Déjame vivir mi maternidad: Derechos y decisiones personales
He llegado a ese momento de mi vida en el que todas las mujeres de mi entorno están embarazadas o ya han tenido algún que otro hijo.
Yo era de las que decía que el hecho de no tener descendencia no iba a suponer un trauma para mí. He cumplido 35, estoy casada desde hace un año y no tengo ninguna gana de procrear, pero me empiezo a plantear ¿y si cuando quiera ya no puedo? ¿y si no soy fértil y aún no lo sé? ¿y si “se me pasa el arroz”? ¿y si…?
¡Basta! Cuando te empiezas a obsesionar con un tema en concreto parece que el Universo se confabula para que TODO se relacione con tu objeto de obsesión: de repente los anuncios de la tele se llenan de bebés, embarazadas, aparatitos para saber si estás en estado (o si puedes hacer el amor… DING, DING, DING!), leche preparada para complementar la alimentación de tu hijo, pañales súper absorbentes (y súper caros!).
En las películas y series, los personajes que no tienen hijos o no pueden tenerlos parecen los seres más desdichados de este mundo y los que los tienen dan gracias al Cielo por el júbilo que sienten (Amén!).
La cosa se agrava cuando es tu hermana menor la que se ha quedado embarazada, pues entonces todos los ojos de la familia se posan sobre ti y empiezas a oír frases del tipo: “¿y tú a qué esperas?”, “¿por qué no te animas?” o “¿no quieres darle un primito a tu sobrino?”…
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- Pues oye, igual NO.
Después de pensar largo y tendido sobre este asunto he decidido que si tengo hijos seré muy feliz, pero si no los tengo me aferraré a estas razones que os expongo a continuación para sobrevivir a ello con dignidad.
Razones para vivir sin hijos con dignidad
- RAZÓN 1: DIVERSIÓN Exprimiré al máximo mis años de juventud ¡Viva la fiesta!
- RAZÓN 2: DINERO Economía doméstica ¡controlada!
- RAZÓN 3: TRANQUILIDAD Me ahorraré el sufrimiento constante que refieren las madres por el bienestar y la seguridad de sus hijos.
- RAZÓN 4: ESTÉTICA Y SALUD Mi cuerpo NO se resentirá de embarazos, partos, cesáreas y lactancia. ¡Viva la talla 38 y los pechos firmes!
- RAZÓN 5: TIEMPO LIBRE Dispondré de todos los fines de semana y vacaciones para hacer lo que nos plazca a mi pareja y a mí (aunque sea estar tirados en el sofá sin otra obligación que cambiar de pañal, digo… de canal)
- RAZÓN 6: FAMILIA No aguantaré a nueras, yernos, consuegros… Con mi familia y la de mi marido ¡tengo de sobra!
- RAZÓN 7: NIÑOS Disfrutaré de lo mejor de mis sobrinos y de los hijos de mis amigos hasta que se pongan insoportables… entonces ¡que los aguanten sus padres!
- RAZÓN 8: ROLES Seré la tía divertida pero nunca la madre pesada.
- RAZÓN 9: TRABAJO Y HOBBIES Me podré dedicar de lleno a mi carrera profesional, formación y aficiones ¡Viva la filatelia! las de la vida real también.
Hasta aquí mis 10 razones. Si te encuentras en una situación similar a la mía, quizás te puedan servir.
Pero como esto es muy personal, te recomiendo que confecciones una «lista mental» con motivos por los que estar bien con la decisión que hayas tomado o las circunstancias que te han tocado vivir.
No te centres en los tópicos, pues suelen llevarte a los extremos de TODO-NADA, BUENO-MALO, FELICIDAD-INFELICIDAD. En la vida es aconsejable aceptar “lo que viene” con la mejor de las sonrisas, y si encima te lo crees, eso que te llevas.
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Este artículo se lo dedico a todas aquellas personas que casi te «obligan» a tener hijos «porque es la mejor experiencia de mi vida… ¿cómo no vas a tener uno?” ¡Va por ustedes!
Es curioso como a una madre muchas personas se toman la licencia de hablarle con un tono y con unas formas que estoy segura de que no usarían con nadie más.
Pero estamos vulnerables, nos sentimos puérperas y a veces no tenemos ni energía con el cansancio que arrastramos y por lo tanto, somos un blanco perfecto para que los demás descarguen sus «agobios».
Cuesta empoderarse y decidir en serio, no tolerar nunca más ninguna falta de respeto, ni tono fuera de lugar, ni patinazo monumental del que nos acabamos de encontrar por la calle.
Cuesta empoderarse y hacer frente a los que nos tratan como si fuéramos tontas.
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Cuando una comadrona te ha tratado bien y te ha hecho sentir como en casa, tiene un lugar en tu corazón para siempre. Cuando un ginecólogo te ha respetado en todo momento y te ha tratado bien, lo adoras toda la vida. Y a la inversa. Cuando te dicen una mala palabra, una mala frase, con un mal tono, también te acuerdas toda la vida. Y es un pena.
Pero lo que mas duele es recordar esos primeros días en que no sabes si lo estás haciendo bien o mal y siempre hay alguien que tiene esos comentarios tan acertados y si encima te sientan mal se atreven a decir que tienes depresión postparto. Eso lo he sufrido yo y ya he dicho; se acabó!! Ya no me callo más.
Mi frase «favorita» me la dijo el jefe de servicio de ginecología de mi hospital. Jolín, qué mala pata de frase y qué poca empatía… Yo creo que ni se dan cuenta de lo que llegan a doler este tipo de desplantes, de desprecios, de frases… Si se dieran cuenta, si supieran que quedan grabadas a fuego en la mente y el cuerpo, estoy segura que no las dirían.
Mi hijo tiene 10 meses y me he sentido en este último periodo de mi vida más infantilizada que nunca. Desde el primer momento por el equipo sanitario, que si una te dice que el pecho así, la otra asá, y tu sientes que no confían en ti, en tu capacidad de aprender rápido, porque aprender tenemos que aprender todos!! Luego por tu familia, amigos y vecinos, tooodo lo cuestionan.
Y ya la última que me pasó, por mi médico de cabecera, que me preguntó cuando mi hijo tenía 8 meses que hasta cuando le pensaba dar el pecho? Hasta que hiciera la mili? Vamos que flipéeee, me cambié de médico y le metí una queja formal en la dirección del CAP. Ya está bien hombre, de juzgar y de maltratar a las madres.
Soy madre de 2 hijos, un niño de casi 4 años y una pequeña de 2 meses. Por suerte, siempre tope con buenos profesionales pero no con tan buenos familiares. Tuve un parto estupendo y niño que no podía ser más bueno, pero así y todo unos comentarios desafortunados con los que me iba a llorar todas las noches sintiendo que nadie me entendía y lo único que me pasaba es que estaba sensible y me había convertido en una mamá leona (primer vídeo que vi tuyo y por el que te agradezco tanto por hacerme entender que ni estaba loca); desgraciadamente ese recuerdo se te queda para siempre.
Pero tome conciencia y no permití lo mismo para mi segunda hija, así que al menos ha servido para algo (por ver el lado positivo).
Me decía ayer mi hermana que los de la bata blanca tratan como tonto a todo el mundo, no sólo a las madres, y en parte tiene razón, pero no es sólo los de la bata blanca, que quizá sean los de menos, no forman parte de tu vida día a día. Es toda la sociedad al completo, otras madres que no piensan como tú, tu suegra, el vecino, la maestra (algunas), el señor del autobús que te clava la mirada porque tu hijo/a está chillando, etc.
Yo, hasta que no he sido madre, no me había sentido así de juzgada, cada vez que sales a la calle, te están juzgando, en tu casa te están juzgando.
Mi niña ya tiene 18 meses y aún tengo que oir comentarios de ese tipo.
Lo peor: un ginecólogo que me hacía los tactos en el hospital para ver que todo h iba bien tras el 2 y 3 día de parto textualmente me dijo: -como en la próximo tacto no te relajes y no te estés quieta no te doy el alta….. También al día siguiente de dar A luz , el personal que venia A cambiar la cama, me obligo A levantarme , sin estar yo preparada.
… I tuve que escuchar. .. Frases como: «La vida de tu hijo no te pertenece» y «quitate las bragas y ponte en la camilla, o piensas parir con bragas?» de dos de personas distintas en distintos momentos durante mi trabajo de parto, quedarán grabadas para siempre… por suerte fueron más personas las que me trataron con respeto que las que no… y mi estrellita de la suerte fue la matrona que me acompañó durante la dilatación, que ternura, saber acompañar, escuchar… como bien dices hacen falta mas personas asi que acompañen a las mujeres en esos momentod, es esencial!
Mi hijo tiene 5 meses, y si, siguen tratandome de tonta a veces… y no siempre es fácil de encajar. Gracias Miriam, ha sido todo un descubriendo tu blog, tus videos… un placer leerte y verte. Gracias. El mundo necesita más personas como tu!
Es una pena el trato que nos dan en esas épocas en las que estamos tan sensibles…yo sufrí un montón durante el embarazo, con la mayoría de «profesionales» médicos que me tocaron. Cuando en el vídeo mencionas lo de la eco, pues a mi parecido. Un tio seco como la mojama que nunca decía nada hasta un laaaaargo rato después de estar tú ahí tumbada, pensando miles de cosas chungas que podía pasarle a tu bebé . Y luego como hicieras preguntas ya…bueno, te miraba en plan, que te vas, de súper listilla? Figúrate mi cara cuando me dijo después de una eco : su feto tiene una patología. Casi me desmayo allí mismo, y realmente era una chorrada sin importancia, pero aunque no lo fuera, no habría otra manera de decirlo? Puede cambiar taaaanto el tono y las palabras escogidas para dar una noticia así…en fin.
Hola Miriam. Yo rompí aguas,pero se ve que no del todo, porque llegué al hospital,me hicieron una prueba con una tira reactiva,y me dijeron que no era líquido amniótico, que seguramente me habría hecho pis encima……perdona? Me mandaron a casa, y aquí estuve más de 12 horas,venga a salir líquido cada vez que me movía. Claro,no quería que me volvieran a poner por tonta, y como no tenía contracciones ……pero ya al pasar 15 horas así,me fui al hospital,y ahora si vaya!
Durante maternidad y parto, empoderada total y eso que fue cesarea ( muy muy humana) y en el hospital quitando alguna due/ medico con comentario en momento desafortunado, muy apoyada. Lo malo vino despues.
Sóc mare de tres criatures, i mai he tingut un part respectat, però m’ha costat uns quants anys saber-ho. Fa pocs mesos vaig fer un treball autoetnogràfic sobre la violència obstètrica i les meves experiències, i quan el rellegeixo encara ploro a vegades. Gràcies, m’agrada molt el que dius i com ho dius. Et seguiré de més a prop!
Mi hijo tiene 13 meses, y ya he decidido hace tiempo q nadie me va ha tomar x tonta.
Todavía, después de tres años, sigo recordando el trato tan inhumano que recibí por parte de las enfermeras de neonatos. Cuando estaba de unos 3 meses sangre un poco. Entonces vivía a 720 km de casa. Era domingo y me fui al hospital…a las 22h de la noche…me tuvieron casi 2horas esperando (y a esas horas entraron 2 que se habían peleado con botellas rotas…y yo allí delante … sola y asustada)… cuando por fin un me atienden (y sabiendo como sabían a lo que iba y mi estado) me sueltan que no tienen ginecólogo de urgencias y que me tengo que ir a otra población a 40 km de allí!!! … me entró tal impotencia que se me debió reflejar en los ojos (a punto de echar a llorar) y a las enfermeras (3 y para colmo mujeres!!) me sueltan «no te irás a echar a llorar!?? Pues sólo faltaba! Si no pasa nada!! Mañana te vas y ya está»…Diossss que impotencia y que ganas me entraron de darles un par de ostias! Pues aún lo recuerdo…y aún tengo la experiencia del día siguiente por contar…de nuevo una mujer (gine) por medio con empatia 0.
Yo con el primero aguante que me dijeran muchas tonterías. Ahora con el segundo a la primera que veo que me van a soltar una gilipollez les corto radical. Uffff..me he emocionado contigo al final del vídeo…basta, basta, basta ya.
Genial el vídeo! Y cuanta razón tienes!!! Yo por parte del equipo del hospital ninguna queja, tuve a un comadrón que es un cielo durante la dilatación y una comadrona genial en la sala de partos y todo genial. Para mi el pero el de una madre que tiene un niño cinco meses más pequeño que mi niña. Yo tengo dos hijos.. Con el 1 me puse la epidural pero con el 2 no la quise.. La matrona con recochineo me dijo bueno si aguantas..? Fue doloroso pero aguante!! Encima me tuvo q hacer la episiotomia es no? Pero al coserme ni se dio cuenta de q no tenia la epidural, por que se lo dijo mi marido y me puso un poco de anestesia! Si noo!!
Quizás tras los primeros meses de agotadoras tomas y noches sin dormir, de no tener tiempo para mear, ducharte, hablar con tu pareja, para salir y tomar aire sin tener que correr detrás de alguno que se escapa, puedes momentáneamente pensar que te irías a Villateempujo y no subes. Regalo cuatro niños…uuuuuhh.
La maternidad en sí ya es un reto por sí misma por todo lo que implica a nivel emocional. Creo que en esto estamos todas de acuerdo, ¿verdad?
Pero es que, además, maternar en la sociedad en la que vivimos, es un acto heroico.Si todavía no eres madre no te quiero asustar, a la vez que con los años me he dado cuenta de que uno de los comentarios más frecuentes con los que me encuentro es el de “a mí esto nadie me lo explicó”.
Y, sinceramente, me siento con el deber de compartirte algunos de los retos DE y EN la maternidad para que conozcas algunas de las infinitas esferas en las que puedes crecer con tu crianza.
Retos de la maternidad
- La historia personal en la maternidad: Uno de los retos que nos brinda la maternidad es revisitar nuestra propia HISTORIA PERSONAL.
- Las expectativas de la maternidad: ¡Cuántas veces te habrás mirado al espejo y sentido que no eres suficientemente buena madre!
- El reto laboral: Una de las decisiones que se ven afectadas con la maternidad es en relación al trabajo remunerado.
- Retos de la pareja en la maternidad: Si el sistema se transforma, la pareja también.
En este post, hablaremos sobre cómo la maternidad y la paternidad impactan en la relación de pareja y te ofreceré estrategias para fortalecer ese vínculo amoroso en medio de esta etapa de la vida.
La llegada de un bebé plantea nuevos retos que pueden hacer que la pareja se vea relegada a un segundo plano. En este post, hablaremos sobre cómo la maternidad y la paternidad impactan en la relación de pareja y te ofreceré estrategias para fortalecer ese vínculo amoroso en medio de esta etapa de la vida.
Comprender que esta nueva situación forma parte del proceso de adaptación a la nueva realidad familiar puede ayudar a las parejas a afrontar la situación de manera constructiva.
Durante los primeros meses de vida del bebé, la relación tiende a dejarse en un segundo plano. Esto ocurre así porque toda la atención de los padres se centra en el cuidado del bebe. Este es un fenómeno completamente natural y esperado.
Es fundamental reconocer y aceptar que, durante este tiempo, la pareja pasará a un segundo plano. Este ajuste puede ser doloroso, pero es un aspecto esencial del proceso de convertirse en padres.
Antes del nacimiento, ambos miembros de la pareja deben conversar abiertamente sobre estas expectativas, comprendiendo que este período de aparente distancia emocional es, de hecho, un paso necesario en el viaje de la maternidad/paternidad.
Si estás transitando todos estos cambios en tu pareja, te envío un abrazo grande y me encantaría que puedas compartir en los comentarios los cambios que has vivido en la pareja a causa de la maternidad/paternidad. O que compartas cualquier otra cosa que te esté sucediendo.
Por último, quiero hablarte sobre la psicología perinatal. La psicología perinatal es la rama de la psicología que se encarga de ayudar a las personas en todo lo referente a la maternidad y paternidad.
En nuestros días el papel de las madres, espiritual o terrenal, en el más amplio sentido de la palabra, es uno de los pilares donde mirarnos. Una sociedad sin madres sería una sociedad deshumanizada, su misión como la que Jesús encargó a su Madre, es la mirarnos todos desde un amor verdadero e incondicional, como una madre mira a sus hijos.
A decir verdad, el hecho de ser madre nunca fue algo que tuviera en mente. De pequeña no jugaba con Barriguitas ni Nenucos. De adolescente, me diagnosticaron una enfermedad que requería de por vida una medicación que provocaba malformaciones fetales y me avisaron de que mis (posibles) embarazos serían de riesgo. De joven, me cambiaba de mesa si el bebé de la familia de al lado se ponía a llorar o pedía sin remordimientos a la madre que, por favor, le hiciera callar.
Y un día, no sé cómo fue, empezamos a pensar en tener hijos. Él sí que quería, él sería un padrazo. A mí me tuvo que animar. Quizás, en el fondo, me sentía obligada por la sociedad. 'Tocaba' hacerlo. Tenía más de 30 años y empezaba el 'tiempo de descuento' en el reloj biológico. Y pronto comenzó el autoengaño: todo sería maravilloso.
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