Contracciones en el Tercer Trimestre del Embarazo: ¿Qué son y Cómo Identificarlas?
Las contracciones son un tema recurrente durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre. Es importante comprender qué son, cómo identificarlas y cuándo buscar atención médica. A lo largo del embarazo, y sobre todo en el tercer trimestre, algunas mujeres notan una fuerte presión en la zona baja de la tripa, que pueden confundir con contracciones: es la hipertonía uterina leve.
Tipos de Contracciones Uterinas
Existen diferentes tipos de contracciones uterinas que se presentan durante el embarazo. En general, las contracciones uterinas son un fenómeno fisiológico, es decir, normal, debido a una contractilidad involuntaria de las células musculares del útero, que se contrae y se relaja de forma alterna. No siempre las contracciones son de parto, como seguramente sabrás.
Contracciones de Braxton Hicks
Algunas embarazadas, al final del segundo y del tercer trimestre de gestación, sufren las conocidas contracciones de Braxton Hicks. Son unas contracciones que suelen ser indoloras y que no predicen que el parto se produzca en los siguientes días. Sí, por supuesto puede ser normal o fisiológico que el útero se ponga duro a finales del segundo y en el tercer trimestre de gestación. Es lo que conocemos como contracciones de Braxton Hicks. Estas contracciones, que son solamente físicas, preparan el útero para el parto.
Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones fisiológicas, no dolorosas, a pesar de que a veces pueden resultar molestas y no rítmicas. Aparecen a partir de la 20-30 semana de gestación y aumentan en frecuencia e intensidad a medida que nos acercamos a la fecha probable de parto pudiendo ocasionar lo que denominamos “el falso trabajo de parto”. No son dolorosas pero sí pueden resultar molestas.
Su duración es alrededor de 30 segundos y su frecuencia es muy variable. Es normal tenerlas demasiado seguidas (1 cada 2 a 3 minutos) o más espaciadas, 2 a 3 contracciones durante 1 hora. Es lo que conocemos como contracciones de Braxton Hicks. Las contracciones fisiológicas o de Braxton Hicks pueden ser más frecuentes en pacientes delgadas o con una actividad física o laboral intensa.
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Sabemos que el útero está en medio de una contracción por qué ponemos la mano en la barriga y la notamos dura, aunque no haya ni rastro de dolor. Muchas veces se descubre de casualidad, cuando pones la mano encima de tu barriga y la notas dura. También es habitual notarlas al final del día, sobre todo los días en que has tenido más actividad. Puede que tengas la sensación de que tengas la barriga a tensión.
En cualquiera de estas situaciones, las contracciones de Braxton Hick no deben doler ni ser molestas, son irregulares en el tiempo y ceden con el reposo o al detener el ejercicio físico. Pues más bien no… Las contracciones de Baxton Hicks también se las conoce como “contracciones preparatorias”, aunque no tiene mucho sentido, ya que estas contracciones pueden aparecer a partir del segundo trimestre de gestación.
Pueden producir un dolor tipo cólico pero que no condiciona a la embarazada. Suelen darse por la noche, después de la actividad del día, y remiten con el descanso. Las contracciones de Braxton-Hicks no son dolorosas, aunque algunas mujeres pueden notar molestias, y lo que la mujer percibe es un endurecimiento del útero. La tripa se pone completamente dura y no se pueden hundir los dedos en la misma. Lo más frecuente es que las contracciones sean irregulares.
Podrías tener hasta diez al día. Concretamente, puede que notes pequeñas contracciones conocidas como «contracciones de Braxton Hicks», que deben su nombre al médico que las identificó. Lo normal es que en el primer y segundo trimestre de gestación se perciban entre 4 a 6 contracciones diarias y el en tercer trimestre unas 10 contracciones por día. Esto aumenta en las gestantes que ya han tenido más hijos y en las gestaciones múltiples de gemelos o trillizos.
Se producen porque el útero se contrae y se endurece por momentos, abarcando toda la zona, desde la parte superior y extendiéndose hasta abajo. Esto es un signo inequívoco de que nuestro útero se está preparando para el parto. Según avanza el embarazo estas contracciones serán más frecuentes y duraderas, incluso algo más dolorosas. En cambio las contracciones de Braxton Hicks, se pueden volver frecuentes pero no aumentan de manera constante su duración ni la intensidad, ni se dan cada vez más seguidas.
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Contracciones de Parto
Contracciones de parto: son aquellas cuya frecuencia es rítmica (alrededor de 3 contracciones cada 10 minutos) y de una intensidad importante que viene manifestada por dureza abdominal y dolor fuerte en zona suprapúbica a veces irradiado a zona lumbar. Las verdaderas contracciones ocurren en intervalos regulares que duran entre 30 segundos y 2 minutos. Cuando las contracciones duren un minuto o más y venga en intervalos de 3 a 7 minutos es que el parto va encaminado.
Otras Contracciones
Contracciones descritas por ALVAREZ Y CALDEYRO (1950) de baja intensidad, limitadas a una pequeña porción del músculo uterino y con una frecuencia aproximada de 1 cada 3 minutos. Contracciones de BRAXTON-HICKS (1872) con una intensidad variable y frecuencia menor de 1 cada 10 minutos. Ocupan una porción extensa del músculo uterino y son desordenadas en cuanto a su aparición.
Los entuertos son contracciones intensas que se dan durante las primeras 24-48 horas después del parto. Las contracciones posparto son involuntarias y se intensifican al dar el pecho al recién nacido.
Dolores Comunes en el Tercer Trimestre
A medida que el útero crece dentro del organismo de la madre, notará más dolores o molestias. En el tercer trimestre del embarazo son frecuentes las molestas pélvicas, genitales y las contracciones.
- Dolores de Ligamentos: Para entender bien qué son los dolores de ligamentos durante el embarazo, no hay nada como una pequeña lección de anatomía: el útero se mantiene en los huesos pélvicos mediante ligamentos. Cuando el útero crece para dejar el espacio necesario para el bebé, no se detiene ante nada, ni siquiera ante estos ligamentos, que deben soportar su creciente peso. Los ligamentos, sobrecargados y estirados con mayor o menor intensidad, se hacen notar... Y no son los únicos. Los pequeños ligamentos alrededor de la pelvis también se vuelven más sensibles bajo el efecto de las hormonas. Si acaso tuvieras que preocuparte, es hacia el final del primer trimestre cuando aparecerán los estiramientos. Los reconocerás por el nombre que se les atribuye. Parecen tirones que se producen sobre todo en la parte inferior de la barriga, a la altura del pubis, en los dos lados de la ingle, en el perineo y en los muslos, y a veces descienden incluso por los glúteos y se asemejan a una ciática. Según el grado, puede tratarse de una percepción difusa, pequeños pinchazos, hormigueos o, si son importantes, la sensación de descargas eléctricas o incluso cizallamientos. Lo más sorprendente es que pueden provocar la impresión de que el bebé se encuentra muy abajo e incluso que se cae.
- Molestias Pélvicas y Genitales: El útero y el bebé pueden comprimir los llamados nervios genitocrurales del aparato genital. La presión de estos nervios provoca calambres en los genitales (clítoris, labios mayores y menores y vagina). Otras veces el calambre se irradia hacia el interior del muslo y llega hasta la rodilla del mismo lado. Estos dolores no significan que el parto esté cerca. "El útero es una especie de globo: tiene unas 'cuerdas' que son los ligamentos redondos, que son los que se insertan en los labios vaginales. La embarazada puede notar ciertas contracciones en esa zona, que interpretará como una especie de calambres. Se dan menos en las primíparas (o primerizas) y más en las gestantes multíparas (con más hijos). Y se deben a que el periné no tiene fortaleza suficiente para sujetar el peso del embarazo. Recomiendo realizar ejercicios de suelo pélvico antes, durante y después del embarazo".
- Dolores Lumbares:"Los dolores lumbares pueden deberse a contracciones uterinas, pero si son muy intensos hay que descartar que se trate de una infección urinaria o de un cólico nefrítico. Los dolores costales, si se deben a neuritis intercostal (por inflamación del nervio intercostal), son muy incapacitantes y remiten tras el parto".
Cuándo Preocuparse y Acudir al Médico
Cuando las contracciones son dolorosas, las pacientes suelen referir molestias de menstruación o dolor lumbar que irradia hasta el pubis y se acompaña de útero duro y esto acontece antes de las 37 semanas obliga a la valoración por parte de un profesional para descartar que no se trate de una amenaza de parto prematuro que en función de las semanas de gestación puede obligar incluso a un ingreso hospitalario.
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Aquí tienes unos consejos para saber distinguir entre una contracción y los dolores naturales asociados al embarazo:- Una contracción es una tensión del útero. ¿Aún tienes dudas? No dudes en consultar a tu médico. Él sabrá hacer el diagnóstico y ayudarte a distinguirlos...
Independientemente de la presencia o no de contracciones una futura mamá debe acudir al hospital ante la salida de líquido a través de la vagina (rotura de la bolsa del líquido amniótico). En caso de contracciones y a partir de la 37 semanas deberá hacerlo cuando éstas sean dolorosas (1 cada 3 a 5mn).
Pero no hay que fiarse de la intensidad del dolor. "Hay cinco señales de alarma muy claras: que rompamos la bolsa, un sangrado, que la madre no note al bebé, que haya fiebre o contracciones (rítmicas o dolorosas). En estos casos hay a ir a urgencias, independientemente de las semanas de embarazo. Cuando existe fiebre, además hay que descartar infección urinaria, de la bolsa (corioamnionitis) o por coronavirus".
Causas de contracciones dolorosas antes de la semana 37:
- Infección/inflamación intrauterina.
- Distensión uterina.
- Estrés.
- Causas vasculares, hemorragias.
- Antecedente previo de parto prematuro.
- Rotura prematura de membranas.
Consejos para Aliviar las Molestias
Buenas noticias: el primer método para reducir los dolores de una embarazada es el descanso. Durante el día, bebe mucha agua. Si tienes que estar de pie durante un tiempo determinado, no te olvides de hacer pausas si es posible. Además, puedes llevar un cinturón de embarazo que te aliviará la espalda y los ligamentos. Otros consejo importante para aliviar los dolores del embarazo es que, cuando estés sentada, lo mejor es mantener la espalda bien recta y los pies bien apoyados en el suelo.
Te recomendamos acostarte de lado, descansar, relajarte y concentrarte en tu respiración.
Las contracciones dolorosas también pueden mejorar con reposo aunque en gestaciones por debajo de las 37 semanas se recomienda la valoración por un profesional.
Semana a Semana en el Tercer Trimestre
El embarazo se considera “a término” a partir de la semana 37. Eso significa que tu hijo o hija está completamente desarrollado y listo para poder vivir sin ayuda fuera del vientre de la madre. Esta semana 37 quizás te sientas bastante incómoda y no puedas dormir bien por la noche. Según las investigaciones realizadas, durante el tercer trimestre es cuando peor se duerme. Intenta buscarte momentos durante el día para descansar. En esta etapa también puedes sentir muchas más contracciones Braxton Hicks y, además, éstas pueden durar más o ser más incómodas. Algunas veces, cuando comienzan a venir muy seguidas, podrías creer que el parto ya ha empezado. Quizás también sientas que tienes más flujo vaginal que antes. Si ves que tiene huellas de sangre o es rosado y mucoso puede que estés expulsando el tapón mucoso que sella el útero, y esto significa que ¡probablemente el parto esté muy cerca!
En el último mes de embarazo hay más posibilidades de desarrollar una enfermedad seria que se llama preeclampsia. Tu médico comprobará tu tensión sanguínea para asegurarse de que no es demasiado elevada, que no hay un exceso de proteína en tu orina y que tus manos y tu cara no están excesivamente hinchadas, ya que estos son los tres síntomas clave de la preeclampsia. Como la tensión puede subir por el estrés de estar en la consulta médica es buena idea comprobar que en casa vuelve a bajar, si lo hace es una buena señal.
En la semana 38 el bebé sigue engordando. Ya puede coger cosas con sus manitas (como agarrarse sus pies o el cordón umbilical). Estas dos últimas semanas se te pueden hacer un poco largas. Procura tomarte tiempo para ti sobre todo si el bebé viene con bajo peso, ya que el descanso le va a favorecer. Hablar con otras madres de tu entorno o de grupos de apoyo puede ayudarte a vivir la recta final.
Es la semana 39 a pesar de que tu hijo o hija está ya muy apretado en tu vientre, se mantendrá activo hasta la hora del parto. Solamente un 5 por ciento de los bebés nacen en la fecha. No dejes que te agobien con frases como “se está retrasando”. Es posible que de repente te quieras poner a limpiar los baños enérgicamente, organizar el cuarto del bebé u ordenar la casa. Según los expertos, este impulso es probablemente la manifestación moderna de lo que se conoce como el instinto ancestral y casi animal de "anidar", es decir, de preparar "el nido" o tu hogar para acoger a tu bebé.
El bebé sigue acumulando grasa para poder mantenerse calentito al nacer. Y por fin llega la semana 40. Después de largos meses de espera, la fecha prevista para tu parto llega. A veces los bebés no nacen en esta semana sobre todo si tu fecha de parto se calculó basándose únicamente en el primer día de tu último periodo, ya que a veces las mujeres ovulan más tarde de lo que se da por sentado, y en ese caso te habrías quedado embarazada unos días después de lo que calculas.
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