De qué color son los panales de abejas y sus características

29.10.2025

Si te interesa la apicultura, es fundamental conocer las características de los panales de abejas. Un panal de abejas es hexagonal debido a la forma en que las abejas crean esferas a partir de la cera, sustancia que elaboran con glándulas en el abdomen. La arquitectura de un panal de abejas es tan interesante que es recurrente ver algún dibujo de panales de abeja.

Cada celda podrá ser de un tamaño diferente, dependiendo del tipo de abeja que habite en ella. Sin duda, la que destaca entre las demás es la celda de la abeja reina: mucho más grande y en forma de cúpula alargada. Hay un tipo de abeja silvestre que hace el panal debajo de la tierra.

En el caso de que te encuentres un panal de abejas en tu hogar, puedes contactar con los bomberos para que lo retire sin riesgos. Un profesional también deberá controlar la suciedad de los panales de abejas, llevando una limpieza adecuada de las colmenas. Esta consiste en vaciar y limpiar el suelo de la colmena y suele hacerse a la salida del invierno.

La colonia de abejas

Una colonia de abejas o colmena la podemos considerar como un grupo de insectos emparentados y organizados de forma cooperativa. Los animales son independientes si los consideramos individualmente, pero son interdependientes y no pueden sobrevivir sin la cooperación con sus compañeros de colonia.

Las colonias de abejas están formadas por tres castas: reina, obreras y zánganos. Todas se desarrollan a partir del mismo tipo de huevos. En el caso de reina y obreras son huevos fecundados (diploides) y la diferencia estriba en el tipo de alimentación que reciben las larvas. En el caso de los zánganos los huevos son no fecundados (haploides).

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La Reina

Las reinas son fácilmente identificables por su largo abdomen. Es la única hembra fértil de la colonia. Sus funciones básicas son dos: (1) poner huevos para mantener o incrementar el número de individuos asegurando el recambio generacional, y (2) mediante la producción de feromonas, que suelen ser distribuidas por las obreras, mantener la cohesión de la colonia.

En una colmena de nuestras abejas solo hay una reina. La colonia solamente va a criar nuevas reinas cuando va a enjambrar (dividirse), cuando la reina ha muerto o bien cuando ha envejecido y es necesaria su sustitución. La reina alcanza la madurez sexual a los 6 días del nacimiento.

Existe un código internacional de colores aceptado por todos los apicultores que identifica el año de nacimiento de una reina:

  • Azul (años terminados en 0 ó 5)
  • Blanco (terminados en 1 ó 6)
  • Amarillo (terminados en 2 ó 7)
  • Rojo (terminados en 3 ó 8)
  • Verde (terminados en 4 ó 9)

Las Obreras

Las obreras son las hembras infértiles de la colonia debido a que sus sistemas reproductores no suelen ser funcionales. En tamaño, las obreras son más pequeñas que las reinas. Su longevidad es variable y depende en gran parte de la época del año en la que nazcan.

Las obreras son unos animales con una biología muy curiosa en varios aspectos. Uno de los más sorprendentes es el hecho de que a lo largo de su vida desempeñen diferentes labores de una forma secuencial, relacionadas con la edad y las necesidades de la colonia.

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En el caso de que se produzca la orfandad de la colonia debido a la pérdida de la reina, se origina un descenso en los niveles de feromonas reales que circulan dentro de la colonia. La feromona real tiene un efecto inhibitorio en el desarrollo de los ovarios de las obreras y cuando los niveles bajan dentro de la colmena algunas obreras, denominadas obreras ponedoras, pueden activar sus ovarios y comenzar a poner huevos no fecundados que originarán zánganos.

La puesta no es homogénea y aunque cada obrera pone un único huevo en cada celdilla, podemos encontrar varios en una de ellas, lo que nos indica obviamente que varios animales han utilizado la misma celda.

Los Zánganos

Los zánganos son los elementos masculinos de la colonia y su función principal es fecundar a las reinas en los vuelos nupciales. Están desprovistos de aguijón y se identifican facilmente por sus grandes ojos compuerstos.

Las colonias comienzan a criarlos en primavera y su número dentro de la colmena es variable, generalmente en una colonia bien poblada hay varios cientos. En los climas templados y si las condiciones ambientales son buenas, pueden estar presentes en las colmenas hasta el comienzo del otoño.

Normalmente a finales de verano o comienzos del otoño suelen ser expulsados de la colonia. La expulsión también puede producirse en otra época del año si el flujo de néctar que llega a la colmena disminuye.

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Variedad genética y razas de abejas

Las diferentes especies de abejas presentan una gran variabilidad genética, que también se observa dentro de cada raza e incluso de cada colmena. De las nueve especies del género Apis, la Apis mellifera es sin duda una de las más interesantes para la apicultura, razón por la cual se ha difundido por todo el mundo. Las abejas del género Apis no existían inicialmente en los continentes americano y australiano.

Entre todas estas melíferas existen diferentes linajes de abeja negra e importantes diferencias en las secuencias del ADN. En Europa cada vez más apicultores practican la cría y la selección de reinas, la mayoría a partir de razas extranjeras o de cruces, pero desde hace unos años también se seleccionan las razas locales.

Algunas razas de abejas

  • Abeja del Cáucaso o abeja gris: Es nativa de los valles del Cáucaso, entre las costas del mar Caspio y las del mar Negro, y proviene de una derivación hacia la zona del Cáucaso del linaje C. Resiste bien al invierno.
  • Abeja española o abeja ibérica: Tiene un color oscuro, a menudo azabache. La abeja llega a la península ibérica expandiéndose desde dos lugares: el linaje M (Apis mellifera mellifera) desde Europa, huyendo de las glaciaciones, y entrando por los Pirineos, coloniza la parte norte desplazándose hacia el sur, y el linaje A desde África a través del estrecho de Gibraltar.
  • Abeja carniola: Es de gran tamaño, coloración oscura, muy vellosa. Es una raza muy cercana de la ligústica, aunque se parece por su color a la caucásica. Se selecciona en Alemania desde hace muchos años. Lengua larga (6,6mm). Buen desarrollo en primavera. Resiste bien al invierno. Abeja cárnica.
  • Abeja italiana: Es de tamaño mediano. Coloración de cobriza a amarilla con bandas abdominales amarillentas. Se distribuye por casi toda Italia. En conclusión la Ligústica es hija del clima del Mediterráneo: inviernos cortos, benignos y húmedos, veranos secos con un prolongado flujo de néctar. La abeja italiana ha resultado excelente en climas similares durante muchas décadas, pero no tiene defensas frente a inviernos más largos y primaveras tardías con temperaturas bajas.

Estas razas de abejas orientales son muy próximas al origen de la especie y surgieron de la ramificación desarrollada en Oriente Medio. Se distribuyen por Irán, Siria, Turquía y Armenia. Pertenecen al linaje procedente de Oriente Medio que se extendió a partir del NE de África (linaje A). El avance de la abeja melífera por África tuvo lugar rodeando el Sahara por el Norte y por el Este. Estas son las razas que se conocen: Apis mellifera sahariensis, Apis mellifera scutellata, Apis mellifera Capensis, Apis mellifera adamsonii, Apis mellifera lamarckii.

La mayoría de las razas anteriormente descritas son utilizados en los cruces. Por este motivo hay que ir con mucho cuidado con cruzar todo y sin fundamento. Actualmente, la hiper selección está puesta en tela de juicio. Parece que con la abeja superdesarrollar un carácter genético actúa en detrimento de otro carácter.

La búsqueda del mejor cruce ha conducido a muchos errores, principalmente el de la abeja africanizada. La utilización masiva de híbridos interraciales y el comercio de estas abejas a lo ancho del mundo modifican, a veces profundamente, las características de las razas puras locales, a las que «contaminan» genéticamente o incluso hacen desaparecer. Muy recolectora.

Colmenas y su protección

Salvo las colmenas de plástico, que llegan pintadas de origen, en general las colmenas se comercializan elaboradas en madera sin pintar y sin tratar. Así, pintar las colmenas (y repintarlas cuando envejecen) es una tarea más de las muchas que llevan a cabo los apicultores. Sin embargo, plantea muchas dudas.

La elección del tratamiento, la elección de la pintura, la elección de la forma de aplicación… Son muchas posibilidades que, a la larga, influyen en que una colmena dure más o menos años. Cuanto más tiempo esté el material en producción, mayor rentabilidad ofrece, con lo que resulta imprescindible acertar en su conservación.

Las colmenas suelen estar hechas de madera, que es un material vivo y se ve alterado por las condiciones meteorológicas y el paso del tiempo. Si las colmenas las fabrica el propio apicultor, quizá utilice maderas de gran durabilidad, con lo que serán materiales más robustos y resistentes. Sin embargo, en la gran mayoría de las ocasiones se acude al material apícola comercial, producido por fabricantes de colmenas que no siempre utilizan buenas maderas. Para fabricarlas, se suelen emplear maderas de calidad intermedia, como el pino.

Por eso, resulta imprescindible pintar las colmenas o proteger su exterior de alguna forma. Y este particular es importante: solo se pinta el exterior. En el interior, no conviene aplicar pinturas ni barnices de ningún tipo. Por tanto, el apicultor debe preocuparse solo de pintar las colmenas por fuera. Esa capa de pintura protegerá a la madera contra la humedad y contra la acción de los rayos del sol.

Por último, un pintado particular, con marcas visuales concretas, permite al apicultor identificar rápidamente sus colmenas, algo importante en caso de robos.

Tipos de pintura para colmenas

Uno de los productos más utilizados al pintar las colmenas es el esmalte o pintura acrílica al agua. Se trata de pinturas que no emplean disolventes, con lo que resultan menos perjudiciales para las abejas. La pintura acrílica debe estar pensada para exteriores, porque recibirá el impacto constante de la intemperie.

Para proteger la madera, estas pinturas cuentan con componentes que filtran la radiación ultravioleta y suelen tener fungicidas. Una alternativa interesante a la pintura acrílica es la pintura de aluminio. Se trata de un producto que contiene pigmentos de aluminio. Con esta característica, la pintura de aluminio se recomienda especialmente en lugares donde el calor sea un problema grave para las abejas.

Una alternativa interesante es trabajar con pintura ecológica, que está especialmente indicada para los apicultores que tengan sus colmenas en régimen de apicultura biológica. Estos productos se elaboran con una base vegetal, son tintes extraídos de plantas.

Otras formas de proteger colmenas

Además de los esmaltes o pinturas, hay otras formas de lograr protección para la madera de las colmenas. Uno de los productos más utilizados en apicultura para pintar las colmenas es el aceite de linaza. El aceite de linaza es barato y ofrece un buen nivel de protección para las colmenas, con lo que se emplea profusamente para proteger su madera.

Al aplicarla sobre la madera, esta absorbe rápidamente el aceite. Por este motivo, es conveniente aplicar al menos dos capas. Para dar un tono a las colmenas, muchas veces se mezcla el aceite de linaza con algún producto que aporte color, como el polvo de hierro (oligisto).

Otro sistema muy sencillo y barato para pintar las colmenas es bañarlas en parafina. La parafina es un compuesto derivado del petróleo o del carbón. Su procesado hace que se comercialice con aspecto de una cera blanquecina, inodora e insípida que no se deshace en el agua.

El baño de parafina proporciona a las cajas de madera de las colmenas un recubrimiento que se solidifica rápidamente. Los materiales así tratados parecen bañados en cera. En este caso, no importa que también se pinte de esta forma el interior, puesto que no resultará molesta para las abejas. Una alternativa a la parafina son las ceras microcristalinas.

¿Cuándo pintar las colmenas?

Pintar colmenas no tiene mayor misterio que pintar madera. Sin embargo, hay algo importante a tener en cuenta: el momento en que se pintan. Así, lo más recomendable es pintar las colmenas cuando se tienen vacías en el almacén o en la zona de trabajo.

En esas circunstancias, conviene pintar cuando menos se moleste a la colonia. Por ejemplo, en invierno, en días fríos, cuando las abejas apenas salen. Si no se puede pintar en invierno, debe hacerse en días lluviosos, de forma que las salidas de las abejas sean mínimas. Y, sea cuando sea, es importante tener siempre cuidado para que la pintura no acabe derramada, porque las abejas podrían comérsela e intoxicarse.

Métodos de aplicación

Si la cantidad de cajas a pintar es muy grande, la mejor solución serán las pistolas. Para cantidades de colmenas más reducidas, lo rodillos son la técnica ideal. En general, se pinte con pintura o con aceite de linaza, es recomendable aplicar dos capas de producto.

En el caso de la parafina o las ceras microcristalinas, se trabaja con un contenedor en el que pueda meterse una caja (alza o cámara de cría) completa. Ese recipiente se llena suficiente parafina como para cubrir las colmenas y se calienta por encima de 100º. Cuando la parafina está líquida, se sumerge en ella cada caja y elemento a bañar durante un tiempo de medio minuto. Después, se deja secar.

Colores recomendados

La elección de los colores para pintar las colmenas tiene también mucha importancia. En general, se recomienda trabajar con colores claros, porque los colores muy intensos molestan a las abejas, cuya visión se centra en los tonos y no en los colores propiamente. Por eso, se desaconsejan los tonos muy intensos, como los de los colores rojo y negro.

A cambio, las abejas distinguen mejor los azules, violetas y verdes. Por tanto, son recomendables los colores más claros. Molestan menos a las colmenas y también reflejan más la luz solar, reduciendo el calor interior. Sean más o menos claros, también es importante que sean colores mate.

Muchos apicultores pintan sobre las fachadas frontales de sus colmenas motivos geométricos u otros símbolos. La elección de los colores para pintar las colmenas tiene también mucha importancia. En general, se recomienda trabajar con colores claros, porque los colores muy intensos molestan a las abejas, cuya visión se centra en los tonos y no en los colores propiamente.

Por último, los métodos de pintar las colmenas permiten darle a la pintura un acabado liso, que es el más habitual, o uno rugoso. Para lograr ese acabado, se espolvorea arena con la pintura, lo que da ese aspecto de relieve a las paredes de la colmena, el llamado efecto arena. Son muy habituales en el norte de España.

También las colmenas de poliestireno deben ser protegidas con pintura. Como ves, pintar las colmenas es algo imprescindible que debes saber cómo hacer.

Panal con miel

El panal con miel puede proceder del néctar de diferentes especies vegetales, según las floraciones, lo que puede hacer variar el color, el aroma y el gusto. El panal es un conjunto de celdas donde las abejas depositan la miel. Son porciones de panal con la miel sin extraer totalmente pura, ya que no ha sido manipulada.

Está elaborado por nuestras abejas que estiran una pequeña lámina de cera y celda a celda fabrican el panal. Entonces chupan el néctar de diferentes especies vegetales, lo transforman en miel y llenan los panales hasta sellarlas con un pequeño tapón de cera.

Morfología de la abeja melífera

La morfología (Anatomía) externa e interna de la abeja melífera se corresponde esencialmente con la de los demás insectos. Lo mismo puede decirse de la fisiología (funciones vitales).

El cuerpo de la abeja de la miel se divide en cabeza, tórax y abdomen, partes que están unidas y se mueven entre sí. Se halla constituido por la cutícula que la forman dos capas: una exterior muy dura (exocutícula) y otra interior (endocutícula).

Cabeza

La cabeza, caja quitinosa, que tiene forma de triángulo invertido, alberga el órgano de la visión (ojos simples y ojos compuestos), las antenas y el aparato bucal. Con ellos puede ver la abeja a corta distancia, y en condiciones de casi oscuridad en el interior de la colmena.

Los dos ojos compuestos están formados por numerosas facetas hexagonales y cada uno de ellos por miles de ojos simples (3.000 en la reina, 6.000 en la obrera y 13.000 en el zángano). La visión de los colores varía con respecto a la visión humana. Tienen más agudeza visual en el lado ultravioleta del espectro. En el lado del rojo se muestran prácticamente ciegas.

Las dos antenas emergen del centro de la cara, encontrándose muy próximas entre sí articulándose con la cabeza por medio de una membrana. La antena está formada por una parte rígida (escapo) y otra flexible (flagelo) que está dividida en segmentos (artejos).

Tórax

En cada segmento lleva un par de patas, y en el segundo y tercero llevan cada uno un par de alas membranosas.

Abdomen

El abdomen se compone de 9 segmentos, pero solo son visibles 6 en las hembras y 7 en los machos. El abdomen se encuentra recubierto de pelos, y según su longitud y coloración de los segmentos son índices que también se emplean para la identificación de las diferentes razas de abejas.

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