Los Hijos de Lady Diana: Guillermo y Enrique
Diana Spencer, Princesa de Gales, fue una figura icónica cuya influencia perdura hasta nuestros días. Su papel como madre de Guillermo y Enrique fue fundamental, marcando un antes y un después en la forma en que la realeza británica abordaba la crianza de sus hijos.
El Nacimiento de Guillermo y Enrique
En febrero de 1984, Buckingham Palace anunció que Diana estaba embarazada de su segundo hijo. Diana sabía que se trataba de un niño, pero le ocultó la noticia al príncipe Carlos. "Carlos quería una niña", contaba Diana en la biografía de Andrew Morton. "Siempre quiso tener dos hijos y que uno fuese una niña . Yo sabía que Harry iba a ser niño, y no se lo dije".
El embarazo de Harry, de hecho, había sido en parte fruto de la presión de Buckingham para que el heredero Guillermo tuviese un hermano, por si acaso. En la tradición británica, a los dos primeros hijos de los reyes se les nombra Heir and Spare: "Heredero y Repuesto". Harry tenía que ser el recambio.
Diana ya se había saltado unas cuantas normas no escritas de la realeza británica durante el embarazo y nacimiento de Guillermo, pero con Harry fue un poco más lejos. El embarazo fue normal. Diana sufrió náuseas durante el primer trimestre, y se sometió a varios análisis para asegurarse de que todo iba bien. En uno de ellos fue cuando descubrió el sexo del bebé, algo bastante ajeno a las tradiciones royal, y decidió ocultárselo al heredero de la Corona de Inglaterra.
Así que a Carlos le esperaba una sorpresa cuando nació Harry. El segundo royal en venir al mundo en Lindo Wing, el ala de maternidad del St. Mary's Hospital donde Diana ya había dado a luz, tardó nueve horas en nacer. Diana fue ingresada el 15 de septiembre, y durante las seis primeras horas intentó concentrarse en la lectura de un libro, mientras Carlos dormitaba en un sillón de hospital, acompañándola.
Lea también: Profundizando en la retórica del rap
Finalmente, el parto se prolongó hasta las 4:20 de la tarde del día 16 de septiembre. Y Carlos acompañó a la princesa -ya lo había hecho con Guillermo- en todo momento. En cuanto vio a su segundo hijo, no escondió su decepción. "Su primera reacción", contaba Diana, "fue 'Oh, dios, es un niño'. Y el segundo comentario: ‘Y encima es pelirrojo’”. Carlos hizo ambos comentarios en tono de broma, pero los dos chistes hundieron a la princesa, a la que el parto había despojado de toda energía.
No contento con eso, y aunque cuando el matrimonio abandonó el hospital con Harry en brazos, Carlos dijo que era un bebé "absolutamente maravilloso", el príncipe todavía se guardaba otro golpe. Meses más tarde, en el bautizo de Henry Charles Albert David (Albert era el nombre que había pretendido Carlos. Diana se negó), Carlos le dijo a la abuela materna del niño que "estamos decepcionados. Creímos que iba a ser una niña". Diana, que en las semanas previas al nacimiento de Harry había disfrutado del mejor momento de su matrimonio con Carlos ("nunca estuvimos así de unidos"), confesó después que el nacimiento del niño fue el final de la pareja. "Pero, en cuanto nació Harry, todo estalló, y ahí se fue nuestro matrimonio.
Una Madre Dedicada
Además, la princesa Diana destacó como pocas royals británicas por su faceta como madre. Se mostraba espontánea, cariñosa, alegre y divertida en público cuando estaban sus hijos, los príncipes Guillermo y Harry. Destaca, por ejemplo, que Diana era una de las madres más implicadas en las actividades que se realizaban en la escuela de sus hijos Guillermo y Harry. En 1991 dio la vuelta al mundo una fotografía en la que aparecía la princesa de Gales participando en una carrera deportiva con otras madres de la escuela durante la celebración del Día del Deporte de la Escuela Wetherby.
Lady Di era muy consciente de que su familia no era normal y corriente y que su hijo mayor estaba llamado a ser el futuro rey de Inglaterra algún día. A pesar de ello, se esforzó mucho por brindar a Guillermo y Harry una infancia feliz, lo más normal posible, para que pudieran divertirse y experimentar las cosas como hacían el resto de los niños, alejándolos del mundo del deber y el protocolo. Lo habitual en 1983 hubiera sido que Diana dejara a su entonces bebé, Guillermo, en casa con sus niñeras y se hubiera ido sola con el príncipe Carlos de gira por Australia y Nueva Zelanda. Sin embargo, ella se negó a viajar sin su pequeño retoño y ante su negativa, Carlos tuvo que aceptar, y se llevaron a Guillermo, que en aquel momento tenía 9 meses, de viaje con ellos.
Otro aspecto con el que Diana rompió en relación con el protocolo fue con la educación, pues se negó en rotundo a que se les educara, como era habitual en los niños de la realeza, en Palacio. Diana había trabajado en una escuela infantil antes de casarse con el príncipe Carlos y quería que sus hijos pudieran compartir juegos con otros compañeros de clase con normalidad.
Lea también: Leche materna: composición y ventajas
Bien sabido es que Diana y Carlos no eran felices como matrimonio y que vivieron una relación tormentosa y llena de malas experiencias que culminó con el divorcio. Sin embargo, para Diana resultaba fundamental esconder esta infelicidad de pareja a sus hijos.
Cuando llegaban regalos en camiones al Palacio de Kensington, se devolvían todos. Diana no quería malcriar a sus hijos".
La princesa siempre acompañaba a sus hijos al colegio y también participaban juntos de los actos oficiales de Palacio.
Fue así, a través de todas sus muestras de amor y de afecto, como Diana revolucionó el concepto que el mundo tenía de la maternidad en la realeza, pues rompió con total impunidad con todas y cada una de las restricciones impuestas por los protocolos. Jamás le importó. Antepuso la felicidad de sus hijos a todo y luchó para estar presente en sus vidas, anhelando que pudieran disfrutar de una cotidianidad lo más parecida posible a una 'familia normal'.
El Legado de Diana en sus Hijos
Además, Harry ha hecho de la lucha de su madre contra las minas antipersona, uno de los motores de su actividad benéfica y el bienestar emocional es uno de los pilares del trabajo de los príncipes de Gales. De hecho, está planeando un documental sobre su ella que se emitirá en Netflix con el que recordar a la eterna Lady Di. Según The Sun, el príncipe Harry lo estenaría en 2027, coincidiendo con el 30 aniversario de su fallecimiento.
Lea también: ¿Problemas de popó en tu recién nacido?
Durante un tiempo la esperanza fue Diana. Ella llegó a la monarquía para cambiarla, para agitar sus cimientos y adaptarlos al mundo real, el que se encuentra en las calles y no en palacio. No juró obediencia a su marido, no aceptó parir en casa y no dio a sus hijos una educación a la manera de los Windsor, en casa y alejada de todo contacto humano.
“Tengo lo que me dejó mi madre. Sin eso no habríamos podido dar el paso (el de desvincularse por completo de Casa Real y el de trasladar su lugar de residencia a Estados Unidos)”, fueron las palabras exactas que pronunció. “Es como si [Diana] ella hubiera visto lo que estaba por llegar y nos hubiera acompañado a lo largo de todo este proceso”, sentenció.
La que durante muchos años fue catalogada como ‘maldita’, debido a la prematura muerta de la princesa, la herencia que Diana dejó a sus hijos ha terminado por ser más bendita que maldita, ya que, en palabras de su hijo menor, sirvió para coger las riendas de su vida y que Meghan no sufriera las mismas consecuencias que su madre por estar en el ojo del huracán.
La cantidad englobaba acciones, inversiones, efectivo, vestidos (el de la boda con su padre, diseñador por David y Elizabeth Emmanuel, y hasta un total de 28), valiosos objetos personales y joyas. Algunas de estas últimas ya lucidas por Kate Middleton y Meghan Markle, cuyo valor no se puede calcular ya que pertenecen al joyero privado de las esposas de ambos herederos. Entre algunas de las piezas, la más emotiva para la familia es el anillo de compromiso que Carlos le regaló a Diana y que Guillermo le dio a Kate cuando ambos anunciaron su boda: una pieza de Garrard & Co, con orla de diamantes y zafiro central de Ceilán de 12 quilates, valorado hoy en más de 137.000 euros. En total, la princesa de Gales dejó un total de 200 piezas de joyería, entre anillos, pendientes, cadenas de oro, broches, pulseras y gargantillas, y pidió que las esposas de sus respectivos hijos las lucieran con asiduidad.
El testamento de Diana fue muy claro: dos hijos, una herencia repartida a partes iguales. Sin embargo, otra herencia con el nombre de Diana como protagonista da a Guillermo, el primogénito, ventaja económica sobre su hermano. La residencia Althorp House, propiedad de Earl Charles Spencer, hermano de Diana, fue la casa familiar de la familia. Tras la muerte de la princesa, el establo de la casa, un edificio de gran tamaño, fue restaurado y dividido en seis grandes salas, unas dedicadas a las diferentes mujeres Specer y a otras a los años de infancia de la Lady Di. Allí se dieron cobijo a objetos e imágenes de gran valor para los coleccionistas. Cuando esta gran exposición cerró sus puertas, la pregunta fue ¿qué pasaría con esos objetos? La respuesta la dio la mujer de Charles Spencer, Karen, quien afirmó que fueron entregados a Guillermo al cumplir los 30 años. La edad que marcó su madre en el testamento para acceder a todo su legado, también a este tan particular.
Esta dote, que proviene exclusivamente de la familia Spencer, da al primogénito todo el poder, de ahí que Harry quedara fuera del reparto (se cree, pero no se tiene confirmación oficial, que Diana pudo dejar a su hijo Harry con un extra para igualar su dote con la de su hermano, al no poderle hacer también heredero de la herencia Spencer). Uno de los objetos más destacados de esta colección que heredó Guillermo fue un reloj Cartier que había pertenecido a su abuelo John Spencer.
Línea de Sucesión al Trono Británico
El rey Carlos III es el primogénito de Isabel II. Casado en 1981 con Diana Spencer, tuvo con ella a sus dos hijos, Guillermo y Enrique, aunque el matrimonio acabó en divorcio. A continuación, se presenta la línea de sucesión al trono británico:
- Guillermo de Gales
- Jorge de Gales
- Carlota de Gales
- Luis de Gales
- Enrique de Sussex
- Archie de Sussex
- Lilibet de Sussex
La lista oficial publicada por la casa real británica en su página web incluye hasta 23 personas de la familia Windsor en esa línea de sucesión.
Los Nietos de Diana
La madre del príncipe William y el príncipe Harry adoraba a sus hijos y podemos imaginar que, de haber podido conocer a sus nietos, sería una abuelita de lo más amorosa.
- George Alexander Louis, el hijo mayor del príncipe William y Kate Middleton nació el 22 de julio de 2013.
- Charlotte Elizabeth Diana, la hija mediana de William y Kate, llegó a este mundo el 2 de mayo de 2015. Curiosamente, es la única niña de los 4 nietos de la fallecida princesa Diana y lleva su nombre en su honor.
- El pequeño Louis, quien cumplió hace unas semanas un año, comparte su nombre con su hermano mayor y su padre. Lleva el nombre de Louis en honor a Louis Mountbatten, tío de Felipe de Edimburgo.
- Dos días después de su nacimiento, el hijo del príncipe Harry y Meghan Markle fue presentado al mundo. El nombre del primer bebé de la pareja fue una gran sorpresa, ya que, a diferencia de otros bebés reales, el de los Duques de Sussex tiene solo dos nombres, mientras que sus primos tienen tres.
tags: #hijos #de #lady #diana #nombres