¿Cómo y por qué a las lagartijas les vuelve a crecer la cola?
Desde pequeños sabemos que una lagartija atrapada prefiere perder su cola, algo que no parece preocuparles mucho, porque al poco tiempo vuelve a crecer. Es conocido que las lagartijas y otros reptiles tienen la capacidad de deshacerse de su cola para distraer a un posible depredador mientras huyen para salvar su vida. No sólo eso, sino que son capaces de que les vuelva a crecer. Por este asombroso ‘superpoder’ reptiliano nos habéis preguntado.
La pérdida de la cola en los lagartos y algunos anfibios es un mecanismo de defensa llamado autotomía caudal. El nombre técnico de esta capacidad es autotomía caudal.
¿Qué es la autotomía caudal?
Cuando un predador los persigue o los atrapa, estos animales tienen la facultad de deshacerse de su cola, que queda moviéndose durante unos minutos sobre la tierra o en la boca del cazador. Esto constituye una distracción que permite que el lagarto escape hasta un sitio seguro. El fenómeno se llama “autotomía caudal”, y lo provocan, por ejemplo, para despistar a su perseguidor, ya que una vez que la cola queda suelta, esta se agita frenéticamente durante un buen rato. La cola posee planos de fractura y esfínteres musculares que permiten que la pérdida de sangre y masa muscular al producirse la autotomía sean mínimas.
La cola de las lagartijas es multifuncional: mantiene el equilibrio cuando corren, ayuda a interaccionar con otras lagartijas, acumula reservas de grasa y, en caso de ataque, puede separarse del cuerpo y seguir moviéndose con contracciones espasmódicas distrayendo al depredador.
El proceso de corte
Si queremos comprender este proceso, tenemos que fijarnos en la anatomía interna de la cola. Las vértebras de la cola de las lagartijas están divididas en dos, como si fueran una clavija. En el momento del corte, la clavija salta y no sólo se separa el hueso, también se separan todos los tejidos (la piel, los músculos…) que, lo creáis o no, están ubicados también en segmentos, como si la cola entera fuera un conjunto de paquetes uno tras de otro. Así, la lagartija elige por qué segmento cortar.
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La pérdida de sangre se reduce gracias a que los músculos cercanos a la zona de corte se contraen, cerrando los vasos sanguíneos.
¿Cómo es la regeneración de la cola?
Igual de fascinante que la pérdida es la regeneración. Lo cierto es que la regeneración de la cola no es nada frecuente en los vertebrados, pero a las lagartijas sí vuelve a crecerles, aunque la nueva sea más corta, de un color grisáceo y sin escamas ni vértebras.
A grosso modo, un reptil tarda entre 30 y 60 días en regenerar la cola de nuevo, pero esta no vuelve a ser la misma, ni por fuera ni por dentro. Donde antes había vértebras, crece un tubo de cartílago. La musculatura también cambia: en lugar de haber paquetes musculares acompañando a las vértebras, crece un único haz de fibras. Y en algunas especies ni siquiera las escamas vuelven a ser las mismas. La cola pasa de ser una serie de segmentos repetidos, todos aptos para desprenderse, a ser un tubo unificado, sin planos ni huesos donde la cola se pueda volver a dividir. La única opción de que el lagarto vuelva a perder la cola es que el desprendimiento se produzca en una vértebra anterior.
Pero es cierto que no tienen la habilidad genética para regenerar otros miembros, como una pata, ya que en este proceso entran en juego unas células madre especializadas que activan genes muy concretos, y en una secuencia similar a la del período embrionario del animal. Este proceso es posible gracias a las células madre presentes en la cola y al igual que todos los que ocurren en el organismo, está regulado por genes muy concretos.
Gracias a unas células indiferenciadas o células madre que, tras la pérdida, de la cola empiezan a producir nuevos tejidos, según aclara Carretero: “Este proceso puede durar unos pocos meses y, si la lagartija se alimenta bien, acabará con una cola completa. Eso sí, las vértebras serán de cartílago en vez de hueso y con coloraciones y escamas levemente diferentes, de modo que siempre se notará el punto de fractura”.
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García da una explicación más detallada de este proceso de regeneración. La zona se recubre con tejido epitelial (capas de células que revisten la superficie y cavidades del cuerpo) para formar un capuchón epidérmico. Después, se creará una estructura cónica llamada blastema gracias a las células indiferenciadas. Estas irán regenerando el tejido de lo que será el ‘sucedáneo de cola’, plenamente funcional para el animal.
¿Qué gana y qué pierde la lagartija al desprenderse de su cola?
Lo más llamativo de que la cola se suelte son los movimientos que realiza. Las señales nerviosas para su realización provienen de la médula espinal, concretamente de un centro nervioso ubicado en la punta, que transmite la señal al resto de la médula seccionada. ¡Es como si la cola tuviera su propio cerebro, que se activa al desconectarse del cerebro normal! Es más, se piensa que realiza un movimiento u otro según lo que capta del entorno… ¡y todo esto una vez cortada!
Todo esto es para distraer a los depredadores, ya que es un objetivo muy impredecible. Una de las formas de evitar convertirse en comida más conocidas pero más sorprendentes y eficaces.
Pero perderla tiene también consecuencias a largo plazo: no pueden volver a perder la cola regenerada, por lo que para sobrevivir a un segundo ataque el reptil modifica su comportamiento y huye antes. Y es que la decisión de desprenderse de la cola no es tan fácil e influyen muchas variables como el sexo, la distancia al refugio... es una baza que solo puede jugar una vez, la regeneración es muy costosa energéticamente y la cola cumple otras funciones muy importantes, como interacciones sociales, locomoción y sobre todo como reserva de nutrientes, algo especialmente importante antes de la hibernación o para las hembras al ser las que desarrollan a la siguiente generación.
Aunque es un mecanismo natural y le aporta un beneficio inmediato, el corte de la cola es una situación que genera estrés para el lagarto. La cola funciona en muchas especies como un depósito de grasas, de modo que la autotomía es una pérdida importante de alimento. Por otro lado el hecho de regenerar la cola supone un gasto de energía importante y la herida queda expuesta a infecciones hasta que cicatriza.
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Por eso es muy importante que no fuerces a ninguno de estos animales a realizar la autotomía caudal, ya que alteras su vida en todos los sentidos. ¡Y esto se aplica también a tus mascotas!
La capacidad de autotomía caudal y la presión de depredación a la que están sometidas distintas especies o poblaciones de lagartijas están relacionadas. Hay lagartijas que mueven la cola en presencia de los depredadores o que tienen colas con coloraciones llamativas que atraen la atención de los mismos.
Además, en muchas especies que poseen la capacidad de perder la cola, la cola autotomizada sigue moviéndose durante un tiempo (en algunos casos hasta media hora), lo que contribuye a distraer al depredador y facilita la huida de la lagartija.
Una vez autotomizada, la cola sigue moviéndose gracias a que posee un complejo sistema de control neuromuscular. La energía para los movimientos de la cola se obtiene a partir de la conversión de glicógeno almacenado en la cola en lactato.
Aunque es claramente adaptativa, la pérdida de la cola también tiene consecuencias negativas para la lagartija.
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