Cómo Mejorar la Salud Durante el Embarazo y el Postparto
Tan importante como informarse sobre las fases del parto, conocer cómo se prepara el cuerpo de una embarazada para ese momento, o preparar el Kit imprescindible para llevar al hospital, es saber lo que viene una vez que se ha dado a luz, tanto para la madre, el padre o el bebé. Por eso, Susana Cerdán, enfermera y matrona en diferentes centros hospitalarios, y creadora del Centro Maternalianos da respuesta a las preguntas más frecuentes que suelen surgir tras el parto.
¿Qué es el Postparto?
El postparto o puerperio se define como el periodo de tiempo que va desde el final del parto hasta que se produce una regresión más o menos completa de los cambios que la mujer ha experimentado durante el embarazo.
¿Cuánto Dura?
En general, se considera que el postparto dura 6 semanas, pero a veces se puede extender durante más tiempo. Este periodo, que se conoce de forma coloquial como la ‘cuarentena’.
¿Qué Suele Caracterizar a Este Periodo?
Hay que saber que el postparto es un tiempo muy esperado y, a la vez, lleno de cambios. La realidad que presenta es muchas veces diferente al concepto idealizado que se tiene de él, por lo que puede desconcertar y desbordar a la pareja, que debe encontrar sus nuevos roles como padres, así como habituarse a sus nuevas rutinas.
Cuidados en el Embarazo
La salud de la madre previa al embarazo, sus hábitos alimenticios y de consumo como tabaco y alcohol, los tratamientos farmacológicos y las exposiciones a tóxicos medioambientales o en el lugar de trabajo son factores muy importantes que pueden influir en el desarrollo del embarazo y en la salud del feto. Por este motivo, la mujer debe empezar a cuidarse desde el mismo momento que descubre que está embarazada o incluso antes si el embarazo es planificado.
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El ginecólogo y/o la matrona informarán a la mujer embarazada de cuáles son estos cuidados especiales, así como de las revisiones médicas que debe hacerse durante toda la gestación.
Cuidados Médicos y Obstétricos
Durante todo el embarazo y en especial en el primer trimestre, la mujer tendrá que hacerse varias pruebas médicas para comprobar que el bebé está sano y que el embarazo evoluciona adecuadamente.
Las pruebas básicas que suele incluir el control prenatal en un embarazo normal, es decir, de bajo riesgo y con buen pronóstico son las siguientes:
- Registro periódico del peso y la presión arterial.
- Exploración del abdomen, vientre y cuello uterino.
- Análisis de sangre y de orina.
- Ecografías para ver el crecimiento del bebé, el desarrollo de todos sus órganos y calcular la fecha prevista de parto (FPP).
- Ecocardiografía fetal para comprobar el funcionamiento del corazón del bebé.
- Cribado combinado del primer trimestre para evaluar el riesgo de síndrome de Down y otros defectos cromosómicos, así como alteraciones cardiacas congénitas importantes.
- Test de O´sullivan o prueba de la glucosa para detectar diabetes gestacional.
Dieta Durante el Embarazo
La dieta de la embarazada, en general, debe ser completa y variada, con un alto consumo de frutas, verduras, pan, arroz, pasta, legumbres y pan integral.
El aumento de peso de la mujer a lo largo de la gestación debe ser entre 11 y 14 Kg, por lo que se recomienda cocinar todos los alimentos a la plancha, al horno, hervidos o al vapor.
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También es conveniente evitar los alimentos con gran cantidad de azúcares y grasa animal, así como los embutidos, las carnes y los pescados poco o nada cocinados con tal de evitar la toxoplasmosis y la listeriosis.
Por último, la dieta de la mujer embarazada debe complementarse o ser rica en ciertos nutrientes para favorecer el correcto desarrollo del feto, los cuales comentamos a continuación:
- Ácido fólico: Los suplementos de ácido fólico antes y durante los primeros meses del embarazo ayudan a prevenir los defectos del tubo neural, como la anencefalia o la espina bífida, y también defectos cardíacos en el bebé.
- Yodo: La falta de yodo en la mujer pueden provocar en el feto hipotiroidismo o retraso mental, por lo que se recomienda el uso habitual de sal yodada en los alimentos.
- Calcio y fósforo: Son los minerales que formarán los huesos y los dientes del futuro bebé. Por tanto, las embarazadas deben consumir alimentos ricos en calcio para evitar las descalcificaciones, como la leche, los yogures, los derivados de la soja, los pescados con espinas, los frutos secos, etc.
- Hierro: Las necesidades de hierro aumentan durante la gestación debido al mayor volumen de sangre, la síntesis de tejidos fetales y placentarios, y la formación de reservas de hierro en el feto para su uso posterior en la lactancia. El déficit de hierro puede causar anemia ferropénica en la madre y también en el bebé durante la infancia.
Salud Bucal
Los cuidados odontológicos son muy importantes durante el embarazo, ya que las caries y la gingivitis son más frecuentes durante esta etapa.
En el embarazo, la placa dental se desarrolla más rápidamente y las encías pueden inflamarse, infectarse o sangrar.
Por todo ello, se recomienda a la mujer visitar al dentista al principio del embarazo, hacerse una limpieza bucal y lavarse los dientes después de cada comida durante toda la gestación.
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Cuidados Corporales
Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre muchos cambios, siendo el más evidente de todos el crecimiento de la barriga. Esto provoca que la piel se estire y puedan aparecer las famosas estrías del embarazo.
Para evitar las estrías, es conveniente que la mujer beba mucha agua e hidrate bien su piel con cremas y aceites corporales.
Un aspecto muy importante durante la gestación es preparar los músculos del periné para el momento del parto, de esta manera podrá evitarse un desgarro. Los fisioterapeutas recomiendan hacer un masaje diario en esta zona con aceite hidratante.
Para cuidar de la higiene personal, se recomienda a todas las embarazadas una ducha diaria, ya que es normal que aumente la sudoración y flujo vaginal.
Por último, no es conveniente usar zapatos con tacón muy alto o muy planas, ni tampoco medias y calcetines que produzcan compresión local en las piernas, ya que aumentaría el riesgo de varices.
Vacunas
En la primera visita prenatal, el médico debe revisar el calendario de vacunación histórico de la mujer para saber si está en orden.
Es importante destacar que las embarazadas solamente pueden administrarse vacunas con virus inactivos, vacunas bacterianas y toxoides, como es el caso de la difteria, tétanos, cólera, hepatitis, rabia, poliomielitis, etc.
Las vacunas con virus vivos o atenuados están contraindicadas durante el embarazo, por lo que no será posible vacunarse del virus papiloma humano (VPH), de la triple vírica (sarampión-rubeola-parotiditis) o de la varicela. Estas vacunas deben aplicarse antes de que la mujer se quede embarazada.
Trabajo y Viajes Durante el Embarazo
En caso de que la mujer trabaje en un entorno en el que se ponga en peligro el embarazo o el bienestar materno o fetal, deberá coger una baja laboral durante la gestación. Este es el caso de los trabajos en los que exista exposición a productos químicos o se requiera un esfuerzo físico elevado.
En cuanto a los viajes durante el embarazo, la mujer deberá tener una serie de precauciones, como hidratarse bien y hacer descansos cada dos horas.
Es posible viajar tanto en coche, como en tren o avión hasta las casi últimas semanas de gestación. No obstante, deberán evitarse los lugares con escasos servicios sanitarios y los viajes largos hacia el final del embarazo.
Problemas de Salud en el Embarazo
Existen una serie de complicaciones obstétricas que pueden aparecer durante el embarazo y poner en peligro la vida del bebé o incluso, en los casos más graves, de la madre:
- Preeclampsia
- Anemia
- Diabetes gestacional
- Hiperemesis gravídica
- Aborto espontáneo
- Alteraciones en el líquido amniótico
- Desprendimiento de la placenta
- Placenta previa
- Muerte fetal intrauterina
Para poder detectar estas complicaciones de forma temprana e incluso evitarlas, es importante que la mujer acuda a las revisiones médicas establecidas a lo largo de todo el embarazo.
Las enfermedades maternas, así como las sustancias que consume la madre, pueden favorecer el desarrollo de alguna de estas alteraciones mencionadas.
Tabaco, Alcohol, Drogas y Café
El tabaco, el alcohol y las drogas son sustancias tóxicas para el embarazo que la mujer debe evitar a toda costa, ya que actúan como teratógenos y aumentan la probabilidad de sufrir daños fetales y malformaciones congénitas.
Las malformaciones congénitas son aquellas alteraciones anatómicas, estructurales, funcionales, metabólicas o conductuales que se desarrollan en las etapas del desarrollo embrionario, por lo que el niño o niña las presenta desde el nacimiento.
Por una parte, fumar durante el embarazo conlleva un crecimiento intrauterino retardado (CIR) y riesgo de parto prematuro, además de otras muchas más complicaciones a corto y largo plazo.
En cuanto a la exposición prenatal al alcohol, se trata de una de las causas de retraso mental más común, por lo que se recomienda a todas las mujeres embarazadas no tomar nada de alcohol durante el embarazo y la lactancia.
Además, se sabe que los efectos del alcohol son dosis-dependientes, es decir, a mayor ingesta y exposición, mayores efectos en el bebé. Por tanto, los efectos más graves se observan en los bebés de madres alcohólicas.
Por otra parte, la cocaína, los pegamentos u otras drogas sintéticas también pueden provocar abortos, retraso mental y defectos congénitos.
El café y otras bebidas que tengan cafeína pueden ser perjudiciales durante el embarazo, por lo que los expertos tan solo recomiendan una taza de café o té al día.
Enfermedades y Medicamentos
La mujer embarazada debe consultar siempre con su médico antes de tomar cualquier medicamento, incluso para analgésicos, antiinflamatorios o antipiréticos.
Muchos de los componentes de los fármacos pueden pasar de la sangre materna a la sangre fetal atravesando la barrera placentaria, por lo que afectarían al desarrollo del bebé.
En concreto, el Misoprostol, los antiepilépticos, el metotrexato y el ácido retinoico son algunos fármacos que pueden tener efectos negativos sobre el feto, como provocar abortos, retraso mental, defectos congénitos, etc.
En caso de que la madre sufra alguna enfermedad crónica como la epilepsia, es importante consultar antes de la concepción con el médico si es posible modificar la medicación por una menos tóxica para el feto.
Otras enfermedades como la diabetes mellitus, el hiperandrogenismo o el lupus eritematoso sistémico también pueden causar defectos congénitos, reversión sexual en el caso del androgenismo y bloqueo cardíaco o lupus transitorio.
Salud Emocional en el Embarazo
La salud emocional de la mujer embarazada es tan importante como la salud física, ya que también afecta al desarrollo del feto. Para ayudar a la mujer a sobrellevar los cambios emocionales que pueden producirse durante el embarazo están los psicólogos prenatales y perinatales.
Un correcto estado emocional es imprescindible también antes y después del embarazo. Hay que tener en cuenta que la llegada de un bebé cambia la vida a sus padres y esto puede ser difícil de asimilar.
Cuidados Generales Durante el Postparto
La prioridad durante este periodo es la de cuidarte a ti misma y a tu bebé. Permítete tiempo para descansar cuando tu bebé descansa, come bien y bebe mucho agua (esto es especialmente importante si amamantas a tu bebé).
Además, hay varias situaciones o aspectos que debes tener en cuenta:
- Los entuertos. Son contracciones uterinas dolorosas (algunas mujeres las describen como contracciones de parto) que se producen sobre todo los primeros días después de haber parido, y con mayor frecuencia en mujeres multíparas, es decir que han tenido un parto múltiple. Si te han recetado analgésicos para paliar este dolor, tómalos siguiendo la pauta que te han dado, ya que no van a interferir con la lactancia materna.
- El sangrado vaginal o loquios. Cuando la placenta se desprende de la mucosa uterina, deja una herida abierta que tardará hasta 6 semanas en cicatrizar. Esta herida es la causante del sangrado vaginal postparto o loquios. Mientras duran, evita usar tampones, elige la ducha antes que el baño y abstente de mantener relaciones sexuales con penetración durante el tiempo que dure el sangrado. Si tienes fiebre superior a 38°, sangrado vaginal que va en aumento en lugar de disminuir, loquios malolientes o una hemorragia importarte, tienes que acudir a un profesional sanitario para que te realice una valoración.
- El suelo pélvico. Es normal que tu suelo pélvico se quede debilitado tras el parto. Afortunadamente, cada vez son menos las mujeres con episiotomía (corte en el suelo pélvico en el momento del expulsivo), con lo que la recuperación del mismo tras el parto es mucho más sencilla y rápida. Las seis primeras semanas postparto el suelo pélvico no es evaluable, necesita ese tiempo para recuperarse antes de poder valorar el estado en el que ha quedado tras el embarazo y el parto. A partir de ahí, es importante comenzar a trabajarlo cuanto antes, sobre todo en aumentar su tono y su fuerza. Ejercicios sencillos como pequeños rebotes sobre la pelota de fitness mientras hacemos contracciones voluntarias de Kegel ayudan con estos dos aspectos. Tu matrona de dará cita para una primera valoración 6 u 8 semanas después del parto.
- El babyblues o depresión postparto. El postparto inmediato tras dar a luz es un periodo de reajustes hormonales, que hacen que las mujeres durante unos días tengamos las emociones a flor de piel, muchas veces sin poder controlarlas. Solo son unos pocos días, pero si en lugar de desaparecer, evoluciona hacia un estado de irritabilidad, ansiedad o tristeza generalizada, depresión o sentimientos de incapacidad para cuidar a tu bebé, acude a tu matrona.
¿Cómo Actuar Tras un Parto por Cesárea?
Tras un parto por cesárea, hay que cuidar la zona de la herida, manteniéndola bien seca. Una vez te hayan quitado las grapas, puedes utilizar esparadrapo quirúrgico de papel para facilitar la cicatrización y evitar queloides y granulomas, que son cicatrices y lesiones de pequeño tamaño.
Ten en cuenta que la recuperación tras una cesárea suele ser algo más dura físicamente. Para superarla, recuerda que es muy importante mantener una buena higiene postural, intentando siempre no levantar pesos mayores al peso de tu propio bebé.
¿Qué Hay que Tener en Cuenta para la Lactancia?
Si estás amamantando a tu bebé, recuerda que la lactancia materna es un proceso que requiere aprendizaje y paciencia. Exige por parte de la madre total dedicación durante los primeros 2 ó 3 meses de vida del bebé. En la actualidad, la lactancia se recomienda a demanda, es decir, sin horarios ni restricciones. Si tu bebé suelta el pecho tras la toma satisfecho y relajado, y está aumentando bien de peso, son las dos señales principales de que la lactancia se ha establecido de forma exitosa.
Si la pareja, o familia de la madre queremos ayudarle con la lactancia materna, nos dedicaremos a facilitarle todas las tareas cotidianas que requieren de su tiempo, para que ella se pueda dedicar en exclusiva a la crianza de su bebé.
¿Se Puede Practicar Ejercicio Tras el Parto?
Por supuesto que es recomendable hacer ejercicio tras el parto. En principio, durante las 6-8 primeras semanas, será suficiente con pasear a diario una media hora. Pasado este tiempo, puedes empezar con un programa específico de recuperación postparto que te ayude a trabajar la zona de suelo pélvico, la diástasis abdominal, la fuerza en la cintura escapular… con ejercicios respetuosos con el cuerpo, sin impacto e hipopresivos.
¿Y Qué Hay de las Relaciones Sexuales?
En realidad, no existe una fecha concreta para reanudar las relaciones sexuales tras el parto. Hay parejas comienzan nada más terminar el sangrado, otros esperan más meses… Lo importante es hablarlo y tomárselo con calma y humor.
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