¿Cuándo un Bebé Reconoce a Sus Abuelos? Edad y Desarrollo
El primer cumpleaños de un bebé es un momento muy emocionante. Sin embargo, antes de esto, los padres se hacen muchas preguntas relacionadas con su desarrollo. Por falta de conocimiento y preocupación de que exista algún tipo de patología, dudamos de la capacidad de que nuestro hijo se desarrolle adecuadamente si vemos que el bebé de al lado sí consigue hacer algo que el nuestro todavía no.
Sin embargo, hay que saber que cada niño tiene su propio ritmo y que los hitos evolutivos se consiguen poco a poco y con márgenes aproximados. Así, muchas de las preguntas que nos surgen no tienen una respuesta demasiado concreta, aunque nos gustaría. Hay que confiar y dejar al niño evolucionar.
Desarrollo Visual y Reconocimiento Facial
De hecho, muchos padres actúan desde el primer día como si los niños viesen perfectamente. A nivel visual, todo para ellos es en blanco y negro cuando nacen. Pero, poco a poco, serán capaces de orientarse hacia la luz (aunque los ojos no se orienten a la vez, al menos, durante el primer mes, por falta de coordinación).
Es entre los dos y los cuatro meses cuando llega el color a su mundo, pero también la profundidad, pudiendo controlar mejor el movimiento de sus ojos y realizar el seguimiento de los objetos que se le muestran. Por tanto, es en torno a esta edad cuando podemos decir que los bebés han realizado ya la estabilización de la mirada, pueden seguir un estímulo y aprecian los colores.
Los bebés no empiezan a reconocer rostros hasta pasados varios meses, bien entrados los seis meses de edad. Durante los primeros meses, no sabrá que existe como ser independiente y, por ello, no será capaz de saber quién está en el espejo, aunque sí sepa reconocer los rostros que le resultan familiares y diferenciar a sus figuras de apego de las demás personas.
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La Sonrisa Social
En realidad, el primer gesto de sonrisa de un bebé se produce dentro del vientre materno. Pero no son sonrisas con intención, sino muecas espontáneas sin ningún fin. La primera sonrisa que no responde a estímulos externos o sociales aparecerá desde su nacimiento. De hecho, es frecuente ver a los bebés más pequeños sonriendo mientras duermen.
A partir del primer mes de vida, comienzan a sonreír en respuesta a situaciones que les provocan satisfacción y bienestar. Entre los dos y los cuatro meses comienzan a descubrir el placer que tiene el hecho de sonreír. Por otro lado, la sonrisa social de un bebé, una herramienta que le permite comunicarse con su entorno, no aparecerá hasta los cuatro u ocho meses, cuando son capaces de reconocer su significado. Para ello, necesitará un poco más de tiempo.
Desarrollo del Lenguaje y Reconocimiento
“La estimulación lingüística es fundamental, con conversaciones que no tendrán ningún sentido, pero que les ayudará a trabajar su capacidad de comunicación”, nos dicen la Dra. Raquel Girón, pediatras de Atención Primaria. “Será a la edad de diez meses cuando comenzará a emitir monosílabos, sílabas repetidas (siendo capaz de imitar las conocidas), pudiendo decir incluso papá o mamá, aunque de forma inespecífica, y responder a su nombre cuando le llamamos”, nos explican. Por tanto, paciencia.
Hay que tener en cuenta que un retraso en el lenguaje no implica necesariamente una discapacidad o una alteración que dificulta su desarrollo. Hay niños que van más lentos y que comunican con su mirada, sus gestos o diversos sonidos lo que luego dirán con esa palabra inicial. Sin embargo, tardará un poco más de tiempo en reconocer visualmente a sus padres, que es la pregunta que muchos se hacen.
Reconociendo a Mamá y Papá
¿Cuándo aprende un bebé a reconocer a sus papás? ¿Sabe que soy su madre o su padre? ¿Me reconoce? Y, si bien para la mamá el “reconocimiento” es algo natural y físico, para el papá, en cambio, es necesario recibir una señal más significativa, como una sonrisa o una mueca.
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En la mayoría de los casos, el primer encuentro con la mamá se produce inmediatamente después del parto. Casi de forma automática, el chiquitín encuentra el pecho de su mamá y se agarra a él. ¿El bebé reconoce a su madre nada más nacer? Es una especie de instinto primario. Esto significa que ven muy bien a una distancia de unos 20 centímetros: la naturaleza no deja nada a la casualidad.
El bebé reconoce perfectamente el sonido de la voz de su mamá y de su papá, que ya escuchaba dentro de la barriga. El olfato es otro de los sentidos mejor desarrollados del recién nacido. El olor de la mamá ejerce una atracción muy fuerte sobre el pequeño.
Alrededor de los nueve meses, una vez finalizada la exogestación, el pequeño se da cuenta de que es un individuo autónomo (antes, está convencido de que todavía forma parte de su mamá), y por lo tanto empieza a sentir miedo a los desconocidos.
El Rol de los Abuelos
La llegada de un bebé a la familia siempre es motivo de regocijo y, a parte de los propios padres, los que más emoción sienten suelen ser los abuelos. Desde un primer momento muchos abuelos quieren verse involucrados en la crianza de sus nietos y buscan apoyar a los papás y mamás en todas las formas posibles. Y, por supuesto, a los adultos nos encanta ver señales de que el bebé sabe quiénes somos y nos recuerda.
Sin embargo, tenemos que reventar un poco la burbuja. Como ya hemos comentado, los abuelos juegan un papel imprescindible en la conciliación familiar. También es una gran ayuda cuando los padres necesitan descansar y tomarse un día para ellos.
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- Es necesario definir los roles.
- Respetar sus necesidades sin abusar de su tiempo o energía.
- Su obligación no es la de educar, esa responsabilidad es de los padres quienes serán los encargados de poner los límites necesarios.
- Siempre debemos tener en cuenta que ellos, nuestros mayores, tendrán sus ideas y creencias, las cuales han de ser respetadas.
En definitiva, los abuelos y los bebés tienden a ir de la mano, metafórica y literalmente.
¿Cómo Demuestran Amor los Bebés?
Aunque no sean capaces de articular ninguna palabra ni de hacer movimientos físicos complejos, los bebés rebosan amor por todos los costados. Y no se lo guardan para ellos: nos lo demuestran desde el momento en el que nacen.
Volviendo a la felicidad del bebé, basta muy poco hacerle feliz: si está satisfecho fisiológica y emocionalmente hablando, ya tendrá felicidad en su cuerpo que te transmitirá a través de diferentes señales. Lo hará sonriendo, haciendo muecas o sonidos que te llegarán al corazón. Lo mismo ocurre si el bebé está enfadado o triste: también os lo hará saber con otras señales como el llanto o la incomodidad.
A continuación te resumimos cuáles son las diez formas en las que un bebé te demuestra su amor antes de empezar a hablar y a interaccionar de manera directa:
- Objeto transaccional: El objeto transaccional u objeto de apego ocupa el papel de ‘mamá’ cuando el bebé se empieza a dar cuenta de que sois dos personas diferentes. Con él se siente seguro y lo soltará cuando esté preparado para tener más autonomía.
- ‘Gritos’ de alegría: Cuando hacen soniditos están buscando la atención de la persona a la que quieren.
- Muecas: Sobre todo si interactúas con ello: una señal brutal de felicidad. A veces, incluso, parece sentir vergüenza cuando le decimos algo.
- Reconoce tu voz: Hasta el punto de que se ríe si nos escucha hablando, aunque no sea con él.
- Su sonrisa: Si estás cerca, si hay algo que huele a ti o si te escucha hablar, probablemente sonreirá: es la clara señal de que es feliz si estás cerca.
- Llora si no te ve: El llanto en el que explota cuando no ve a su madre o a su padre se traduce en calma y tranquilidad cuando están cerca.
- El olor: El olor es su fuente principal de calidez en el contacto materno, de protección.
- Solo duerme si estás cerca: Otro signo de amor incondicional hacia ella.
- Miradas que lo dicen todo: Tanto, que a veces se queda mirando fijamente (sobre todo a la madre) y esto es una señal de que amor hacia ella.
Consejos para Abuelos
Como ves, solo se trata de que los abuelos sean partícipes en la vida del bebé en la medida de lo posible, para que pueda reconocerle como una figura de relevancia y hacia la que pueda mostrar confianza. Tampoco debemos obsesionarnos con ello, simplemente realizar actividades juntos de vez en cuando para que puedan relacionarse y disfrutar el uno del otro durante el día a día. Aunque seguro que los dos quieren repetir cuanto antes.
Algunas actividades que implican poco trabajo por parte de los abuelos son pasear al peque y disfrutar de un ratito, a solas o acompañados, en un banco del parque. ¿A qué peque no le gustan los cuentos? No hay por qué hacerlo difícil buscando actividades muy complicadas, solamente hacer partícipes a los abuelos en la rutina diaria.
El momento del baño puede ser un buen momento para estrechar lazos y jugar con el agua. Deja que sean los abuelos los que hagan el cambio de pañal cuando sea necesario. Puede ser un momento para: mirarse a los ojos, que el peque sonría al abuelo, jueguen, le haga cosquillas en la barriga o el pie… ¿Puede haber un momento más tierno?
Memoria en Bebés
Aunque no seamos capaces de recordar nada de nuestros primeros años de vida, menos aún del parto o de nuestro nacimiento, eso no significa que los bebés no tengan memoria; la tienen, de hecho, existe desde que están dentro del útero de su mamá. Así, las neuronas encargadas de la memoria comienzan a formarse en el último trimestre de embarazo, por eso cuando los bebés nacen reconocen la voz de sus papás, porque la han estado oyendo dentro de la tripa y la recuerdan.
Desde recién nacidos pueden recordar voces, caras y sonidos, aunque de manera limitada. Es lo que los pediatras e investigadores conocen como memoria útil ya que les permite sobrevivir, adaptarse a las rutinas, hacerse al nuevo ambiente, etc. A medida que el bebé crece su cerebro y sus conexiones neuronales se va desarrollando y madurando, lo que produce un aumento de la memoria.
Gradualmente, almacena más recuerdos y durante más tiempo. En cuanto empiezan a hablar la memoria se expande y comienzan a atesorar recuerdos de acontecimientos importantes a largo plazo. Hacia los 18 meses pueden acordarse de un día que fueron al campo con los primos hace 3 meses, por ejemplo.
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