Fortificación de la Leche Materna: Beneficios y Riesgos

04.11.2025

Cuando una madre opta por la lactancia materna, es importante que durante este periodo cuide su alimentación puesto que el bebé recibe todos los nutrientes necesarios para su desarrollo a través de la leche materna. Por ello, se recomienda que la mujer siga una dieta sana y equilibrada durante el periodo de lactancia. No es necesario seguir una pauta de alimentación específica, pero sí prestar atención a algunos alimentos beneficiosos y otros que pueden ser perjudiciales.

Es fundamental que sea una dieta variada y haya aporte nutricional de las frutas, verduras, cereales, legumbres, carnes, pescados, huevos y lácteos.

¿Impacta la alimentación materna en la lactancia?

Uno de los beneficios de la lactancia materna es que ayuda a la mujer a perder peso después de dar a luz. Esto es debido al consumo energético que conlleva la lactancia. Sin embargo, no se aconseja realizar ningún tipo de dieta durante la lactancia para adelgazar y recuperar la talla.

Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leche materna es el mejor alimento para el bebé lactante, ya que contiene todos los nutrientes que necesita (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua) en cantidad y calidad. Otro beneficio de la leche materna es que aporta anticuerpos al bebé para fortalecer su sistema inmunitario.

Sin embargo, para que la composición de la leche sea la adecuada y el bebé consiga todos los nutrientes necesarios para su desarrollo, la madre debe llevar una alimentación saludable.

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Es cierto que la leche materna es capaz de cubrir las necesidades alimenticias del bebé, aunque la madre no se alimente correctamente. No obstante, si la madre no sigue una alimentación saludable durante la lactancia podría resultar perjudicial para la salud, pues la falta de nutrientes se extraerá de las reservas de la madre.

La lactancia es, junto con el embarazo, una de las etapas de la vida de la mujer con mayor requerimiento nutricional.

Por otra parte, una dieta baja en calorías o que incluya alimentos de un sólo grupo puede disminuir la cantidad y la calidad de la leche que se produce.

Recomendaciones nutricionales

En numerosas ocasiones, las madres que optan por la lactancia materna notan un aumento del hambre. Esto es completamente normal, ya que el cuerpo está ejercicio un mayor esfuerzo para producir leche.

Pese a este aumento del hambre, lo aconsejable es consumir pequeñas cantidades, pero de manera muy frecuente. Esto favorecerá el mantenimiento de los niveles energéticos de forma constante, además de controlar el hambre y evitar los atracones.

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A continuación, se detallan otras consideraciones importantes sobre la alimentación durante la lactancia, así como los alimentos y bebidas más adecuados para la alimentación materna.

¿Cuáles son los alimentos adecuados para la lactancia?

Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento.

Entre los alimentos más aconsejados durante la lactancia se encuentran los siguientes:

  • Cereales y legumbres: el pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro. Por ello, se aconseja incluir una pequeña cantidad de estos tipos de alimentos en cada comida principal.
  • Frutas y verduras: deben consumirse siempre frescos. Los alimentos frescos tienen más nutrientes que los procesados. Además, las frutas y las verduras frescas son la principal fuente de vitaminas y minerales. Al igual que sucede con los cereales y las legumbres, las frutas y las verduras también se deben consumir diariamente.
  • Carne: la de vacuno tiene un alto contenido en proteínas, lo cual cubre las necesidades energéticas de la madre lactante. Además, la carne de vacuno contiene ácido fólico o vitamina B9 que intervienen en la formación de varios tejidos, como los músculos, los nervios y la sangre. Por todo ello, la cantidad semanal recomendada de carne roja es de 2 o 3 veces; mientras que las carnes blancas y los huevos pueden consumirse con más frecuencia.
  • Pescado: es una fuente clave de proteínas cuando se está amamantando. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA) que juega un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso (principalmente del cerebro). Está científicamente demostrado que el ácido omega-3 que consume la madre llega al niño a través de la leche materna. Además, el DHA también mejora la salud de la madre, ya que las mujeres que presentan una menor cantidad de DHA son más propensas a la depresión postparto.
  • Lácteos: es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio. Si la madre no ingiere el suficiente calcio para producir la leche, lo extraerá de sus reservas en los huesos. En cualquier caso, es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa.
  • Grasas saludables: el consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante. Algunas de ellas aportan omega-3 y omega-6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé, y también otras vitaminas importantes como la A y la D.

Influencia de la alimentación materna en el sabor de la leche

Algunos alimentos, especialmente las verduras, pueden afectar las características organolépticas y digestivas de la leche materna. Como resultado de ello, el bebé podría mostrar rechazo hacia el sabor de la leche o tener dificultades digestivas si algunos alimentos no le sientan bien.

Por lo general, el bebé llorará o se sentirá irritado tras la toma si nota que la leche tiene un sabor demasiado fuerte para él. Es importante que la madre observe estas reacciones. En caso de ser necesario, la mamá deberá eliminar ciertos alimentos de su dieta para evitar esta situación.

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Algunos de estos alimentos que pueden alterar el sabor de la leche materna son los siguientes: cítricos, coliflor, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos, puerros y la comida picante. No obstante, también se deberá tener en cuenta la cantidad consumida.

Cabe destacar que, si el bebé no responde mal a estos productos, no es necesario dejar de tomarlos. Algunos expertos afirman que también es beneficioso que el bebé se vaya acostumbrando a los diferentes sabores a través de la leche materna.

¿Son necesarios los suplementos vitamínicos durante la lactancia?

A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia.

En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos.

A continuación, se enumeran las vitaminas y los minerales que son esenciales durante la lactancia por norma general:

  • Calcio: la madre deberá consumir al menos 3 o 4 porciones diarias de alimentos ricos en calcio (leche, yogur, sardinas, almendras, espinacas o tofu) para conseguir el aporte necesario, unos 1.000 mg diarios. Para asegurarse que esto se consigue, lo mejor es tomar un suplemento de calcio.
  • Vitamina D: es importante para el crecimiento de los huesos porque ayuda a absorber mejor el calcio. No es posible conseguir la cantidad de vitamina D necesaria durante la lactancia con la alimentación y, por tanto, será necesario un aporte externo.
  • DHA: como hemos dicho, esta vitamina se consigue a través de la ingesta de pescados, mariscos y huevos. En caso de no comer las suficientes porciones de pescado semanalmente, será necesario un suplemento adicional de DHA para conseguir la cantidad diaria recomendada (200-300 mg).

Además, las mujeres lactantes deben aumentar la ingesta diaria de las vitaminas del grupo A y B presentes en frutas y verduras entre un 30 y un 50%, ya que sus requerimientos aumentan considerablemente en este periodo.

Alimentos prohibidos

Al igual que hay ciertos alimentos recomendados durante la lactancia por los beneficios que aportan, también hay ciertos alimentos que se deben evitar o reducir su consumo puesto que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé.

Algunos de los alimentos desaconsejados durante la lactancia son los siguientes:

  • Pescados de gran tamaño: el atún o el pez espada pueden tener un alto contenido de mercurio. La OMS no los recomienda para mujeres embarazadas, madres lactantes o niños menores de un año.
  • Bollería y azúcares: el chocolate, la mermelada y los dulces en general están permitidos, pero no deben consumirse con una frecuencia mayor a dos veces por semana.
  • Cafeína: puede llegar al bebé por medio de la leche materna y causarle insomnio, nerviosismo e irritabilidad. Se recomienda moderar su consumo y no tomar más de un vaso diario de café, tés, refrescos, etc. Lo más adecuado es optar por el café descafeinado.
  • Alcohol: es perjudicial para el desarrollo neurológico del bebé y, por tanto, no se recomienda tomarlo durante la lactancia. En caso de tomar alguna copa de alcohol, se debe esperar unas 4 horas para que disminuya el alcohol tanto en la sangre como en la leche y poder amamantar.

Por último, también hay que tener especial cuidado con los medicamentos, en especial los antitusivos, los corticoides y algunos antibióticos. Estos tipos de fármacos pueden pasar a la leche y provocar efectos nocivos sobre el recién nacido.

Si fuera necesario tomar algún fármaco durante la lactancia, lo mejor sería consultar con el médico para seguir sus indicaciones y evitar la automedicación.

Bebidas en la lactancia

Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria.

La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras.

Se puede variar el consumo de agua diario con otras bebidas como las infusiones, los zumos naturales, los caldos y las sopas. De este modo, también se garantizaría la ingesta de líquido recomendado.

Beneficios de la leche materna

La leche materna se considera el mejor alimento para los bebés recién nacidos, ya que contiene todos los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo. Además, la lactancia materna tiene otras muchas ventajas tanto para la madre como para el bebé. Entre ellos se logra establecer un vínculo emocional muy especial que favorece su relación y autoestima.

Beneficios para el bebé

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva para todos los bebés durante al menos sus primeros 6 meses de vida y, preferiblemente, hasta los 2 años con alimentación complementaria. La leche materna tiene múltiples beneficios para los recién nacidos. A continuación, vamos a detallar los más importantes.

  • Es muy nutritiva: La composición de la leche materna es muy completa y se adapta a las necesidades del bebé en función de la etapa del crecimiento en la que se encuentre. El calostro es la leche que se secreta durante los primeros días tras el parto. Es de color amarillento y tiene un alto contenido en proteínas para satisfacer la demanda del recién nacido. Además, contiene la inmunoglobulina A secretora que proporciona al bebé defensas en su sistema digestivo. La leche madura contiene la combinación ideal de nutrientes (hidratos de carbono, vitaminas, proteínas, minerales y grasas) disueltos en un alto contenido de agua. Estos nutrientes son fácilmente digeribles por el sistema digestivo del bebé, lo que reduce el riesgo de sufrir gases, diarrea o estreñimiento. Además, la composición de la leche va cambiando conforme va creciendo el bebé y se adapta a sus necesidades metabólicas.
  • Protege contra infecciones: La leche materna contiene anticuerpos de la madre que ayudarán al bebé a combatir infecciones por parte de virus y bacterias. De esta manera, la leche materna alarga el periodo de inmunidad natural y contribuye al desarrollo del sistema inmunológico del bebé. Otra ventaja de la leche materna es que también reduce la predisposición a sufrir enfermedades respiratorias y alergias: asma, infecciones de oído, reacciones alérgicas a alimentos, etc. En conjunto, los bebés amamantados tienen menos infecciones y se hospitalizan menos que los bebés alimentados con leche artificial. Por otra parte, la leche materna es especialmente beneficiosa para los bebés prematuros, ya que sus componentes ayudan a disminuir la incidencia de muchos trastornos.
  • Tiene sabores diferentes: El sabor de la leche materna cambia en función de la alimentación de la madre y esto ayuda a estimular el sentido del gusto del bebé. También puede suceder que el bebé note un sabor demasiado fuerte y reaccione con llantos o irritación. Por tanto, es importante que la madre controle su alimentación y aprenda a identificar las comidas que no le gustan al bebé. Normalmente, son los vegetales los alimentos que más influyen en el sabor de la leche materna. Por ejemplo: coliflor, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos, puerros, etc.
  • Vínculo entre la madre y el bebé: El contacto directo de la madre con su hijo durante la lactancia establece un vínculo emocional muy fuerte que les ayudará a tener una mayor confianza y buena relación en el futuro. Los niños que han sido amamantados tienen una mayor seguridad y autoestima que aquellos alimentados con biberón. Además, la lactancia materna exclusiva contribuye al desarrollo psicomotor y sensorial de estos bebés. Por otra parte, la secreción de oxitocina durante la lactancia provoca una sensación de bienestar en la madre mientras da el pecho, lo cual hace que aún disfrute más de este momento y reduce el riesgo de sufrir depresión posparto.
  • Otros beneficios:
    • Disminuye el riesgo de padecer obesidad o problemas de sobrepeso.
    • Disminuye el riesgo de sufrir el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
    • Disminuye el riesgo de desarrollar diabetes infantil o celiaquía.
    • Favorece la correcta formación de la estructura facial, ya que la succión ayuda al desarrollo de la mandíbula y los dientes, y previene de las alteraciones del lenguaje.
    • En general, contribuye a mantener una buena salud durante toda la vida.

Beneficios para la madre

Dar el pecho al bebé también tiene muchos beneficios para la madre a corto y largo plazo. Por una parte, la lactancia contribuye a la rápida recuperación posparto y, por otra parte, ayuda a prevenir el desarrollo de enfermedades como el cáncer o la osteoporosis. A continuación, vamos a detallar más estos y otros beneficios de amamantar al bebé para la madre.

  • Recuperación de la talla: El alto consumo de calorías durante la lactancia ayuda a que la mujer pierda peso de forma natural y rápida. Aproximadamente, dar el pecho supone un gasto entre 450 y 500 calorías al día. Además, la oxitocina secretada debido a la succión del lactante provoca unas contracciones en el útero que le ayudan a encogerse y volver a la normalidad más pronto. La oxitocina también favorece la eliminación de los loquios (restos de sangre que quedan después del parto). Todo esto hace que las mujeres que amamantan a sus bebés adelgazen y recuperen la figura más deprisa.
  • Ahorro de tiempo y dinero: Como todo el mundo sabe, la leche materna es gratis, lo que supone un ahorro económico importante. En cambio, la leche de fórmula tiene un precio bastante elevado, además del coste de los biberones, tetinas y otros artilugios necesarios para la lactancia artificial. Por otra parte, el hecho de que el bebé tenga menos riesgo de enfermar o contraer infecciones implica un menor número de visitas al pedriatra, menor gasto en medicamentos, etc. En cuanto al ahorro de tiempo, no es necesario preparar la leche materna, ir al supermercado a por ella o calentarla y atemperarla. La leche materna está siempre disponible y lista para tomar, lo cual es muy cómodo para salir a la calle o durante las tomas nocturnas.
  • Previene enfermedades: Hay estudios que demuestran que la lactancia materna reduce el riesgo de sufrir cáncer de mama, de útero y de ovarios. Por otra parte, dar el pecho también ayuda a prevenir la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y las infecciones de las vías urinarias.
  • Sirve como anticonceptivo: Se considera que la lactancia es un anticonceptivo natural, ya que la liberación de la hormona prolactina inhibe el desarrollo folicular y la ovulación. Por esta razón, las mujeres no tienen la menstruación mientras dan el pecho. A pesar de ello, se recomienda que las mujeres tomen algún método anticonceptivo compatible con la lactancia si desean evitar otro embarazo, puesto que éste no es un método infalible.

La Lactancia Materna en España

La Fundación Madrina alerta de que España está experimentando un crecimiento más rápido en la alimentación con leche artificial en comparación con la leche materna, una tendencia preocupante que nos aleja de los estándares europeos y pone en riesgo la salud de nuestros lactantes.

Según estudios de la UAM, el 66,4% de los bebés en España recibían LME a los 15 días de vida, pero esta cifra caía al 35,2% a los 6 meses, muy por debajo del objetivo del 50% de la OMS. Este descenso se vincula con factores como el nivel educativo de la madre, el uso temprano de chupetes y la separación madre-hijo tras el parto. Además, solo el 28% de las madres españolas mantienen la LME hasta los 6 meses, muy por debajo del 39% registrado en la Encuesta Nacional de Salud de 2017.

Entre las causas está la falta de conciliación para la mujer madre, que provoca la precipitación de la caída de la alimentación materna natural, al empezar a trabajar, y la malnutrición de las mujeres madres de familias vulnerables, lo que genera cada vez más rápido una caída en la riqueza de la leche materna y la necesidad de complementar con leches artificiales.

La Fundación identifica la desigualdad socioeconómica y la falta de políticas de conciliación (permisos de maternidad insuficientes e inversión limitada en infancia), como barreras clave a la salvaguarda de la lactancia materna y propone medidas urgentes alineadas con la OMS y UNICEF, como la extensión de la licencia de maternidad a 96 semanas, un salario base maternal universal y una inversión del 7% del PIB en infancia.

Riesgos de la eliminación prematura de la lactancia materna

Esta eliminación prematura de naturaleza natural o artificial, provoca una mayor susceptibilidad a infecciones en el lactante, ya que posee un sistema inmunológico menos fortalecido deja al bebé vulnerable a enfermedades. Asimismo, le puede provocar un incremento de problemas digestivos, debido a que la ausencia de los componentes protectores de la leche materna puede causar más episodios de diarrea y otras molestias.

La falta de nutrientes esenciales presentes en la leche materna puede impactar negativamente en el desarrollo cerebral del menor, potenciando un desarrollo cognitivo más bajo y lento en el infante. Por otra parte, hay un mayor riesgo de desarrollar alergias, debido a la exposición temprana del menor a fórmulas artificiales puede aumentar la probabilidad de reacciones alérgicas.

Preguntas Frecuentes

¿Cómo debe ser la alimentación de la madre durante la lactancia?

Por Dra. Blanca Paraíso (ginecóloga). Dar el pecho supone una pérdida de nutrientes a través de la leche que requerirá de unas necesidades nutricionales especiales, mayores incluso que durante el embarazo. Por ello, en general durante la lactancia se debe aumentar la ingesta, evitando dietas de menos de 1800 cal al día. De ello dependerá tanto el estado nutritivo materno como la adecuada nutrición del lactante.

¿Es posible adelgazar o engordar durante la lactancia?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). Sí. Lo más habitual es la mujer adelgace durante la etapa de lactancia debido al gasto calórico que supone. Sin embargo, hay algunas mujeres que mantienen su peso o incluso aumentar algo de talla. Esto depende de la alimentación, del ejercicio y del metabolismo. Sin embargo, las dietas para perder peso están desaconsejadas durante la lactancia, especialmente antes de que el bebé tenga dos meses de vida puesto que afectaría considerablemente a la producción de leche. Además, si la pérdida de peso es muy rápida, es posible liberar toxinas derivadas de la grasa corporal a la leche materna, suponiendo un riesgo para la salud del bebé.

¿La alimentación de la madre puede causar cólicos en el bebé?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). Pese a que se desconoce la causa exacta por la que los bebés presentan cólicos, es cierto que algunos expertos afirman que hay alimentos que pueden influir negativamente en la leche y causar molestias en el bebé. Por ejemplo, alimentos como el repollo, la cebolla, el ajo, el brócoli, la col de Bruselas, la coliflor, la leche de vaca y sus derivados, el chocolate, etc. no se aconsejan durante la lactancia y lo más conveniente sería eliminarlos de la dieta.

¿Es peligroso fumar durante la lactancia del bebé?

Por Andrea Rodrigo (embrióloga). Generalmente no se recomienda que la madre fume durante la lactancia. Numerosos estudios indican que la nicotina del tabaco pasa a la sangre materna, aunque no en una concentración que pueda resultar tóxica para el recién nacido. En cualquier caso, la calidad de la leche y la salud del bebé serán mejores si la madre reduce o evita sustancias nocivas como el tabaco, el alcohol y otras drogas.

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