El Origen y Vida del Conejo Común (Oryctolagus cuniculus)
El conejo de monte o silvestre pertenece a la familia Leporidae (liebres y conejos). La especie parece haberse originado durante el Pleistoceno Medio en el sureste peninsular. La última era glacial confinó a estos animales a la Península Ibérica y algunas zonas de África y Francia pero, debido a la acción humana y a la gran adaptabilidad que tienen, en la actualidad se encuentran por casi todo el mundo.
Distribución y Hábitat
El conejo silvestre está presente en una amplia variedad de medios, siendo el matorral mediterráneo el hábitat donde presenta mayores abundancias, especialmente si existen zonas cultivadas y el relieve es llano o medianamente ondulado. Sus hábitats favoritos son áreas secas cerca del nivel del mar pero pueden vivir también en bosques. Es muy adaptable, aunque evita los grandes bosques. Vive en praderas secas, linderos de bosques, parques, etc. En montañas llega a vivir hasta los 1.500 m de altura, aunque es más bien una especie típica del monte y matorral mediterráneo, sobre todo el encinar y el coscojar.
Además de la cobertura arbustiva y de rocas que pueden existir de forma natural, los vivares cumplen un papel fundamental como refugios. Sobre todo, en aquellas zonas donde la cobertura arbustiva es escasa. Las madrigueras constituyen un elemento básico para el mantenimiento de las poblaciones y los conejos tienen una gran dependencia de las mismas, de las que no suelen alejarse demasiado. En el caso de los conejos jóvenes la dependencia de la madriguera es absoluta.
Se ha observado que los conejos tienden a excavar y mantener vivares tanto más grandes cuanto más desprotegida esté la zona donde se ubican: en zonas protegidas por una buena cobertura de matorral, los conejos viven en vivares más pequeños y con menos galerías que en zonas descubiertas, como puede ser, por ejemplo, una dehesa.
Además, los vivares se ubican generalmente en zonas de transición o contacto entre formaciones de matorral y pastos o cultivos. Los mismos, pueden ser excavados en la sombra de árboles o matorrales de gran porte, aprovechando las raíces y los huecos entre éstas. En las zonas graníticas los conejos aprovechan los huecos entre las rocas para excavar vivares, otorgándoles una gran estabilidad y protección frente a posibles depredadores. En zonas agrícolas con poca cobertura de vegetación natural, aprovechan lindes, barbechos, riberas de ríos y taludes de grandes infraestructuras.
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Alrededor del vivar y a poca distancia, también podemos encontrar gazaperas de cría en las que algunas hembras subordinadas crían a sus gazapos. Las mismas, constan de un túnel superficial de una sola cámara, que la hembra cubre cuando sale para alimentarse o defecar.
En última instancia, hay que señalar que algunas poblaciones viven fundamentalmente en la superficie, escondiéndose en la vegetación, pero sin vivares complejos. Por lo general, el conejo vive en madrigueras donde se albergan grupos sociales cuyo tamaño depende del tamaño de la madriguera.
Características Físicas
El conejo de campo tiene un pelaje espeso y lanudo, pardo pálido a gris sobre el dorso y blanquecino en su vientre. Su cabeza es redonda y sus ojos grandes y marrones. Su cola es muy corta y carece de una mancha negra en el dorso que sí posee la liebre, y cuyo color blanco se distingue fácilmente cuando el conejo huye. Las patas anteriores son más cortas que las posteriores. Mide de 33 a 40 cm entre la cabeza y el cuerpo, y tiene una cola de 4 a 6 cm.
Muchas veces son confundidos con las liebres pero presentan varias diferencias básicas con ellas: en general éstas son más grandes que los conejos y tienen las puntas de las orejas negras y las patas traseras más largas. Al nacer, los conejos están desnudos, ciegos y totalmente desvalidos en un nido preparado con pelo por la madre, mientras que las liebres nacen en campo abierto, sin nido, con pelo, los ojos abiertos y ya son capaces de correr a los pocos minutos.
Alimentación
El conejo es un herbívoro que varía su alimentación en función de las características del medio. En su dieta incluye plantas verdes o secas, raíces, especies arbustivas e incluso hojas y cortezas. Para alcanzar su máximo potencial reproductivo requieren de plantas compuestas. Una de las más importantes adaptaciones de la especie al ecosistema mediterráneo es la capacidad de aprovechar el pasto seco como recurso. Para minimizar el riesgo de depredación, el conejo de monte no suele desplazarse mucho para alimentarse.
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El conejo de campo ha evolucionado mediante el desarrollo de dos sistemas para alimentarse con la máxima eficiencia, basados en el desarrollo de un sistema digestivo largo y complejo dotado de cuatro cámaras estomacales. La estrategia digestiva del conejo para aprovechar alimentos lignificados y poco digestibles es la cecotrofía que consiste en el doble paso de los alimentos a través del tubo digestivo. Así, básicamente lo que producen los conejos son dos tipos de excrementos: los de desecho, duros y compuestos por fibras vegetales sin digerir, y otros diferentes y más blandos, recubiertos de una película de micro-organismos y que son ricas en proteínas, ácidos grasos volátiles y minerales.
Reproducción
El conejo silvestre es una especie prolífica. Además, es una de las pocas especies de vertebrados en las que la hembra puede estar receptiva todo el año. El factor que determina la entrada en celo de las hembras es la alimentación. La alimentación, en cantidad y calidad de las proteínas que una hembra ingiere en su dieta influye y condicionan su capacidad para gestar. También la cantidad de agua que contiene el alimento afecta de manera directa a la capacidad de alimentar a sus gazapos con leche.
En este sentido, con proteínas escasas o de mala calidad, la hembra criará peor o no criará. Y sin agua, no tendrá la posibilidad de amamantar y perderá la camada. Asimismo, una mala alimentación durante el verano dificulta la entrada en celo y la gestación en otoño, además de disminuir el tamaño de la camada.
En consecuencia, el periodo reproductivo del conejo depende de la calidad y la abundancia del pasto. En líneas generales, la reproducción suele comprenderse entre los meses de noviembre y junio. En la naturaleza, el período de acoplamiento se extiende desde marzo a septiembre, durando la gestación unos 30 días. La madre amamanta a los conejitos durante unas tres semanas, tras las cuales éstos abandonan el nido o conejera a las cuatro semanas. La madurez sexual la alcanzan a la edad de tres o cuatro meses.
Comportamiento Social
En cada grupo de conejos se establece una jerarquía social entre machos y hembras, y entre adultos y jóvenes. Los machos dominantes cubren a las hembras de mayor rango y las hembras de menor rango quedan relegadas a construir las cámaras de cría en las áreas menos protegidas de la madriguera, e incluso, fuera de la misma. El territorio está defendido principalmente por el macho dominante, si bien es cierto que todos los miembros del grupo participan en esta labor.
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La actividad de los conejos está directamente influenciada por la estructura de la comunidad de predadores. En la Península es fundamentalmente bimodal, con picos de actividad en los crepúsculos y una moderada actividad nocturna. Por el contrario, en las zonas donde la especie ha sido introducida y existe un menor riesgo de depredación, no se observa un claro patrón de actividad.
Importancia Ecológica
Su amplia distribución, abundancia y tamaño hace que en la Península Ibérica existan más de 40 especies de aves y mamíferos que depredan sobre él, siendo la presa principal de especies emblemáticas y endémicas de la Península como son el lince ibérico y el águila imperial ibérica. Asimismo, contribuye con sus excrementos a mejorar la calidad del suelo y actuando como elemento dispersante de semillas.
El conejo es un auténtico “ingeniero de los ecosistemas”, gracias a su capacidad para modificar su ambiente y con ello la disponibilidad de recursos para él mismo y otras especies, tanto por su acción mecánica al excavar vivares, como modificando y alterando la estructura de pasto y matorral, contribuyendo con sus deyecciones a mejorar la calidad del suelo y actuando a la vez como elemento dispersante de semillas. Por este papel vital en los ecosistemas mediterráneos ibéricos y su consideración como “especie clave”, la conservación del conejo silvestre resulta prioritaria.
Amenazas y Conservación
Al igual que el resto de especies de caza menor, la tendencia poblacional del conejo de monte en las últimas décadas es a la baja, ya que son muchos los factores que inciden negativamente en su conservación, tales como la pérdida de hábitat, el impacto de los predadores y la caza, la liberación sin control de conejos de granjas de dudosa calidad y la gestión cinegética mal enfocada.
Según la IUCN el conejo está catalogado como Casi Amenazar (2008) a nivel mundial y como Vulnerable en España (2006). En el Atlas y Libro Rojo de Mamíferos de España está catalogado como Vulnerable (Villafuerte et al. 2009; Palomo et al. 2009). El conejo europeo es una especie controvertida con respecto a su conservación, y bien pudiera ser un caso único a nivel mundial, pues a ninguna otra especie se la considera una pieza clave amenazada en una zona y, al mismo tiempo, una amenaza exótica y destructiva que hay que erradicar en otras.
Domesticación
La domesticación de animales como perros y ganado (vacuno, ovino, caprino y porcino) comenzó hace entre 9.000 y 15.000 años. Sin embargo, en el caso de los conejos ésta se produjo mucho más tarde, fue en los monasterios del sur de Francia hace apenas 1.400 años. Por entonces el conejo de monte (Oryctolagus cuniculus) se encontraba principalmente en la Península Ibérica y el sur de Francia, y se mantiene que su domesticación se debió a que la Iglesia los consideró aptos para consumir durante la Cuaresma.
Según señalan los investigadores de un equipo internacional, en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, existen tres razones principales por las que se ha seleccionado este animal para estudiar el proceso genético de domesticación: se ha producido recientemente, se sabe dónde ocurrió, y la región todavía está densamente poblada por conejos salvajes.
Como referencia para este trabajo se ha secuenciado el genoma de un conejo doméstico, y después se ha comparado con los de conejos domésticos de seis razas distintas y con los de conejos salvajes originarios de catorce lugares diferentes de la Península Ibérica y el sur de Francia. Así, los ejemplares salvajes tienen una tendencia a escapar, ya que en un entorno natural son acechados por más de 40 especies animales y además cazados por los humanos. Esto les hace permanecer en alerta y tener una rápida capacidad de reacción para sobrevivir en libertad. Fruto de la evolución a lo largo de los años, los domésticos no muestran este comportamiento.
Tabla Resumen del Conejo Común
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Nombre Común | Conejo Común, Conejo Europeo, Conejo Silvestre |
| Nombre Científico | Oryctolagus cuniculus |
| Familia | Leporidae |
| Hábitat | Matorral mediterráneo, áreas secas, proximidades al nivel del mar, bosques |
| Distribución | Principalmente Península Ibérica, pero extendido mundialmente |
| Alimentación | Herbívoro (plantas verdes y secas, raíces, cortezas) |
| Reproducción | Prolífica, puede reproducirse durante todo el año dependiendo de la disponibilidad de alimento |
| Estado de Conservación (IUCN) | Casi Amenazado a nivel mundial, Vulnerable en España |
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