Cómo Limpiar la Cara del Recién Nacido: Guía Detallada
La llegada de un bebé recién nacido es un momento emocionante y lleno de ternura. Sin embargo, también puede generar algunas preocupaciones, especialmente en cuanto a la higiene personal del pequeño. La higiene del bebé recién nacido es fundamental para su salud y bienestar y seguir unos sencillos pasos puede asegurarte que tu bebé esté limpio, cómodo y seguro, así que en este artículo te lo contamos todo.
Importancia de la Higiene del Recién Nacido
La higiene del bebé recién nacido es fundamental para asegurar su salud y bienestar durante los primeros meses de vida. Además, mantener una buena higiene previene infecciones, proporciona confort y contribuye a un desarrollo saludable.
Prevención de infecciones: la piel de los recién nacidos es muy delicada y susceptible a infecciones.
A continuación, te damos algunos consejos prácticos sobre cómo mantener la higiene del bebé recién nacido de manera segura y efectiva:
Rutina de Limpieza del Bebé
- Baño: Durante los primeros días, se recomienda un baño de esponja hasta que el cordón umbilical se caiga y la zona sane por completo. Después, puedes comenzar con baños más regulares, utilizando agua tibia y un jabón suave específico para bebés, como el Gel Champú Denenes Baby.
- Cambio de pañal: Los cambios de pañal deben ser frecuentes para evitar irritaciones y dermatitis del pañal. Limpia siempre con toallitas suaves o agua tibia y seca bien antes de poner un pañal limpio.
- Cuidado del ombligo: Mantén el área del cordón umbilical limpia y seca hasta que se caiga y sane. Evita cubrir el ombligo con el pañal para permitir la circulación de aire.
- Higiene de las manos y la cara: Limpia la cara del bebé con un paño suave y húmedo todos los días, prestando atención especial a los pliegues de la piel.
Consejos Prácticos para la Higiene del Bebé
- Baño de agua tibia: Llena la bañera, para bañar a tu bebé, con solo unos pocos centímetros de agua tibia. Sostén al bebé con firmeza y usa una mano para lavar suavemente con un jabón suave. Por último, enjuaga bien para evitar dejar residuos de jabón que puedan irritar la piel. La temperatura del agua debe rondar los 37,5 grados. La duración del baño no debe superar los cinco o seis minutos. No es recomendable usar esponjas ni jabones agresivos.
- Cambio de pañal cada pocas horas: Cambia el pañal cada dos o tres horas o inmediatamente después de que esté sucio. Aplica una crema protectora, como la Loción Hidratante Denenes Baby, para prevenir la dermatitis del pañal. Es conveniente utilizar pañales con capacidad absorbente y transpiración adecuadas. Para reducir el riesgo de irritación en la zona, puede ser conveniente el uso de un emoliente después de cambiar el pañal. Este producto debe estar formulado en forma de pasta o pomada para facilitar su aplicación (mejor que en crema o aceite) y no deben contener perfumes, conservantes o antisépticos.
- Limpiar suavemente el ombligo: Con un algodón humedecido en alcohol o según las indicaciones de tu pediatra. Mantén la zona seca y expuesta al aire. La OMS recomienda para su correcto cuidado mantener limpia y seca la zona, sin protección de gasas que puedan entorpecer estas condiciones.
- Ropa y accesorios: Lava la ropa del bebé con detergentes suaves y sin fragancias. Además, evita el uso de ropa demasiado ajustada que pueda irritar la piel. Fibras naturales. Algodón y lino son las opciones recomendables para la ropa de bebé. Estos tejidos son transpirables, suaves y seguros para los recién nacidos.
- Uñas: Corta las uñas del bebé con una tijera especial para evitar arañazos.
Cuidado Especializado de la Piel del Bebé
La piel del recién nacido es más fina y delicada que la de un adulto, lo que la hace más vulnerable a irritaciones, sequedad y otros problemas. El cuidado diario de la piel del bebé es esencial para fortalecer su barrera protectora y prevenir problemas dermatológicos.
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En nuestra unidad de dermatología pediátrica ofrecemos un enfoque especializado en el cuidado de la piel del bebé, proporcionando asesoramiento personalizado a los padres para prevenir y tratar posibles alteraciones cutáneas desde los primeros días de vida. Nuestro equipo de expertos no solo se centra en el tratamiento de problemas dermatológicos, sino también en la educación sobre rutinas adecuadas de higiene, hidratación y protección frente a agentes externos.
Cada bebé tiene una piel única, con características y necesidades propias. Los padres suelen tener dudas sobre cómo cuidar adecuadamente la piel del bebé, qué productos usar y qué medidas adoptar para evitar irritaciones.
Más allá de la higiene y la hidratación, es fundamental establecer una rutina de cuidados que prevenga irritaciones, sequedad y otros problemas cutáneos comunes en la infancia. Algunas afecciones, como la dermatitis del pañal o la costra láctea, pueden prevenirse con medidas sencillas, como el uso de cremas barrera, cambios de pañal frecuentes o la correcta aplicación de aceites y lociones hidratantes.
Problemas Comunes en la Piel del Recién Nacido
La piel del recién nacido es más propensa a resecarse y a reaccionar al entrar en contacto con ciertas fibras textiles o el propio pañal. Los productos hidratantes de los bebés deben ser muy emolientes, pero no demasiado grasos, ya que estos son muy oclusivos y pueden favorecer la aparición de infecciones cutáneas o la sudamina (inflamación de las glándulas sudoríparas y erupción en forma de gotas minúsculas por la retención del sudor). Los aceites vegetales añadidos al agua del baño hidratan sin taponar. Conservantes, perfumes y otros ingredientes habituales en la composición de productos para adultos pueden resultar irritantes para la piel del recién nacido. Por ejemplo, el propilenglicol se encuentra en multitud de cremas y lociones hidratantes y en concentraciones superiores al 5% puede irritar la delicada piel del bebé.
Protección Solar
Los bebés menores de seis meses no deben exponerse al sol jamás. De hecho, no es conveniente que antes de esa edad frecuenten playas y piscinas, ni siquiera, aunque estén debajo de una sombrilla, ya que el agua o la arena de la playa reflejan la radiación solar.
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Costra Láctea
Esta forma coloquial de llamar a la dermatitis seborreica del lactante se caracteriza por la aparición de erupciones rojizas cubiertas por escamas de caspa amarillenta en zonas localizadas del cuero cabelludo. En casos más llamativos pueden afectar a cejas, orejas, pestañas, pliegues del pañal, axilas… pero no es lo más habitual. No existe una causa clara acerca del origen de la costra láctea, que además no se produce con la misma intensidad en todos los bebés.
Normalmente, la costra láctea desaparece por sí sola siguiendo los hábitos normales de higiene y lavando la cabecita del bebé con un champú suave que facilita el desprendimiento de las escapas. En casos más severos pueden usarse aceites minerales o vegetales (como el de almendras o el de borraja) para reblandecer la caspa y sacarla más fácilmente. Si la afección no desaparece o vemos que el niño está molesto, es necesario consultar con un dermatólogo que prescriba productos y pautas terapéuticas específicas; recurrir a remedios caseros o recomendaciones de personas no especialistas puede agravar el problema y poner en riesgo la salud del bebé.
Descamación Fisiológica
Se denomina descamación fisiológica y no reviste ninguna gravedad. Se trata de una renovación de la capa más superficial de la epidermis que ocurre cuando el bebé se adapta a estar fuera del útero materno.
Acné Neonatal y del Lactante
El acné neonatal se origina en las dos primeras semanas de vida. Afecta más a niños que a niñas. Si el acné aparece a partir de los tres meses se llama acné del lactante. Recuerda al acné juvenil, aunque es menos inflamatorio. Se caracteriza por la aparición de pequeños granitos rojos, algunos con cebecita blanca (pus) que salen en la zona de la frente, la nariz, el mentón y las mejillas. Antiguamente se relacionaba con la leche materna, lo que hacía que muchas madres dejasen de dar el pecho a sus bebés pensando que estaban haciendo mal a sus pequeños. Estas hormonas también pueden presentarse en la leche materna. Generalmente es transitorio, pero si persiste más allá de los tres meses, al estímulo de las glándulas sebáceas se añade la presencia de un microorganismo llamado Malazzesia; implicado también en otras enfermedades como la pitiriasis versicolor y la dermatitis seborreica, pero esto no ha sido completamente demostrado, porque Malasezzia forma parte de la flora normal de la piel.
Sudamina
La evidencia científica ha demostrado que la sudamina se debe a la obstrucción de las glándulas sudoríparas por culpa de la humedad o del calor. Cuando abrigamos en exceso al pequeño, sus glándulas sudoríparas segregan sudor, pero debido a la inmadurez de estas glándulas pueden proliferar algunas bacterias que provocan la infección y posterior obstrucción del conducto glandular, haciendo que el sudor no pueda salir y aparezca así el granito característico de la sudamina.
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El tratamiento está orientado a aliviar las molestias y picores que pueden causar estos sarpullidos y consiste, fundamentalmente, en bañar al niño para mantener la piel limpia, secar muy bien las zonas afectadas y no usar cremas muy densas para no tapar los poros o productos que resequen la piel. Aunque la aparición de estos granitos no es grave, sí pueden ser molestos para el bebé que, rascándose, puede llegar a causarse heridas con riesgo de infectarse.
La temperatura de la habitación donde duerme el bebé no debe ser excesiva. No abrigar en exceso. Con eso de que el bebé no regula bien su temperatura corporal, existe una tendencia generalizada a asfixiarlo con prendas de abrigo y aunque es cierto que el termostato del bebé no es muy fino, no hay motivos para envolverlo en kilos de ropa.
Cuidado de Heridas en Bebés
- Lavar: Lavar la herida con agua y jabón suave.
- Desinfectar: Emplearemos un antiséptico común; clorhexidina o yodo, pero ojo ¡nunca juntos! Y teniendo en cuenta que la povidona yodada no debe usarse en menores de dos años. El alcohol y el agua oxigenada son demasiado agresivos para la piel, resecan y causan muchas molestias sin aportar un poder desinfectante mayor que los de los productos que hemos mencionado. Nada de soplar.
- Tapar: Para favorecer la cicatrización y evitar la contaminación de la zona lesionada es conveniente cubrir la herida con un apósito quirúrgico transpirable, de tela para que no se pegue. Es decir, la idea de que “mejor al aire para que se seque” tampoco nos sirve.
- Vigilar: A las 24 horas destaparemos la herida para ver que no hay inflamación, dolor excesivo o pus. Cambiaremos el apósito a diario. En los niños es obligatorio este cambio frecuente porque suelen ensuciarse mucho más e iremos prescindiendo de él hasta que la herida deje de estar abierta.
- Evitar: Tendremos que aleccionar al niño para que no se arranque las costras. Hacerlo dificulta la cicatrización y favorece las infecciones.
Conclusión
La higiene del bebé recién nacido es un tema crucial, ya que la piel de los bebés es extremadamente sensible y requiere cuidados específicos. Mantener una rutina de limpieza adecuada no solo ayuda a prevenir infecciones y enfermedades, sino que también contribuye al confort y al desarrollo saludable del bebé.
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