Composición de la Leche Materna Después del Año de Lactancia

01.11.2025

La leche materna es el alimento ideal del niño en el nacimiento, sea cual sea su peso y edad gestacional. Los beneficios conocidos de la leche materna en el niño a término sano se ven potenciados de forma importante en el caso de los niños prematuros y los niños enfermos. En la actualidad se potencia la decisión de lactar de forma natural a los niños prematuros y a los niños a término sanos, pero en ocasiones resulta difícil obtener suficiente cantidad de leche materna propia para este fin durante los primeros días de vida. Otras madres de niños prematuros o enfermos, por distintos motivos, no pueden dar leche materna a sus hijos en ningún momento.

La composición de la leche humana varía a lo largo de la lactancia debido a diferentes factores, tales como la edad gestacional, el IMC materno o la dieta, entre otros. Uno de los factores que más influyen es el tiempo trascurrido desde el parto. Existen múltiples estudios sobre los cambios que tienen lugar en el primer año posparto pero, sin embargo, hay pocos datos sobre las modificaciones que se producen a partir de ese primer año de lactancia.

Metodología de Análisis de la Leche Materna Donada

Esta leche materna donada se extrajo de mujeres sanas que han sido aceptadas como donantes según las recomendaciones de la Asociación Española de Bancos de Leche Materna. Todas ellas firmaron un consentimiento informado y autorizaron la utilización de una pequeña cantidad de la leche donada para la investigación. La extracción de la leche se realizó mediante un sacaleches eléctrico con las medidas de asepsia recomendadas; tras la extracción, la leche se congeló inmediatamente a -20 ºC. Se mantuvo congelada a esta temperatura entre 40 y 45 días, momento en el que se descongeló para iniciar el proceso de pasteurización.

Antes de la pasteurización, una vez que la leche estuvo descongelada, la leche extraída por cada madre se mezcló en condiciones de asepsia en un matraz y se homogeinizó. Por la política de nuestro banco de leche no se mezclan leches procedentes de diferentes madres. Se analizó el contenido en hidratos de carbono, grasas, proteínas y energía de cada muestra de leche utilizando el analizador de leche humana MIRIS (MIRIS, Upsala, Suecia) según las indicaciones del fabricante.

Antes de iniciar el análisis nutricional de la leche se realizó el procedimiento de comprobación y puesta a cero del analizador Miris con la solución Miris Check, tal como indica el fabricante. Haciendo esta comprobación, y los ajustes pertinentes cuando así lo indica el dispositivo, se garantiza la validez de la calibración interna pues se verifica y se ajusta, en caso necesario, el nivel cero correcto.

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Los resultados de hidratos de carbono, proteína verdadera, lípidos y calorías se agruparon en función de la duración de la lactancia: 1-3 meses, 4-6 meses, 7-9 meses, 10-12 meses y más de 12 meses.

Características de las Donantes

Se obtuvieron 822,423 litros de leche materna donada, agrupada en 1167 lotes y procedente de 160 mujeres donantes. Estas mujeres presentaban una edad media de 34,8 años (DE: 4,5). El 85,6 % habían tenido un parto a término con una edad gestacional media de 38,4 semanas y un peso medio del recién nacido de 3118 g.

Análisis de la Composición Nutricional

Al comparar la composición nutricional de los distintos periodos de tiempo analizados no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el contenido de carbohidratos, calorías o lípidos. Sin embargo, el contenido proteico fue significativamente mayor en el periodo de 1-3 meses desde el parto con respecto al resto. Este contenido va disminuyendo progresivamente a lo largo del primer año potparto pero vuelve a aumentar a partir de los 12 meses desde el parto.

La composición de la leche materna es dinámica, va cambiando a lo largo de la toma, a lo largo del día y a lo largo de la lactancia. Existen varios trabajos que estudian la variación de los macronutrientes en la leche materna en función de diferentes factores, tales como el volumen diario de leche extraída, la edad materna o la paridad.

En nuestro estudio no encontramos diferencias en el contenido en carbohidratos y lípidos de la leche materna en función del periodo de lactancia, manteniéndose dichas concentraciones muy estables durante todo el primer y el segundo año posparto. Estos datos coinciden con lo publicado en la literatura en diferentes trabajos, tales como el de Young y cols. (17), que analiza el contenido en macronutrientes de 128 muestras de leche humana donada en función del tiempo de lactancia (< 1 mes, 1-3 meses, 3-6 meses y > 6 meses) sin encontrar diferencias estadísticamente significativas en las grasas y los carbohidratos.

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Lo mismo ocurre en otros trabajos publicados, en los que la concentración de carbohidratos y grasas en la leche materna no sufre cambios significativos según el periodo de lactancia. Aunque es verdad que existen muy pocos trabajos publicados sobre las modificaciones del contenido de grasa y carbohidratos de la leche humana más allá de los primeros meses posparto, entre los pocos trabajos que lo analizan destaca el de Czosnykowsla-Lukacka (1), que analiza leche procedente de 137 mujeres con lactancias de entre 12 y 24 meses de duración.

En este trabajo observan un contenido medio de carbohidratos que permanece estable entre los 12 y 18 meses de lactancia, con un descenso en el periodo de 18-24 meses que se mantiene estable en el de > 24 meses, datos que coinciden con los nuestros.

Variación del Contenido Proteico

El contenido en proteínas de la leche materna está más estudiado y se ha descrito que cambia en función del tiempo de lactancia. En el trabajo mencionado previamente de Young y cols. (17) se observa un descenso del contenido proteico de la leche humana a medida que van pasando los meses de lactancia. Lo mismo ocurre en el trabajo realizado por Rigaurd (12), en el que describen una asociación significativa entre el contenido proteico y el periodo de lactancia en un análisis de 102 muestras de leche materna, y en el estudio de Kreissl (18), realizado en muestras de leche de madres de niños prematuros extremos, observándose una correlación negativa entre el día de lactancia y el contenido proteico.

Estos trabajos limitan el tiempo de lactancia para entrar en el estudio a 6-9 meses posparto, por lo que este descenso inicial del contenido proteico coincide con el descrito en nuestro estudio. Sin embargo, en nuestro caso, al ampliar el tiempo de lactancia, observamos un aumento significativo del contenido proteico en el segundo año posparto, dato que coincide con lo publicado en la literatura.

Ya en los años 80, Michaelsen y cols. (19) describieron la variación de la concentración proteica en muestras de leche materna donada del banco de leche de Copenhague, y observaron que las proteínas disminuían durante los primeros 8 meses de lactancia pero posteriormente volvían a aumentar. Más recientemente, en el estudio realizado por Perrin y cols. (11) en 2017 se reclutó una muestra de 33 mujeres que habían dado a luz a niños a término que en ese momento tenían entre 9 y 11 meses, y que tenían intención de amamantar a sus hijos hasta al menos los 18 meses. Encontraron un aumento longitudinal del contenido de proteínas, así como de los niveles de lisozima, lactoferrina e IgA, en el segundo año posparto.

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Asimismo, en otro trabajo publicado también en 2017 (1) se comparó el contenido proteico de la leche de madres lactantes, de madres donantes y de madres con lactancias prolongadas más allá de un año, y se encontró que en este último grupo el contenido proteico era superior al de los otros dos grupos.

Implicaciones para los Bancos de Leche Materna

Uno de los criterios de exclusión de donantes que utilizan algunos bancos de leche materna es el tiempo transcurrido desde el parto, descartando a las mujeres que llevan más de 6 meses o más de un año lactando. Algunos otros solo permiten una duración de donación de 6 meses, independientemente del momento de inicio de la donación.

Sin embargo, los bancos de leche materna en ocasiones tienen dificultad para obtener la suficiente cantidad de leche materna donada necesaria para alimentar a los recién nacidos de su región, ya que la población de mujeres donantes es escasa y, además, limitada en el tiempo.

En este trabajo describimos que el contenido en carbohidratos y lípidos no se modifica en las leches de las mujeres con pospartos superiores a un año y que, además, el contenido de proteínas aumenta.

Composición de la Leche Materna: Componentes Clave

Los principales componentes de la leche materna son: agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. Contiene un 88% de agua y su osmolaridad es semejante al plasma, permite al bebé mantener un perfecto equilibrio electrolítico. Nos aporta 88 kcal/100g de energía, con TODOS los nutrientes necesarios para crecer.

Entre los mamíferos, la leche humana madura posee la concentración más baja de proteína (0,9 g/100 ml). Sin embargo es la cantidad adecuada para el crecimiento óptimo del bebé. El principal hidrato de carbono es la lactosa, un disacárido compuesto de glucosa y galactosa. La leche humana tiene un alto contenido de lactosa, 7 g/dl (cerca de 200mM).

La grasa es el componente más variable de la leche humana. Las concentraciones de grasa aumentan desde 2 g/100 ml en el calostro, hasta alrededor de 4 a 4,5 g/100 ml a los 15 días post parto.

Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido.

La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca. El ácido graso esencial -ácido linoleico-constituye el 10% del total de ácidos grasos en la leche materna, mientras que la leche de vaca contiene sólo un 2% de ácido linoleico.

Además, la leche materna contiene una gran cantidad de ácido alfa-linoleico, así como otros ácidos grasos a los que se hace referencia conjuntamente como ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPs). Los más conocidos y los que representan mayor proporción, son el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico). Los LCPs son la base de todas las membranas celulares. Los LCPs están involucrados en la formación de sinapsis (conexión entre las células nerviosas) y son fundamentales para el desarrollo cerebral.

Las dos » proteínas «principales presentes en la leche materna son las proteínas del suero de leche y la caseína. La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del l pequeño estómago del bebé. La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente.

La parte nutritiva es la que se descompone en aminoácidos y está disponible para el crecimiento. Las proteínas que realizan una función protectora especial son las inmunoglobulinas (anticuerpos) IgA, IgG, IgM, IgE e IgD, por ejemplo.

Cada madre produce un patrón único de inmunoglobulinas que depende de las infecciones a las que se haya expuesto a lo largo de su vida hasta ese momento. Esta protección especial, se transfiere al sistema inmunitario en desarrollo del niño.

Tipos de Leche Materna

La leche materna no es igual e inmutable durante toda la lactancia. Ni siquiera lo es durante una misma toma, dado que la leche tiene la capacidad de adaptarse a las necesidades del bebé. La leche materna contiene los nutrientes que ayudan a proporcionar a tu bebé la base para una buena salud desde el inicio de la vida.

  • Calostro: Es la primera leche que produce la madre, muy densa, que cubre las necesidades nutricionales del recién nacido.
  • Leche de transición: Es la evolución que se adapta a las necesidades de tu bebé. Contiene más grasas, lactosa y calorías en comparación con el calostro, lo que ayuda al bebé a ganar peso y a desarrollarse adecuadamente.
  • Leche madura: Es la leche materna que producirás cuando tu bebé tenga cuatro semanas de vida. Es la última “adaptación” a lo grande que vivirá tu leche y será la adecuada para tu bebé durante todo su crecimiento.

La leche madura es un organismo vivo y tiene una capacidad asombrosa: la de adaptarse a las necesidades de tu bebé, incluso dentro de la misma toma. Así, es más líquida al principio y más densa al final de la misma, cuando acumula más nutrientes.

Contraindicaciones de la Lactancia Materna

En la práctica son muy pocas las situaciones que contraindican la lactancia, entre las que se incluye, la infección materna por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y por el Virus de la Leucemia Humana de Células T y el padecimiento de Galactosemia y de Deficiencia primaria congénita de lactasa por el niño. El consumo de heroína, cocaína, anfetamina y marihuana no es compatible con la lactancia materna.

Otros situaciones excepcionales que contraindican la lactancia son: el tratamiento con antineoplásicos y algunos casos de prolactinoma (adenoma hipofisario secretor de prolactina), que requieren tratamiento con bromocriptina o cabergolina. La lactancia materna se debe suspender temporalmente cuando haya que administrar a la madre isótopos radioactivos.

Tabla Resumen de Componentes de la Leche Materna

Componente Descripción
Agua 88% de la composición, esencial para la hidratación.
Proteínas 0.9 g/100 ml, cantidad adecuada para el crecimiento.
Hidratos de Carbono Principalmente lactosa (7 g/dl), importante para el desarrollo del sistema nervioso.
Grasas 4 a 4.5 g/100 ml, fuente de energía y ácidos grasos esenciales.
Minerales Calcio y fósforo, esenciales para la mineralización ósea.
Vitaminas A, D, K y vitaminas del grupo B, cruciales para el desarrollo.

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