¿Cómo saber si he expulsado un aborto espontáneo?

03.11.2025

El aborto espontáneo, también denominado aborto natural o involuntario, se refiere a la pérdida de un embarazo antes de la semana 20 de gestación o cuando el feto tiene un peso inferior a los 500 gramos.

Es una situación bastante dura cuando días o incluso semanas tras la implantación del embrión en el útero, se origina un aborto. En este caso, el feto fallece debido a varias razones y el organismo lo expulsa.

¿Qué es un aborto retenido? Definición y características principales

Un aborto retenido se define como la detención del desarrollo del embarazo sin la expulsión espontánea del embrión o feto.

Se trata de un tipo de aborto natural en el que el feto muere en el interior de la madre, pero a diferencia del caso normal, el cuerpo de la embarazada no lo expulsa y, por lo tanto, la placenta y demás productos derivados del embarazo, tampoco, reteniéndose en el cuerpo.

El aborto retenido, también conocido como aborto diferido o aborto fallido, es una condición en la cual el embrión o feto ha muerto, pero no ha sido expulsado del útero de manera espontánea.

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Esta condición puede llegar a pasar desapercibida durante semanas, ya que el organismo no siempre muestra señales evidentes de que algo está mal. La placenta puede seguir funcionando temporalmente, lo que puede llevar a confusión sobre el estado del embarazo.

Este tipo de aborto espontáneo solo puede confirmarse completamente mediante ecografía o análisis de la hCG (hormona gonadotropina coriónica humana).

Este tipo de aborto es detectado generalmente a través de ecografías rutinarias cuando el médico observa la ausencia de latido fetal.

Este fenómeno se diferencia del aborto espontáneo, donde el cuerpo suele expulsar los restos de manera natural Sin embargo, en algunas ocasiones, a pesar de la muerte del feto, este permanece un tiempo en el interior del útero: es lo que se conoce como aborto retenido o diferido.

Diferencias entre aborto retenido y aborto espontáneo

Si bien ambos tipos de aborto, el retenido y el espontáneo, comparten la característica de la pérdida fetal, difieren en el proceso de expulsión.

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En un aborto espontáneo el cuerpo suele reaccionar rápidamente, provocando sangrado y calambres que facilitan la expulsión del feto. Mientras que como hemos visto anteriormente, en el aborto retenido el cuerpo no reconoce inmediatamente la pérdida, retrasando así la expulsión del feto.

Esta diferencia suele implicar que, en muchos casos, el aborto retenido requiera de una intervención médica para completar el proceso de manera segura y evitar complicaciones.

Causas del aborto retenido

Las causas de un aborto retenido son variadas y a menudo multifactoriales. Las anomalías cromosómicas en el embrión son una de las causas más comunes, representando hasta el 50% de los abortos espontáneos en el primer trimestre.

A pesar de que el organismo no detecta ese fallecimiento, las causas que provocan esta situación son las mismas que las de un aborto natural normal.

Algunas de ellas son las siguientes:

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  • Infecciones.
  • Factores endocrinos provocados por un desequilibrio en el nivel de progesterona.
  • Razones autoinmunes ocasionadas porque los anticuerpos de la embarazada pueden poner alguna resistencia al feto.
  • Trombofilias o anomalías que provocan una alteración en la coagulación de la sangre.
  • Alteraciones cromosómicas o genéticas en el feto.

No obstante, a diferencia del aborto normal, estas pueden ser algunas de las razones por las que no se produce la expulsión:

  • Ausencia de contracciones uterinas.
  • Cuello del útero estrecho o falta de permeabilidad de la vía.
  • Desprendimiento del huevo (si se produce a partir de la semana 10).

Impacto de las infecciones y desequilibrios hormonales

Las infecciones, sobre todo las que afectan el tracto reproductivo, pueden ser un desencadenante significativo del aborto retenido. Por otro lado los desequilibrios hormonales, como los niveles inadecuados de progesterona, también pueden afectar la capacidad del cuerpo para mantener un embarazo saludable.

Análisis de riesgos: edad, antecedentes y más

Edad gestacional avanzada: como por ejemplo si se trata de un embarazo después de los 40 años.

La edad de la madre es un factor de riesgo importante en el aborto retenido, siendo las mujeres mayores de 35 años las más propensas a sufrirlo. También el tener antecedentes de abortos previos hace que aumente el riesgo de que se repitan.

Anemia gestacional: la anemia durante el embarazo es una afección relativamente común que puede afectar negativamente no sólo al curso del embarazo y el parto, sino también al feto o al recién nacido.

Infección del tracto urinario (ITU): al fluir más sangre a través de los riñones y verse reducida la capacidad de la vejiga, puede ocurrir que la orina regrese a los uréteres, lo cual puede contribuir al desarrollo de infecciones del tracto urinario durante el embarazo.

Otras condiciones médicas preexistentes como la diabetes, problemas tiroideos o trastornos autoinmunes también pueden incrementar las probabilidades de un aborto retenido.

Aunque estos factores predispongan, no quiere decir que siempre ocurra una pérdida de embarazo si existen.

Síntomas del aborto retenido

Los síntomas de un aborto retenido pueden variar y muy a menudo no se presenta de la forma en que lo hacen la mayoría de los abortos espontáneos.

Esto se debe a un hecho básico: no hay expulsión del embrión del cuerpo de la mujer.

En cierto sentido, el cuerpo actúa como si el embarazo todavía estuviera en curso. No es probable que este tipo de aborto espontáneo cause sangrado intenso o dolor intenso, a veces solo hay síntomas muy leves.

Es decir, el diagnóstico del aborto diferido se revela de una manera especial, normalmente durante una visita al médico y mediante una ecografía.

Los abortos normalmente desarrollan sangrado, calambres y dolor, síntomas bastante característicos que indican la muerte del feto. Pero en el caso del aborto retenido, este no muestra ningún tipo de sintomatología y al no expulsar los restos, la mujer no nota nada.

Detección a través de ecografías y pruebas de hCG

Este tipo de aborto espontáneo solo puede confirmarse completamente mediante ecografía o análisis de la hCG (hormona gonadotropina coriónica humana).

Además de la ecografía, se pueden realizar pruebas de sangre para medir los niveles de hormona gonadotropina coriónica humana (hCG). En un embarazo viable, los niveles de hCG generalmente se duplican cada 48-72 horas durante las primeras semanas de gestación.

Por este motivo, la única manera de descubrir esta situación es en una revisión rutinaria en la que se lleve a cabo una ecografía. Será esta prueba la que revele que el corazón del feto ya no late (y que incluso nunca llegó a latir).

También puede mostrar la ausencia de signos vitales o la existencia de un saco gestacional sin embrión (un embarazo conocido como embarazo anembrionario).

En estos casos, una ecografía es la herramienta principal utilizada para confirmar el diagnóstico. La ecografía puede mostrar un saco gestacional vacío, un embrión sin latido cardíaco o un feto sin crecimiento adecuado para la edad gestacional.

En el momento en que se descubre, hay que ayudar al organismo a eliminar al embrión o feto cuando antes, tanto por lo doloroso que puede ser psicológicamente hablando, como por la infección que puede originarse, además de otros problemas como una alteración grave de la coagulación, hemorragias o incluso la muerte de la madre.

Es importante entonces, acudir inmediatamente al ginecólogo si se detecta alguna molestia.

Diagnóstico y tratamiento del aborto retenido

Importancia del diagnóstico temprano

Identificar la situación a tiempo permite a los médicos intervenir y ayudar al cuerpo a expulsar el feto de manera segura. Algo que no solo es importante para la salud física de la mujer, sino también para su bienestar emocional, ya que prolongar la situación puede aumentar el estrés y la ansiedad.

Opciones de tratamiento: expectante, médico y quirúrgico

El manejo del aborto espontáneo diferido puede variar según la situación y las preferencias de la mujer.

Existen varias opciones de tratamiento para el aborto retenido, dependiendo de la situación específica de cada mujer:

  • Manejo expectante: en muchos casos, el cuerpo de la mujer expulsa naturalmente el tejido fetal días o semanas después si el embarazo no evoluciona. Este enfoque puede ser apropiado en las primeras semanas de gestación y si la mujer no presenta síntomas de complicaciones, como fiebre o sangrado excesivo.
  • Manejo médico: implica el uso de medicamentos para inducir contracciones uterinas y facilitar la expulsión del tejido fetal. Los medicamentos más comúnmente utilizados son la mifepristona y el misoprostol. La mifepristona bloquea la progesterona, mientras que el misoprostol induce contracciones uterinas.
  • Manejo quirúrgico: si el cuerpo no expulsa todo el tejido fetal de manera natural, se puede realizar un legrado. Este es un procedimiento médico en el que se dilata el cuello uterino y se retiran los tejidos que están dentro del útero. El manejo quirúrgico es necesario en casos donde el manejo expectante o médico no es efectivo, o si la mujer presenta signos de infección o sangrado severo. Los procedimientos quirúrgicos comunes incluyen la aspiración al vacío y el legrado por dilatación y curetaje (D&C). Estos procedimientos se realizan generalmente bajo anestesia local o general y son altamente efectivos para asegurar que el útero quede completamente limpio de tejido retenido.

Recuperación y concepción futura

Tiempo de espera recomendado para un nuevo embarazo

Lo que debemos saber es que un aborto es un mecanismo que utiliza de manera natural el cuerpo para poner fin a un embarazo que, debido a alguna causa u otra, no funciona como debería. Esto quiere decir que, por lo general, un siguiente embarazo no tendría por qué tener inconveniente en desarrollarse como debería.

La recomendación es dejar pasar dos o tres ciclos menstruales antes de volver a intentar un nuevo embarazo con el objetivo de que las hormonas de la mujer se hayan regulado.

Apoyo emocional y físico tras el aborto retenido

El aborto diferido es una experiencia difícil desde el punto de vista psicológico para las mujeres y también para sus parejas. El aborto retenido puede ser una experiencia emocionalmente devastadora para la mujer y su pareja. El impacto psicológico puede incluir sentimientos de tristeza, culpa, ansiedad y depresión. Es crucial que las mujeres tengan acceso a apoyo emocional y psicológico durante y después del proceso.

Aunque depende de cada mujer, por norma general el impacto emocional de un aborto retenido suele ser profundo, por lo que es vital que las mujeres reciban el apoyo necesario para afrontar esta pérdida. El acompañamiento psicológico, junto con el apoyo de familiares y amigos, puede ser crucial para la recuperación emocional. También es importante cuidar el bienestar físico, siguiendo las recomendaciones médicas y permitiendo que el cuerpo se recupere adecuadamente.

Preguntas frecuentes sobre el aborto retenido

¿Es peligroso un aborto retenido?

En el caso de que fuera una circunstancia que ocurriese más de dos veces, sí que convendría hacer un análisis cromosómico con el fin de detectar si hay algún tipo de problema con los padres. También es esencial, como ya decíamos, que se expulsen cuanto antes los restos del anterior embarazo para que no se produzcan infecciones y no se contamine la siguiente gestación en caso de quedar embarazada demasiado pronto.

¿Qué hacer si se sospecha un aborto retenido?

Si sospechas que has tenido un aborto retenido es importante que acudas al ginecólogo lo antes posible. El médico realizará una evaluación mediante ecografías y pruebas de hCG para confirmar el diagnóstico. Si tras esto el diagnóstico es que sí, él evaluará el mejor plan de tratamiento según las circunstancias individuales.

¿Cómo afecta el flujo en un aborto retenido?

El flujo vaginal puede no ser un indicador fiable de un aborto retenido, ya que muchas mujeres no experimentan sangrado significativo. Sin embargo, cualquier cambio inusual en el flujo, como un aumento repentino o la presencia de un olor fuerte, puede ser motivo de preocupación y debe ser evaluado por un médico.

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