¿Cuántos días es normal que un niño no haga caca?
Algo que preocupa mucho a todos los padres y madres que acaban de tener un bebé, especialmente si es el primero, es ser capaces de comprender cuando algo es normal y cuándo el bebé tiene algún problema. Una de estas preocupaciones tiene que ver con la frecuencia con la que los bebés hacen caca. ¿Cómo puedes saber cuándo tu bebé está estreñido y cuándo está haciendo caca de acuerdo con lo normal?
Como ya hemos mencionado más arriba, los bebés no hacen deposiciones con la misma frecuencia que los adultos. La frecuencia de las heces de cada bebé es diferente.
Probablemente, la caca de bebé es algo con lo que esperas tener que enfrentarte como padre, pero ¿alguien te ha dicho lo variado que puede ser el contenido del pañal de tu pequeño? Blanda o dura, negra, verde o amarilla: la caca de tu bebé puede tener muchos tonos y texturas diferentes.
Las cacas de tu bebé: ¿qué es lo normal? Quizá te preguntes qué aspecto debe tener la caca de un bebé sano. Es una buena pregunta, porque el color y la consistencia de las cacas del bebé cambian con el tiempo dependiendo de diferentes cosas, sobre todo de lo que coma el niño.
Las primeras deposiciones del bebé
La primera deposición del recién nacido se llama meconio y tiene lugar tras las primeras 24 o 48 horas después del parto. Es probable que los primeros pañales de tu bebé contengan una sustancia pegajosa, de color verde oscuro y parecida al alquitrán, que apenas huele. Se llama meconio. Este tipo de caca especial está formado por cosas como células cutáneas, moco, lanugo y otras partículas que se ha tragado el bebé junto con el líquido amniótico cuando estaba en el útero. Informa al pediatra si la primera defecación de tu bebé no se produce en las primeras 24 horas siguientes al nacimiento.
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Posteriormente, durante unos días, tu bebé hará una caca de color verdoso pálido y de densidad muy líquida a las que se denomina deposiciones de transición. El bebé tarda unos días en eliminar todo el meconio, pero, mientras esto sucede, empieza a hacer caca de forma normal. En este momento, las cacas pasarán de ser casi negras a tener un color verde amarillento.
Caca normal de bebé
Cuando el meconio esté fuera del sistema de tu bebé, sus cacas normales pueden variar mucho, en función de su alimentación. Esto es lo que, probablemente, te encontrarás en sus pañales:
- Bebés lactantes: Si le das el pecho a tu hijo, sus cacas de los primeros meses pueden parecerse un poco a la mostaza de Dijon, con una consistencia ligeramente blanda y, quizá, con partículas de grasa blancuzcas parecidas a semillas. El color de las cacas de tu bebé también puede cambiar en función de lo que comas tú. Por ejemplo, si comes verduras de hoja verde, como las espinacas, el contenido del pañal de tu bebé puede tener un tono verde.
- Bebés alimentados con biberón: Si tu bebé toma biberón, normalmente, sus cacas no serán tan blandas como las de un bebé lactante. Tendrán una consistencia más pastosa (aunque no deben ser más duras que la mantequilla de cacahuete) y serán de un amarillo más oscuro o color cuero.
- Bebés en fase de destete: Cuando empieces a introducir alimentos sólidos en la dieta de tu bebé, lo cual se recomienda a partir de los 6 meses aproximadamente, empezarás a ver (¡y a oler!) cambios importantes en el contenido del pañal. Sus cacas serán más duras y de un color más variado. Si el niño pica entre comidas, es posible que veas pedazos de comida sin digerir, como la piel de los guisantes o del tomate. Esto se debe a que el aparato digestivo del niño aún está aprendiendo a procesar todos estos nuevos alimentos. El destete también es la fase en la que las cacas del bebé empezarán a oler más fuerte, debido a la cantidad adicional de grasas y azúcares en su dieta.
Color de las heces del bebé
Más adelante, cuando la lactancia materna esté un poco más establecida, los bebés empiezan a hacer deposiciones muy frecuentes, de colores amarillentos y semilíquidas si toma lactancia materna exclusiva o un poco más densas si toma lactancia artificial o lactancia mixta. Durante los tres o cuatro primeros meses de vida, las deposiciones del bebé se irán haciendo más regulares. Sin embargo, debes tener en cuenta que muchos bebés chiquitines pueden pasar dos o incluso tres días sin hacer caca, sin que esto suponga que están estreñidos o pasándolo mal.
El cambio de color de la caca de tu bebé puede sorprenderte; puedes ver desde los tonos mostaza de la caca del bebé lactante y el amarillo bronceado de los bebés alimentados con biberón hasta otros tonos de amarillo, marrón e incluso verde. La caca verde, en concreto, puede ser alarmante la primera vez que la ves, pero suele ser inofensiva. Puede deberse a muchas cosas, desde determinados medicamentos (que toméis tu bebé o tú, si le das el pecho) hasta alimentos verdes ingeridos directamente por el bebé o transmitidos por la leche materna. A veces, lo que ves es, simplemente, producto de la digestión normal de tu bebé. Por lo general, todos los tonos tierra (desde el amarillo hasta el verde y el marrón) son normales, pero si tienes dudas sobre el color de las cacas del bebé, no dudes en consultar al pediatra.
Colores de advertencia
Determinados colores de las heces pueden ser un signo de un problema de salud. Consulta siempre a tu pediatra si la caca de tu bebé es:
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- Roja: Las trazas de color rojo pueden deberse a que haya sangre en las heces de tu bebé, por lo que es importante que el pediatra averigüe cuál es la causa. De todos modos, recuerda que hay muchos motivos inofensivos para que la caca sea roja. Los recién nacidos pueden haber tragado un poco de sangre durante el parto. Si le das el pecho, puede ser que te sangren los pezones y que la sangre se mezcle con la leche. Si el niño toma alimentos sólidos, puede deberse a que algún tipo de comida, como la remolacha, le dé color a sus cacas.
- Negra: El color negro de las heces puede deberse, en algunos casos, a la sangre, que puede pasar del rojo al negro en los intestinos. Es importante saber que las cacas de un verde muy oscuro pueden parecer negras a veces. La caca verde del bebé (aunque sea de un tono oscuro) no suele ser preocupante. El meconio también puede ser negro, y esto no es ningún problema.
- Blanca o gris: Las heces de un blanco muy pálido o del color de la arcilla son muy raras, pero, si las ves en el pañal de tu bebé, consulta al pediatra, pues pueden ser signo de algún problema del hígado que necesite tratamiento.
¿Con qué frecuencia debe hacer caca el bebé?
La frecuencia con la que el bebé hace caca cambiará a medida que crezca y su aparato digestivo se desarrolle, pero también se ve afectada por el método de alimentación que uses.
- Si das el pecho: En general, si le das el pecho a tu bebé es probable que haga caca con más frecuencia que los niños alimentados con biberón. Por norma general, después de los primeros días, el bebé puede defecar entre 2 y 5 veces al día, hasta cumplir las 6 semanas, aproximadamente. Recuerda que, después de 3-6 semanas de vida, el bebé lactante a veces puede pasar varios días sin defecar. Esto se debe a que su aparato digestivo procesa la leche materna de una forma muy eficiente, por lo que se producen muy pocos residuos sólidos. Después de las 6 semanas, es posible que tu bebé haga caca menos veces al día. Un motivo es que, en este momento, tu leche ya no suele contener calostro, que puede ser laxante.
- Si das biberón: Si el biberón es todo o casi todo lo que toma tu bebé, tras los primeros días es posible que haga caca una vez al día como mínimo, pero no es raro que, a veces, se pase uno o dos días sin defecar. Esto es normal, siempre que sus heces sean blandas. Si te preocupa el número de veces que hace caca tu bebé, habla con el pediatra.
Al igual que es normal que los bebés de seis semanas que se alimentan exclusivamente con leche materna hagan caca una vez a la semana, también es normal que hagan caca 5-6 veces al día. Es normal que los bebés que se alimentan con leche de continuación defequen cada 3-4 días o que tengan heces ligeramente acuosas 5 veces al día, a menos que estén estreñidos.
Otro motivo puede ser, sencillamente, que no saben. Hacer deposiciones requiere un cierto control de la tensión y relajación del esfínter que algunos bebés no tienen durante los primeros meses de vida. A veces los verás hacer esfuerzo sin que salga nada. No te preocupes, probablemente solo están practicando.
¿Es posible que el bebé haga demasiada caca?
La cantidad de caca que hace el bebé cada vez puede variar. Mientras aumente de peso según lo previsto y las heces sean blandas, lo más probable es que todo vaya bien. Si las cacas del bebé son acuosas, sobre todo si defeca con mucha más frecuencia de lo habitual o si tiene otros síntomas, como una temperatura alta (38 grados o más), puede tener diarrea. Consulta al pediatra si crees que tu bebé puede tener diarrea, sobre todo si tiene menos de 3 meses. Conviene saber que los recién nacidos y los bebés pequeños suelen hacer mucha caca una y otra vez.
¿Cuándo se considera estreñimiento?
Con todas estas variaciones de la frecuencia con la que tu bebé hace caca, es posible que te preguntes cómo puedes saber si está estreñido. El estreñimiento en bebés es más frecuente después de la introducción de alimentos sólidos, pero también puede darse en bebés más pequeños. Si el bebé no ha podido defecar durante unos días fuera de su frecuencia normal, si tiene heces duras y densas, si siente dolor al hacerlo, si llora o si hay marcas de sangre en su caca, puede estar estreñido.
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Pero entonces ¿cómo puedes saber cuándo tu bebé sufre estreñimiento? Si tu bebé no hace caca porque está estreñido, también se mostrará irritado, incómodo, llorará y puede que hasta notes pequeños sangrados cuando sí hace caca.
Estos son algunos de los signos típicos del estreñimiento:
- En un recién nacido: Heces duras menos de una vez al día.
- En un bebé mayor o una niña pequeña: Heces duras y compactas solo cada tres o cuatro días.
- En bebés o niños de cualquier edad: Heces grandes, duras y secas que les provocan dolor. Si las heces de tu hijo tienen sangre. Si el niño se esfuerza durante más de 10 min sin conseguir hacer caca.
¿Qué puedes hacer si tu hijo está estreñido?
Si crees que tu hijo está estreñido, consulta al pediatra. No le des al niño ningún medicamento, como por ejemplo laxantes, a menos que se lo prescriba el pediatra. Si el pequeño no mejora o tiene otros síntomas, como vómitos, fiebre, letargo, pérdida del apetito o sangre en las heces, llama al pediatra inmediatamente.
Si su bebé está experimentando estreñimiento neonatal, puede darle al bebé 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra 2 veces al día si se alimenta exclusivamente con leche materna. Si la caca es dura, definitivamente debe consultar a su médico y regular su propia dieta. Masajear a su bebé también ayuda a aumentar las deposiciones. Si su bebé es alimentado con leche de seguimiento, debe asegurarse de preparar su leche de seguimiento correctamente. El movimiento de ciclismo que harás hacer a tu bebé sujetando sus piernas también acelerará el trabajo intestinal.
No intentes estimularlo: Ni con aceite de oliva, ni con perejil ni con la punta de un termómetro. Darle alimentos ricos en fibra si es menor de seis meses. Si tu bebé ya está empezando a comer otros alimentos, las legumbres, los cereales integrales (pan arroz o avena) y algunas verduras como los pimientos, el puerro o las alcachofas, pueden favorecer sus movimientos intestinales. Otra opción es darle un masaje infantil suave en el abdomen que le alivie un poco el malestar.
Aquí hay algunas recomendaciones generales:
- Beber suficiente agua: El agua es esencial para mantener las heces suaves y facilitar el movimiento intestinal.
- Fomentar la actividad física: La actividad física regular puede ayudar a estimular el movimiento intestinal.
- Establecer hábitos regulares: Ayuda a tu hijo a establecer horarios regulares para ir al baño, especialmente después de las comidas.
- Evitar alimentos que puedan causar estreñimiento: Algunos alimentos, como los productos lácteos en exceso o los alimentos procesados, pueden contribuir al estreñimiento en algunos niños.
- Crear un ambiente relajado en el baño: Asegúrate de que tu hijo se sienta cómodo y relajado en el baño.
- Masajes abdominales: Se ha demostrado que pueden mejorar el tránsito intestinal.
- Manipulación suave de las piernas: También se puede ayudar al bebé con la disquecia o falta de control de la fuerza y la capacidad de apertura del esfínter.
- Baño relajante: El estrés no es buen amigo a ninguna edad y aprender a evacuar, mucho más si hay dificultades, genera estrés en el lactante.
- Evitar las estimulaciones rectales: Hacer caca, por usar el lenguaje de los padres en consulta, es algo natural y aprender a hacerlo lleva un tiempo.
¿Cómo saber si tu bebé ha hecho caca?
Es posible que las cacas de tu bebé no siempre huelan mucho, sobre todo en las primeras semanas, así que, ¿cómo puedes saber si debes cambiarle el pañal? Un signo delator es el esfuerzo: hacer caca es un trabajo duro para los bebés pequeños. Puedes notar que al pequeño se le pone la cara roja por el esfuerzo de empujar. Pronto conocerás la expresión de la cara de tu bebé cuando defeca o (cuando tiene edad suficiente para mantenerse de pie y caminar) cómo se agacha. Si tienes dudas, echa un vistazo al interior del pañal sin quitarlo. Para ello, tira con cuidado de la cinturilla por la parte trasera y echa una ojeada. Si el pañal de tu bebé tiene el tamaño adecuado, la cinturilla volverá a su posición original cuando la sueltes con cuidado.
Consideraciones adicionales
Cuando se empieza a diversificar la dieta del bebé, suelen producirse cambios en la frecuencia, aspecto y consistencia de sus deposiciones. Si antes de los seis meses tu bebé ya no hacía caquita todos los días, es probable que no notes grandes cambios en cuanto a la frecuencia de las deposiciones. Es normal que las heces se vuelvan menos blandas, por los nuevos alimentos que vas incluyendo en la dieta de tu bebé, pero no deben ser secas y duras.
Para evitar el estreñimiento hay que tener en cuenta tres cosas importantes: una dieta equilibrada rica en residuos, suficiente aporte de líquidos y adquirir buenos hábitos de evacuación intestinal. Con las dos primeras se consigue una consistencia adecuada de las heces, para que la evacuación exija el mínimo esfuerzo. Con la tercera que el ritmo intestinal adquiera regularidad. Hasta que tu bebé llegue a la etapa del control de esfínteres sólo podrás procurar que tenga un buen ritmo intestinal a través de la alimentación.
Después, cuando llegue el momento de intentar retirar el pañal el aprendizaje debe ser paulatino. Que aprenda a hacer sus caquitas en el orinal exige tiempo, paciencia y buenas dosis de comprensión. La etapa en que los niños aprenden a controlar los esfínteres suele comenzar hacia los dos años y la mayoría de los niños están preparados para ello entre los 24 y los 30 meses. Pero nunca debe tratarse de un entrenamiento rígido, porque adquirir ese control es también un proceso delicado.
Algunos niños consiguen controlar el pis y la caca en muy poco tiempo sin ningún problema e incluso prefieren enseguida el WC al orinal. Otros, por el contrario, necesitan mucho tiempo, se resisten relativamente a adquirir el hábito de hacerlo en el orinal, se lo hacen, siempre o a menudo, encima o incluso se niegan a hacer una deposición si no llevan pañal.
Forzar al niño a que haga siempre las cacas en el orinal o el WC, si no quiere, puede conducir a respuestas negativas, incluso a que el niño se esconda y se aguante para no hacerlo. Si el pequeño no acepta hacer lo que se le exige, puede retener las heces, que se van acumulando y compactando en el intestino grueso, dando lugar a un círculo vicioso. Si se llega a un grado de estreñimiento grave puede llegarse a producir una evacuación involuntaria por rebosamiento. En ese caso el niño puede hacer caca varias veces al día, en escasa cantidad, de consistencia liquida o semilíquida y a menudo acompañada de moco (que no debe confundirse con diarrea).
Se evacua una parte de la masa fecal, sin llegar a realizarse una deposición normal, y el moco es producto de la irritación que la retención de heces produce en la mucosa rectal. Al niño se le escapa un poco de caca sin querer porque la excesiva dilatación del intestino que provoca la retención fecal produce pérdida del tono muscular del recto y de la sensación de ganas de defecar. La mayor parte de las veces este tipo de situaciones tienen su origen en una mala adquisición del hábito de defecar.
Si tu pequeño está en esta etapa recuerda que el proceso debe ser progresivo y que no debes forzarle ni regañarle.
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