las hojas no están tan hambrientas, por lo que basta con abonar una vez al mes. Si tiendes a olvidarte de abonar, las varitas de abono verde para plantas COMPO con guano son ideales: aportan a tu espatifilo todos los nutrientes que necesita para un crecimiento sano durante tres meses.
Propagación
Si quieres propagar tu espatifilo, puedes hacerlo durante el trasplante. Puedes dividir la planta o propagarla a través de los brotes laterales que produce la planta madre. En ambos casos, retira primero la tierra para que las raíces queden visibles. A continuación, utiliza un cuchillo afilado para cortar las partes de la planta que ya tengan dos o tres hojas o separa con cuidado los brotes ya formados de la planta madre. Asegúrate de llevar guantes para evitar la irritación de la piel por la savia que se escapa. Coloca las plantas jóvenes en una maceta individual con tierra verde para plantas. Por regla general, las pequeñas plantas de una sola hoja crecerán bien en su nuevo hogar en pocas semanas.
Problemas comunes y soluciones
- Una hoja no florece: Una ubicación demasiado oscura o fría, carencias de nutrientes o agua del grifo calcárea pueden ser la causa de la falta de floración. Asegúrate de que la planta esté en un lugar luminoso durante unas horas al día y que la temperatura sea de unos 20 grados durante el día. En lugar de agua del grifo, utiliza agua de lluvia o descalcifica el agua del grifo. Puede que el motivo este en el substrato, que lleve mucho tiempo sin cambiarse, este agotado y no sea capaz de retener de manera adecuada el agua y los nutrientes, prueba a renovarlo.
- Hojas amarillas: Si las hojas de tu espatifilo (Spathiphyllum wallisii) se vuelven amarillas, puede deberse a varias razones. Por un lado, un lugar demasiado soleado es una posible causa, por otro, las hojas amarillas pueden indicar encharcamiento. Comprueba si el suelo está muy húmedo y trasplanta tu espatifilo si es necesario para que las raíces se recuperen y no empiecen a pudrirse. La falta de nutrientes también puede indicar una coloración amarilla sobre todo por la falta de hierro, siempre y que observas que las hojas se vuelven amarillas y la nervadura se mantiene verde.
- Puntas de las hojas marrones: Las causas más comunes del color marrón de las puntas de las hojas son las quemaduras provocadas por un exceso de luz solar y un aire demasiado seco. El lugar debe ser lo más luminoso posible, pero se debe evitar una ventana orientada al sur. Si la humedad es demasiado baja, puedes pulverizar la planta y utilizar un humidificador para aumentar la humedad de tu hogar.
Plagas
El espatifilo es una planta de interior muy robusta, por lo que no es especialmente susceptible a las plagas. Sin embargo, cuando el aire es seco, los ácaros pueden causar estragos en la planta. Estas pequeñas plagas se reconocen por sus finas telarañas y el moteado brillante de sus hojas. Las moscas blancas, las cochinillas y los pulgones también pueden aparecer en el espatifilo. Lo mejor es controlar el espatifilo con regularidad para poder reaccionar rápidamente en caso de infestación.
Trasplante y el shock del trasplante
El shock del trasplante no se debe tanto al daño que le podamos hacer a las raíces durante el trasplante, sino al cambio de condiciones al que se enfrenta la planta en su nuevo medio: pasa de un medio de humedad alta y temperatura controlada, a un medio más seco y de cambios de temperatura considerables.
Una vez hemos realizado el trasplante debemos intentar minimizar las condiciones que pueden provocar el shock, para que la transición al nuevo medio resulte lo más sencilla posible. Si los días son muy calurosos, colócala en un lugar resguardado del calor y de la luz, aunque eso significa darle menos luz de lo que la planta en teoría necesita. Si las temperaturas por el contrario son bajas, colócala en un pequeño invernadero o en el interior de casa un tiempo, en una zona con temperaturas agradables.
La humedad juega un papel importantísimo en este momento, el truco está en empezar con niveles de humedad y riego altos los primeros días e ir disminuyendo poco a poco para que la planta se acostumbre, tampoco quieres que esté tan cómoda que sus raíces no se desarrollen en búsqueda de agua!
Una buena idea es utilizar fertilizante a base de algas marinas, ya que contiene aminoácidos y hormonas vegetales que se asimilan muy rapidamente y que dan mucho vigor a la planta, mejorando además sus resistencia a condiciones adversas. También es muy rico en potásio, que favorece la absorción de agua por parte de las raíces.
Consejos para trasplantar
- En los meses cálidos, es mejor trasplantar cuando esté nublado o durante las horas más frescas de la tarde. Esto le dará a la planta toda la noche para adaptarse a su nuevo lugar antes de exponerse al calor y la luz brillante del día.
- Antes de comenzar el trasplante es imprescindible tenerlo todo preparado. Asegurate de tener un buen sustrato preparado y bien humedecido. Es muy importante que el medio donde vayamos a trasplantar esté mullido, húmedo y bien nutrido.
- Utiliza semilleros biodegradables.
- Trátalas con cariño: No tengas prisa! aprieta con cuidado los márgenes de la maceta para despegar el sustrato todo de una.
- Protégela del viento: El viento aumenta la perdida de agua por las hojas y la evaporación del suelo. Para ello, el uso de pantallas y/o vegetación alta resulta de mucha ayuda. Para proteger el suelo y evitar que el viento y la luz incidan directamente, coloca una capa de hojas, paja, o film de acolchado.
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