Cafeína, Coca Cola y Lactancia Materna: Efectos y Recomendaciones

24.10.2025

La lactancia materna es el alimento ideal durante los primeros 6 meses de vida del niño, ya que el amamantamiento proporciona un comienzo ideal para la vida del bebé. Toda mujer, salvo contraindicación médica, puede dar el pecho. Aun así, la decisión de cómo alimentar al recién nacido es de la madre, así como la decisión de comer durante la lactancia materna es sólo tuya.

Todas las madres, en una primera etapa, tienen dudas acerca de qué es bueno comer y qué no al estar amamantando. Después de un embarazo, el organismo de una mujer se encuentra en un proceso de readaptación y es normal que su cuerpo le pida ciertas comidas o bebidas que evitó durante los 9 meses de gestación del bebé. Sin embargo, hay que saber diferenciar hasta qué punto una madre que amamanta puede comer y satisfacer sus antojos o esperar a hacerlo en otro momento.

Cafeína y Lactancia Materna

Otro componente que genera dudas dentro de la dieta de la madre y el lactante es la cafeína. ¿Se puede consumir esta sustancia durante la lactancia materna? La respuesta es: depende. Si se toma en cantidades moderadas, no es perjudicial para el niño, pero vale aclarar que sí puede dejar rastro en la leche materna (Sanitas). Algunas bebidas como el café y la Coca Cola contienen cafeína.

¡Ojo! Hay muchos alimentos que igualmente ignoramos que contienen cafeína: como el té, el chocolate, y las bebidas energizantes. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evaluó el riesgo de la cafeína en el año 2015.

La cafeína, tanto del café como de otras bebidas (infusiones o refrescos), ingerida por la madre pasa a la leche materna en cierta cantidad, de forma que cuando el bebé lacta puede recibir esta cafeína y causarle irritabilidad, insomnio o intranquilidad. Se considera que si la dosis de cafeína ingerida por la madre es superior a 300 mg al día (en dosis únicas no mayores de 200 mg) es cuando pueden aparecer síntomas en el bebé. Por lo tanto un consumo de 2 a 3 tazas de café preparado en casa se podría considerar seguro para el lactante.

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La cafeína tarda aproximadamente una hora en pasar totalmente al torrente sanguíneo y unas cinco horas en eliminarse por completo del organismo. Por tanto, una estrategia que se puede utilizar para evitar que al bebé le lleguen pequeñas o moderadas cantidades de cafeína es esperar un tiempo desde que se ingiere la bebida con cafeína hasta que se da de mamar al bebé. En cualquier caso, si el bebé ingiere cafeína también hay que tener en cuenta que no la metabolizan tan rápido como los adultos, por lo que ésta permanece más horas, incluso días, en su cuerpo.

Otro aspecto que no se debe olvidar es que la cafeína no sólo está en el café sino que la podemos ingerir a partir de otros alimentos o bebidas. El café tiene entre 40 y 200 mg de cafeína por cada 100 ml según el tipo de café. De media, un café normal podría tener entre 60 y 100 mg de cafeína. Es decir, que por un café, a priori, no le debe ocurrir nada al bebé. Sin embargo, debemos recordar que la cafeína se encuentra en otras bebidas, alimentos o incluso fármacos.

Por ejemplo, una lata de refresco de cola (330 ml) puede tener entre 93-106 mg de cafeína (si es light entre 114 y 122 mg); un té negro de unos 180 ml podría tener entre 4 y 16 mg de teína, 40 g de chocolate negro contienen unos 194 mg de teobromina, en una bebida energética de 330 ml hay entre 100 y 230 mg de cafeína y en una barrita de chocolate energética unos 100 mg. La teobromina y la teína son sustancias de la familia de la cafeína que actúan al mismo nivel y de forma muy similar.

Respecto a los medicamentos, numerosos fármacos, algunos muy comunes, contienen cafeína como excipiente en su composición, por lo que es importante prestar atención.

Bebidas Energéticas y Lactancia

El consumo de bebidas energéticas durante el periodo de lactancia y cómo puede afectar al lactante es una cuestión muy recurrente hoy en día. Un estudio realizado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) determinó que no son recomendables, ya que suelen contener elevados índices de cafeína, más de la cantidad segura para el bebé lactante. Además, poseen otros ingredientes, como la taurina, que se suman al efecto de la cafeína y derivados.

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Podemos establecer dos niveles seguros a la hora de consumir bebidas con cafeína o derivados durante la lactancia. El primero de ellos es el de riesgo muy bajo, que quiere decir que existen numerosos estudios científicos y consenso de expertos que han demostrado cualquiera o varios de los siguientes factores: que no presenta efectos secundarios en lactantes o neonatos durante un uso frecuente, que su falta de toxicidad está probada o que la farmacocinética es adecuada. Ahora bien, esto significa que puede tomarse con un margen de seguridad bastante amplio, no que haya que abusar de ellos.

Después está el nivel de riesgo bajo, que establece que los efectos en el lactante y el periodo de lactancia pueden ser leves o adversos de forma moderada. Significa que no hay suficientes datos de dominio público, pero las características farmacocinéticas del producto, tanto en cuestión de eliminación del organismo como su efecto en el organismo, así como su composición físico-química, hacen que los efectos contraproducentes o adversos sean poco probables. Dicho esto, es importante controlar en gran medida el consumo y sus horarios, las dosis, la edad del lactante y vigilar los posibles efectos que puedan producir.

En resumen, la cantidad de cafeína que se considera segura o de riesgo bajo para el bebé es la ingesta por parte de la madre de menos de 300 mg al día. Es decir, unas dos o tres tazas de café. Aunque se debe tener en cuenta el sumatorio final del día en el consumo de cafeína proveniente de otros productos. Además, si espaciamos en el tiempo la toma de café con la toma del bebé procuramos que la cantidad de cafeína que queda en el cuerpo y en la leche, y por tanto la que llega al lactante sea menor.

El Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (CNYLM-AEP) ha advertido de que las bebidas energéticas "no deben consumirse en edad pediátrica" porque tiene "consecuencias negativas para la salud", además de que promueven la adicción a otras sustancias tóxicas como el alcohol.

Recomendaciones de la AESAN sobre bebidas energéticas:

  • Fomentar el consumo moderado de bebidas energéticas y evitar conductas de riesgo, especialmente su combinación con bebidas alcohólicas.
  • Sugerir un mayor control de la publicidad, especialmente aquella dirigida a la población menor sensible.
  • Promover el cumplimiento del compromiso de la industria en la comercialización de envases pequeños (no superiores de 250 ml) que contribuyan a moderar la exposición a los distintos componentes activos, algunos de ellos psicoactivos, y estudiar la posibilidad de suspender la comercialización de envases de 500 ml.

Efectos de las bebidas energéticas:

  • Una sola bebida energética sobre estimula el Sistema Nervioso Central, es por ello que algunas personas consumen este tipo de bebidas con la finalidad de aumentar el estado de alerta y el pensamiento rápido, así como para disminuir la sensación de fatiga mental.
  • Puede generar nerviosismo, irritabilidad y ansiedad, además de afectar a la calidad del sueño e incluso insomnio, así como alteraciones en el pensamiento, la atención y la memoria.
  • La taurina está presente de manera natural en los alimentos, contribuyendo al normal desarrollo y actividad del sistema nervioso. Contraindicado en úlceras de estómago, afecciones cardiovasculares, hipertensión y nerviosismo.

Legislación y etiquetado

Las etiquetas de las bebidas energéticas incluyen la indicación “Contenido elevado de cafeína”. Algunos estados miembros de la Unión Europea (UE) en su legislación nacional cuentan con disposiciones específicas para las bebidas energéticas. El año 2021 la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) publicó el Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas.

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La alimentación de la madre y la leche materna

Es importante considerar que no solo la comida afecta el organismo humano, si no que además, hay que pensar en los medicamentos que pueden tomarse o no para dar el pecho. Si una madre necesita tomar medicación durante el embarazo o tras el parto, puede consultar con su médico de cabecera. No todos los fármacos pasan a la leche y en general, prácticamente en todas las circunstancias pueden ofrecerse alternativas si el fármaco elegido conlleva algún tipo de riesgo. Se recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad y con una alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años de vida o más.

A partir de los 6 meses, y hasta el año de edad, después de la toma al pecho se le pueden ofrecer paulatinamente otros alimentos. De esta forma el bebé los aceptará mejor y aseguraremos que recibe todas las calorías y nutrientes que necesita. En caso de tener más dudas acerca de qué comer durante la lactancia, consulta con tu médico o especialista de cabecera.

Alimentos a evitar durante la lactancia

Los expertos recomiendan controlar la dieta en esta etapa y advierten: "El bebé puede desarrollar alergias o intolerancias a ciertos alimentos". A continuación encontrarás más información sobre alimentos prohibidos, no aconsejables o cuyo consumo debes evitar o reducir durante la lactancia.

  • Pescados azules grandes: Evita el consumo de pescados azules de grandes dimensiones, como el atún, el pez espada, el lucio y el emperador, entre otros, porque pueden contener niveles altos de mercurio.
  • Ajo y cebolla: Pueden alterar el sabor de la leche materna.
  • Cafeína: Puede afectar tanto a la madre como a su bebé, volviéndolo más irritable, afectando a su sueño e incluso al desarrollo de su sistema nervioso.
  • Infusiones: Conviene tener precaución con las infusiones de hierbas y plantas.
  • Alcohol: No existe un nivel seguro de consumo de alcohol durante la lactancia.
  • Azúcares refinados: Deberías evitar los helados, la bollería industrial, las chucherías y alimentos similares durante la lactancia materna.
  • Lácteos: Deberías tener cuidado con su consumo durante la lactancia y observar el comportamiento de tu bebé, ya que se trata de alimentos con proteínas que pueden ser difíciles de digerir para un recién nacido.
  • Cítricos y picantes: De manera similar a lo que ocurre con el ajo y la cebolla, el consumo de cítricos puede alterar el sabor de la leche materna. Lo mismo sucede con los alimentos picantes, que además tienden a provocar hinchazón.

Alimentos beneficiosos durante la lactancia

  • Levadura de cerveza: Es rica en zinc (contribuye al buen desarrollo y crecimiento del bebé y ayuda a evitar trastornos cutáneos).
  • Alimentos ricos en hierro: Intervienen en la formación de los glóbulos rojos, la oxigenación de los tejidos y el desarrollo psicomotor, psicosocial y cognitivo del bebé, y previene retardos del desarrollo neurológico.
  • Alimentos ricos en vitamina C: Fundamental para la formación del colágeno, proteína principal en los tendones, tejidos conjuntivo y óseo, la piel y los vasos sanguíneos, entre otros.

Recomendaciones nutricionales para madres lactantes

En numerosas ocasiones, las madres que optan por la lactancia materna notan un aumento del hambre. Esto es completamente normal, ya que el cuerpo está ejercicio un mayor esfuerzo para producir leche.

Pese a este aumento del hambre, lo aconsejable es consumir pequeñas cantidades, pero de manera muy frecuente. Esto favorecerá el mantenimiento de los niveles energéticos de forma constante, además de controlar el hambre y evitar los atracones.

¿Cuáles son los alimentos adecuados para la lactancia?

Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento.

Alimento Beneficios
Cereales y legumbres (pan integral, arroz, lentejas) Aporte de proteínas, calcio y hierro
Frutas y verduras (frescas) Fuente principal de vitaminas y minerales
Carne de vacuno Alto contenido en proteínas y ácido fólico
Pescado (azul) Ácidos omega-3 (DHA) crucial para el desarrollo del sistema nervioso
Lácteos (desnatados) Aporte adecuado de calcio
Grasas saludables (aceite de oliva, girasol, mantequilla, margarina) Omega-3, omega-6, vitaminas A y D

Suplementos vitamínicos durante la lactancia

A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos.

A continuación, se enumeran las vitaminas y los minerales que son esenciales durante la lactancia por norma general:

  • Calcio: la madre deberá consumir al menos 3 o 4 porciones diarias de alimentos ricos en calcio para conseguir el aporte necesario, unos 1.000 mg diarios.
  • Vitamina D: es importante para el crecimiento de los huesos porque ayuda a absorber mejor el calcio. No es posible conseguir la cantidad de vitamina D necesaria durante la lactancia con la alimentación y, por tanto, será necesario un aporte externo.
  • DHA: esta vitamina se consigue a través de la ingesta de pescados, mariscos y huevos. En caso de no comer las suficientes porciones de pescado semanalmente, será necesario un suplemento adicional de DHA para conseguir la cantidad diaria recomendada (200-300 mg).

Además, las mujeres lactantes deben aumentar la ingesta diaria de las vitaminas del grupo A y B presentes en frutas y verduras entre un 30 y un 50%, ya que sus requerimientos aumentan considerablemente en este periodo.

Bebidas recomendadas durante la lactancia

Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria. La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras.

Se puede variar el consumo de agua diario con otras bebidas como las infusiones, los zumos naturales, los caldos y las sopas. De este modo, también se garantizaría la ingesta de líquido recomendado.

Mitos comunes sobre la alimentación en la lactancia

Mucha de la información que llega a manos de las madres durante la lactancia proviene de la publicidad de leche de fórmula o lactancia artificial. Aunque la madre no sea un ejemplo perfecto de salud, siempre la leche materna es superior y más recomendada que cualquier fórmula de leche artificial. La alimentación no es muy distinta a otras etapas.

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