¿Con cuántos espermatozoides nace un hombre? Cantidad y proceso de formación

19.09.2025

La espermatogénesis es el proceso de formación de los espermatozoides, que son los gametos masculinos. A diferencia de lo que ocurre en el sexo femenino, la formación del gameto masculino no comienza hasta la pubertad y luego dura toda la vida.

Inicio de la espermatogénesis

La formación de espermatozoides comienza alrededor del día 24 del desarrollo embrionario en el saco vitelino, produciéndose unas 100 células germinales que migran hacia los esbozos de los órganos genitales. Alrededor de la cuarta semana de desarrollo ya se acumulan alrededor de 4000 de estas células germinales, pero no será hasta la pubertad cuando los testículos comiencen a producir espermatozoides.

Condiciones hormonales y espermatogénesis

Para que sea posible la producción de espermatozoides, son necesarias unas específicas condiciones hormonales en las que intervienen el hipotálamo, la hipófisis, y los testículos. Las hormonas implicadas en la formación de espermatozoides son la testosterona, la FSH, la LH y la Inhibina.

Proceso de espermatogénesis

En resumen, el proceso de la espermatogénesis consiste en el paso de una célula germinal, con 23 parejas de cromosomas (diploide), las espermatogonias, a convertirse en una célula con 23 cromosomas (haploide), los espermatozoides.

El ciclo de formación del gameto masculino dura unos cien días. La espermatogénesis es el proceso por el que las espermatogonias (células germinales primitivas) se transforman en espermatozoides. Es un proceso continuo, que se produce en el testículo y que se inicia en el periodo prepuberal del niño, entre los 11 y 15 años.

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Poco antes de la pubertad los cordones sexuales se hacen huecos y se denominan tubos seminíferos. Las células germinativas primordiales originan espermatogonios, que por diferenciación y tras sufrir divisiones mitóticas, se convierten en espermatocitos primarios. Después de duplicar el ADN, estas células comienzan con la profase de la primera división meiótica o de maduración. Al terminar la profase, que dura unos 16 días, la célula pasa rápidamente por las demás fases y después origina los dos espermatocitos secundarios, que contienen un número haploide de cromosomas, lo que significa que contiene la mitad del número normal de cromosomas o un solo juego de los mismos. Estas células empiezan inmediatamente la segunda división de maduración o meiótica, que da por resultado dos espermátides.

El proceso de espermatogénesis se divide en varias fases:

  1. Duplicación de las células germinales o espermatogonias: Que tras su proceso de división dará lugar a 16 espermatocitos. Cada espermatocito tiene 46 cromosomas, 23 de origen paterno y 23 materno.
  2. Meiosis o división: Que dará lugar a la formación de células dotadas de un número haploide de 23 cromosomas (la mitad de las que tienen las células normales). Esta fase de unos 24 días de duración, conlleva un apareamiento de los cromosomas con entrecruzamiento e intercambio de material genético entre ellos. La división de los espermatocitos primarios origina los espermatocitos secundarios, los cuales sufre una segunda división meiótica, dando lugar a las espermátidas con 23 cromosomas.
  3. Espermiogénesis o transformación en espermatozoides: Comprende los procesos encaminados a mejorar la capacidad de penetración del óvulo por el espermatozoide. Estos fenómenos serán la formación del acrosoma o gorro con alto contenido en glicoproteina y enzimas proteolíticos, desarrollo de la cola o flagelo que permite el movimiento del espermatozoide, transformación del núcleo en posición periférica y eliminación de casi todo el citoplasma.

Maduración y capacitación de los espermatozoides

Los espermatozoides del testículo, aunque maduros, no tienen la capacidad suficiente para fertilizar al ovocito por sí solos. Sino que necesitan de una serie de cambios para adquirir la capacidad de movimiento y cambios a nivel de membrana para poder reconocer al ovocito. Esta fase se denomina capacitación y se produce a lo largo del epidídimo.

Una vez formados en los tubos seminíferos, pasan al epidídimo por acción de los elementos contráctiles de los primeros. Como resultado, se producen espermatozoides, con 23 cromosomas, la mitad que la célula de la que se origina (espermatogonia).

El espermatozoide es una célula muy especializada. Se reduce el tamaño de la célula, eliminando gran parte del citoplasma y se desarrolla una larga cola denominada flagelo, que le permitirá moverse hasta alcanzar el óvulo. También presenta gran cantidad de mitocondrias que le proporcionarán la energía para moverse.

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En el hombre, la espermatogénesis dura unos cien días, lo que es importante para valorar el efecto de cualquier tratamiento o sustancia tóxica sobre la calidad espermática.

Eyaculación y composición del semen

Una vez desarrollados y madurados los espermatozoides, son expulsados en la eyaculación. El espermatozoide sale de los testículos y se mezcla con los líquidos producidos por las vesículas seminales y la próstata para formar el semen. Estos líquidos son imprescindibles para la alimentación y supervivencia de los espermatozoides hasta alcanzar el óvulo.

Factores que afectan la producción de espermatozoides

Ahora bien, hay situaciones en las que el proceso de formación de espermatozoides en el testículo está alterado. No observándose espermatozoides en el eyaculado, que es lo que se conoce como azoospermia secretora.

Algunas de las alteraciones que pueden afectar la producción de espermatozoides incluyen:

  • Alteraciones cromosómicas: como ocurre en el Síndrome de Klinefelter (cariotipo 47XXY) o por microdeleciones del cromosoma Y, que consiste en la pérdida de material genético implicado en la espermatogénesis.
  • Criptorquidias bilaterales (descenso incompleto de los testículos a la bolsa escrotal).
  • Torsiones testiculares.
  • Traumatismos.
  • Procesos infecciosos.

Existen distintos parámetros que se han intentado correlacionar con la presencia de espermatozoides. Como son los niveles séricos de FSH, el tamaño testicular, o el cariotipo. En estos casos, se opta por una búsqueda cuidadosa de espermatozoides mediante una biopsia testicular múltiple de ambos testículos.

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Técnicas de reproducción asistida

En casos de problemas de espermatogénesis, se pueden utilizar diversas técnicas de reproducción asistida, como:

  • FIV: Fecundación In Vitro
  • Técnicas de obtención de espermatozoides: biopsia y punción testicular.

Factores genéticos y determinación del sexo del bebé

¿Sabías que la probabilidad de tener un niño o una niña está determinada por la genética? Y es que, el sexo fetal depende de si el espermatozoide porta un cromosoma sexual X o Y.

Cromosomas sexuales

Los seres humanos, en cada una de nuestras células, tenemos 23 pares de cromosomas (por tanto, 46 cromosomas). Los primeros 22 pares de cromosomas se denominan “autosómicos” y son iguales en ambos sexos. Sin embargo, los cromosomas de la pareja 23 son distintos en hombres y en mujeres y se denominan cromosomas sexuales:

  • Pareja de cromosomas del par 23 en mujeres: XX.
  • Pareja de cromosomas del par 23 en hombres: XY.

Gametogénesis y determinación del sexo

La gametogénesis es el proceso en el que se generan las células sexuales, espermatozoides en el caso de los hombres, y óvulos en las mujeres. Los óvulos siempre tienen el cromosoma sexual X puesto que, como explicamos antes, las mujeres poseen dos cromosomas X. Los espermatozoides, sin embargo, pueden tener, o bien un cromosoma X, o bien un cromosoma Y.

Por lo tanto, si es un espermatozoide con un cromosoma X el que fecunda al óvulo, el zigoto resultante será de sexo femenino (XX). Por el contrario, si el espermatozoide que fecunda al óvulo tiene un cromosoma Y, el zigoto será de sexo masculino (XY).

En definitiva, genéticamente, la probabilidad de tener un niño o una niña depende de si el espermatozoide que fecunda al óvulo es X o Y.

Factores que influyen en el proceso

Algunos estudios sugieren que en la probabilidad de tener un niño o una niña influye el día en el que tenga lugar el coito respecto a la ovulación. Esto se debe a que los espermatozoides con copia X e Y presentan algunas características diferentes:

  • Espermatozoides Y: son más rápidos, pero sobreviven menos tiempo en el tracto genital femenino.
  • Espermatozoides X: son más lentos, pero son más resistentes y por tanto sobreviven durante más tiempo.

Teniendo en cuenta lo anterior, existen dos hipótesis que pueden influir en la probabilidad de tener niño o niña:

  • Velocidad: Los espermatozoides que contienen el cromosoma Y son más rápidos que aquellos que contienen el cromosoma X, por lo que, si en el momento del coito el óvulo se encuentra en las trompas de Falopio, la probabilidad de que llegue un espermatozoide Y, y lo fecunde es mayor, lo que quiere decir que la probabilidad de que sea niño es mayor.
  • Longevidad: Los espermatozoides que contienen el cromosoma X son capaces de vivir más tiempo en el tracto genital femenino. Esto implica que, si en el momento del coito el óvulo no se encuentra en las trompas de Falopio, los espermatozoides con un cromosoma X podrán sobrevivir más tiempo, hasta que el óvulo alcance las trompas de Falopio, y por lo tanto, aumenta la probabilidad de tener una niña.

Cantidad de espermatozoides y fertilidad

Todos los días se producen millones de espermatozoides en los testículos. En los testículos hay un sistema de tubos llamado túbulos seminíferos. Este alberga las células germinales que las hormonas como la testosterona, la hormona sexual masculina, transforman en espermatozoides.

Una célula germinal tarda alrededor de 2,5 meses en madurar para convertirse en un espermatozoide capaz de fecundar un óvulo. Aunque parezca mucho tiempo, la mayoría de los hombres producen millones de espermatozoides cada día. Debido a que el cuerpo masculino produce constantemente espermatozoides, un hombre sano siempre tendrá espermatozoides en el semen y no se quedará sin ellos, incluso si eyacula varias veces al día.

A medida que un hombre envejece, el número y la calidad de los espermatozoides tiende a disminuir, y estos pueden presentar más mutaciones. La salud y el estilo de vida son factores que también pueden reducir el número de espermatozoides o afectar a su calidad.

Vida útil de los espermatozoides

La duración de la vida de los espermatozoides depende de las condiciones en las que se encuentren. Los espermatozoides pueden morir en cuestión de minutos o vivir durante meses. Fuera del cuerpo de un hombre, los espermatozoides pueden morir en pocos minutos. Como resultado, es muy poco probable que una mujer se quede embarazada por los espermatozoides que haya en el agua.

Los espermatozoides pueden vivir hasta cinco días dentro del cuerpo de una mujer.

Consejos para mantener los espermatozoides sanos

Si te preocupa la salud de los espermatozoides, llevar un estilo de vida saludable y mantener los testículos frescos pueden ayudar a mejorar su número, motilidad y calidad. Se recomienda:

  • Mantener los espermatozoides fríos. Los testículos deben mantenerse ligeramente más fríos que la temperatura corporal para obtener las condiciones óptimas para los espermatozoides.
  • Dejar de fumar.
  • Reducir el consumo de alcohol. Al igual que con el tabaco, el exceso de alcohol también afecta a la calidad de los espermatozoides.
  • Evitar las drogas recreativas.
  • Hablar con tu médico sobre los medicamentos que tomas. Algunos medicamentos con receta o incluso los de venta libre pueden afectara la fertilidad masculina.
  • Elegir opciones de estilo de vida saludables.
  • Intentar reducir el estrés. El estrés intenso puede limitar la producción de espermatozoides.

Seminograma: análisis de la cantidad de espermatozoides

Para determinar cuántos espermatozoides hay en una eyaculación es necesario hacer un seminograma. Se trata de una prueba esencial para el estudio de la fertilidad masculina. El seminograma permite valorar si existe una concentración de espermatozoides suficiente para lograr un embarazo natural, además de otros parámetros seminales.

La cantidad de espermatozoides que hay en el semen del varón es importante a la hora de conseguir una gestación, ya que son muchos los que mueren durante el camino hasta el óvulo. Sin embargo, si un hombre tiene una baja concentración de espermatozoides en su eyaculado no significa que no vaya a conseguir un embarazo, pero sí será más complicado.

La vagina, el paso por el cuello del útero y la llegada hasta las trompas de Falopio son una yincana biológica en la que muchos espermatozoides no llegan al destino, por lo que es fundamental comenzar la carrera con una buena concentración espermática.

Recuento espermático

Cuando un varón obtiene una muestra de semen por masturbación y la recoge en un bote estéril, ésta permanece en reposo en el laboratorio durante unos 20 minutos para favorecer la licuefacción del fluido. Este tiempo es necesario para que la muestra seminal pierda viscosidad y sea más líquida. Además, la temperatura debe ser la adecuada para que la movilidad espermática no resulte alterada.

A continuación, se coge una gota de semen y se coloca sobre una cámara de conteo para poder observarla al microscopio.

La cámara para contar los espermatozoides más utilizada es la cámara Makler, la cual consiste en una cuadrícula perfectamente definida de 10 filas x 10 columnas que facilita el conteo.

El método de recuento consiste en contar los espermatozoides que hay por cada 10 cuadros, es decir, en cada fila o columna. Este resultado debe multiplicarse por el factor 106/ml (1 millón por mililitro) y, finalmente, se obtiene la concentración de espermatozoides expresada en millones de espermatozoides por ml.

Para que el conteo sea más fiable, es necesario contar varias filas o columnas de la cuadrícula y hacer una media con todos los resultados obtenidos.

Valores de referencia según la OMS

Estos parámetros fueron fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe del 2010 con el objetivo de unificar los criterios y establecer unos límites inferiores de referencia en todos los laboratorios de andrología. Sin embargo, en el año 2021 hubo una actualización del manual, aunque muchas veces se sigue teniendo en cuenta los criterios de 2010.

En el pasado, este límite inferior de referencia en cuanto a la concentración espermática se encontraba en los 20 millones/ml de espermatozoides (OMS 1999). No obstante, la fertilidad masculina ha sufrido una bajada general en los últimos tiempos y, además, los hombres que tienen hijos de manera natural en la actualidad cuentan con una media de 15 millones/ml o más.

Por tanto, los hombres que obtengan menos de 15 millones/ml de espermatozoides en su seminograma tendrán dificultad a la hora de conseguir un embarazo. Esta alteración espermática es lo que se conoce como oligospermia.

Oligospermia: baja cantidad de espermatozoides

La oligospermia u oligozoospermia es la baja concentración de espermatozoides en el eyaculado teniendo en cuenta los 15 millones/ml que la OMS considera como normal.

Existen diferentes grados de severidad de la oligospermia en función del mayor o menor recuento de espermatozoides. Por tanto, la técnica reproductiva adecuada para conseguir el embarazo variará en cada caso:

  • Oligospermia leve: con una inseminación artificial puede ser suficiente si la mujer no presenta problemas de esterilidad.
  • Criptozoospermia: es el caso más grave de oligospermia (100.000 espermatozoides/ml) y necesariamente habrá que recurrir a la ICSI para poder fecundar los óvulos.

El caso más extremo sería la azoospermia, es decir, cuando no se encuentra ningún espermatozoide en el semen eyaculado. A veces, es posible recuperar los espermatozoides directamente del testículo con una biopsia. En caso contrario, habría que recurrir a una donación de semen para ser padre con azoospermia.

Causas de la baja cantidad espermática

Las causas de la poca cantidad de espermatozoides en el hombre son muy diversas y algunas veces desconocidas. Existen factores o situaciones más frecuentes que pueden ocasionar la alteración de los valores seminales de manera puntual. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Alguna carencia nutricional.
  • Episodio de fiebre en los últimos tres meses.
  • Presencia de estrés.

Cuando estos síntomas desaparecen, normalmente la concentración espermática vuelve a sus valores normales y el hombre recupera su fertilidad. Por ello, es esencial repetir un segundo seminograma después de un tiempo intentando llevar buenos hábitos de vida y cuidando la salud.

Parámetros seminales normales según la OMS

La OMS ha establecido un manual que proporciona criterios y pautas para evaluar la fertilidad masculina. En este manual se definen los parámetros seminales normales que se consideran óptimos para la fertilidad. Uno de los parámetros clave es la concentración de espermatozoides en el eyaculado.

Según la OMS, la concentración mínima de espermatozoides en un eyaculado normal debe ser de al menos 15 millones por mililitro (ml) de semen. Esto significa que en un eyaculado de 3 ml, se esperaría encontrar al menos 45 millones de espermatozoides. Sin embargo, es importante destacar que la concentración promedio de espermatozoides en hombres fértiles es mucho mayor, alcanzando alrededor de 55 millones de espermatozoides por mililitro.

Además de la concentración, la OMS también evalúa otros parámetros seminales importantes para determinar la fertilidad masculina. En cuanto a la movilidad, se espera que al menos el 40% de los espermatozoides presenten movilidad progresiva, lo que significa que pueden desplazarse hacia adelante de manera rápida y rectilínea. En cuanto a la morfología, se espera que al menos el 4% de los espermatozoides tengan una forma y estructura normal.

El volumen total del eyaculado normalmente debe ser de al menos 1.5 ml. Si consideramos el valor mínimo de 1.5 ml y la concentración mínima de 15 millones de espermatozoides por mililitro, podemos calcular que un eyaculado normal debería contener al menos 22.5 millones de espermatozoides en total.

La siguiente tabla resume los parámetros seminales normales según la OMS:

Parámetro Valor de referencia (OMS)
Concentración de espermatozoides ≥ 15 millones/ml
Movilidad progresiva ≥ 40%
Morfología normal ≥ 4%
Volumen del eyaculado ≥ 1.5 ml

Importancia de la cantidad de espermatozoides

La cantidad de espermatozoides en un eyaculado es importante porque está directamente relacionada con las posibilidades de fertilidad. Cuanto mayor sea la concentración de espermatozoides, mayor será la probabilidad de que uno de ellos alcance y fertilice el óvulo de la mujer.

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