¿Cómo se siente un aborto inducido? Efectos psicológicos y físicos

29.10.2025

Tener un aborto puede ser una experiencia con muchos efectos emocionales. Ante este proceso, es importante ser consciente de cómo podemos sentirnos después de un aborto y qué hacer ante estos pensamientos o sentimientos. Sin embargo, también debemos recordar que un aborto no siempre causa emociones negativas o problemas en la salud mental.

Aunque estos efectos son defendidos y negados por diferentes especialistas, existen algunos síntomas comunes que las mujeres pueden experimentar después de haber padecido de un aborto. Quienes apoyan la existencia del 'síndrome postaborto' sugieren que muchos de sus 'síntomas' suelen ser similares al trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Efectos Físicos del Aborto Inducido

Las complicaciones inmediatas son desgarros cervicales, perforación uterina, sangrado y persistencia de restos del embrión dentro del útero. Mortalidad de 1,1/100.000 mujeres que abortaron a las 12 semanas de gestación, investigación realizada por el Departamento de Ginecología y Obstetricia y Biología de la Reproducción de la Universidad de Paris.

El índice de muerte materna vinculado al aborto es 2,95 veces más elevado que el de embarazos que llegan al parto en la población de mujeres de Finlandia entre los 15 y los 49 años de edad. Investigación realizada en el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo para el Bienestar y la Salud de Finlandia, que concluyó que el embarazo contribuye a la salud de las mujeres. Las mujeres que se habían practicado abortos tuvieron un índice de mortalidad casi doble a las controles en los siguientes 2 años, persistiendo el índice de muerte incrementado elevado durante por lo menos 8 años.

La perforación asociada al aborto provocado hasta un 1,2% de los casos. Tras un aborto provocado (curetaje), el riesgo de placenta previa en el siguiente embarazo y parto prematuro, con posible aborto espontáneo, se presentó en 3 mujeres de cada 4 con historia de aborto, OR 2,9, (95% IC 1,0-8,5), resultados del Fred Hutchinson Cancer Research Center, Division of Public Health Sciences, Seattle, WA, EEUU. Esto se había probado ya anteriormente en un estudio de la Universidad de Medicina de New Yersey OR 1,7 (95% IC 1,0-2,9). En este sentido, las mujeres con antecedente de aborto provocado tuvieron un riesgo mayor de presentar un recién nacido altamente prematuro que aquéllas sin este antecedente (3 de cada 5 mujeres con historia de aborto provocado presentaron parto gravemente prematuro; OR + 1.5, 95% CI 1.1-2.0).

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Un aborto previo, provocado o espontáneo, se ha demostrado que no protege frente a la preeclampsia y la hipertensión gestacional en el siguiente embarazo; sin embargo, un nacimiento a término previo sí que protege frente a estas graves situaciones clínicas en el siguiente embarazo a la mujer (OR 0.41, 95% CI 0.38-0.44). Sánchez Durán en un estudio revisión español publicado en la revista JANO en el 2000 (número 1349) resume las principales complicaciones de las que hay que informar a las mujeres en la interrupción voluntaria del embarazo de primer trimestre.

Efectos Psicológicos y Emocionales

Está demostrado que las mujeres tienen reacciones frente a un aborto provocado, reacciones físicas, psicológicas, emocionales y relacionales y que las reacciones son diferentes para cada mujer. La vivencia es muy personal, pero casi todas las mujeres la descripción traumática.

Algunos de los efectos psicológicos que pueden surgir son:

  • Trastornos del sueño
  • Problemas en las relaciones
  • Ansiedad en diferentes grados (desde leve hasta ataques de pánico)
  • Sentimiento de culpabilidad
  • Negación o incredulidad
  • Confusión
  • Oscilaciones en el estado de ánimo
  • Tristeza y sensación de vacío
  • Enfado o rabia
  • Falta de energía
  • Irritabilidad
  • Miedos (a no recuperarse nunca de la pérdida, a no poder reproducirse, a problemas familiares…)
  • Sentimientos de incapacidad y afectación de la autoestima
  • Desconexión de los propios sentimientos
  • Aislamiento social
  • Falta de lívido o disfunciones sexuales
  • Miedo a la muerte (tanofobia)
  • Insomnio o pesadillas recurrentes
  • Evitación de todo lo relacionado con bebés o, todo lo contrario, obsesión
  • Problemas de pareja (modelos de afrontamiento diferentes a la pérdida, falta de intimidad, problemas de comunicación…)

Las mujeres que han sufrido un aborto provocado padecen un síndrome de estrés generalizado con un 30% más de probabilidad que las que han llevado adelante su embarazo no deseado. Las mujeres que habían abortado presentaban malestar psicológico hasta cinco años después de la interrupción, siendo los efectos de evitación, pesar, angustia y ansiedad mayores en el caso de abortos provocados que en los espontáneos.

El aborto provocado por malformación fetal tiene secuelas igual de graves que la pérdida de un hijo sano, y la interrupción voluntaria del embarazo en este supuesto causa aislamiento social y depresión. Se han descrito graves alteraciones en las relaciones sexuales y en el deseo sexual de numerosas mujeres que abortaron voluntariamente en estudios de la Universidad de Ginebra, en Polonia y en China. En la reciente investigación de la Universidad de China de Hong Kong, se ha detectado que aproximadamente un tercio de las mujeres del estudio que han abortado provocadamente sufre a corto plazo una inhibición y un deterioro en su deseo y placer sexual.

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El equipo de Priscilla K. Coleman del Human Development and Family Studies, de la Bowling Green State University, EEUU, ha demostrado que las mujeres con historia de un aborto, espontáneo o provocado, tenían un 99% más de probabilidad de ejercer abuso físico sobre sus hijos que las que no habían tenido abortos; si eran varios abortos, el riesgo incrementado era del 189%. De nuevo este equipo de P. K. Coleman encontró asociado en las mujeres que han abortado provocadamente un alto riesgo de consumo de drogas de abuso de diversos tipos.

Salvo excepciones, la mayoría de las mujeres entrevistadas reportan que la experiencia del aborto no es un tema olvidado y cerrado, sino que sigue presente hasta el día de hoy “con lo que se tiene que vivir siempre”. Se experimenta una dificultad en integrar significativamente el aborto como una experiencia vital constitutiva, y suele ser vivido como un asunto en curso. Algunos autores califican esta presencia constante del aborto como intromisiones de pensamiento, e incluso, alocuciones, fantasías y sueños con el hijo ausente.

Estudios reportan que regularmente las mujeres experimentan sensaciones y pensamientos relacionados al posible hijo que no tuvieron, pensando cómo habría sido el embarazo, su infancia, cómo se vería ahora, de qué manera la vida suya y familiar habría sido distinta a la de ahora. En algunos estudios, los sentimientos negativos persistentes se reportan como la vivencia de una pérdida, teniendo la estructura de un duelo (negación, negociación, reconciliación), mientras que otros estudios muestran que no hay un patrón común en la dinámica post-aborto; dinámicas tipo “caja de pandora” (negación y reventón emocional años después), estrategias de desviación de la atención, situaciones dolor y sufrimiento insuperables, reparación simbólica o mediada, proyección de la culpa en el entorno social, etc.

La ambivalencia que reportan las mujeres en la proximidad del aborto se convierte en un hilo conductor de su propia significación biográfica del aborto: por un lado están las “razones” que justificarían la necesidad de abortar, pero por otro lado, el episodio traumático, la pérdida, el duelo del hijo ausente, el rechazo - temporal - a la propia maternidad. Esta ambivalencia, que ha sido descrita como un conflicto cabeza-corazón, suele permanecer como una constante en la historia vital de la mujer que aborta, salvo en aquellos casos.

Cómo Superar los Efectos Psicológicos

En los casos en que existan efectos psicológicos, ¿es posible la recuperación? Recuperar significa “recibir algo que fue quitado”, por lo que difícilmente habrá sensación de recuperación. Es más adecuado hablar de reconciliación. Puede tardar meses o años, pero, aunque parezca imposible, llega. Algunas de las cosas que ayudan en el proceso de reconciliación son:

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  • El apoyo externo, sentir el arrope del entorno, sobre todo de la pareja.
  • Poder hablar de la pérdida e integrarla progresivamente dentro de la propia experiencia vital.
  • No evitar las emociones negativas ni apresurarse por “pasar página”. Es un proceso.
  • Crear un conjunto de recuerdos, un espacio con significado para el no-nacido.
  • Recibir información adecuada (si es necesario, psicoterapia) o participar en grupos de ayuda mutua.

Apoyo Profesional

Poder hablar con alguien que sabes que no te juzgará será un gran alivio que te permitirá superar un aborto provocado o involuntario. Con trabajo y dedicación interna, superar un aborto no tiene por qué significar secuelas a nivel psicológico para las mujeres que pasan por ello.

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