El Nacimiento del Vaticano: Historia y Evolución
Situado en la ciudad de Roma, el Vaticano se erige como el Estado más pequeño de toda Europa. Es mundialmente conocido por ser considerado el centro neurálgico de la religión católica y el lugar de residencia del Papa.
La historia de la Ciudad del Vaticano va intrínsecamente ligada a la historia de Roma. No obstante, su historia como Estado independiente data de 1929 tras la firma del Tratado de Letrán, luego de que en 1870, el Reino de Italia conquistara los Estados Pontificios.
Mucho antes de la aparición de la República Romana y mucho antes del mito de Rómulo y Remo y la Loba Capitolina encontramos a un pueblo, los etruscos, del que los romanos beben muchas de sus tradiciones. Entre las divinidades etruscas encontramos a una diosa que nos ha llamado poderosamente la atención: la diosa Vatika, de quien se dice que tiene como misión proteger las necrópolis.
Se dice que los etruscos ocuparon una colina a la que llamaban Vaticum. En este mismo lugar levantó un templo honor a la diosa Cibeles alrededor del año 191 a.C. respetando la necrópolis etrusca. Aunque cuando el emperador Calígula ordenó la construcción de un gran circo romano seguramente ya no se respetó. Este emperador, no vería finalizada su obra para la que ordenó traer hasta traer un obelisco desde Egipto.
Calígula había colocado en el circo de Nerón el obelisco que mandó trasladar desde Alejandría y que después quedó emplazado frente al lateral izquierdo de la basílica. Siglos después, el monolito de granito de 25 m de altura y 350 toneladas se convirtió en la obsesión de los papas que siguieron el proyecto de Julio II. Necesitaban desplazarlo, pero ninguno se atrevía.
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El hechizo lo rompió Sixto V (1585-1590), que convocó un concurso para trasladar la reliquia egipcia. Recibió el encargo Doménico Fontana, quien diseñó un cajón protector de madera y un complicado sistema de poleas que, movido por centenares de hombres y caballos, logró tumbar el monolito y desplazarlo 250 m, para erguirlo en la plaza de San Pedro. Sixto V decretó pena de muerte para el que hablase y distrajera a los obreros durante la delicada operación.
Durante el siglo IV, se comenzaría a edificar sobre la Colina Vaticana, lo que luego se convertiría en la Basílica de San Pedro, donde se diría que fue enterrado el primer papa. Los pontífices medievales llevarían a cabo la compra del terreno, mandando construir posteriormente un puente que comunicara con Roma (Pons Aelius).
En el año 756 este dominio fue cedido de manera oficial al papa Esteban II por parte de Pipino el Breve, monarca de los francos, como agradecimiento por haberlo nombrado rey. Lo que se conocería como los Estados Pontificios, serían legalmente establecidos por Carlomagno en el siglo IX.
Los Estados Pontificios se habrían creado en la segunda mitad del siglo VIII, gracias a la protección de Carlomagno y Pipino el Breve. Hacia 1450, tendría lugar la construcción del Palacio Apostólico, posteriormente lugar de residencia de los pontífices.
Tradicionalmente, los Papas tendrían poder sobre los Estados Pontificios, hasta que en 1870 el gobierno italiano lo reclamó, produciéndose un enfrentamiento entre Iglesia y Gobierno que culminaría con el Tratado de Letrán en 1929.
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El Vaticano, el país más pequeño del mundo (0,44 km2)y uno de lo más secretos, está integrado por la basílica y la plaza de San Pedro, el palacio, los extensos museos y jardines vaticanos, la Cancillería y otros edificios anejos. Los Estados Pontificios se formaron en el 756 con el papa Esteban II y permanecieron hasta 1870, en que los reabsorbió la reunificación italiana desatando una fuerte disputa que finalizó en los acuerdos de Letrán de 1929.
Estos pactos lo reconocen como Estado independiente, al conceder al pontífice soberanía sobre el territorio, que parcialmente guardan las murallas de Nicolas V (1447-1455), y que incluye también otros 13 edificios diseminados por Roma y el palacio de Castelgandolfo, la residencia estival de los papas.
En la actualidad, la forma de gobierno es la monarquía absoluta, donde el Jefe del Estado es el Papa. Es éste quien tiene plenos poderes ejecutivos, legislativos y judiciales. En el momento en el que el Papa fallece o renuncia, los poderes son ejercidos por el colegio de cardenales.
Tras los pactos Lateranenses (1929), firmados por Pío XII y Mussolini, la Santa Sede reconoció a Roma como capital de Italia. Y, ésta reconoció a la Ciudad del Vaticano como Estado soberano bajo el poder del Papa.
Si Pío XI llega al solio pontificio en febrero de 1922, en octubre del mismo año Benito Mussolini es nombrado jefe del Gobierno italiano. El primero quiere resolver definitivamente la situación terrenal y temporal de sus dominios, y el segundo busca la manera de obtener la aquiescencia eclesiástica para desarrollar el fascismo. El acuerdo tarda unos años, pero se concreta en febrero de 1929, y queda escrito en el tratado de Letrán. Por este acuerdo se crea el Estado más pequeño del mundo, el Vaticano.
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El tratado de Letrán también incluye una compensación económica cifrada en 1.750 millones de liras, más de la mitad de las cuales se abonan con deuda del propio Estado italiano.
Figuras Clave en la Historia del Vaticano
La historia del Vaticano está marcada por figuras influyentes que moldearon su destino:
- Pipino el Breve y Carlomagno: Monarcas carolingios que protegieron y establecieron los Estados Pontificios.
- Pío IX: Papa que enfrentó la pérdida de los Estados Pontificios y se consideró "prisionero del Vaticano".
- Benito Mussolini: Jefe del Gobierno italiano que firmó el Tratado de Letrán en 1929, reconociendo la independencia del Vaticano.
- Pío XI: Papa que negoció y firmó el Tratado de Letrán con Mussolini, estableciendo el Estado de la Ciudad del Vaticano.
La Plaza de San Pedro: Un Abrazo Arquitectónico
El papa Alejandro VII encargó a Bernini que diseñara la plaza para acoger las ceremonias litúrgicas y facilitar el movimiento de los peregrinos. El genial escultor y arquitecto convirtió el espacio en un gigantesco abrazo, con dos columnatas formadas cada una por 284 columnas y 84 pilastras sobre las que se alzan 140 estatuas de santos.
La Basílica de San Pedro: Un Legado de Múltiples Arquitectos
El edificio de la basílica comenzó a erigirse en 1506 y conforme se alargaba la obra se modificaban los planos, que pasaban de un maestro a otro según la voluntad del nuevo papa.
Los primeros arquitectos, incluidos Donato Bramante, Rafael Sanzio y Miguel Ángel, diseñaron una basílica de cruz griega con una grandiosa cúpula en el centro que habría de verse desde cualquier punto, ya que debía alzarse sobre la tumba de Pedro y evocar la roca sobre la que Cristo edificó su iglesia. Buonarotti murió en 1564, cuando solo se había construido el tambor, un enorme cilindro sobre el que debía asentarse la cúpula, pero para entonces ya se hablaba de la necesidad de una nave central alargada con mayor capacidad.
Carlo Maderno, a quien Clemente VIII encargó la impresionante fachada de la basílica, fue el arquitecto designado por Pablo V para derrumbar el Cortile del Paraíso, el campanario y la Logia de las Bendiciones a fin de ganar el espacio que permitiría alargar la nave central hasta los 186 m, mientras que el transepto mide 138 m. De los nueve balcones de la fachada de Maderno, el central es el mayor,al que salen los papas tras ser elegidos y desde el que imparten la bendición urbi et orbi, de ahí la denominación de Logia de las Bendiciones.
La Pietà: Una Obra Maestra de Miguel Ángel
Miguel Ángel, que ya había esculpido La Pietà, imaginó una basílica sin mármoles ni ornamentación, pero hoy hay casi 400 estatuas. Ningún santo está puesto al azar, todos transmiten un mensaje para afianzar la fe, como la estatua de san Ignacio pisoteando una herejía, que se encuentra hacia la mitad de la nave central. El artista nunca pensó que su bellísima escultura, la única que firmó para acallar a quienes dudaban de su autoría, se destinaría a la basílica por construir. Se la encargó un cardenal francés para decorar su tumba en la capilla de la hija de san Pedro, santa Petronila, en la antigua basílica y allí se instaló en 1500 hasta su traslado en 1632.
La Guardia Suiza: Protectores del Papa
Esta guardia personal de 200 miembros la instituyó Julio II en 1505. El amarillo y el azul de sus actuales uniformes son los colores del escudo familiar del llamado «papa guerrero», y el rojo recuerda al escudo de la familia Médici, a la que pertenecía Clemente VII, salvado por los suizos durante el saqueo de Roma, después que el papa apoyara a la liga de Cognac (Francia, Milán, Venecia y Florencia) frente al Sacro Imperio Romano Germánico que regía Carlos I de España y V de Alemania.
La Capilla Sixtina: Un Tesoro Artístico
Julio II fue también quien llamó a Roma a Miguel Ángel para que esculpiera su tumba, pero absorto como estaba en la construcción de la nueva basílica se desentendió del mausoleo enrabietando de tal forma al artista que se negó en redondo a la oferta de pintar al fresco el techo de la Capilla Sixtina. Las presiones del «papa guerrero» hicieron que Buonarotti reconsiderase su rechazo, aunque pronto abandonó el encargo, que suponía para él un gran cambio técnico, y huyó de Roma. Volvió bajo la amenaza de excomunión. El genio borró todo lo que habían hecho sus ayudantes en ese tiempo y rehízo los andamios para, entre 1508 y 1512, poblar con más de 300 figuras los mil metros cuadrados de la bóveda en una narración extraordinaria de la creación y la caída del hombre.
Arte, religión, poder y carácter se entrelazan en la película de 1965 El tormento y el éxtasis, que refleja el choque entre las férreas voluntades de Julio II (Rex Harrison) y Miguel Ángel (Charlton Heston).
Cuatro años mirando al techo terminaron por dañarle las cervicales y sus ojos sufrieron el goteo constante de los pigmentos para el deslumbrante colorido. Las nueve escenas centrales dedicadas al libro del Génesis son las más reconocidas mundialmente, entre las que destaca La creación de Adán, el apoteósico instante en que Dios se aproxima al indolente ser para insuflarle la vida.
Más de 20 años después de terminar la bóveda, Miguel Ángel volvió a la Capilla Sixtina para pintar en el ábside El Juicio Final (1536-1541). En contraste con la vitalidad y la energía que desprende el techo, el fresco del ábside revela angustia y es sombrío.
Otro de los motivos por los que el visitante se siente sobrecogido al entrar en la Capilla Sixtina, que se halla dentro de los extensos Museos Vaticanos, es que a la muerte de un papa se convierte en la sala oficial donde los cardenales celebran el cónclave para la elección del nuevo sucesor de san Pedro.
Los Museos Vaticanos: Un Tesoro de Arte y Antigüedades
La idea de crear un museo fue también de Julio II, quien al ser nombrado papa instaló su colección privada de esculturas -Apolo, Lacoonte y sus hijos, Ariadna y otras- en el patio octogonal del palacio de Belvedere.
Solo la pinacoteca contiene obras de genios como Leonardo da Vinci, Giotto, Caravaggio, Tiziano, Giovanni Bellini y Rafael Sanzio, aunque sin duda es este último el que acapara más espacio. Su aportación incluye las logias iniciadas por Donato Bramante y terminadas por él -también era arquitecto-, que después decoró, así como los aposentos privados de Julio II, hoy denominados Estancias de Rafael, cuyas paredes cubrió de frescos.
Desde que en el siglo xvi se convirtiera en la colección de antigüedades más célebre de Europa, salas, galerías, edificios y pasadizos han ido aumentando la superficie de los Museos Vaticanos, que se han alimentado de ricas herencias en las que el denominador común es el arte, desde la arqueología egipcia, etrusca y grecorromana hasta la pintura moderna, pasando por la orfebrería, la cerámica y la escultura, en el marco incomparable de los palacios apostólicos.
La Escalera de Bramante: Una Obra de Ingeniería Olvidada
La fama, el poder y la gloria que caracterizan al Vaticano y a sus prohombres no siempre hacen justicia, como revela el olvido de Giuseppe Momo, el ingeniero que en 1932 realizó la escalera de doble espiral por la que se accede a los Museos Vaticanos.
Esta espectacular entrada es conocida como la Escalera de Bramante, porque Momo se inspiró en la rampa helicoidal que construyó el arquitecto renacentista para acceder a las plantas superiores desde el jardín de Belvedere.
Conflictos y Diplomacia en la Historia del Vaticano
A lo largo de su historia, el Vaticano ha enfrentado diversos conflictos y ha participado activamente en la diplomacia internacional:
- Conflicto con el Reino de Italia: La pérdida de los Estados Pontificios en 1870 llevó a un largo período de tensión con Italia, que se resolvió con el Tratado de Letrán en 1929.
- Relaciones con el Fascismo: Las relaciones de Pío XI con el régimen fascista de Mussolini fueron complejas, marcadas por la negociación del Tratado de Letrán y la posterior condena de los regímenes totalitarios.
- Diplomacia durante la Segunda Guerra Mundial: El Vaticano intentó mantener una posición neutral durante la guerra, lo que generó controversias y desafíos.
- Acercamiento al Tercer Mundo y Distensión con el Este: Durante el pontificado de Juan XXIII, se produjo un acercamiento a los países del Tercer Mundo y una distensión con los países del Este, marcando un cambio en la política vaticana.
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