La Psicología de los Hijos: Influencias y Desarrollo
En sus primeros años de vida, el ser humano es absolutamente dependiente de sus cuidadores, registrando información sobre lo que podemos expresar, sentir y hacer sin perder el amor de quienes dependemos para sobrevivir. No es extraño pensar que solo seremos amados y sobreviviremos si nos ajustamos a la imagen que nuestros padres tienen de lo que es perfecto.
El "Falso Yo" y la Búsqueda de Aprobación
El niño recibe mensajes verbales y no verbales que le indican lo que se espera de él. Los mensajes no verbales, como actitudes y gestos, son percibidos inconscientemente. El dolor de no ser reconocidos, cuidados y amados por lo que realmente son, les obliga a desarrollar conductas para defenderse. El ego infantil escoge identificarse con un “falso yo” para agradar a sus padres y conseguir atención, rechazando a su verdadero yo para garantizar la supervivencia.
Los padres que se identificaron con este “falso yo” y no han identificado a su “verdadero yo” tienden a buscar el reconocimiento y admiración que sus propios padres no pudieron darles. Esta necesidad trata de satisfacerse a través de los hijos, quienes, al depender de sus padres, se adaptan a sus necesidades. Los padres encuentran en el “falso yo” del hijo la aprobación que siempre han buscado, obligándolos a vivir a su sombra. Esto no impide el desarrollo intelectual, pero sí obstaculiza una vida emocional auténtica, centrándose más en las necesidades de los padres que en las de los hijos.
Impacto Emocional y el Guion de Vida
Una consecuencia importante es la imposibilidad del niño de vivir conscientemente ciertos sentimientos (enfado, tristeza, ansiedad), ya que solo se pueden experimentar si se tiene a una persona que los acepta, comprende y apoya. La personalidad comienza a disgregarse creando distintas subpersonalidades, muchas de ellas rechazadas por los padres y, por tanto, inconscientemente por los hijos. Como sugiere Jung, en lugar de vivir su propia vida, viven la “vida no vivida” de sus padres sin tener conciencia de ello. Es aquí donde los más pequeños empiezan a manifestar síntomas: fobias, conductas disruptivas, dificultades de atención, etc.
Desde la teoría del guion de vida del Análisis Transaccional, se sigue el siguiente proceso:
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- El niño recibe mensajes que le indican lo que se espera de él, experiencias sobre lo que puede esperar, y sentimientos permitidos o no.
- Con todo esto, toma una decisión sobre sí mismo, sobre los demás y sobre lo que hará.
- La decisión da lugar al mito (cariñoso, bueno, malo, listo) y a una posición existencial vinculada a la decisión.
- La persona realiza un comportamiento que concuerda con su mito, confirmándolo y haciendo más probable que se repita.
- La repetición de ese comportamiento tiene consecuencias que acercan al individuo a un tipo de final de manera impotente, coincidiendo con los mensajes inculcados y la idea formada de sí mismo.
Los Mandatos y los Impulsores
Los mandatos son mensajes no verbales inconscientes que, si se siguen, producen una auto-limitación. Cuanto más temprano se recibe un mandato, más auto limitador suele ser. Los más destacados son:
- NO SEAS (no existas, no cuentes, no vivas, no atiendas tus necesidades)
- NO SEAS TÚ (No seas de tu género, no seas como tú eres)
- NO SEAS NIÑO/A (No te diviertas, no disfrutes)
- NO CREZCAS (No me dejes, no seas sexy, no cambies)
- NO LO HAGAS (No lo logres aunque te esfuerces mucho, nunca llegarás)
- NO ( No hagas nada)
- NO SEAS IMPORTANTE (No triunfes, no destaques, no satisfagas tus deseos)
- NO TE ACERQUES (ni física ni emocionalmente, no confíes…)
- NO PERTENEZCAS ( No seas como los demás, no seas de los nuestros)
- NO ESTÉS BIEN (No seas sano, no estés contento)
- NO PIENSES (No pienses en x, no reflexiones, no preveas, no recuerdes…)
- NO SIENTAS (No sientas x, no muestres lo que sientes aunque lo sientas…)
Los mandatos nos llevan a tomar decisiones inconscientes para cumplir con las expectativas, denominadas impulsores. Los cinco impulsores son:
- COMPLACER: Anteponer las necesidades de los demás a las nuestras.
- Ser PERFECTO: Evitar cometer errores.
- AGUANTAR: Esforzarnos constantemente sin alcanzar nuestros objetivos.
- SER FUERTE: No sentir ni expresar vulnerabilidad.
- DARSE PRISA: No darnos permiso para descansar y/o hacer las cosas a nuestro ritmo.
Cuando los niños asumen este guion, sus necesidades y partes de la personalidad que no son coherentes con lo que se espera de ellos quedan reprimidas, manifestándose en síntomas que pueden transformarse a lo largo de la vida. Estos mandatos, procedentes de carencias infantiles, son una carga pesada de la que es difícil liberarse. Los niños no deben adaptarse a nosotros; tenemos el derecho y la obligación de protegerles, criarles, enseñarles y acompañarles en el proceso de ser personas individuales.
Estilos Parentales
Según diferentes investigaciones, la forma en que nos relacionamos con nuestros hijos se puede clasificar en tres estilos parentales:
- Autoritario: Padres que controlan y dirigen las conductas de sus hijos de acuerdo con ideas rígidas, sin expresar afecto abiertamente ni considerar sus necesidades.
- Permisivo: Padres que priorizan los deseos del niño, estableciendo pocas normas y ejerciendo poco control. Se subdividen en:
- Indulgentes: Pasivos pero responsivos y cálidos.
- Negligentes: No exigentes ni responsivos, mostrando poco compromiso.
- Democrático: Padres cálidos, afectuosos y comunicativos, pero firmes y exigentes, que dialogan y comparten las razones detrás de sus normas.
Estos estilos no son necesariamente estables y varían con el tiempo. Pueden influir en el desarrollo de problemas psicológicos en los niños, como ansiedad, depresión o aislamiento social. El estilo democrático se asocia con menores niveles de sintomatología, mientras que los estilos negligente y autoritario con los mayores, debido a menores niveles de calidez en la relación padres-hijos.
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El Orden de Nacimiento y la Personalidad
El orden de nacimiento puede influir en la personalidad de los hijos. Cristina Noriega García considera que “el comportamiento de los padres, así como sus expectativas, miedos o inseguridades, proyecciones e identificaciones, son distintos con cada hijo”. Dado que el desarrollo infantil tiene lugar en interacción con el medio, “no es sorprendente encontrar diferencias a nivel cognitivo, emocional y social entre hermanos”.
Ana de Lucas destaca la importancia que tiene el lugar que ocupamos en ese entorno social y que, en su opinión, “nos influirá toda la vida”. El desarrollo del niño, según de Lucas, “se ve influido por las primeras relaciones de apego, que normalmente se dan con los progenitores y que dependen de la vinculación que generen los padres hacia el hijo y de su temperamento. Está formando su idea de cómo es y cómo funciona el mundo y las relaciones”.
Algunos estudios sostienen que los hermanos mayores tienden a ser más responsables, confiados y exigentes, mientras que los hermanos medianos suelen asumir roles de conciliación. En familias con un solo hijo, el comportamiento de los padres es similar al que se tiene con los hijos mayores.
Sin embargo, “los estudios muestran resultados contradictorios acerca de la relación entre rasgos de personalidad y orden de nacimiento. Este último puede explicar las tendencias de algunas personas, pero hay que atender a la singularidad de cada caso y se debe considerar todo lo que sucede en la vida de una persona.
Características según el orden de nacimiento
| Orden de Nacimiento | Características Comunes |
|---|---|
| Hermanos Mayores | Responsables, confiados, exigentes, líderes |
| Hermanos Medianos | Conciliadores, cooperativos, comprensivos, buscan justicia |
| Hijos Únicos | Adaptan roles según el entorno, pueden ser como hijos mayores o pequeños |
| Gemelos/Mellizos | Se identifican con roles de mayor o menor para diferenciarse |
| Más de tres hijos | El cuarto hijo tiene rasgos de hijo mayor, y así sucesivamente |
La Parentalización
Los seres humanos damos por hecho unas reglas no escritas en cuanto a los roles y/o funciones que ocupamos cada uno en la familia. Siendo más concretos, el rol de los padres está relacionado con cuidar, dar sostén, alimentación, seguridad, educación… Puesto sobre el papel parece que todos tenemos más o menos claras las funciones paternales y maternales, sin embargo, en muchas ocasiones los hijos asumen ese papel, se convierten en padres de sus padres, dándose un proceso llamado parentalización. Los hijos hacen de padres, de sus hermanos, de ellos mismos, asumen funciones propias de cualquiera de sus dos cuidadores principales.
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Mitos sobre los Hijos Únicos
El concepto de ser «hijo único» ha sido objeto de numerosos mitos y estereotipos a lo largo de la historia. A menudo, se escucha que los hijos únicos son «mimados», «tienen dificultades para socializar» o «no saben compartir». Sin embargo, un estudio realizado por la Dra. Alice Goisis concluye que no existen diferencias significativas en la capacidad de socialización de los hijos únicos en comparación con aquellos que tienen hermanos.
Un meta-análisis de estudios sobre el comportamiento de los hijos únicos, realizado por Falbo y Polit (1986), encontró que los hijos únicos no son más egocéntricos ni tienen más dificultades para compartir que los niños con hermanos. Estudios han demostrado que los hijos únicos no presentan mayores dificultades en la socialización en comparación con los niños que tienen hermanos.
La investigación sugiere que ser hijo único conlleva diversas ventajas, tanto a nivel cognitivo como social. Un estudio de Blake (1981) encontró que los hijos únicos suelen tener un rendimiento académico superior, probablemente debido a la mayor atención educativa que reciben de sus padres.
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