¿Cuándo Deja de Ser Recién Nacido? Transición del Neonato al Lactante
El término neonato se refiere al recién nacido, específicamente al período que abarca desde el nacimiento hasta los 28 días de vida. Este es un período crucial para el desarrollo del bebé, caracterizado por adaptaciones fisiológicas importantes a la vida fuera del útero. Un neonato, también conocido como recién nacido, es un ser humano en sus primeras cuatro semanas de vida.
La transición de bebé a niño pequeño no ocurre en un momento concreto: no sucede que el bebé se duerme una noche y a la mañana siguiente se despierta siendo un niño. Es un proceso. Y si bien este paso está menos relacionado con la cronología -es decir, con la edad del pequeño- que las distintas etapas del desarrollo y el aprendizaje por las que atraviesa, esta transición comienza hacia el primer año de vida.
Etapas del Neonato
Este período se divide en dos etapas:
- Fase neonatal temprana: 0 a 7 días
- Fase neonatal tardía: 8 a 28 días
El cuidado del neonato incluye monitoreo continuo para asegurar su bienestar. Se define la etapa del lactante como el periodo comprendido desde los 28 días a los 2 años de vida. Es una época de grandes cambios físicos y de hitos en su desarrollo. Las habilidades como dar el primer paso, sonreír, saludar o decir sus primeras palabras son indicadores o hitos que nos permiten ver el desarrollo cognitivo de los niños.
Características del Recién Nacido
El recién nacido tiene características distintas en función de la duración del embarazo. Un recién nacido que nace entre las 37 y 42 semanas de gestación se llama recién nacido a término; si nace antes de las 37 semanas se llama pretérmino y después de las 42, postérmino. Estas dos últimas situaciones no son las ideales para el recién nacido, por lo que pueden tener algún problema de salud.
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Los recién nacidos con más de 42 semanas se llaman posmaduros o postérmino y son niños cuyas características vendrán definidas porque la placenta deja de funcionar bien a partir, más o menos, de las 42 semanas. Esto conlleva que los recién nacidos postérmino precisan consumir su propia grasa y son más delgaditos, sin apenas grasas subcutánea.
Aspecto General y Piel
Su cuerpo es tibio y la piel está cubierta de una sustancia grasa y blanquecina que se llama vérnix caseosa (es producida por la piel del feto en la última etapa del embarazo y sirve para proteger la piel). Presentan también una fina capa de vello en brazos, piernas y espalda llamado lanugo. Tanto la vérnix caseosa como el lanugo irán desapareciendo con el tiempo.
El color al nacer puede ser ligeramente azulado, irá volviéndose rosado durante los primeros minutos. Las manos y los pies pueden tener un tono blanquecino o azulado durante unas horas más. Es importante mantener bien abrigado al recién nacido y mantener un contacto piel con piel con la madre (es la mejor fuente de calor para el bebé); como son tan frágiles todavía no saben a regular la temperatura y pueden enfriarse muy rápido.
La piel, que también se está adaptando a un entorno diferente que el útero materno, suele descamarse durante los primeros días, en forma de pequeñas láminas.
En la cara pueden aparecer unos puntitos blanquecinos que se llaman millos que desaparecerán al cabo de unos días. En las encías estos puntos también pueden estar presentes y se llaman perlas de Ebstein.
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Cabeza
Es proporcionalmente más grande que el resto del cuerpo. En los partos sin cesárea la cabeza puede adoptar una forma alargada debido al paso del bebé por el canal del parto. En unos días recuperará su forma normal. La cara puede estar un poco hinchada, sobretodo los ojos y los labios que poco a poco disminuirán su volumen.
En la cabeza del recién nacido se pueden tocar unas zonas más blanditas que se llaman fontanelas. Esto es así porque el cráneo no se ha cerrado completamente (se cierra por completo a los 18 meses de vida). En algunos casos las suturas craneales pueden estar acabalgadas, debido a que el cráneo se ha amoldado durante el paso por el canal del parto. Todo vuelve a la normalidad en unos días.
El cabello del bebé es fino y suave y cae progresivamente durante las primeras semanas de vida.
Ojos
Los ojos tienen un aspecto azulado, aunque el color definitivo no lo podremos saber hasta los 6-12 meses. La mayoría de recién nacidos no conjugan la mirada, es decir, que los dos ojos no van a la una y puede parecer que son bizcos. Con los días madura la visión y la mirada ya es normal.
El ojo del recién nacido tiene una correcta anatomía, pero su capacidad funcional es inmadura. Necesita recibir estímulos para que su sistema visual madure adecuadamente. El recién nacido es capaz de distinguir entre la luz y la oscuridad. Al mes es capaz de fijar la mirada y seguir un objeto en un ángulo de 90º, y a las 6 semanas debe ser capaz de establecer contacto visual con la madre y reaccionar a expresiones faciales. La percepción de los colores se inicia hacia los 2-3 meses.
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Extremidades
Suelen estar flexionadas, el recién nacido está como acurrucado, en posición fetal, durante las primeras semanas de vida. Los pies y las manos pueden tardar más que el resto del cuerpo en adquirir un color rosado tras el nacimiento. Las uñas son finas y muy frágiles. Hay recién nacidos que nacen con las uñas de las manos muy largas; para prevenir que no se arañen la cara se les puede poner unas manoplas.
Tórax y Abdomen
Debido a las hormonas de la madre, algunos recién nacidos tienen una inflamación de la glándula mamaria, incluso puede observarse alguna gotita de leche; no tiene mayor importancia y desaparece con los días.
En la barriga el cordón umbilical está sujeto con una pinza de plástico. Cuando caiga, en una o dos semanas, dejará una cicatriz que es el ombligo.
Genitales
Están siempre un poco hinchados. En el caso de las niñas, por el paso de hormonas de la madre puede observarse flujo y un pequeño sangrado vaginal (como una menstruación); no hay que alarmarse, es completamente normal. En los niños se palpan los testículos dentro del escroto que puede estar ligeramente hinchado.
Respiración y Pulso
Los recién nacidos respiran muy deprisa y de manera irregular. Hacen unas 40 respiraciones al minuto. El corazón también va muy deprisa, entre 80 a 180 latidos por minuto (en función si está dormido o despierto)
Orina y Heces
La primera micción del recién nacido debe ser en las primeras 24 horas, es un signo de que sus riñones funcionan bien y de que está recibiendo el alimento adecuado.
Las primeras heces son muy negras y pegajosas (como alquitrán o brea) y se llaman meconio. El primer meconio debe producirse en las primeras 48 horas; está formado por moco, sales biliares y restos epiteliales que el bebé ha ido tragando dentro del útero materno. Una vez que haya expulsado todo este contenido, las heces tendrán un color entre amarillo y verde, grumosas y líquidas.
Hitos del Desarrollo
Durante los primeros 18 meses de vida pasa de ser un recién nacido inmóvil, a un niño capaz de caminar y explorar el entorno.
A los 3-4 meses el lactante comienza a prestar atención a sus manos, a los 4 meses es capaz de alcanzar juguetes, a los 6 meses puede pasar objetos de una mano a otra haciendo prensión con toda la mano y a los 10 meses ya lo hace mediante la pinza digital (pulgar-dedo índice/medio).
El recién nacido se queda quieto al oír voces, se tranquiliza con la voz de su madre y se alarma con los ruidos fuertes.
Al mes es capaz de fijar la mirada y seguir un objeto en un ángulo de 90º, y a las 6 semanas debe ser capaz de establecer contacto visual con la madre y reaccionar a expresiones faciales. La percepción de los colores se inicia hacia los 2-3 meses.
El lactante tiene un gran interés social y comunicativo con otros seres humanos. Se comunica de forma precoz a través de expresiones faciales y sonidos básicos (gorgoritos a los 3-4 meses: “aa, aa”). A los 7-8 meses pronuncia bisílabos como papá y mamá de forma inespecífica. A los 12-13 meses hace uso adecuado de papá y mamá y entiende el no. Es importante saber que existe una gran variación en la adquisición del lenguaje.
La sonrisa social (voluntaria) a las 6 semanas es un hito muy importante y muy constante. Durante los siguientes meses, el lactante muestra cada vez mayor respuesta social. Por eso, en esta etapa es muy importante el inicio de los “juegos” (cantando, mostrando cuentos, conversando…). A los 8 meses muestra ansiedad y disgusto cuando se separa de la madre y a los 10 meses dice adiós con la mano. A los 18-24 meses disfruta con el juego simbólico y emplea juguetes pequeños, muñecas, cucharilla… como si fuera su equivalente real.
Aprendizajes Clave
Una de las más importantes tiene que ver con la movilidad. Los niños se ponen de pie y comienzan a andar -primero sujetados a la pared o a algún mueble, hasta que luego se animan solos- en ese momento, en torno a su primer cumpleaños, por lo general después de «prepararse» con el gateo a partir del primer semestre. En inglés, de hecho, existe una palabra que designa este periodo: el baby (bebé) se convierte en un toddler, un niño que anda de manera insegura porque está dando sus primeros pasos.
Otro de los temas centrales es el de la comida. Hasta los seis meses de edad, la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Española de Pediatría (AEP) y otros organismos recomiendan -siempre que sea posible- la lactancia materna en exclusiva y, luego, seguir dándole el pecho, junto con la introducción de alimentos sólidos, al menos hasta el año de vida. A partir de entonces, en teoría, puede comer, con muy pocas excepciones, lo mismo que una persona adulta. Este sería otro de los rasgos del paso de bebé a niño.
Cuando cumple un año, el bebé también suele estar comenzando a pronunciar sus primeras palabras. Como explica la logopeda y psicopedagoga Claustre Cardona, miembro de la Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología, esos primeros vocablos se refieren a los conceptos que le dan más satisfacciones, mamá y papá, y también otros como teta, agua, más o no. La pronunciación no siempre es clara, pero -más allá de los balbuceos previos- es entonces cuando se puede afirmar que empieza la etapa del habla.
Abandonar el Pañal
Uno de ellos es abandonar el pañal y comenzar a utilizar el orinal o el váter. Esto se produce por lo general entre los dos y los tres años de edad, aunque hay menores que incluso desde el año y medio avisan cuando tienen ganas de «ir al baño». Esta transición constituye un paso fundamental en su desarrollo, ya que les permite ganar mucha autonomía y refuerza su autoestima.
Hay que tener en cuenta que, como explica la AEP, para que el niño pueda dejar el pañal debe contar con suficiente preparación física (andar sin ayuda, coordinar el movimiento de las manos, bajar y subir sus pantalones) y ser capaz de seguir instrucciones y, desde luego, controlar la vejiga. Todas estas capacidades ya hablan de un desarrollo importante.
La Mini-Adolescencia
Hay una fase que puede interpretarse como un quiebre “definitivo” entre la etapa del bebé y la del niño pequeño: la etapa del “no, no quiero”. Es una especie de “mini-adolescencia”, que la mayoría experimenta también entre los dos y tres años, un momento en el que contestan con negativas a casi cualquier cosa que les dicen los mayores.
Superada esta fase del “no”, el bebé ya habría quedado atrás para dejar paso al niño. Aunque, por supuesto, esta división en etapas no deja de ser solo simbólica, sin consecuencias ni aplicaciones prácticas. Además, para muchos padres y madres, aunque pasen los años, sus hijos siempre siguen siendo, de alguna manera, sus “bebés”.
Clasificación del Recién Nacido Según la Edad Gestacional
Por lo tanto, al nacer asignan a los neonatos un nombre según su edad gestacional, es decir, según el período de tiempo comprendido entre la concepción y el nacimiento -cuando el bebé está dentro del útero de la madre-.
La madurez del niño está en relación a la edad de gestación, la cual se determina contando el número de semanas a partir del primer día de la última regla de la madre.
Esta fórmula de cálculo de la edad gestacional es fiable y segura en el caso de cumplirse tres coincidencias: conocer con seguridad el último día de periodo, que la madre presente ciclos menstruales regulares y no ingiera anticonceptivos orales ni se encuentre en periodo de lactancia materna.
Si los datos antes nombrados no son claros, se debe recurrir a una evaluación mediante ecografía obstétrica. La precisión de esta prueba para el cálculo de la edad gestacional dependerá de la rapidez con la que se haya procedió a realizarla - antes de las 12 semanas de embarazo-.
En el caso de no tener certeza de la edad gestacional con las pruebas antes nombradas, se procederá a una valoración clínica mediante un examen físico del recién nacido en las primeras horas de su nacimiento.
- RN con peso adecuado para la edad gestacional: situados entre los percentiles 10 y 90
- RN pequeño para la edad gestacional: por debajo del percentil 10. Tienen mayores posibilidades de sufrir policitemia, hipotermia, hipoglucemia y enterocolitis necrotizante.
- RN grande para edad gestacional: el peso supera el percentil 90.
También es una herramienta válida para la clasificación del recién nacido tras el nacimiento el resultado de su valoración mediante la Escala de Apgar. La escala de Apgar evalúa del 0-10 el estado del neonato teniendo en cuenta su apariencia, pulso, gestualidad, actividad y respiración.
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