Crecimiento del Bebé Recién Nacido Semana a Semana
Las primeras semanas de vida de un bebé están llenas de cambios y adaptaciones, tanto para el pequeño como para sus padres. Pueden resultar un tanto complicadas y cansadas, pero todo mejora si tienes la información adecuada.
Peso y Tamaño del Recién Nacido
Ya te habrás dado cuenta que, después del parto, la pregunta típica es cuánto mide y qué ha pesado el recién nacido, ¿verdad? Esta información es muy importante incluso para los pediatras, porque ayuda a saber si el bebé tiene un tamaño adecuado. Los bebés pesan entre 3 y 4 kilos al nacer y miden en torno a 50 cm.
Como medida estándar, los pediatras consideran que un bebé tiene un peso normal si se sitúa entre los 2,5 y los 4 kg al nacer. Existen unos valores de referencia, conocidos como percentiles, que sirven para comparar el tamaño y el peso del bebé y relacionarlo con los estándares ideales para su edad: tu pediatra utilizará estas tablas para determinar si tu bebé ha nacido con un buen desarrollo.
Esta información es muy importante porque un peso inferior a 2,5 kg puede indicar que es necesario realizar un seguimiento más exhaustivo para evitar posibles riesgos en su crecimiento y maduración; además, un peso demasiado bajo puede propiciar que el pequeño o pequeña desarrolle enfermedades o infecciones durante los días posteriores al nacimiento.
Generalmente, en los primeros días de vida, lo normal es que los recién nacidos pierdan peso. No obstante, durante la primera semana del bebé notarás que, en realidad, adelgaza: es normal: ¡no te preocupes! En los primeros días, un bebé puede llegar a perder hasta el 10 % del peso que tenía al nacer, ya que está eliminando un exceso de líquidos del embarazo.
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Después de la pérdida de peso fisiológica de los primeros días, al término de la segunda semana de vida, el pequeño suele recuperar el peso del nacimiento. Durante esta semana, todos los esfuerzos por crecer de tu bebé irán orientados en una sola dirección: ganar peso. Podréis comprobar si tu bebé está recuperando el peso que perdió después de nacer.
Al mes de vida el recién nacido gana 25-30 gramos por día, aproximadamente 150-220 gramos por semana, pero conviene recordar que estos valores son un promedio y el crecimiento del peso puede variar mucho de un bebé a otro. No existe ningún motivo para pesar al recién nacido todos los días, así como no es recomendable pesarlo antes y después de cada toma, el pediatra evaluará el crecimiento del bebé durante las visitas programadas.
En cada revisión, el profesional de la salud comprobará su peso, su altura y la circunferencia de la cabeza para hacer un seguimiento. Estos datos se introducen en las tablas de crecimiento para ir viendo la evolución del bebé.
¿Cuándo se considera bajo o elevado peso?
El peso de un bebé al nacer es un indicador importante de su salud. El primer año de vida es crucial para el crecimiento del bebé y es que hay varios factores que pueden influir en el peso del bebé, tanto al nacer como durante su crecimiento.
Apariencia Física del Recién Nacido
Nacen recubiertos de una sustancia grasa y blanquecina que se llama vérnix caseosa (producida por la piel del feto en la última etapa del embarazo para proteger la piel del medio líquido en el que vive en la gestación). Pueden tener también una fina capa de vello en brazos, piernas y espalda llamado lanugo. Las manos y los pies del neonato pueden tener un tono blanquecino o azulado durante unas horas.
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La piel se seca y se descama en las primeras semanas. Además, pueden salir unos pequeños puntos blancos en la nariz y las mejillas llamados millos que desaparecerán al cabo de unos días. El paso de las hormonas maternas a través de la placenta puede hacer que los pechos del peque se inflamen, estén rojos e incluso produzcan un poco de leche.
En el cuero cabelludo puede aparecer una descamación denominada “costra láctea”, que desaparece al dar aceite o vaselina y peinar con un cepillo especial. Al nacer, los huesos del cráneo no están cerrados todavía: es importante controlar que se desarrollen correctamente para evitar lesiones. El pediatra podrá continuar con el seguimiento del perímetro craneal.
Es posible que al principio tu recién nacido tenga un aspecto un poco inusual. Se trata de algo normal y temporal. En estas primeras semanas puedes encontrarte con:
- El lanugo, un fino vello fino que puede estar presente al nacer y que, por lo general, se cae en los primeros días o semanas.
- La descamación de la piel es común y, normalmente, se resuelve por sí sola.
- Las manchas rojas, también conocidas como “besos de ángel” y “picaduras de la cigüeña”, a veces aparecen en la cara o el cuello y suelen irse en unos meses.
- Los genitales hinchados son habituales en los recién nacidos y, a menudo, se deben a hormonas que se transmiten durante el embarazo. La hinchazón suele desaparecer por sí sola.
- Las dos fontanelas se pueden observar en la parte superior de la cabeza del bebé. Son normales y están protegidas por una membrana gruesa.
- Una ligera deformación de la cabeza es habitual cuando el bebé nace por parto vaginal. Esto ocurre porque, durante el parto, los huesos del cráneo se mueven para facilitar el paso del bebé por el canal de parto. La cabeza suele recuperar su forma en un par de semanas.
- La postura encogida es habitual durante las primeras semanas. Esta postura fetal revela cómo estaba colocado dentro del útero. A medida que crecen y se van adaptando, verás que se estiran más y se mueven con mayor libertad.
Alimentación del Recién Nacido
La mejor alimentación para el bebé en sus primeros 6 meses de vida es la lactancia materna exclusiva. La leche materna contiene todos los nutrientes vitales que tu bebé necesita para el desarrollo del cerebro, los huesos, los músculos, el sistema inmune y el metabolismo.
Para favorecer el enganche y el agarre debes colocar al bebé al pecho a mamar en las primeras horas del día. Pero, si por algún motivo no puedes o no quieres dar el pecho, puedes recurrir a la lactancia artificial con leche de fórmula de inicio especial para lactantes de 0 a 6 meses.
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Las primeras tomas serán de calostro: es una sustancia mucho más espesa que la leche y que contiene una enorme cantidad de nutrientes para mantener al bebé bien alimentado hasta que la leche normal empiece a fluir. A partir del tercer o cuarto día tus pechos empezarán a segregar leche en lugar de calostro y la cantidad generada irá aumentando de forma progresiva. Un bebé sano necesita entre 8 y 12 tomas diarias.
Al principio puede que dar el pecho te resulte complicado y un poco estresante. La postura más habitual es aquella en la que tu barriga y la de tu bebé están en contacto; con el bebé recostado sobre tu antebrazo, acércalo al pecho de manera que el pezón quede más o menos a la altura de su nariz.
Un consejo muy común es que debes darle al bebé leche de los dos pechos, para evitar que se acumule. Esto es correcto, pero con algunos matices: la leche que toma el bebé es muy diferente al principio, a la mitad y al final de la toma. Es probable, aun así, que los primeros días solo quiera tomar de un pecho porque ya se quedará saciado o saciada con esta leche más grasa.
Si le estás dando el pecho quizá ni siquiera llegue a eructar porque, a diferencia de los bebés que toman biberón, no traga tanto aire. Para algunos bebés es bueno sacar el aire durante la toma; otros regurgitan y es mejor esperar a que acaben.
Señales de que el bebé no se alimenta bien
Identificar que un recién nacido no se está alimentando bien es crucial para asegurar su crecimiento y desarrollo adecuado para tu bebé:
- Pérdida de peso excesiva: Aunque es normal que los recién nacidos pierdan entre el 5% y el 10% de su peso al nacer en los primeros días.
- Pocas evacuaciones: Después de la primera semana, los recién nacidos deben mojar al menos de 5 a 7 pañales al día y hacer de 3 a 4 deposiciones diarias.
- Inquietud en el recién nacido: Un bebé que no se alimenta bien puede estar irritable o, por el contrario, demasiado somnoliento y/o letárgico.
- Problemas de Succión: La succión ineficaz o el rechazo del pezón son señales de problemas de alimentación.
Sueño del Recién Nacido
Mientras se acostumbra a su nueva vida fuera del útero, tu bebé recién nacido pasará muchísimas horas al día durmiendo: entre 16 y 18 diarias. En estos primeros días no tendrá un patrón establecido de sueño, así que es probable que sientas que te pasas el día cambiándole el pañal y dándole el pecho de forma un tanto caótica.
Durante su primera semana de vida tu bebé pasará muchísimas horas durmiendo. Pero, desafortunadamente, no todas del tirón para que puedas descansar: se despertará y volverá a dormir muchas veces a lo largo del día. Es normal: todavía está acostumbrándose a la vida fuera del útero.
Lo ideal es que, durante el día, el recién nacido duerma con la luz y los sonidos habituales de la casa, sin esforzarnos por permanecer en silencio. De noche, sin embargo, el ambiente debe ser tranquilo, silencioso y oscuro, para que el bebé entienda que son las horas de descanso de toda la familia y empiece a habituarse a dormir más horas de noche.
En los primeros días te ayudará mucho a que concilie el sueño tener un canasto pequeño, donde el bebé se sienta arropado y recogido. Al colocarle en la cuna debes ponerle siempre tumbado boca arriba para evitar el síndrome de muerte súbita del lactante. No le tapes con mantas ni coloques almohadas o peluches en la cunita.
¿El bebé de 1 mes duerme toda la noche?
En el primer mes de vida el recién nacido duerme entre 16 y 18 horas diarias y su sueño consecutivo dura entre 3-4 horas antes de despertar.
Desarrollo Sensorial y Cognitivo
Nuestro bebé ha desarrollado su oído desde tu semana 24 de embarazo. Reconoce nuestra voz al igual que nuestro olor. ¡El canal auditivo es uno de los mejores para estimular a nuestro bebé en esta etapa! Este tipo de estimulaciones afectivas son más eficaces y generan un mayor número de neurotransmisores.
La forma más importante de ayudar a nuestro bebé a crecer y a desarrollarse es comunicándonos con él. Usemos una voz aguda y démosle caricias, abrazos y besos delicados. Un entorno rico en estímulos, comodidad y amor promueve muchas áreas del desarrollo de un bebé.
Cada ejercicio de estimulación sensorial durante la lactancia está específicamente pensado para que nuestro bebé entienda los cambios entre notas a la perfección. Además, también se refuerza el vínculo materno-filial. Con estas sesiones de lactancia sensorial, el pequeño irá memorizando todo tipo de patrones melódicos y rítmicos.
En este período, nuestro hijo todavía no puede enfocar la cara de la persona que le coge en brazos. En estas primeras semanas, el contacto con la mamá es total y continuo, tanto para alimentarse como para notar su presencia, que siempre le aporta serenidad.
Después del nacimiento, un recién nacido puede ver a una distancia de 20 a 25 centímetros y percibe la diferencia entre la luz y la oscuridad. A medida que pasan las semanas, empezará a permanecer más despierto, alternando períodos de vigilia cada vez más prolongados: tiene los ojos abiertos e interactúa con el entorno que lo rodea, notando los ruidos y siguiendo un objeto que gira a su alrededor a corta distancia (20- 25 cm) sin enfocarlo por completo.
Al tener al bebé en brazos, presta una especial atención a la cabeza y el cuello, ya que aún no puede aguantarlos por sí solo. Mecerlo o darle un pequeño masaje puede ayudarte a calmarlo y fortalecer vuestro vínculo.
Durante esta etapa, el bebé está desarrollando habilidades sensoriales clave, como la vista, la audición, el olfato y el tacto, entre otros:
- Enfoca la vista en objetos que están a unos 20-30 cm, que es aproximadamente la distancia a la que está tu cara cuando lo sostienes en brazos. Esta habilidad les ayuda durante las tomas o los momentos de mimos.
- Prefiere las caras a otros patrones, especialmente las imágenes con mucho contraste o en blanco y negro.
- A veces los ojos se desvían o se cruzan brevemente. Los músculos se están fortaleciendo todavía.
- La audición está desarrollada desde el nacimiento. Pueden reconocer voces familiares e incluso voltear la cabeza hacia ciertos sonidos.
- Prefiere los olores dulces y ya puede reconocer el olor de la leche materna.
- No le gustan los movimientos bruscos, pero disfruta del contacto cuando es cuidadoso y relajado.
Cuidados del Cordón Umbilical y la Piel
Es importante mantener en todo momento la herida del cordón limpia y seca. Bastará con agua tibia, sin jabón, si hay algo de suciedad. Hasta hace no mucho tiempo se recomendaba limpiar el cordón con antiséptico o alcohol, pero los estudios más recientes demuestran que esto no solo no reduce la probabilidad de tener una infección, sino que además retrasa la caída del cordón. Así que, en este caso, lo mejor que puedes hacer por tu bebé es ¡nada!
Nacen recubiertos de una sustancia grasa y blanquecina que se llama vérnix caseosa (producida por la piel del feto en la última etapa del embarazo para proteger la piel del medio líquido en el que vive en la gestación). Tras el parto le ayuda a mantener su temperatura constante y le protege de posibles infecciones.
Durante los primeros días de vida esta sustancia se irá reabsorbiendo poco a poco, así que aunque tengas la tentación de bañar a tu pequeño, ¡no lo hagas! La vérnix también evita que el roce con la ropa o con el pañal le provoque heridas o irritaciones.
El Primer Baño del Bebé
En esta primera semana del bebé llega también el momento del primer baño. A la gran mayoría de bebés les encanta el agua, así que mantener una rutina de baño diaria es perfecto para relajar al bebé y crear un ambiente óptimo antes de dormir. No obstante, te recomendamos que el baño no sea lo primero que hagáis al llegar a casa.
Durante las primeras dos o tres semanas, es fundamental mantener seco y limpio el muñón del cordón umbilical. Se recomiendan baños de esponja hasta que la zona se cure, lo que suele ocurrir entre la primera y la tercera semana.
Una vez que el cordón umbilical se haya caído y la piel haya cicatrizado, puedes bañar a tu bebé en una bañera para bebés o en un fregadero limpio. La mayoría de los recién nacidos no necesitan un baño diario. Entre dos y tres veces por semana suele ser suficiente siempre que limpies con esmero la zona del pañal en cada cambio.
Movimientos y Reflejos del Recién Nacido
Es muy probable que detectes algunos momentos en los que parece que tu bebé ha dejado de respirar: esto sucede, y no debe preocuparte. Los bebés recién nacidos tienen episodios de apnea que se solapan con una respiración irregular: ¡no te asustes! Durante el primer mes, la respiración del bebé es irregular y algo ruidosa. Su principal misión será establecer un ritmo respiratorio constante.
Es normal que pierdan peso en los primeros días ya que deben adaptarse a la nueva alimentación. En cuanto a la longitud, durante el primer mes de vida un bebé crece unos 5 centímetros. El recién nacido mueve la cabeza y las piernas y da pequeños tirones, abre los brazos, sobre todo si escucha un ruido fuerte, o tiene algunos temblores. ¡Todo es normal! Estos reflejos innatos irán desapareciendo con el paso de las semanas.
Durante las primeras semanas, los movimientos de tu recién nacido pueden parecer rápidos o súbitos. La explicación es sencilla: muchos están todavía controlados por los reflejos, no por su voluntad. En los próximos meses, esos movimientos bruscos se irán suavizando y, con el tiempo, serán más deliberados.
Estos son algunos de los reflejos que puedes notar:
- Reflejo de búsqueda. Al rozar suavemente la mejilla o la boca de tu bebé, girará la cabeza en esa dirección. Este reflejo le ayuda a encontrar el pecho o el biberón.
- Succión. Los bebés nacen con el instinto de succionar, pero se necesita cierta coordinación para aprender a succionar, respirar y tragar con fluidez. Esta habilidad mejora con el tiempo.
- Reflejo de Moro. Si tu bebé se asusta por un ruido fuerte o un cambio repentino de posición, es posible que extienda los brazos y las piernas, y luego los encoja rápidamente.
- Agarre fuerte. Si colocas un dedo en la palma de tu bebé, lo agarra con fuerza. Es un agarre natural, pero sin un control total todavía, por lo que puede soltarlo en cualquier momento.
- Caminar. Si pones a tu bebé de pie con los pies tocando una superficie, es posible que haga el gesto de andar. Este reflejo desaparece durante las semanas posteriores según se desarrollan las habilidades motoras.
Comportamiento y Comunicación del Recién Nacido
Puede sonreír en algún momento entre la primera y la décima semana de vida. Su cuerpo se mueve de forma similar. En las primeras semanas puede parecer que el bebé solo come y duerme. Sus movimientos suelen ser erráticos y descoordinados, ya que está aprendiendo a controlar los músculos, y su única forma de comunicación es el llanto.
En los primeros días, es posible que veas a tu bebé sonreír mientras duerme. Aunque esa sonrisa aún no es social, es un anticipo de lo que está por venir. Los expertos creen que estas primeras sonrisas responden más a una actividad interna que a señales externas.
La sonrisa más deliberada, aquella que responde a tu presencia, suele aparecer hacia el final del primer mes o en algún momento del segundo. Te darás cuenta de que el bebé sonríe cuando le hablas o cuando haces contacto visual; incluso puede devolverte la sonrisa. Este es, sin duda, uno de los hitos más emocionantes del recién nacido: marca el inicio de su conexión emocional y de la comunicación.
El llanto sigue siendo la principal forma de comunicar necesidades como hambre, malestar o sobreestimulación. Con el tiempo, es posible que notes diferentes tipos de llanto. A medida que tu bebé esté más despierto, es normal que empiece a jugar con su voz, lo que suele ocurrir a finales de su primer mes.
Adaptación de los Padres
Así como la nueva mamá puede sentirse abrumada por los acontecimientos, es normal que la pareja, la familia o incluso los amigos más cercanos compartáis ciertos sentimientos de angustia ante la llegada de un recién nacido. Es normal que te sientas abrumada tras el parto. Es lógico que en algún momento te sientas un poco abrumada, pero no te preocupes: a todo el mundo le sucede.
Es muy probable que cada persona que os visite te dé un consejo diferente, pero lo cierto es que cada bebé es un mundo y nadie mejor que tú sabrá lo que necesita. Tanto si has tenido un parto natural como si te han realizado una cesárea sigue estos mismos pasos para que la herida cicatrice bien: lávate con la mano con un jabón neutro, sécate con una gasa dando pequeños toques y procura que la ropa no roce la herida.
Asegúrate de descansar todo lo que necesitas, hidrátate bien y cuida tu alimentación. El parto es agotador y tu cuerpo tiene que recuperarse bien del enorme esfuerzo que supone. Y, aunque tengas la sensación de que hay mil cosas por hacer y por aprender, ten siempre presente que esta primera semana es única e irrepetible: disfrútala al máximo, intenta relajarte y no te preocupes por no ser la madre perfecta desde el primer minuto.
Tabla Resumen del Desarrollo Semanal
| Semana | Hitos Clave | Cuidados Esenciales |
|---|---|---|
| Semana 1 | Pérdida de peso inicial, adaptación al nuevo entorno. | Lactancia materna o fórmula, mantener el cordón umbilical limpio y seco. |
| Semana 2 | Recuperación del peso al nacer. | Continuar con la alimentación y cuidados del cordón umbilical. |
| Semana 3 | Desarrollo de los sentidos, reconocimiento de voces. | Estimulación sensorial suave, contacto piel con piel. |
| Semana 4 | Posible primera sonrisa social, mayor interacción con el entorno. | Continuar con la estimulación y cuidados, estar atento a las señales del bebé. |
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