¿Cuánto tiempo congelar jamón ibérico durante el embarazo para mayor seguridad?
El jamón ibérico es uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía española, una auténtica joya culinaria conocida en todo el mundo. Tiene siglos de historia y tradición detrás; desde la cría de cerdos ibéricos alimentados con bellotas hasta el meticuloso proceso de curación, este producto destaca por su calidad artesanal.
Si estás embarazada, es normal preguntarte: ¿puedo comer jamón ibérico de forma segura? A muchas mujeres les han dicho que está prohibido, mientras otras aseguran que una embarazada puede comer jamón si está bien curado o si se congela. Lo cierto es que esta duda no solo está presente en la conversación popular, sino también en los buscadores. ¿Es realmente tan peligroso como dicen o hay excepciones?
Durante el embarazo, es importante cuidarse un poco más de lo habitual, ya que el bebé necesita crecer correctamente. Es importante hacer ejercicio y comer bien para que el pequeño se pueda desarrollar sin problemas. En el capítulo de la alimentación, y en especial sobre la conveniencia de comer jamón durante el embarazo se ha escrito mucho.
Uno de los momentos más descorazonadores para las embarazadas -al menos gastronómicamente hablando- es cuando en la consulta ginecológica les anuncian que no pueden comer jamón serrano durante su embarazo debido al parásito Toxoplasma gondii, que puede provocar malformaciones o el aborto espontáneo.
Así, ante ellas se les abren nueve largos meses que a muchas se les antojan una travesía por el desierto si no pueden darle un mordisco a un buen ibérico, sobre todo en Navidad, cuando un plato de jamón tienta en cada ágape familiar.
Lea también: Frecuencia de nacimientos
El riesgo de la toxoplasmosis durante el embarazo
Uno de los principales riesgos de consumir jamón durante el embarazo es la toxoplasmosis, una infección causada por el parásito Toxoplasma gondii. La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa que, en personas sanas, no suele representar un problema, pero sí puede serlo en individuos con el sistema inmunológico deprimido como embarazadas, ancianos, niños o personas recién operadas.
Durante el embarazo, la toxoplasmosis puede tener consecuencias graves para el desarrollo del bebé, como problemas neurológicos o visuales. En el caso de las gestantes, puede atravesar la placenta y causar problemas graves en el feto.
En ocasiones es difícil de detectar una vez que la embarazada ha contraído la enfermedad, ya que se suele presentar de forma asintomática. Cuando se detecta su tratamiento es complicado y necesita antibióticos, y aún así las consecuencias para el feto pueden ser fatales, sobre todo en el primer trimestre de embarazo.
Si una mujer ha pasado la toxoplasmosis tendrá anticuerpos que la protegerán contra la infección y será seguro comer jamón durante su embarazo. Al ser una enfermedad que en circunstancias normales puede pasar desapercibida, se suele hacer una prueba de anticuerpos durante el primer trimestre de embarazo para descartar el riesgo o para tenerlo muy en cuenta en caso de no tener anticuerpos.
¿Cómo eliminar el riesgo? Congelación y curación
Algunos de los últimos estudios concluyen que un jamón con más de 15 meses de curación sí es seguro para las embarazadas, ya que el proceso de curación asegura que los posibles quistes del toxoplasma hayan perdido su acción. Para estar bien seguros de esto, la pieza debe estar etiquetada y haber pasado los pertinentes controles de calidad exigidos para su venta al público.
Lea también: 25 semanas de embarazo: ¿Qué esperar?
Otra forma de comer jamón durante el embarazo y hacerlo de forma segura es congelándolo, pero ojo, aquí también debemos saber cuál es la clave para comer embutido congelado de forma segura durante la gestación. La congelación es efectiva para eliminar el peligro de contraer la toxoplasmosis cuando se ha hecho a al menos 20 grados bajo cero y durante más de 48 horas.
El problema es que los congeladores domésticos por lo general congelan hasta los 18 grados bajo cero, por lo que, si vamos a congelarlo en casa, es mejor que lo dejemos tres días o más.
Así, ante ellas se les abren nueve largos meses que a muchas se les antojan una travesía por el desierto si no pueden darle un mordisco a un buen ibérico, sobre todo en Navidad, cuando un plato de jamón tienta en cada ágape familiar.
La única manera de darse el gusto, según recomendaciones médicas, consiste en congelar previamente el jamón serrano y, una vez descongelado, hay vía libre para hartarse a este rico manjar (siempre que no transcurran más de 24 horas desde la descongelación). Aunque, obviamente, pierde sabor y parte del encanto de una veta recién cortada.
Sin embargo, todo este trajín parece haber pasado a mejor vida, pues las investigaciones han demostrado que se puede comer sin peligro aunque es indispensable que supere los 18 meses de curación (algunos estudios sugieren que con 14 es suficiente) y cumpla con todos los controles sanitarios.
Lea también: Tamaño del feto a las 8 semanas
Hasta ahora el protocolo era desaconsejarlo, pero se ha demostrado que la curación elimina el parásito. En definitiva, resulta imprescindible que nos fijemos en esos meses de curación, detalle que deben consignar los fabricantes en el etiquetado del producto.
Así lo han corroborado diversos estudios realizados por el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (TEICA) en 2012 que han echado por tierra esta norma. La explicación la hallamos en el proceso de curación al que se somete el jamón con sal marina y que impide la supervivencia del parásito de la toxoplasmosis.
Por lo tanto, la curación se considera un método de cocinado más. A este respecto, la jefa de la Unidad de Ginecología del Hospital de Guadalajara y secretaria de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), María Jesús Cancelo, ha añadido que “en periodos de curación del jamón superiores a 24 meses se ha comprobado que el producto es más seguro. Por lo tanto, a mayor tiempo de curación del jamón, mayor seguridad”.
Ante tales evidencias, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha confirmado que es posible consumir jamón durante el embarazo siempre que, recuerdan, el proceso y tiempo de curación sea el adecuado.
Otros estudios llevados a cabo por investigadores de las universidades de Granada y Valencia también llegaron a la misma conclusión en 2016. Sin embargo, a pesar de que los alentadores resultados datan de varios años atrás, es ahora cuando el TEICA y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) han aunado sus esfuerzos para informar de las conclusiones de los estudios a los profesionales médicos para que varíen sus recomendaciones sobre los hábitos de consumo a las gestantes.
Por lo tanto, el protocolo ya está cambiando. Según explica Juan Carlos Racero, gerente del Centro Tecnológico del Cárnico en Andalucía, este acuerdo “supondrá que los responsables médicos cuenten con un protocolo, avalado por un estudio científico, para informar a las mujeres embarazadas sobre el consumo de jamón”.
Por si hubiera gestantes despistadas, las diferentes marcas como Joselito o Romero Carvajal ya informan acerca de la primicia en sus diferentes webs. Asimismo, la Unidad de la Mujer del Hospital San Juan de Dios de Córdoba en junio pasado se apresuró a organizar unas jornadas en las que abordaron el tema del embarazo y jamón. El evento contó con la colaboración de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Los Pedroches y la DOP Priego de Córdoba.
En cualquier caso, conviene recordar que ciertas embarazadas son inmunes a la toxoplasmosis y, por lo tanto, no tienen problemas con el jamón y otros embutidos. No en vano, la toxoplasmosis es una infección que se contrae con bastante facilidad. Además, en muchas ocasiones sus síntomas se confunden con los de la gripe o una mononucleosis infecciosa.
Así, solamente con padecerla una vez (incluso en la infancia) servirá para desarrollar una inmunidad que nos acompañará durante el resto de la vida. Sin embargo, muchas embarazadas nunca se han contagiado y esta circunstancias las obliga a tomar una serie de cautelas como la prohibición de ingerir carnes o pescados crudos o poco hechos durante su embarazo por culpa de la toxoplasmosis.
También tienen que tener mucho cuidado con las heces del gato y con la tierra cuando se realizan labores de jardinería, además de extremar los cuidados con el lavado de la fruta y la verdura que se va a consumir cruda.
El jamón, alimentación cardiosaludable
Por lo tanto, ya no hay razones para que las embarazadas se priven de un alimento cardiosaludable y repleto de vitaminas como el jamón. No en vano, este producto aporta hierro, magnesio, zinc, fósforo, calcio y ácido fólico, además de ser rico en vitamina B1, al tiempo que también aporta vitamina B2, B3, B6 y trazas de vitamina D, entre otras.
Asimismo, posee ácido oleico que contribuye a mejorar los niveles de colesterol LDL (el conocido como 'malo') y mejorar los de HDL ('bueno'). A juicio de la coordinadora del Centro de Investigación y Calidad Agroalimentaria del Valle de los Pedroches (CICAP), Manuela Hernández, “las necesidades de minerales y vitaminas en la gestación se elevan; por tanto, precisamos de una alimentación rica en minerales y vitaminas del complejo B (de origen animal)”.
¿Una embarazada puede comer jamón ibérico? Lo que dice la ciencia
La gran pregunta: ¿una embarazada puede comer jamón curado ibérico? La respuesta no es tajante, pero la ciencia ha avanzado mucho en los últimos años. Según estudios recientes y la revisión de recomendaciones por parte de organismos como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) o el Ministerio de Sanidad, el consumo de jamón curado con garantías sanitarias puede ser seguro durante el embarazo, siempre que se cumplan ciertos requisitos establecidos.
El riesgo más conocido del jamón en el embarazo es la toxoplasmosis, una infección causada por un parásito (Toxoplasma gondii) que puede encontrarse en carnes crudas o poco curadas. Sin embargo, el proceso de curación prolongado, especialmente cuando supera los 18 meses, ha demostrado ser efectivo para eliminar este riesgo.
En concreto, un estudio realizado por la Universidad de Zaragoza confirmó que el jamón ibérico de bellota curado durante más de 18 meses elimina completamente la presencia del parásito, gracias a la salazón, la deshidratación y las condiciones del secado natural.
Recomendaciones oficiales actualizadas (España y Europa)
A medida que se ha investigado más sobre la toxoplasmosis y los procesos de curado del jamón, las recomendaciones oficiales han ido evolucionando, especialmente en España y otros países europeos.
El Ministerio de Sanidad español advierte sobre el consumo de carnes crudas o poco curadas durante el embarazo, pero introduce matices importantes: si el jamón está curado durante más de 18 meses o ha sido congelado previamente a -20 °C durante al menos 48 horas, el riesgo se reduce prácticamente a cero.
La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) confirma que la curación prolongada y el tratamiento por congelación son métodos válidos para garantizar la seguridad de productos cárnicos curados frente a la toxoplasmosis. También destaca la importancia de la trazabilidad del producto y el cumplimiento de normativas sanitarias.
El congelado previo del jamón curado a -20 °C durante 48 a 72 horas sigue siendo una medida efectiva, sobre todo en jamones curados durante menos de 18 meses. Esta técnica es habitual en muchos hogares y también utilizada por fabricantes para garantizar mayor seguridad durante el embarazo.
Tabla comparativa: recomendaciones de seguridad para embarazadas
| Método de tratamiento | ¿Durante el embarazo? | Recomendado por |
|---|---|---|
| Curación > 18 meses | ✅ Sí | Ministerio de Sanidad / EFSA |
| Congelado a -20 °C durante 48-72h | ✅ Sí | Ministerio de Sanidad / EFSA |
| Curación < 12 meses sin congelar | ❌ No | No recomendado |
| Jamón cocido industrial | ✅ Sí | Sanidad (aunque no es curado) |
Si tienes dudas sobre la curación del jamón, consulta siempre la etiqueta o adquiere productos con certificación sanitaria y curación garantizada.
¿Qué tipo de jamón pueden comer las embarazadas sin riesgo?
No todo el jamón está prohibido durante el embarazo. De hecho, cada vez más expertos y organismos sanitarios coinciden en que ciertos tipos de jamón curado son perfectamente seguros, siempre que cumplan unos requisitos clave.
Si estás embarazada y no quieres renunciar al sabor del auténtico jamón español, estas son las opciones más seguras:
- Ibérico de bellota curado más de 24 meses: gracias a su larga curación natural, el riesgo de toxoplasmosis es prácticamente nulo.
- Serrano curado + congelado previamente a -20 °C durante al menos 48 horas.
- Ibérico envasado al vacío de marcas certificadas, con trazabilidad clara y procesos de curado controlados.
- Jamón cocido (tipo York): aunque no tiene el sabor del curado, es una opción segura desde el punto de vista sanitario.
Jamón no recomendado durante el embarazo:
- ❌ Jamón curado de procedencia dudosa o sin información de curación.
- ❌ Jamón artesano comprado al corte sin información sobre curación o congelación.
- ❌ Embutidos crudos sin proceso térmico ni curación prolongada.
Si buscas una opción segura y de alta calidad, te recomendamos nuestra paleta ibérica de bellota curada durante más de 24 meses, ideal para disfrutar durante el embarazo con total tranquilidad y un sabor excepcional.
Recuerda: siempre consulta con tu médico o matrona ante cualquier duda específica, especialmente si no has pasado la toxoplasmosis antes del embarazo.
Consejos prácticos para disfrutar del jamón durante el embarazo
Si estás embarazada y te han confirmado que puedes consumir jamón curado seguro, estos consejos te ayudarán a disfrutarlo al máximo, sin preocupaciones:
- Congela si no estás segura
Si el jamón no indica claramente el tiempo de curación (mínimo 18-24 meses), puedes congelarlo en casa a -20 °C durante al menos 48 horas. Este método elimina el riesgo de toxoplasmosis, según recomiendan organismos como el Ministerio de Sanidad y la EFSA. Este consejo es especialmente útil si compras jamón cortado al momento en tiendas tradicionales. - Elige proveedores con trazabilidad clara
Opta siempre por jamones con etiquetado completo, indicando origen, tipo de alimentación del cerdo, tiempo de curación y control sanitario. En nuestra tienda online puedes encontrar productos como el jamón ibérico de bellota 100% certificado, curado más de 30 meses. - Evita el jamón en bares si no conoces su procedencia
Aunque sea tentador, no es recomendable consumir jamón en establecimientos donde no puedas verificar su origen o curación. Mejor llevar tu propio producto de confianza o preguntar con detalle antes. - Cuida la higiene al manipularlo
Lávate bien las manos antes y después de manipular el jamón. Usa cuchillos y tablas limpias. Conserva el jamón en un lugar fresco y seco, o envasado al vacío si ya está loncheado. - El jamón loncheado, una opción práctica y segura
Comprar jamón ya loncheado y envasado al vacío es una excelente opción. Asegúrate de que indique:- Tiempo de curación
- Proceso de envasado
- Fecha de caducidad clara
¿Qué pasa con otros embutidos durante el embarazo?
Además del jamón, otras carnes curadas o embutidos generan dudas frecuentes. Aquí te dejamos una guía orientativa para ayudarte a decidir:
| Embutido | ¿Se puede durante el embarazo? | Condiciones |
|---|---|---|
| Jamón ibérico curado | ✔️ Sí | Si ha sido curado >18 meses o congelado previamente |
| Lomo embuchado | ✔️ Sí | Si es de calidad, curado y se congela por seguridad |
| Chorizo curado | ✔️ Con precaución | Curado largo y sin fermentación adicional. Mejor congelar |
| Salchichón | ⚠️ Depende | Evitar si es fresco o de curación corta. Revisar etiqueta o congelar |
| Jamón cocido / York | ✔️ Sí | Está cocinado, sin riesgo de toxoplasmosis |
tags: #cuanto #tiempo #congelar #jamon #iberico #embarazo