¿Cómo eran las casas en Belén en tiempos de Jesús?
Para comprender mejor el contexto del nacimiento de Jesús, es fundamental conocer cómo eran las casas en Belén en aquella época. Belén, ubicada a 8 km de Jerusalén, era una aldea modesta que se desarrolló a lo largo de una cresta en la región montañosa de Judea. Las casas, construidas con materiales sencillos, reflejaban la vida cotidiana de sus habitantes, dedicados principalmente a la agricultura y la ganadería.
La Ubicación y el Entorno de Belén
«Tenemos perfectamente localizado dónde estaba el Belén del Antiguo Testamento y también el Belén del Nuevo Testamento», que es en el que nació Jesús. Afirma Hipólito Sanchiz, profesor de Historia Antigua del Oriente Próximo de la Universidad CEU San Pablo.
Las laderas de las colinas circundantes de Belén y sus campos adyacentes proporcionaron tierras agrícolas fértiles para cosechar trigo y cebada, lo que probablemente le dio al pueblo su nombre hebreo, «Casa del Pan». Se consumía gran cantidad de verduras, como ajos, cebollas, lechugas, coles, nabos, zanahorias, etc., por ello, además de campos de cereal había huertas con estos alimentos.
Características de las Viviendas
En Belén, las casas modestas se realizaban con ladrillos de adobe revistiendo los muros con una capa de cal. Tenían un techo realizado con vigas entrecruzadas con ramajes que cubrían con barro, al cual pasaban un rodillo de piedra. Los vecinos aprovechaban las cuevas naturales como almacenes y establos, o bien las excavaban en la ladera. En una de estas grutas, nació Jesús.
Para nuestra representación se han elaborado las casas siguiendo en gran parte la forma de la referencia 4246 de Playmobil, añadiendo una pequeña ventana en algunas y detalles como telas o vigas visibles.
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Las casas en Nazaret tenían dos partes: una inferior y otra superior. En la superior, que era donde se habitaba, el suelo estaba cubierto de esteras y, en las paredes, había una serie de vasares donde se guardaba las mantas con la parte inferior se utilizaba como almacén, telar o pequeño taller; solían también estabular algunas cabras para disponer de leche.
La Gruta de la Natividad
«Al lado de esta aldea, en las afueras, había cuevas. La zona de las montañas de Judea es mayoritariamente de roca caliza, en la que hay muchas irregularidades, abrigos, cuevas, etc. En el caso de Belén, más que lugares de paso para los pastores, Sanchiz cree que «las cuevas que habría a las afueras se usarían como corrales» para los propios habitantes de la aldea. La gruta en la que nació Jesús, añade, podría ser de alguno de los familiares de José, que era de Belén, y que no pudiendo recibirlo en casa le ofreció este alojamiento.
Lucas nos dice que «María puso al Niño en un pesebre», esto nos llevaría a la idea de un establo pero, como dice Benedicto XVI, en la región en torno a Belén se utilizan las cuevas, abundantes en la zona, como establos. Nos recuerda el Papa Emérito que San Agustín interpreta el pesebre en sentido de lugar de alimento de animales, y yace en el pesebre de Belén el verdadero alimento del cielo, el alimento que da la vida eterna.
El pesebre «era de piedra caliza, muy típicos de la zona y que todavía se pueden ver. La mayoría de las veces no estaba pegado a la pared.
Oficios y Vida Cotidiana
Se ha querido representar al alfarero, ya que era un oficio muy respetado dado que su producción era muy necesaria para la vida cotidiana. Elaboraba cántaros, ánforas, vasos y cualquier tipo de utensilio casero. También podemos ver cómo se realizaban las vestiduras u otros artículos entretejiendo hilos en un telar. Otro oficio que se ha incorporado es el de la panadera.
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El pan era el principal alimento y había de dos tipos, de cebada para los más pobres y de trigo para los más pudientes.
Nuestro mercado está compuesto por mercaderes que venden cestos de mimbre, frutas, verduras, especias, panes, quesos, telas, carnes y pescados. Con respecto a estos últimos, hay que aclarar varios aspectos. El puesto que hemos incorporado que vende carne, tiene solamente productos como jamones y embutidos de animales como el ciervo, el corzo o el cordero, nada procede del cerdo, ya que según el cashrut era un animal impuro.
Importancia Histórica y Religiosa
Lucas nos dice en su Evangelio: «Y mientras estaban allí (Belén) le llegó el tiempo del parto y dio luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no tenían sitio en la posada». La idea de que no tenían sitio en la posada nos deba hacer pensar.
La revista católica Alfa & Omega (nª1240, 15-22 de diciembre de 2021) muestra un titular en portada que dice “El Señor nace en una casa prestada”.
Es mencionada en algunas cartas enviadas por el gobernador egipcio de Palestina al faraón, en torno al año 1350 a. C. Después, la conquistaron los filisteos.
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En la Sagrada Escritura, se alude por primera vez a Belén -que por entonces se llamaba también Éfrata : la fértil- en el libro del Génesis, cuando se relata la muerte y sepultura de Raquel, la segunda esposa del patriarca Jacob: Raquel murió y fue sepultada en el camino de Éfrata, es decir, de Belén (2).
Más adelante, cuando se hizo el reparto de las tierras entre las tribus del pueblo elegido, Belén quedó asignada a la de Judá y fue cuna de David, el pastorcillo -hijo menor de una familia numerosa- elegido por Dios como segundo rey de Israel.
Pero tú, Belén Éfrata, aunque tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser dominador en Israel; sus orígenes son muy antiguos, de días remotos.
La Basílica de la Natividad
Apoyándose en esta tradición, continuada y unánime, el emperador Constantino mandó construir una gran basílica sobre la gruta: fue consagrada el 31 de mayo del año 339, y en la ceremonia estuvo presente santa Elena, que había impulsado decididamente esta empresa.
No es mucho lo que se conserva de la primitiva basílica, que fue saqueada y destruida durante una sublevación de los samaritanos, en el año 529. Cuando se restableció la paz, Belén fue fortificada, y el emperador Justiniano mandó construir una nueva basílica, que se edificó en el mismo lugar de la primera, pero con mayores proporciones.
Desde la plaza que hay delante de la basílica, el visitante tiene la impresión de hallarse frente a una fortaleza medieval: gruesos muros y contrafuertes, con escasas y pequeñas ventanas. Se entra por una puerta tan diminuta que obliga a pasar de uno en uno, y aun así con dificultad: es preciso inclinarse bastante.
La basílica -con planta de cruz latina y cinco naves- tiene una longitud de 54 metros. Las cuatro filas de columnas, de color rosáceo, le dan un aspecto armonioso. En algunos lugares, es posible contemplar los mosaicos que adornaban el pavimento de la primitiva iglesia constantiniana; en las paredes, también se han conservado fragmentos de otros mosaicos que datan de los tiempos de las Cruzadas.
Pero el centro de esta gran iglesia es la Gruta de la Natividad, que se encuentra bajo el presbiterio: tiene la forma de una capilla de reducidas dimensiones, con un pequeño ábside en el lado oriental. El humo de los cirios, que la piedad popular ha puesto durante generaciones y generaciones, ha ennegrecido las paredes y el techo. Allí hay un altar y, debajo, una estrella de plata que señala el lugar donde Cristo nació de la Virgen María.
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