El Trágico Destino de los Hijos de Cleopatra

26.10.2025

Corre el año 29 a. C. y Roma está espléndida. Sus calles, abarrotadas, rugen con el clamor de miles de ciudadanos que muestran su adhesión al protagonista de una celebración muy romana. El desfile, que se alarga durante horas, tiene como punto culminante la aparición del cuerpo, aunque en efigie, de Cleopatra, a la que la propaganda de Augusto ha convertido en una hechicera africana prostituida. La reacción de los romanos ante la imagen de su enemiga difiere, y mucho, de la que brindan a su paternalista líder Augusto cuando aparece, magnífico, sobre un carro.

En este contexto de intrigas políticas y luchas de poder, la vida de los hijos de Cleopatra se vio marcada por tragedias y destinos inciertos. Hoy exploraremos la historia de estos jóvenes príncipes y princesas, atrapados entre dos mundos y víctimas de ambiciones imperiales.

Cleopatra y Marco Antonio: Un Amor Marcado por la Política

La relación entre Marco Antonio y Cleopatra VII ha sido siempre conocida por su vertiente romántica, pero si indagamos un poco en el contexto de la situación que se vivía en esa época en torno a sus mundos, podemos vislumbrar que la base principal de su unión era esencialmente política y militar. Ambos querían algo que el contrario tenía, si bien es cierto que el general romano parecía necesitar más a la reina egipcia.

La relación entre Cleopatra y Marco Antonio, duró once años, desde el año 41 al 30 a.C. Murieron el mismo año y fueron enterrados juntos.

Cleopatra fue una mujer, atractiva, muy inteligente y culta que dominaba varios idiomas como el egipcio, griego, hebreo, sirio y arameo y probablemente latín. Fue instruida en Ciencias Políticas, Matemáticas, Astronomía, Medicina, Literatura y música.

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Cleopatra siempre mantuvo junto a ella a sus vástagos, formando una familia heterogénea en la que también figuraba Antilo, hijo mayor de Marco Antonio y de su tercera esposa, Fulvia, que vivió varios años con su padre y sus medio hermanos en Alejandría.

Los hijos de Cleopatra crecieron en el palacio real de la capital del reino ptolemaico rodeados de todo tipo de lujos y protegidos de los peligros que acechaban más allá de sus muros. La reina les proporcionó la mejor educación que se podía recibir. Era una mujer inteligente y culta que daba gran importancia al conocimiento, y seguramente inculcó ese interés en sus hijos. Alejandría y su Biblioteca seguían atrayendo a las grandes mentes del momento, y algunos de aquellos intelectuales se convirtieron en maestros de los hijos de Cleopatra.

Nombres con Destino

Cleopatra no solo se preocupó de la educación y el bienestar de sus hijos; también concibió ambiciosos planes para todos ellos. Ese destino excepcional estaba grabado en sus mismos nombres. El del primogénito, Ptolomeo César, reunía el nombre que recibían los reyes de la dinastía ptolemaica y el de su progenitor romano. Los alejandrinos dieron al niño el apodo de Cesarión, «el pequeño César».

En cuanto a los gemelos Alejandro Helios y Cleopatra Selene, evocaban a Alejandro Magno y su hermana Cleopatra, mientras que los sobrenombres Helios (Sol) y Selene (Luna) situaban a los niños en el plano divino. El nombre de Ptolomeo Filadelfo, por su parte, hacía referencia a un antepasado de Cleopatra, Ptolomeo II, cuyo reinado marcó el momento de mayor esplendor del reino ptolemaico.

Cleopatra veía en sus hijos la garantía de supervivencia del Estado egipcio. Esto pasaba en primer término por su primogénito. En 44 a.C., a la muerte de Ptolomeo XIV, el hermano pequeño de Cleopatra que había reinado junto a ella los últimos tres años, Cesarión se convirtió en corregente junto a su madre con el nombre de Ptolomeo XV César.

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Pero también sus hijos pequeños debían desempeñar un rol político. En los últimos años de su relación, Cleopatra y Marco Antonio diseñaron un proyecto político para el Mediterráneo oriental en el que sus vástagos tenían un papel prominente. Según las llamadas Donaciones de Alejandría, cada uno de los hijos recibiría el control de una serie de territorios, mientras que Cleopatra y Cesarión estarían por encima de ellos como Reina y Rey de Reyes.

En realidad, las Donaciones fueron solo la presentación de un proyecto a largo plazo, pues era imposible llevarlo a cabo en ese momento, tanto por la edad de los niños como por el hecho de que algunos de esos lugares ni siquiera habían sido conquistados.

La Caída y el Suicidio de Cleopatra

La batalla de Accio, en 31 a. C., quebró aquel futuro imaginado para Cleopatra Selene. Las victoriosas tropas de Augusto espantaron la escasa resistencia que pudo ofrecer Antonio y lo que vino después es una trágica histórica bien conocida.

La muerte de Cleopatra dio fin a la cuarta guerra civil de la República romana, entre los triunviros Octavio y Marco Antonio. Antonio y Cleopatra huyeron a Egipto tras la derrota en la batalla de Accio, disputada en el año 31 a. C., tras la cual, Octavio invadió Egipto.

Cuando las fuerzas de Octavio invadieron Alejandría, Cleopatra se retiró a su tumba con sus asistentes más cercanos e hizo que le enviaran un mensaje a Marco Antonio diciéndole que se había suicidado.

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Marco Antonio reaccionó apuñalándose en el estómago con una espada. Agonizante, pero aún vivo, llevaron el cuerpo de Marco Antonio al mausoleo de Cleopatra, donde ella se había encerrado con sus tesoros, dispuesta a incendiarlos, si Octavio no atendía sus exigencias relacionadas con Egipto y sus hijos.

El Destino de los Hijos Tras la Muerte de Cleopatra

Augusto, ya dueño de Egipto, enfrentó entonces un dilema. Qué hacer con los descendientes de Cleopatra. Para algunos, como Cesarión, la decisión estaba tomada desde hacía tiempo. Aquel hijo de Julio César era visto por Augusto como un adversario a la hora de reclamar la herencia de su tío abuelo, así que lo asesinó.

Octavio mató a Cesarión, el hijo que Cleopatra había tenido con Julio César, por deshacerse de potenciales rivales. En sus últimos días de vida, Cleopatra intentó que Cesarión, su corregente e hijo, fuera enviado al Alto Egipto con intención de huir a Nubia, Etiopía o la India. Cesarión o Ptolomeo III, lo fue solo durante dieciocho días, hasta que fue capturado y ejecutado por orden de Octavio el 29 de agosto de 30 a. C.

Los hijos de Cleopatra y Marco Antonio salvaron la vida. Eran aún pequeños -los gemelos Alejandro y Cleopatra tenían diez años, y Filadelfo, seis- y no representaban una amenaza inmediata.

En la corte egipcia quedaban tres niños. Cleopatra Selene y Alejandro Helios, de diez años, y Ptolomeo Filadelfo, de seis. Octavio se llevó Roma a los hijos de Marco Antonio: Alejandro Helios, Cleopatra Selene II y Ptolomeo Filadelfo. Los dos mayores, gemelos, niño y niña, iban disfrazados del sol y de la luna.

Según nos cuenta Dión Casio (LI, 21,8), fueron después entregados a Octavia para que los criase junto a los otros vástagos que compartía con Marco Antonio.

El trauma: Los niños fueron acogidos en el lujoso Palatino, en casa de Octavia, hermana de Augusto y abandonada esposa de Antonio. Allí, el plan era que crecieran junto al resto de los hijos legítimos de Antonio, siendo reeducados y romanizados. Y sola debió enfrentarse a su nueva formación como dama romana y a los insultos a sus padres, que formaron parte constante de la propaganda de Augusto, interesado en maldecir todo lo egipcio y en fomentar la damnatio memoriae que había lanzado contra su rival Antonio.

Cleopatra Selene: Un Nuevo Reino en Mauritania

Pero quien se llevó la peor parte fue, sin duda, Cleopatra. Cleopatra Selene sobrevivió a ese clima tan hostil a sus orígenes transformándose en una mujer de mente despierta, capaz de adaptarse a sus nuevas circunstancias mostrando una lealtad inquebrantable a Roma y al propio Augusto, quien en 25 a. C. decidió casarla con otro siervo reeducado en las bondades romanas.

En el 25 a.C. fue dada en matrimonio al rey Juba II de Numidia. Al poco tiempo, se les fue entregado el recientemente creado reino de Mauritania, que estaría sometido a la influencia romana. Así, Cleopatra Selene -a quien en las Donaciones de Alejandría se le había concedido la soberanía de la Cirenaica y Libia- quedó convertida en reina de nuevo.

La pareja gobernará estos territorios durante casi dos décadas, hasta el temprano fallecimiento de la soberana (Puyadas Rupérez, 2017: 711). Durante estos años, es notoria la influencia de la hija de Cleopatra sobre su marido, manifestada por ejemplo en el nombre que recibió el hijo de ambos, Ptolomeo.

Donde mejor queda reflejado esto, sin embargo, es en las emisiones monetarias de la época. Aunque la mayoría muestran a ambos monarcas, hay también acuñaciones únicamente con la imagen de Cleopatra Selene, lo que nos refleja su poder y la gran influencia de su origen greco-egipcio en su reinado, ya que la representación de mujeres en las monedas era costumbre de sus antepasados, pero no de Roma.

Cleopatra Selene y Juba desembarcaron en Numidia, pero allí pronto chocaron con la población local, que no les brindó buena acogida, al considerarlos unos gobernantes demasiado romanizados. En aquel territorio, que ocupaba zonas de los actuales Marruecos y Argelia, los monarcas fijaron su residencia en la ciudad de Iol, que rebautizaron como Iol Cesarea en honor a Augusto.

En su nueva capital hicieron vibrar las mazas de los canteros construyendo un faro a imitación del de Alejandría, un palacio con estampas romanas, griegas y egipcias, así como un foro y un teatro de estilo griego. Tan bien ejecutaron sus reformas los nuevos reyes que, según nos muestran los vestigios arqueológicos, incrementaron notablemente el valor de la moneda local.

El éxito de Cleopatra Selene y su marido fue total. El reino marchaba bien, no daba problemas a Roma y crecía hacia la modernidad del mundo antiguo. Y ahí está, precisamente, la razón de que Cleopatra Selene sea un personaje casi inadvertido hoy, como argumenta la historiadora Jane Draycoot en Cleopatra’s daughter.

La pareja logró fundar una dinastía dejando tres hijos: Cleopatra, Ptolomeo y Drusila. Es probable que un cuarto heredero estuviera en camino cuando Cleopatra Selene murió hacia el año 6 d. C. La fecha baila si se atiende a la leyenda, pues siempre se ha dicho que falleció durante un eclipse lunar, lo que ha llevado a los historiadores a proponer otras dos fechas para su muerte: el 23 de marzo de 5 a. C. y el 4 de mayo de 3 d. Su memoria prácticamente se apagó con Juba.

Hijo Padre Destino
Cesarión (Ptolomeo XV César) Julio César Ejecutado por orden de Octavio en el 30 a.C.
Alejandro Helios Marco Antonio Criado en Roma por Octavia, su destino posterior es desconocido.
Cleopatra Selene II Marco Antonio Reina de Mauritania, casada con Juba II.
Ptolomeo Filadelfo Marco Antonio Criado en Roma por Octavia, su destino posterior es desconocido.

En cuanto a los hijos de ambos, si ya era poca la información con la que contábamos sobre la vida del joven Cesarión, menor es aún la que tenemos de sus hermanos. De los dos varones, nada se volverá a mencionar en las fuentes grecolatinas.

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