¿Cuándo es más difícil quedarse embarazada según la edad?

26.10.2025

La edad es un elemento fundamental a la hora de tener un hijo. La edad fértil de una mujer comienza con su primer periodo, en la pubertad. Desde el punto de vista biológico, estamos diseñados para reproducirnos en edades jóvenes.

A pesar de ello, en España se ha incrementado la edad media en que las mujeres tienen su primer hijo hasta los 32 años, siete más con respecto a 1980, cuando se situaba en los 25. Ser conscientes de nuestro reloj biológico es crucial. La edad a que las españolas tienen el primer hijo ya supera los 30, cuando ya has encontrado cierta estabilidad profesional, económica y estás segura de dar el paso, suele ser a una edad más avanzada de cuando lo hacían nuestras madres y nuestras abuelas.

Si en los años 80, la mujer tenía el primer embarazo a los 28 años de media, hoy esta cifra pasa a ser de 31 años (según datos del INE). No obstante, la edad no es el único factor. Es fácil comprobar que la probabilidad de conseguir el embarazo es menor conforme avanza el tiempo.

El declive de la fertilidad femenina

Precisamente, a partir de los 30 años la fertilidad de la mujer empieza a disminuir levemente y es a partir de los 35 cuando el declive de la fertilidad empieza a ser un poco más acusado. Así, cada vez es más frecuente que las mujeres se encuentren en edades avanzadas, intentando quedarse embarazadas de forma natural sin conseguirlo.

Es a partir de los 35 años y especialmente a partir de los 40 cuando el descenso de la fertilidad es más pronunciado. A partir de los 35 el descenso es más pronunciado. Es difícil encontrar el momento en el que elegimos buscar el embarazo porque es un paso muy importante que va a dar un giro a tu vida en todos los sentidos y no siempre es fácil encontrar el momento de tener hijos antes de los 40 años.

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La formación, la carrera profesional, la pareja, son muchos los condicionantes y en cada caso, las prioridades. Las dificultades para conciliar la vida laboral con la familiar pueden empujar a muchas mujeres a buscar la maternidad pasados los 35 y es cuando se encuentran con la dificultad. Su cuerpo no está preparado y ellas no lo saben.

Una mujer de esta edad puede seguir teniendo ciclos de reglas regulares, pero eso no significa que su fertilidad sea como era a los 20 años. En condiciones normales, la reserva ovárica, es decir, la cantidad de óvulos de los que dispone una mujer, es mejor antes de los 35 años. Superada esta edad, el número de óvulos y la calidad comienza a verse cada vez más reducido.

Esto sucede debido a la disminución de la reserva ovárica finita con la que nace cada mujer. Es decir, la cantidad de óvulos al principio de la vida, alrededor de un millón, desciende hasta aproximadamente la mitad en la adolescencia y tan solo 400-500 ovocitos llegan a la ovulación con cada ciclo menstrual.

A los 43 años, la calidad de los óvulos ha disminuido considerablemente. Aunque una mujer puede seguir ovulando, la posibilidad de que ese óvulo sea genéticamente normal es mucho menor que en edades más tempranas. Uno de los datos más preocupantes a partir de los 38-39 años es que no solo cuesta más quedarse embarazada, sino que también aumentan de forma muy significativa las probabilidades de sufrir un aborto espontáneo.

Esto se debe a que, con el paso del tiempo, los óvulos acumulan alteraciones genéticas que dificultan el desarrollo embrionario normal. La fertilidad femenina es la que marca, en gran medida, las reglas del juego. Por ejemplo, aunque se utilice esperma de excelente calidad, si el óvulo no es viable o el ambiente uterino no es adecuado, el embarazo no prosperará.

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Riesgos asociados con la edad materna avanzada

Durante el primer trimestre de embarazo, las mujeres mayores de 35 años tienen un aumento del 45% de pérdida de la gestación -principalmente por abortos espontáneos y gestaciones extrauterinas-. En el caso de los abortos espontáneos, la relación con la edad se explica por modificaciones a dos niveles: en el ovario, el envejecimiento altera la integridad de los óvulos y del sistema endocrino del ovario; y en el útero, ocurren modificaciones de la función uterina, mermando la capacidad para soportar una gestación.

Están incrementados el número de gestaciones múltiples (en parte debido a las técnicas de reproducción asistida), lo que se relaciona con morbilidad materno-fetal. En el caso de mujeres mayores de 35 años, está incrementado por 2 el riesgo de parto por cesárea. La probabilidad de tener miomas puede aumentar con la edad.

¿Cómo saber si necesitas ayuda para concebir?

Muchas parejas se encuentran ante el problema de desear un embarazo que no llega, pero ¿hasta cuándo deben esperar antes de consultar a un profesional médico? Las parejas de menos de 35 años que mantienen relaciones sexuales regulares (2 ó 3 veces a la semana) tienen una probabilidad de tener un embarazo al mes de 17%, del 72% a los 6 meses y del 85% al año. Si al cabo de un año el embarazo no llega, es recomendable acudir al especialista.

Si eres mayor de 35 años y llevas seis meses o más buscando el embarazo, es recomendable que acudáis al ginecólogo para que examine si existe alguna alteración y en el caso de que no puedas quedarte embarazada de forma natural, tienes la posibilidad de recurrir a técnicas de reproducción asistida. En cualquier caso, la valoración que haga el médico de tu situación personal, de acuerdo con tu estado de salud y tu edad así como del estudio de tu pareja, será la que determinará cuál es la técnica que más te conviene.

Así, la edad es el principal factor a tener en cuenta en el estudio de la esterilidad. Las causas de los problemas de esterilidad son diversas e interviene tanto el hombre como la mujer. Ante la presencia de problemas de infertilidad, es importante consultar un especialista que hará el estudio de las posibles causas para poder dar unas recomendaciones y un tratamiento específico y personalizado ideal para cada paciente.

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Recomendaciones adicionales para aumentar las posibilidades de embarazo

Aunque no podemos controlar ciertos factores genéticos o biológicos que aumenten las posbilidades de quedarse embarazada a la primera, el estilo de vida tiene un impacto considerable en la fertilidad.

  • Consumo de alcohol y tabaco: Estos hábitos están vinculados a una reducción de la fertilidad tanto en hombres como en mujeres.
  • Carencias nutricionales: Una dieta deficiente en nutrientes esenciales como ácido fólico, hierro o zinc puede interferir en la fertilidad.
  • Estrés crónico: El estrés crónico puede tener un impacto negativo en la fertilidad. La ansiedad y el estrés pueden afectar el equilibrio hormonal y alterar el ciclo menstrual. Además, el estrés puede reducir el deseo sexual, lo que indirectamente puede dificultar los intentos de concepción.
  • Frecuencia de las relaciones sexuales: La frecuencia con la que se mantienen relaciones sexuales también juega un papel importante. Aunque puede parecer obvio, tener relaciones sexuales de manera regular aumenta las posibilidades de coincidir con el momento de la ovulación.
  • Exposición a productos químicos: La exposición a ciertos productos químicos y toxinas ambientales puede afectar negativamente la fertilidad.

La fertilidad no depende solo de la mujer. La salud reproductiva del hombre también es crucial. Factores como el bajo recuento de espermatozoides, la mala movilidad espermática o la morfología anormal de los espermatozoides pueden dificultar el embarazo.

Conocer el momento de la ovulación es clave para maximizar las posibilidades de concebir. Utilizar un test de ovulación para detectar el aumento de la hormona luteinizante (LH) puede ayudarte a identificar los días más fértiles del ciclo. Además, llevar un registro del ciclo menstrual (ya sea manualmente o con aplicaciones específicas) puede ayudarte a predecir los días de mayor fertilidad.

Adoptar un estilo de vida saludable es fundamental para mejorar las probabilidades de embarazo.

  • Dieta equilibrada: Incluir alimentos ricos en nutrientes esenciales como ácido fólico, vitamina D, hierro y zinc contribuye a la salud reproductiva.
  • Reducción del estrés: El estrés crónico puede afectar la ovulación y la calidad de los óvulos.
  • Evitar el tabaco y el alcohol: Ambos hábitos afectan negativamente la fertilidad, tanto en mujeres como en hombres.
  • Mantener un peso saludable: Tanto el sobrepeso como el bajo peso pueden afectar negativamente la fertilidad al alterar el equilibrio hormonal. El exceso de grasa corporal puede provocar desequilibrios hormonales que interfieren con la ovulación, mientras que el bajo peso puede suprimir la ovulación por la falta de grasa necesaria para producir hormonas.
  • Relaciones sexuales regulares: Tener relaciones sexuales de manera regular, al menos dos o tres veces por semana, aumenta las probabilidades de quedarse embarazada. Además de los días cercanos a la ovulación, no es necesario limitar las relaciones a ese período exclusivo.
  • Suplementos específicos: Incluir suplementos específicos como ácido fólico, recomendado para prevenir defectos del tubo neural y mejorar la fertilidad, puede ser beneficioso. Otros nutrientes importantes incluyen la vitamina D, el omega-3, coenzimaQ10 y los antioxidantes (como la vitamina E y el selenio), que pueden mejorar la salud reproductiva tanto en mujeres como en hombres.

Opciones para preservar la fertilidad

Muchas mujeres deciden hoy en día posponer la maternidad por razones personales, profesionales o simplemente porque no se ha presentado el momento adecuado. No obstante, en la actualidad, existen técnicas como la congelación de óvulos o vitrificación ovocitaria que permiten la preservación de la fertilidad. Mediante esta técnica se pueden guardar los óvulos maduros de una mujer para emplear en el futuro con la misma probabilidad de embarazo que había en el momento en que se hizo ese tratamiento.

La buena noticia es que, gracias a los avances en reproducción asistida, hoy existen alternativas para mujeres que desean ser madres en etapas más tardías de su vida fértil. Ser madre a los 43 años es posible, pero requiere una visión realista, información clara y acompañamiento médico especializado. La edad sigue siendo uno de los factores más determinantes en el camino hacia la maternidad.

Entre las técnicas de reproducción asistida (TRA), el éxito de estos tratamientos también se ve influido por la edad. La tasa de embarazo y de nacido vivo tras TRA disminuyen progresivamente por encima de los 35 años de la mujer. Además, la baja respuesta a los tratamientos de estimulación ovárica es más común en mujeres mayores de 35 años. Esto supone un aumento en la tasa de cancelación por baja respuesta con la edad.

Sin embargo, la reproducción asistida ofrece ciertas técnicas que pueden paliar, en cierta medida, los efectos de la edad avanzada sobre la fertilidad femenina. Estas técnicas son el test genético preimplantacional y la donación de ovocitos o embriones. Además, aquellas mujeres que tengan claro que no desean ser madres por el momento, pero sí en un futuro, pueden preservar su fertilidad.

Técnicas de reproducción asistida

  • Test genético preimplantacional (PGT): Es una técnica que consiste en realizar un estudio genético de los embriones antes de ser transferidos al útero. De esta manera, solo serán transferidos a la madre los embriones que han obtenido un resultado favorable en el estudio genético. Generalmente, el PGT está indicado en mujeres mayores de 35-38 años, pero también en caso de ser portadores de alguna enfermedad genética hereditaria, tras varios ciclos de FIV sin éxito, casos de abortos de repetición, etc.
  • Donación de ovocitos o embriones: La donación de ovocitos permite quedarse embarazadas a mujeres de edad avanzada que ya no pueden utilizar sus óvulos propios para las técnicas de reproducción asistida, bien porque no responden correctamente a los tratamientos de estimulación ovárica o porque su reserva ovárica está prácticamente agotada. En España, las donantes de óvulos son menores de 35 años, por lo que se asume que sus óvulos son de gran calidad. Además, también es posible la donación de embriones sobrantes de otras parejas que se han sometido a un tratamiento de FIV y ya han culminado su deseo reproductivo.
  • Preservación de la fertilidad: La preservación de la fertilidad es una técnica que permite conservar los óvulos en frío, sin alterar su calidad, por un proceso denominado vitrificación. Esto es una buena alternativa para aquellas mujeres que desean ser madres, pero todavía no están preparadas por motivos personales, económicos y/o sociales. Para ello, la mujer se somete a un tratamiento de estimulación ovárica que permitirá obtener un mayor número de ovocitos mediante punción ovárica. Seguidamente, los ovocitos se vitrificarán y se almacenarán en frío hasta que la mujer decida quedarse embarazada, en este caso, por técnicas de fecundación in vitro (FIV).
  • Fecundación in vitro (FIV): Es un tratamiento de reproducción asistida de baja complejidad. Es una técnica de reproducción asistida que consiste en la unión de un óvulo con un espermatozoide, de la pareja o de un donante de semen, para después realizar la fecundación en el laboratorio. Es el tratamiento más utilizado en mujeres mayores de 35 años.

Recuerda, si tras un año de intentos no se ha logrado el embarazo, se recomienda buscar ayuda médica. En el caso de mujeres mayores de 35 años, se sugiere consultar a un especialista en fertilidad si después de seis meses de intentarlo no ha logrado quedarse embarazada.

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