¿Cómo saber si la leche materna está mala?

23.11.2025

Es común que las madres que extraen y congelan leche materna se pregunten si esta se ha echado a perder al descongelarla. El sabor de la leche puede variar al descongelarse, aunque no es un hecho habitual.

Lo que sí es algo más frecuente es que el bebé en ocasiones no quiera tomar la leche materna descongelada, ni siquiera aunque esta sea recién extraída. Es decir, prefiere extraerla él mismo del «envase» natural, escogiendo esperar a que esto sea posible. Yo diría que es lo que sucede con más frecuencia y que nada tiene que ver con el sabor de la leche.

No obstante, podemos encontrarnos con situaciones en las que, al descongelar la leche materna, esta tenga un olor y sabor como a rancio. A pesar de este olor que nos parece desagradable, los bebés con frecuencia se la toman. Para ellos no es molesto su sabor, ni tampoco significa que la leche esté estropeada y le vaya a sentar mal.

En cambio, para unos pocos lactantes ese olor rancio sí les fastidia negándose a consumirla. En estos casos, si tienes el congelador lleno de leche, ¡la has hecho buena!, porque nada se puede hacer al respecto, sino tirarla. Pero antes de explicar qué se puede hacer para evitar que esto suceda, me gustaría comentar por qué algunas leches presentan ese olor a rancio o a jabón y otras no.

¿Por qué la leche materna a veces huele mal?

La responsable de ello es la lipasa, una enzima que permite al organismo digerir y utilizar la grasa de los alimentos. La leche materna contiene una cantidad elevada de grasa, importante no solo para cubrir las necesidades energéticas del lactante, sino también para garantizar un óptimo desarrollo cognitivo e inmunológico en él.

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Sin embargo, el elevado contenido de grasa de leche materna choca con la inmadurez digestiva del bebé y en parte, debido a esta, con una limitada actividad de la lipasa para fragmentar la grasa con el objetivo de que el bebé pueda digerirla mejor. No obstante, no hay que alarmarse, porque la naturaleza es sabia y lo ha previsto «todo».

Así que, compensará la inmadurez digestiva del bebé, aportándole a través de la leche materna no solo grasa, sino también la lipasa necesaria para que pueda descomponer la grasa y poder digerirla mejor, pero a la vez, esta enzima tiene una función adicional, produciendo lípidos antimicrobianos que evitarán la proliferación de bacterias nocivas.

Qué maravillosa y beneficiosa es la leche materna para la especie, no podemos decir lo mismo de las leches de fórmula, ya que entre otras sustancias, también carecen de lipasa. Así que no podemos cargarnos de entrada sin más esta enzima porque hayamos oído que alguna madre ha tenido que arrojar a la basura una buena cantidad de leche materna al descongelarla y el bebé rechazarla, no podemos desperdiciar sus maravillosas virtudes.

La leche no está ni en mal estado ni es mala para el bebé. Lo que ha ocurrido, es que la lipasa produce un efecto de saponificación de la grasa en el proceso de congelación y hace que esta presente un olor rancio, que no siempre va a resultar desagradable a todos los bebés, ni tampoco va a suceder en todas las madres, ya la cantidad de lipasa en la leche materna varía de una madre a otra.

Algunas madres tienen en su leche mayor cantidad de estas lipasas que ya empiezan a romper los glóbulos de grasa poco después de haber extraído la leche. Si el olor es más rancio o ácido, es posible que sea más un efecto de la oxidación, que de las lipasas.

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¿Cómo prevenir el mal olor en la leche materna congelada?

Como es imposible saber de antemano la cantidad de lipasa que tiene la leche, y tampoco es posible conocer si el bebé la aceptará o no, lo más razonable es hacer una prueba antes de arriesgarse a tener que tirar tu personal banco de leche, ese valioso líquido que tanto esfuerzo te ha supuesto obtener.

Mi recomendación es la siguiente: extraer algo de leche, dejarla unas horas en la nevera antes de congelarla para permitir que la lipasa actúe. Después congelarla durante unos días, y luego observar qué pasa cuando la descongelas.

En el caso de que la leche tenga ese olor a rancio ya no hay tratamiento que valga, si el bebé la rechaza, no tendrás más remedio que tirarla. Pero sí puedes prevenir que te vuelva a suceder, si antes de congelarla, la escaldas, (no hervirla). Para ello, es suficiente con poner la leche en un recipiente a calentar hasta que empiece a formarse espuma contra los bordes del recipiente. En ese momento, se aparta del fuego, se deja enfriar y estará lista para congelar, sin que presente olor a rancio cuando la descongeles, ya que escaldándola has conseguido desactivar la lipasa.

Esta leche será una opción más saludable que ofrecer al lactante leche de fórmula. En definitiva, la función de la lipasa es necesaria y muy útil, no todas las madres presentan este problema, ni es mala para la salud del bebé. Solo afecta a su olor o sabor y por lo tanto a su posible aceptación, por lo que, si el bebé no la rechaza la puede tomar.

Mi consejo, por ello, es probar antes y actuar después.

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Consejos adicionales para la conservación de la leche materna

Manipular la leche materna da miedo. A veces, parece que estemos tratando con material peligroso y da la sensación de que manipularla pueda ser algo extremadamente complicado. Pero al fin y al cabo, no nos debería dar más miedo que manipular cualquier otro alimento. Para hacerlo, simplemente debemos seguir unas normas que garanticen la mayor salubridad de los mismos y para la lactancia materna no es diferente.

Aquí tienes algunos consejos sobre el manejo de la leche materna:

  1. Siempre hay que conservar la leche en la parte más fría de la nevera o el congelador, evitando la puerta de la nevera. En el caso del congelador, intentando buscar un cajón dedicado exclusivamente a la leche materna para evitar la transferencia de olores de otros alimentos a la leche.
  2. A una temperatura de 0 a 4 grados puede permanecer unos 5 días. Si la temperatura es inferior y se ha realizado con mucha higiene, puede aguantar hasta 8 días.
  3. La leche congelada puede permanecer en el congelador de manera óptima unos 6 meses. En algunos congeladores cuya temperatura sea inferior a los -20ºC podría aguantar algunos meses más.
  4. A temperatura ambiente depende del calor que haga. Para que tengamos una referencia, si la leche está a menos de 24ºC será mejor que no esté más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Así que siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.
  5. La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio, no se parecen en nada los dos olores. Un poco más abajo tienes información de cómo evitar la degradación de la grasa.
  6. No, una vez ha sido calentada es mejor no repetir el proceso, puesto que cada vez que calentamos la leche alentamos el crecimiento de ciertas bacterias que son potencialmente patógenas. Esas bacterias que pueden llegar a la leche a causa de una extracción poco higiénica o incluso por contaminación cruzada: por restos de leche en el sacaleches o sobre las superficies en que se han colocado las piezas del mismo.
  7. Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma.
  8. La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.
  9. Para descongelar la leche siempre es mejor hacerlo lo más rápido posible. Hace unos años, se recomendaba dejar la leche descongelándose en la nevera durante unas horas. ¿Cómo lo hago? Calienta agua en un cazo. Cuando hierva, apaga el fuego e introduce el recipiente con la leche en su interior. Como alternativa a este método, calienta agua en un cazo en el microondas. Llena un recipiente con agua caliente del grifo, coloca la leche dentro y deja descongelar. Si la leche la congelas en cantidades no superiores a 100ml/3,3 onzas, te va a ser mucho más simple descongelar la leche con facilidad.
  10. La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.
  11. En primer lugar, asegúrate de que los recipientes que vas a introducir en el microondas sean aptos para ello. Debemos evitar que la leche llegue a hervir. El bebé puede tomar sin ningún tipo de riesgo la leche calentada o descongelada en el microondas y, aunque la leche hierva en un descuido y todas las células vivas se mueran, la leche seguirá conservando muchas propiedades nutricionales.
  12. Se puede hacer cuando ambas estén a la misma temperatura. Es mejor no mezclar leche refrigerada con leche recién extraída para evitar la proliferación de bacterias.
  13. Si tienes leche refrigerada que sabes que no vas a usar en dos o tres días es mejor congelarla cuanto antes. Por ello es ideal que congeles la leche de las mismas 24 horas. La deberás etiquetar adecuadamente y congelar para que se conserve de la manera más óptima.
  14. Para salir a la calle solo se necesita llevar tu leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente, si al lugar que van no se lo van a poder proporcionar. Si van a tardar en darle la leche o hace mucho calor, es mejor llevarla refrigerada. Si no hace mucho calor o se la van a dar rápidamente se la pueden llevar a temperatura ambiente. Cuando el bebé muestre señales de hambre se pone el agua caliente en el recipiente, y el recipiente de leche dentro.

Es importante recordar que la calidad de la leche materna es fundamental para el crecimiento y desarrollo de tu bebé. Si tienes alguna inquietud o sospecha de que algo está afectando la calidad de tu leche materna, consulta a un pediatra.

Tabla de conservación de la leche materna

Aquí tienes una tabla resumen con los tiempos de conservación de la leche materna extraída:

Condición Temperatura Tiempo de conservación
Temperatura ambiente Menos de 25°C 6-8 horas (recomendable 3-4 horas)
Refrigeración 4°C o menos Hasta 3 días
Congelador pequeño Variable 2 semanas
Congelador óptimo -20°C o menos 6 meses (o más)

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