Cómo Superar un Aborto Espontáneo Emocionalmente y Físicamente

03.11.2025

La felicidad tras un resultado positivo en el test de embarazo, especialmente después de someterse a un tratamiento de fertilidad, se ve truncada muchas veces por un aborto espontáneo. El aborto espontáneo es un tema incómodo, habitualmente silenciado.

Hay muchos elementos a nivel social y/o personal que justifican esto: potentes emociones, ideologías, posturas dentro de la familia, ética médica, derechos fundamentales, etc. Sea como fuere, el embarazo no sólo se gesta en el cuerpo, sino también en la mente de la mujer, por lo que es importante tener en cuenta qué supone para ella tanto estar embarazada como dejar de estarlo. Hay tantas subjetividades como personas.

Un aborto no significa que pueda haber problemas en otros embarazos y la mayoría de los embarazos frustrados van seguidos de otros tranquilos que dan lugar a niños totalmente sanos. El momento de mayor riesgo para sufrir un aborto es durante el primer trimestre del embarazo, ya que durante esta fase es cuando se forman la mayor parte de los órganos del embrión.

El síntoma más frecuente de un aborto es la metrorragia, que consiste en la pérdida de sangre a través de la vagina. En cualquier tipo de aborto, el tratamiento es la expulsión de los restos ovulares. En muchos casos y sobre todo en los más tempranos, esta expulsión se suele producir de forma espontánea.

Efectos Psicológicos y Síntomas Habituales

“Cada persona es un mundo”, y vive las cosas a su manera. La experiencia del aborto tendrá efectos muy diferentes según características de personalidad de la mujer, habilidades de afrontamiento, objetivos o deseos vitales, elementos situacionales, si es un aborto inducido o involuntario, si es un embarazo prematuro o está avanzado, etc.

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La intensidad y la duración de los efectos también es muy variable en cada caso. Existen dos síntomas psicológicos que suelen darse en la mayoría de los abortos (voluntarios o involuntarios):

  • La ansiedad en diferentes grados (desde leve hasta ataques de pánico).
  • Sentimiento de culpabilidad y creencia (más o menos irracional) de que podrían haber hecho las cosas de forma diferente.

Otros síntomas que pueden aparecer son:

  • Negación o incredulidad.
  • Confusión.
  • Oscilaciones en el estado de ánimo.
  • Tristeza y sensación de vacío.
  • Enfado o rabia.
  • Falta de energía.
  • Irritabilidad.
  • Miedos (a no recuperarse nunca de la pérdida, a no poder reproducirse, a problemas familiares…).
  • Sentimientos de incapacidad y afectación de la autoestima.
  • Desconexión de los propios sentimientos.
  • Aislamiento social.
  • Falta de lívido o disfunciones sexuales.
  • Miedo a la muerte (tanofobia).
  • Insomnio o pesadillas recurrentes.
  • Evitación de todo lo relacionado con bebés o, todo lo contrario, obsesión.
  • Problemas de pareja (modelos de afrontamiento diferentes a la pérdida, falta de intimidad, problemas de comunicación…).

¿Cómo Superarlo?

En los casos en que existan efectos psicológicos, ¿es posible la recuperación? Recuperar significa “recibir algo que fue quitado”, por lo que difícilmente habrá sensación de recuperación. Es más adecuado hablar de reconciliación. Puede tardar meses o años, pero, aunque parezca imposible, llega. Algunas de las cosas que ayudan en el proceso de reconciliación son:

  • El apoyo externo, sentir el arrope del entorno, sobre todo de la pareja.
  • Poder hablar de la pérdida e integrarla progresivamente dentro de la propia experiencia vital.
  • No evitar las emociones negativas ni apresurarse por “pasar página”. Es un proceso.
  • Crear un conjunto de recuerdos, un espacio con significado para el no-nacido.
  • Recibir información adecuada (si es necesario, psicoterapia) o participar en grupos de ayuda mutua.

Hacer frente a la tristeza, rabia e impotencia ante un aborto tras mucho tiempo de búsqueda no es fácil para una pareja y puede convertirse en un problema si no se supera.

El aborto es un duelo que tiene sus fases y es necesario pasar por cada una de ellas. El aborto es un duelo que tiene sus fases y es necesario pasar por cada una de ellas. Los pacientes tienen derecho a estar tristes y no tienen que esconderlo.

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Prestar atención para intentar entender y aceptar los sentimientos que se tienen en cada fase. Empatía, tristeza, culpabilidad, depresión o ira son algunas de las sensaciones más comunes.

Cuidarse: es una situación dura pero no por eso hay que dejar de comer, ni de dormir. Se trata de una etapa dura, pero si se descuida será más duro aún. No hay que dejar de comer, ni de dormir ni de cuidarse, en general.

Buscar apoyos en el entorno. Dejar que el entorno te ayude. Quizás se prefiere estar solo, pero la recuperación de la pérdida del embarazo irá mejor sintiéndose apoyado, bien de tu pareja, familiares o amigos.

Si no puedes superar la situación, consultar con un psicólogo con experiencia en estos temas puede ser de gran ayuda para entender y afrontar la pérdida. Pedir ayudar a un profesional con experiencia en estos temas puede ser de gran ayuda para entender y afrontar la pérdida gestacional.

El cuerpo de la mujer se recupera del aborto aproximadamente en uno o dos meses, dependiendo del tiempo de embarazo hasta el momento del aborto. Aproximadamente uno o dos meses es el tiempo que necesita el cuerpo de la mujer para recuperarse tras un aborto. No obstante, la recuperación emocional muchas veces es más larga y costosa. Por ello, es fundamental tener paciencia e intentar mantener la actitud positiva en todo momento.

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También puede pasar que, tras un aborto, algunas parejas piensen que lo ocurrido es culpa suya, que ya no podrán tener más hijos y sienten pánico con solo pensar en intentarlo de nuevo.

Clarificar los valores para reducir la ansiedad cuando una persona no sabe qué hacer ante una situación o se pregunta si ha hecho la elección correcta. En general, después de un aborto aparece un gran deseo de embarazo.

Alcance a Nivel Psicológico: Embarazo Deseado y No Deseado

Para poder entender el alcance del aborto a nivel psicológico es preciso tener en cuenta si ha sido voluntario o espontáneo.

Embarazo Deseado

Si ha sido un embarazo deseado (es decir, se ha buscado activamente o no se ha buscado, pero se ha aceptado con ilusión después), es necesario poder entender el aborto como un duelo. Es un proyecto truncado. En muchas ocasiones, desde el punto de vista social no se reconoce la pérdida puesto que el feto no se ha llegado a formar y a nacer. Es importante visibilizar este hecho y poder abordarlo en toda su profundidad. Es esperable que los síntomas sean más graves cuanto más avanzada esté la gestación.

Embarazo No Deseado

Si el embarazo no ha sido deseado, puede haber múltiples reacciones a nivel psicológico. Hay mujeres que deciden abortar, pero igualmente les parece muy duro. En estos casos, los efectos del aborto pueden ser similares a si el aborto hubiera sido espontáneo (algunas investigaciones incluso dicen que incluso más, porque al impacto del aborto hay que añadir las emociones que supone decidir interrumpirlo -por ejemplo, sentimientos acusados de culpabilidad, auto rechazo, etc.).

Estudios recientes están mostrando que hay un número importante de mujeres que interrumpen voluntariamente el embarazo y no tienen secuelas ni a medio ni a largo plazo, llegándose incluso a cuestionar lo que algunos han llamado el “síndrome postaborto” como conjunto de efectos incuestionables tras un aborto. Estas mujeres sufren más problemas de autoestima, más ansiedad y malestar en general y tienen más probabilidades de padecer trastornos mentales en el futuro.

Según las investigaciones científicas actuales, con instrumentos de medida más afinados y más parámetros estadísticos, no existen pruebas fehacientes que aseguren que tras un aborto haya efectos psicológicos seguros. Dependerá de muchos otros factores: el momento vital de la persona y sus prioridades, la valoración del hipotético futuro padre, creencias religiosas, factores situacionales, económicos, profesionales, y un largo etcétera.

Por otro lado, se están analizando los efectos psicológicos de no poder abortar, aun cuando la mujer tiene claro que lo quiere, pero que por múltiples causas no puede practicarse.

Un aborto espontáneo es siempre una mala noticia, pero resulta especialmente dolorosa en aquellas personas que tras varios meses buscando el embarazo, lo logran gracias a un tratamiento de fecundación in vitro (FIV). La felicidad que siente una pareja ante el esperado resultado positivo en el test de embarazo se ve truncada por la tristeza de la pérdida gestacional.

Tal y como hemos comentado anteriormente, una de las causas por las que se puede producir un aborto espontáneo después de un tratamiento de reproducción asistida es la edad materna avanzada. En función de la edad de la mujer, la probabilidad de que ocurra un aborto tras una gestación por FIV con óvulos propios es en mujeres:

Edad Materna Probabilidad de Aborto
Menores de 35 años 16,1%
Entre 35-39 años 26,4%
Mayores de 40 años 36,4%

En cambio, las tasas de aborto se reducen drásticamente si el embarazo se hubiera producido a través de una FIV con ovodonación. Todos estos datos han sido obtenidos del último registro estadístico realizado por la Sociedad Española de Fertilidad y correspondiente al año 2022.

No obstante, cabe destacar que este aumento en la incidencia de abortos no se debe a la propia técnica de FIV, sino que se asocia a la edad de las mujeres que se someten a los tratamientos de reproducción asistida. Esto afecta sustancialmente a la fertilidad femenina, no solo a la hora de concebir, sino también en relación al riesgo de aborto.

Es importante destacar que experimentar un aborto espontáneo no disminuye las posibilidades de volver a concebir. Después de un aborto espontáneo, el cuerpo suele adaptarse rápidamente, permitiendo la posibilidad de un nuevo embarazo en cuestión de semanas.

Consejos Adicionales

  • Empatía, tristeza, culpabilidad, depresión o ira son algunas de las sensaciones más comunes.
  • No evitar las emociones negativas ni apresurarse por “pasar página”. Es un proceso.
  • Habla con alguien, ya sea con tu pareja, una amiga cercana o tu matrona.
  • Lleva un diario.
  • Participa en actividades que disfrutes (en la medida en que tu cuerpo y tu mente lo permitan) como salir a cenar, recibir un masaje o una escapada de fin de semana.
  • Sé amable contigo misma.
  • Muchas mujeres que pasan por un aborto espontáneo tienden a sentirse culpables.

Es importante recordar que no puedes provocar un aborto espontáneo por estrés, ejercicio físico o levantamiento de objetos pesados. Tampoco puedes provocarlo volando en avión. Lo único que puedes hacer mientras esperas un bebé es cuidarte lo mejor posible: alimentarte de manera saludable y variada, hacer ejercicio, descansar cuando te sientas cansada, evitar fumar, beber alcohol o consumir drogas. Tomar ácido fólico adicional puede tener un efecto protector, ya que el ácido fólico reduce el riesgo de anomalías en el embrión.

Es fundamental mantener la esperanza, incluso cuando te enfrentas a momentos difíciles.

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