¿Cómo Saber Si Eres Fértil Para Tener Hijos? Pruebas y Métodos Diagnósticos

01.11.2025

Entender la fertilidad es esencial para quienes están planeando concebir o simplemente desean conocer su capacidad reproductiva. Tener conocimiento y entender tu estado de fertilidad es esencial para tomar decisiones informadas sobre la planificación familiar. En España, según un estudio de la Sociedad Española de Fertilidad, se estima que casi un 15% de las parejas en edad reproductiva tienen problemas de esterilidad y existen cerca de un millón de parejas demandantes de asistencia reproductiva. Dadas estas cifras, es lógico que, a la hora de pensar en ser madre o padre, te llegues a preguntar algo similar a “¿cómo saber si puedo tener hijos?”.

¿Cuándo Acudir al Especialista?

Se considera que existe un problema de fertilidad cuando una pareja menor de 35 años lleva un año buscando embarazo, teniendo relaciones sexuales frecuentes sin protección, y no lo ha logrado. En este caso se recomienda realizar un estudio de fertilidad. Ante un problema para concebir, ambos miembros de la pareja deben plantearse hacer pruebas de fertilidad para averiguar la causa que les impide ser padres. En general, se considera que existe infertilidad cuando la pareja lleva al menos un año manteniendo relaciones sexuales sin protección y, aún así, no ha conseguido el embarazo. Sin embargo, este tiempo se reduce a los 6 meses si la mujer tiene más de 35-36 años. En este momento, la pareja debe acudir a un especialista para hacer un estudio de fertilidad femenino y masculino. Además, las mujeres solteras o parejas lesbianas que deseen ser madres, también tendrán que someterse a estas pruebas antes de hacer un tratamiento de reproducción asistida.

Pruebas de Fertilidad Femenina

No se pueden aplicar los mismos métodos diagnósticos a todos los pacientes. En medicina reproductiva es muy importante individualizar a cada paciente, ya que cada uno puede tener una causa diferente de infertilidad. Se recomienda iniciar con el estudio si el embarazo no se ha logrado tras un año de relaciones sexuales sin utilización de método anticonceptivo alguno y no existe ningún antecedente médico de riesgo de infertilidad. En cambio, en las parejas de más de 35 años deberíamos iniciar este estudio tras 6 meses de búsqueda sin éxito.

En concreto, para el diagnóstico de la infertilidad femenina, el ginecólogo abre una historia clínica y pregunta a la mujer sobre aspectos de su vida reproductiva: si tiene hijos previos, si ha tenido algún aborto, si ha tomado anticonceptivos, si le han hecho alguna cirugía, etc. A continuación, el médico mandará las pruebas diagnósticas habituales, que suelen ser las siguientes:

  • Análisis hormonal: nivel de las hormonas sexuales y otras hormonas que actúan en el ciclo menstrual.
  • Ecografía: valoración de la anatomía uterina y el estado de los ovarios.
  • Histerosalpingografía: valoración de las trompas de Falopio y su permeabilidad.
  • Estudio del cariotipo: para ver si hay alguna alteración cromosómica.

Si el resultado de alguna de estas pruebas está alterado, el médico puede solicitar más pruebas complementarias, como una biopsia endometrial o una histeroscopia, de las cuales hablaremos más adelante.

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Análisis Hormonal

Esta es una de las primeras pruebas que se hace con el fin de comprobar que no existen problemas endocrinos que afecten al ciclo menstrual. Además, los valores hormonales también aportan información sobre la reserva ovárica, la funcionalidad de los ovarios y de la hipófisis de la mujer. Las principales hormonas que se evalúan son las siguientes:

  • FSH: es una gonadotropina secretada por la hipófisis que ayuda a determinar la reserva ovárica.
  • LH: también es una gonadotropina hipofisiaria que aporta información sobre el funcionamiento de los ovarios y la ovulación.
  • Prolactina: es una hormona secretada por el cerebro que ayuda a valorar el funcionamiento del ciclo menstrual y de la hipófisis.
  • Estradiol: es una hormona ovárica que sirve para valorar el desarrollo folicular, la reserva ovárica y el endometrio.
  • Progesterona: es secretada por el ovario después de la ovulación. Por tanto, la progesterona indica si el óvulo ha sido liberado o si hay problemas de anovulación.
  • Hormona antimulleriana (AMH): es proporcional a la cantidad de óvulos disponibles en el ovario, por lo que sirve para medir la reserva ovárica de una manera más exacta. Los folículos ováricos, que protegen al ovocito, segregan la AMH, cuya su función es regular el crecimiento y el desarrollo de estas células germinales. Con la edad, la cantidad de hormona antimülleriana disminuye en la mujer, por lo tanto, se convierte en un indicador muy útil tanto para conocer el número aproximado de óvulos como para determinar su calidad y, por lo tanto, la fertilidad.

El análisis de FSH, LH, estradiol y prolactina consiste en un perfil de hormonas basales y, por tanto, la extracción de sangre debe hacerse entre los días 3 y 5 del ciclo menstrual, cuando los ovarios aún están en reposo. El análisis de la AMH también suele hacerse junto a este perfil basal, aunque podría cuantificarse en cualquier momento del ciclo, ya que sus niveles no varían. En cuanto a la progesterona, este análisis debe hacerse sobre el día 20 del ciclo menstrual para saber si ha tenido lugar la ovulación.

Además del estudio hormonal básico del ovario, con las hormonas: FSH, LH, estrógenos y andrógenos, muchas veces es necesario complementar el estudio de fertilidad con la medición de otra hormona, la antimülleriana (AMH). Su estudio funciona como medidor de posibles señales de baja reserva ovárica, es decir, de la cantidad de folículos existentes en los ovarios de la mujer, dentro de los cuales se encuentran óvulos. La medición de la reserva ovárica determina aproximadamente el número de óvulos existentes.

Ecografía

Una de las primeras pruebas a realizar es la ecografía transvaginal. En un estudio de fertilidad femenina, se realiza una ecografía transvaginal a la mujer para observar el útero y los ovarios con dos objetivos claros:

  • Comprobar si existe alguna malformación uterina u otra complicación anatómica. Es esencial para conocer anomalías y malformaciones uterinas, presencia de tumores y quistes tanto en el útero, como en trompas y ovarios.
  • Hacer un recuento de folículos antrales (RFA) en los primeros días del ciclo para valorar la reserva ovárica. Cuando el recuento de folículos antrales es de 10 a 20 entre los dos ovarios, se considera que la paciente tiene una reserva ovocitaria normal.

Para hacer la ecografía, el ginecólogo introduce a través de la vagina una sonda cubierta por un preservativo y con gel lubricante. Esta sonda envía ondas sonoras que permiten visualizar en una pantalla la estructura del útero y los ovarios al rebotar contra estos órganos. La mujer puede notar una leve molestia por la presión de la sonda, pero la prueba es indolora.

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Histerosalpingografía (HSG)

La histerosalpingografía o uterosalpingografía es una prueba diagnóstica que se utiliza para ver la estructura del útero y las trompas de Falopio mediante rayos X y un medio de contraste. Además, esta prueba también aporta información sobre la permeabilidad de las trompas. Esto es muy importante a la hora de determinar la técnica de reproducción asistida más adecuada, ya que si las trompas no son permeables, la fecundación natural no podrá tener lugar y será necesario recurrir a una fecundación in vitro (FIV).

Para hacer la HSG, la mujer se coloca en una camilla en posición ginecológica y se introduce un catéter en el cérvix. A través de este catéter pasará un contraste líquido radiopaco que circulará por el cuello uterino, el útero y las trompas, lo que permitirá tomar diferentes imágenes con radiografía. Finalmente, el contraste saldrá a la cavidad pélvica si no existe ninguna obstrucción en las trompas.

El estudio de la histerosalpingografía ayuda diagnosticar alteraciones como las siguientes:

  • Malformaciones uterinas estructurales: útero unicorne, septos, etc.
  • Formaciones anormales en el útero: miomas, pólipos o adherencias.
  • Patologías que inflaman las trompas, como la salpingitis.
  • Patologías que obstruyen las trompas, como el hidrosalpinx.

Otras Pruebas de Fertilidad Femenina

En ocasiones, es necesario un diagnóstico más completo para averiguar o confirmar la causa de infertilidad femenina. A continuación, vamos a comentar otras pruebas relevantes en el estudio de la esterilidad:

  • Estudio del cariotipo: El cariotipo es el conjunto de cromosomas que tiene cada célula, donde el material genético se encuentra compactado. En el ser humano, la dotación cromosómica es de 46 cromosomas, entre los cuales se diferencian 22 pares de cromosomas no sexuales (autosomas) y 2 cromosomas sexuales (XX para la mujer y XY para el varón). Por tanto, el estudio del cariotipo sirve para buscar posibles alteraciones en el número o estructura de los cromosomas que podrían provocar infertilidad. Como todas las células que tienen núcleo disponen de cromosomas, este estudio puede hacerse mediante un simple análisis de sangre. Las células a analizar serían los glóbulos blancos o los linfocitos. La prueba del cariotipo es especialmente importante en casos de aborto de repetición o fallos de implantación.
  • Histeroscopia (HSC): La histeroscopia es una prueba endoscópica que permite ver directamente el útero para diagnosticar anomalías uterinas como pólipos, miomas o lesiones en el endometrio que no se pueden diagnosticar de forma certera por ecografía o histerosalpingografía. Esta exploración ginecológica se realiza en la propia consulta y consiste en introducir a través de la vagina y el cuello del útero un histeroscopio (tubo con una cámara) para observar la cavidad uterina. También se pueden observar los orificios de entrada a las trompas de Falopio, pero el histeroscopio no puede entrar en ellas debido a su pequeño diámetro.
  • Biopsia endometrial: Se trata de una prueba diagnóstica en la que se extrae una muestra de tejido endometrial (capa interna del útero) y se examina al microscopio para ver si existe algún tipo de anormalidad en las células. Para hacer la biopsia, se inserta un pequeño tubo hasta el interior del útero y se aspira una pequeña cantidad de endometrio. El procedimiento se puede realizar con o sin anestesia local en la consulta del ginecólogo. La biopsia de endometrio suele estar indicada en casos de fallos de implantación repetidos, con el objetivo de estudiar la receptividad endometrial. La biopsia endometrial consiste en raspar y examinar una muestra de tejido del revestimiento del útero (endometrio). El procedimiento le permite al especialista determinar si se ha producido la ovulación y si el revestimiento del útero ha sufrido los cambios necesarios para la implantación de un óvulo fertilizado y el apoyo de un embarazo temprano.

Autotests de Fertilidad

En las farmacias se pueden adquirir test para conocer algunos parámetros implicados en la fertilidad, son los denominados autotests.

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  • Test de ovulación: Este autotest determina una hormona llamada LH y se realiza en orina (al igual que el test de embarazo). Está hormona se eleva de manera muy importante las 24 horas previas a la ovulación. Y cuando el test sale positivo indica que al día siguiente más o menos vamos a tener un óvulo preparado para salir y por lo tanto apto para fertilizar.
  • Test de fertilidad masculina: Este autotest va enfocado a determinar la concentración espermática. Se realiza mediante eyaculados y con una abstinencia previa de 2-3 días.

Factor Masculino y Pruebas de Fertilidad

Al igual que la mujer, el hombre debe ser estudiado, el factor masculino puede llegar a determinar hasta el 33% de los problemas de esterilidad, a través de un buen historial médico y un examen físico inicial. El primero permite averiguar sobre trastornos hereditarios, problemas de salud crónicos, enfermedades, lesiones o cirugías que podrían afectar la fecundidad. El examen físico es de utilidad, pues permite, por ejemplo, determinar la presencia de varicoceles (formaciones anormales de venas por encima del testículo), que podría estar afectando la fertilidad, y puede ser corregido con cirugía.

El seminograma es un estudio que también queda cubierta en vuestra primera visita permite saber el número de espermatozoides, su forma y movilidad. En general, si tiene una mayor cantidad de espermatozoides de forma normal, significa que tiene una mayor fertilidad. Pero hay muchas excepciones a esto.

Se estima que hasta el 30% de las parejas con infertilidad no filiada presentan una elevada fragmentación del ADN espermático mediante la técnica de COMET. Una concentración de espermatozoides muy baja se puede deber a una causa genética. El cromosoma Y (que solo poseen los hombres) se encuentra dividido en regiones. En los casos en los que se haya hallado un bajo número de espermatozoides o ausencia total es probable que exista la pérdida de alguna o varias de estas regiones.

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