Cómo quitar los mocos a un recién nacido: Remedios y consejos

17.10.2025

Los bebés recién nacidos suelen tener mocos o flemas. Esto es muy habitual, y los padres nos agobiamos hasta que nos habituamos y cogemos cierta práctica para quitar los mocos al bebé, sobre todo si es recién nacido.

¿Por qué los bebés tienen mocos?

Los mocos en bebés son una de las causas más frecuentes de consulta entre padres y madres, especialmente cuando llegan los primeros resfriados o cambios de estación. Aunque ver a un bebé con la nariz congestionada puede generar preocupación, la mayoría de las veces se trata de un mecanismo natural del cuerpo para proteger las vías respiratorias. El sistema respiratorio de los bebés está en pleno desarrollo y, por tanto, es más sensible a los cambios de temperatura, el contacto con virus o agentes irritantes del ambiente.

El revestimiento interno de las vías respiratorias produce de forma continua una fina capa de mucosidad. Esta sustancia contiene anticuerpos y otras defensas naturales que ayudan a neutralizar amenazas y expulsar lo que el cuerpo no necesita. Además, los bebés aún no saben sonarse ni toser con fuerza, por lo que acumulan fácilmente la mucosidad, especialmente en la nariz o en la parte posterior de la garganta.

Síntomas comunes de mocos en bebés

Los síntomas que acompañan a los mocos en bebés pueden variar según la causa, pero existen algunas señales comunes que conviene observar para saber cómo actuar. Un bebé con mocos en la garganta puede mostrar señales de incomodidad como tos persistente, arcadas leves al tragar o incluso sonidos húmedos al respirar. Si el bebé tiene mucha tos o dificultad para alimentarse, es recomendable consultar al pediatra para valorar si se requiere alguna intervención adicional.

Remedios caseros para quitar los mocos a un bebé

Para saber cómo quitarle los mocos a un bebé, hay una serie de prácticas muy habituales, que no necesitan medicación, y que se dan en condiciones de mucosidad normal de los bebés. También son válidos para quitar los mocos de bebés algo más mayores.

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1. Lavado nasal con suero fisiológico

El lavado nasal consiste en aplicar un lavado para despejar la nariz, que también es beneficioso para limpiar la mucosa nasal del bebé y mejorar así el aparato respiratorio. Tumbamos al bebé con la cabeza ladeada, y le echamos un poco de suero fisiológico, unos 5 ml., con una jeringuilla sin aguja o un aplicador monodosis. Suelen ser suficiente con unos 2 ml en cada fosa nasal. Si la nariz está muy obstruida, se puede echar un poco de suero, masajear para reblandecer y volver a echar más suero. Se recomienda realizarlo antes de dormir o antes de las tomas de leche.

2. Aspiración de la mucosidad

Tras este lavado nasal, lo más aconsejable es utilizar un aspirador nasal para arrastrar cualquier mucosidad que haya podido quedar en el interior de la nariz, y también para limpiar los restos de suero que han quedado. Aspiramos rápidamente, y oiremos un ruido como si se estuviera aspirando con una pajita el resto de una bebida. Es importante no abusar del aspirador nasal ni introducirlo demasiado en las fosas, ya que puede dañar el tejido.

3. Vaporización

La vaporización ayuda a aflojar la mucosidad, facilitando su eliminación. Puedes usar un humidificador o simplemente sentarte con tu bebé en el baño con el agua caliente corriendo (sin que el agua toque al bebé) para crear vapor.

4. Posición semisentada

Colocar al bebé en una posición semisentada facilita la eliminación de los mocos. Coloca la cuna ligeramente inclinada para conseguir que la cabeza esté en alto y el niño en posición semiincorporada. De este modo dormirá mucho mejor gracias a que los mocos no será tan molesta.

5. Masajes suaves

Los masajes suaves alrededor de la nariz y los senos paranasales pueden ayudar a aflojar la mucosidad. Un masaje suave en el puente de la nariz del bebé puede ayudar a movilizar los mocos.

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6. Hidratación

Mantener bien hidratado al bebé es fundamental. Si tu bebé es menor de seis meses, la lactancia materna o la leche de fórmula son su mejor fuente de hidratación. La hidratación adecuada ayuda a diluir la mucosidad, facilitando su eliminación.

Otros consejos útiles

  • Evitar el uso de bastoncillos de algodón: Nunca, bajo ninguna circunstancia, se deben usar los bastoncillos de algodón para sacar los mocos del bebé porque se trata de un elemento rígido, que puede dañar sus fosas nasales.
  • Agua marina: El agua marina es una solución salina que puede ayudar a aflojar los mocos. Puedes comprarla en forma de spray nasal y utilizarla según las instrucciones del producto.
  • Ventilación y ambiente: Ventilar diariamente la habitación del bebé y evitar las altas temperaturas dentro de casa. Por supuesto, evitar que el niño esté en contacto con humo de tabaco. Es importante controlar la temperatura y el grado de humedad en las diferentes estancias del hogar para conseguir una atmósfera ideal.

¿Cuándo preocuparse y consultar al pediatra?

Aunque los mocos en bebés suelen ser benignos, hay situaciones en las que es aconsejable consultar con el pediatra para descartar complicaciones. Además, si los mocos se mantienen por más de 10 días sin mejoría o se combinan con otros síntomas como diarrea, otitis o conjuntivitis, es importante que el pediatra valore el conjunto del cuadro clínico. En cualquier caso, evita automedicar o usar productos descongestionantes sin receta.

Algunos síntomas pueden indicar que el bebé tiene otitis, sinusitis, conjuntivitis purulenta o neumonía, unas enfermedades causadas por bacterias. Si el estado del niño empeora, tiene fiebre o presenta algún síntoma no común no dudes en acudir a tu pediatra. En general él te indicará el tratamiento y la posología adecuada.

El resfriado en recién nacidos

El resfriado en recién nacidos es bastante habitual, y es que los estudios indican que suele presentarse entre 6 y 10 veces al año. En este caso, seguro que también habrás escuchado que los antibióticos no sirven para su tratamiento y que suelen pasar por sí solos.

Diferencias entre resfriado y gripe

Confundir estas dos enfermedades es bastante común, sin embargo, no son lo mismo. A continuación, te resumimos sus principales diferencias:

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  • Están originadas por virus distintos: aunque las dos patologías son víricas, el tipo de virus que las causa es distinto. De este modo, el virus de la gripe se llama “influenza”, mientras que el virus que origina el resfriado suele ser el “rinovirus”.
  • Frecuencia: en un año, la gripe suele darse solo una vez, mientras que el resfriado puede aparecer en varias ocasiones.
  • Intensidad de los síntomas: aunque los síntomas en ambas son muy similares, en el caso de la gripe son bastante más intensos y suelen estar acompañados de fiebre durante aproximadamente 3 días, dolores musculares que pueden ser moderados o intensos y fatiga. Normalmente todos sus síntomas aparecen de forma súbita y pueden prolongarse hasta dos semanas. En el caso del resfriado los síntomas son más leves, suelen presentarse de manera gradual y tienen una duración más corta que los de la gripe. Además de los síntomas que comparte con la gripe, el resfriado presenta síntomas adicionales como estornudos. La fiebre que se produce en estos casos suele ser baja e incluso en ocasiones puede ser que no se presente.

Tratamiento para el resfriado en recién nacidos

En primer lugar, debes saber que no existe ninguna cura para el resfriado, que suele tener un periodo de incubación de 1 a 5 días, y desaparecer por sí solo a los 7 o 10 días. Sin embargo, mientras dura, sí que puedes tomar algunas medidas para aliviar sus molestos síntomas.

En el caso de bebés y niños, es muy importante no medicarlos sin consultar previamente al médico, pues los fármacos sin receta para el resfriado pueden tener efectos adversos, como ya lo alertó la FDA (Agencia de administración de alimentos y medicamentos de los Estados Unidos). En este comunicado advierten que el uso de medicamentos como antitusivos, descongestionantes o antihistamínicos en niños menores de dos años puede tener graves consecuencias.

Sin embargo, sí que puedes seguir los siguientes consejos para aliviar los síntomas de resfriado en tu recién nacido:

  • Hidratar bien al bebé, que en el caso de los lactantes sería asegurándonos de que realizan todas sus tomas y en ellas ingieren la cantidad suficiente de leche.
  • Evitar las altas temperaturas dentro de casa.
  • Ventilar diariamente la habitación del bebé.
  • Realizar lavados nasales para facilitar la expulsión de los mocos.

¿Por qué no funcionan los antibióticos?

Como te hemos explicado, el resfriado es una infección causada generalmente por el virus “rinovirus”. Los antibióticos son medicamentos que combaten enfermedades causadas por bacterias, no por virus, por este motivo, no tiene sentido administrarlos si la patología tiene un origen vírico.

Por qué es tan común el resfriado en bebés

Algunos motivos por los que los recién nacidos se resfrían entre 6 y 10 veces al año son los siguientes:

  • Multitud de virus: una vez que un niño ha pasado un resfriado, se vuelve inmune al virus que lo ha provocado. Sin embargo, existen más de 100 tipos de virus que causan resfriado.
  • Facilidad de contagio: los virus necesitan invadir una célula para sobrevivir. No obstante, pueden mantenerse con vida horas fuera de ellas. Por eso, si el bebé toca algún objeto contaminado con el virus y luego se lleva la mano a la boca o a la nariz, puede que entre en su organismo y, por lo tanto, causar una infección.
  • Sistema inmune de los bebés: Cuando un bebé nace no tiene su sistema inmune activo completamente. Esto no quiere decir que nuestro bebé nazca sin defensas ya que, durante el último trimestre del embarazo, la madre transmite anticuerpos a través de la placenta al feto, y estos anticuerpos lo protegen durante sus primeros 6 meses de vida.

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