Cómo Detectar la Sordera en Recién Nacidos

25.11.2025

La audición juega un papel crucial en el desarrollo de los niños, especialmente en aquellos que aún no han adquirido el lenguaje. La falta de audición o déficit auditivo puede llevar a dificultades en el desarrollo cognitivo, así como a problemas en las relaciones interpersonales y en el ámbito emocional, pudiéndose reflejar en el rendimiento escolar y en la capacidad de interactuar socialmente.

La sordera en los recién nacidos no es muy frecuente, pero sus consecuencias son importantes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, cinco de cada mil recién nacidos padecen una sordera de distinto grado, lo que en España supone la cifra de 2.500 nuevas familias con un hijo sordo cada año.

Con los programas de detección precoz se puede diagnosticar muy pronto la sordera. Con la detección precoz se evitan las consecuencias de esa hipoacusia y permite instaurar medidas terapéuticas y estimulación tempranos.

Importancia de la Detección Precoz

El momento más importante para que un niño aprenda el lenguaje es durante los primeros tres años de vida, cuando el cerebro se está desarrollando y madurando. De hecho, los niños comienzan a aprender a hablar y a adquirir el lenguaje en los primeros 6 meses de vida.

La audición es un elemento fundamental para adquirir y desarrollar el lenguaje oral y por ello es muy importante detectar la pérdida auditiva lo antes posible, ya que un diagnóstico precoz, acompañado de una intervención temprana y adecuada, va a minimizar el impacto de la pérdida y va a prevenir la consecuencia más importante de la hipoacusia infantil: crecer sin un lenguaje.

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España es un país referente en esta materia, por la implantación de su Programa de Detección Precoz de la Hipoacusia Infantil, aprobado en el 2003 y que funciona con una alta tasa de eficacia, ya que, según la Organización Mundial de la Salud, sólo el 38% de la población mundial tiene acceso a programas de detección precoz de la sordera.

FIAPAS promueve, en 1995, la creación de la Comisión para la Detección Precoz de la Sordera Infantil (CODEPEH). Como comisión científica, está integrada por representantes de las sociedades científicas de otorrinos y pediatras, además de representantes de FIAPAS. En 2003, el Ministerio de Sanidad y Consumo y las Comunidades Autónomas aprobaron el programa de detección precoz de la sordera para su implantación a nivel estatal.

Tipos de Sordera

La sordera unilateral afecta a uno solo de los oídos y la sordera asimétrica afecta a ambos, aunque con una diferencia significativa entre uno y otro oído. Aborda los puntos críticos de actualización acerca del diagnóstico etiológico y el audiológico, así como cuestiones relativas al tratamiento de la sordera congénita, destacando la importancia de la audición binaural y alertando de que la sordera unilateral no está exenta de consecuencias negativas sobre el desarrollo del niño, por lo que se requiere también de tratamiento y seguimiento.

¿Cuándo y Cómo se Realiza la Prueba de Audición?

En los hospitales se ofrece la prueba a todos los recién nacidos. La prueba debe hacerse a todos los recién nacidos, preferiblemente antes de que abandonen el hospital, habitualmente en las primeras 24-48 horas de vida. Si por cualquier motivo no se lleva a cabo en este periodo, debe realizarse en su primer mes de vida. En los primeros días de vida, generalmente después de las 24 horas y antes del alta de la maternidad. En caso de que no se haya hecho antes del alta, debe ser realizada en el primer mes de vida.

Prueba objetiva, sencilla e indolora que se lleva acabo en el primer mes de vida del recién nacido. En el transcurso de los primeros dos días de vida todos los recién nacidos son sometidos en el mismo hospital a pruebas de valoración de su capacidad auditiva que son sencillas y que no le ocasionan ninguna molestia; incluso se pueden realizar mientras está dormido. Esta prueba es especialmente importante en niños que se consideran en riesgo de sufrir sordera o hipoacusia en algún grado. Hace unos años, sólo se realizaba la prueba de audición a los recién nacidos con antecedentes familiares de sordera o que presentaban factores de riesgo, por problemas al nacer o por patologías infecciosas. Sin embargo, el cincuenta por ciento de las hipoacusias congénitas tienen origen desconocido y por esto se universalizó el programa de detección.

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Las pruebas para valorar la audición en el recién nacido pueden ser de dos tipos: las otoemisiones acústicas y los potenciales evocados auditivos.

Tipos de Pruebas de Audición

  • Otoemisiones Acústicas (OEAs): En las otoemisiones acústicas se registra la emisión provocada de las células ciliadas externas del oído interno frente a los estímulos sonoros y para su realización se inserta una pequeña sonda en el conducto auditivo del bebé.
  • Potenciales Evocados Auditivos (PEATCa): Los potenciales automatizados evalúan la respuesta al sonido del nervio auditivo y del tronco encefálico. Para ello se colocan unos auriculares en los oídos y se recogen las señales mediante unos electrodos colocados en la cabeza del bebé.

Se puede preferir el uso de los potenciales automatizados frente a las otoemisiones acústicas para el cribado neonatal, ya que éstas últimas no valoran la vía auditiva, por lo que no son capaces de detectar algunas patologías, como la neuropatía auditiva.

¿Qué Pruebas se Realizan si se Sospecha Sordera?

Junto con las pruebas de potenciales evocados auditivos y otoemisiones acústicas, es importante completar la exploración con otras pruebas de valoración. Podemos decir que, en un niño, no disponemos de una única prueba diagnóstica, si no que tenemos que hablar de un conjunto de pruebas objetivas y subjetivas, que son complementarias y no excluyentes, ya que todas suman para que se pueda realizar un diagnóstico lo más temprano posible.

La timpanometría es una de las primeras pruebas que hay que realizar, al ser relativamente alta la incidencia de las patologías de oído medio en la infancia.

Las pruebas conductuales, son subjetivas y necesitan de la colaboración o cambio de comportamiento en el niño, como respuesta a un estímulo auditivo. Dependiendo su edad madurativa se utilizan diferentes técnicas.

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  • Bebés menores de 6 meses: En un bebé con edad inferior a seis meses, el cambio de comportamiento más fácilmente observable como respuesta a un estímulo auditivo y que más se aproxima a su umbral de audición, es el reflejo de succión, tanto el inicio como el cese de la actividad, cuando está dándole el pecho la mamá, tomando un biberón o con un chupete. Otras respuestas de cambio de conducta observables son una serie de reflejos innatos que presentan todos los bebés ante estímulos sonoros (movimiento de los ojos, movimiento de brazos y piernas, contracciones del cuerpo,..), aunque son respuestas que se obtienen generalmente a intensidades más alejadas del umbral.
  • A partir de los 5-6 meses: A partir de los 5-6 meses ya se puede empezar a condicionar al niño para que realice una acción como respuesta al sonido, llevando a cabo una audiometría por refuerzo visual. El niño ya puede girar la cabeza y orientarla hacia la fuente de sonido donde se encuentra un muñeco o una imagen que le resulta atractiva.
  • Entre los 2.5 y 3 años: Entre los dos años y medio y los tres, ya se le puede condicionar para que realice una acción más compleja cuando escuche el estímulo sonoro, mediante un juego sencillo: meter pelotas de colores en una cesta, insertar aros en unas barras, colocar piezas en un puzzle…

¿Qué Significa el Resultado de la Prueba?

Si el resultado de la prueba de audición es normal, quiere decir que el niño oye bien en ese momento. Si el resultado no es normal, no quiere decir que el niño tenga sordera, solo indica que deberá ser remitido a un especialista en otorrinolaringología para realizarle un estudio más detallado que confirme o descarte si hay algún problema. La prueba que se hace en la maternidad no permite hacer un diagnóstico definitivo.

Sin embargo, en el caso de que la prueba PEATC-A detecte algún tipo de alteración ello no supone necesariamente que exista un trastorno de la audición. El niño deberá ser estudiado por un otorrinolaringólogo para confirmar o no la existencia de un problema de sordera en el recién nacido.

Se debe realizar el seguimiento y control de la audición del niño durante todo su desarrollo. Las sorderas permanentes infantiles están presentes al nacer casi siempre, pero algunas se desarrollan más tarde.

Aunque la prueba salga bien, pueden aparecer problemas de audición más tarde, por lo que es muy importante observar de vez en cuando a vuestro bebé (cuando esté tranquilo y en un ambiente sin demasiados ruidos) y contestar estas sencillas preguntas en función de la edad del niño.

En ciertas situaciones, como cuando hay antecedentes familiares de sordera, se padecen algunas infecciones o se administran determinados medicamentos durante el embarazo, aumenta el riesgo de que un bebé pueda tener sordera. En los niños con indicadores de riesgo, aun cuando las pruebas sean negativas deberá realizarse un seguimiento cercano para detectar cualquier tipo de problema en el momento en que se produzca.

Para finalizar es importante destacar que la Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia (CODEPEH) recomienda llevar a cabo un cribado universal antes del primer mes de vida del recién nacido, contar con la confirmación diagnóstica antes de los tres meses de edad y disponer de medios para la atención temprana antes de los seis meses de vida (intervención audioprotésica y logopédica) para así conseguir la máxima competencia lingüística y desarrollo académico de los niños que padecen un déficit auditivo.

Artículo escrito por Marta Poza, audióloga protésica especializada en atención audiológica infantil, miembro del Equipo Pediátrico Integral en el Centro Aural Widex en Madrid Velázquez.

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