La biografía de Jordi Cruz: De joven problemático a chef estrella
Jordi Cruz, conocido por ser juez en 'MasterChef', se ha convertido en uno de los rostros más demandados de la televisión. El chef catalán ha conseguido convertirse en uno de los hombres más deseados del país, y no solo por sus habilidades culinarias. Su físico, y la personalidad de tipo duro, severo y disciplinado que muestra como juez del talent de cocina, han creado a su alrededor un magnetismo que provoca amor y odios a partes iguales.
A pesar de ser reservado con su vida privada, el público ha podido conocerlo mejor gracias a entrevistas en programas como 'Chester' con Risto Mejide, o 'En mi casa o en la tuya' con Bertín Osborne. ¿Pero qué se esconde detrás del 'chico malo' de MasterChef? A continuación, exploramos la vida del chef detrás de las cámaras, sus polémicas y su vida sentimental.
De delincuente juvenil a prodigioso chef
Jordi Cruz Mas nace en Manresa el 29 de junio de 1978, siendo el menor de 6 hermanos en un hogar humilde. Esta situación de benjamín de la familia le condicionó en su desarrolló en la infancia, ya que como ha confesado en alguna ocasión: "De niño me sentía muy chiquitito. Yo buscaba cariño desesperadamente, buscaba tener amigos, sentirme más integrado. Buscaba continuamente el reconocimiento de la gente para que entendieran que el chaval no es tonto", confesaba a Risto, como el déficit de cariño que había sufrido al estar tan divido en su casa lo había buscado paliar llamando la atención de sus personas cercanas.
Así fue como el pequeño Jordi comenzó a meterse en líos llegando a robarle a su madre para contentar a sus compañeros de clase: "Un día le cogí dinero a mi madre, 10.000 pestas y compré chucherías para toda la clase. En otra ocasión, mi hermano y yo incendiamos un campo. Gamberradas de chiquillos. Pasé de ser un presunto delincuente a tener una estrella Michelin", recordaba en otra ocasión viendo su evolución en la vida y después de llegar incluso a ser detenido por el robo de unos neumáticos.
Sobre sus inicios entre los fogones, el catalán siempre 'ha culpado' de ello a su madre. Un día la matriarca de los Cruz Mas se encontraba indispuesta y fuel el propio Jordi quien la relevó en la cocina. De esta forma conocío el mundo culinario creándose así una historia de amor y aprendizaje que continúa hasta estos días. El primer plato que recuerda haber elaborado fue con 7 años unas judías con patatas: "Cuando era pequeño era malo en casi todo. Se me daba muy mal estudiar pero vi una ventanita. Me di cuenta que para la cocina sí que tenía talento y decidí focalizar todo lo que tenía en esa disciplina".
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La fría relación con su padre
A pesar del semblante distante que desprende en televisión, Cruz siempre ha sacado a relucir la difícil relación que mantenía con su padre. De familia humilde, y según ha relatado en ocasiones Jordi, su padre comenzó a trabajar duro desde los 12 años. Esta circunstancias, acompañada a tener que sacar adelante a una familia con 6 hijos provocó una frustración en él que se vio repercutida en su relación con sus hijos: "Mi padre tenía una serie de frustraciones. Unas expectativas que no pudo cumplir y pasó sus últimos años enfadado un poco con la vida. Tenía tendencia a estar enfadado".
Debido a esto, el padre de Jordi siempre se mostró como una persona dura, distante y a la que le costaba abrir sus sentimientos: "Yo soy de silicona. Tengo la misma enfermedad que mi padre. No saber sentir. Nunca me dijo te quiero ni yo a él". Así que el chef se esforzó cada día para poder lograr la aceptación de su progenitor, sin embargo, después de una dura enfermedad el chef pudo "cerrar el círculo" con su padre: "Si alguna vez he rezado, lo hice para poder decirle te quiero a mi padre antes de morir. El día que murió de alzheimer, pude mirar a esos ojos en los que no había nada y entonces pude decir te quiero a mi padre", confesaba como había sido uno de los momentos más duros de su vida.
Sin embargo, esta relación entre padre e hijo, no significaba que su padre no estuviera orgulloso de él a pesar de no mostrarlo tanto como al chef le hubiese gustado. Así, durante años, el padre de Jordi elaboró durante muchos años una especie de álbum donde iba colocando los recortes de prensa en los que se mencionase a su hijo. Un detalle que emociona enormemente al catalán contrastando con la personalidad que muestra en televisión.
Un talento precoz lleno de reconocimientos
Tras encontrar una 'ventana' donde desarrollar su talento dentro del mundo de la cocina, se formó en la Escuela Superior de Hostelería de Manresa. Con tan solo 14 años comenzó a trabajar en el restaurante L'Estany Clar de Cercs, en Barcelona. Jordi continuó creciendo como cocinero y demostrando un talento innato en los fogones, y una alta capacidad para el ingenio y la innovación. Tanto es así que fue subiendo rangos dentro del restaurante consiguiendo un hito histórico. Con solo 26 años, en 2004 consigue su primera estrella Michelin, convirtiéndose en el chef más joven en hacerlo en España, y el segundo en el mundo en recibir con tanta precocidad este prestigiosos reconocimiento.
A lo largo de estos primeros años, Jordi consigue decenas de reconocimientos en concursos culinarios que lo convierten en uno de los chefs con más futuro de España. El Campeonato de España para Jóvenes Chefs que obtuvo en San Sebastián el año 2002; el Premio Internacional de Cocina con Aceite de Oliva de Jaén, logrado en 2003; o el subcampeonato de España para Jóvenes Valores, Ciudad de Marbella en 2003, son algunos de estos reconocimientos. Además, en 2006 se proclamó campeón de la primera edición del Concurso Cocinero del Año (CCA), un concurso del que actualmente es vicepresidente junto al también televisivo Martín Berasategui.
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Tras abandonar en 2007 el restaurante donde había crecido y ganado una gran fama dentro del mundo culinario, Cruz pasa a ser gerente y jefe de cocina del restaurante L'Angle del hotel Món Sant Benet, donde volvió a demostrar su buen hacer haciéndose con otra estrella Michelin en solo cuatro meses. Desde 2010 es el chef titular de ABaC, cuya cocina define como "evolutiva e inquieta, basada en el producto, donde tiene cabida la creatividad y la tradición". Actualmente cuenta con 5 estrellas Michelin, 3 en ABaC, y dos por L'Angle, además también es el responsable de otros dos restaurantes; A tempo y D'Or en Girona donde aplica sus particular estilo en la cocina: "Hemos fusionado el rock'n roll con el twist. La cocina tiene algo curioso, hay días en que nace una idea y no sabes de dónde viene", confesaba sobre su estilo en la cocina.
Salto a la fama por 'MasterChef'
Este talent era 'MasterChef' y Cruz tuvo que gustar en el casting ya que se quedó junto a Pepe y Samantha como jueces. A partir de la primera edición del concurso, Jordi se fue labrando su imagen de frío, estricto y serio, convirtiéndose en el poli malo del jurado, algo que confiesa que ha ido exagerando con el tiempo porque es lo que le pide "su público": "Yo nunca he hecho comunicación ni periodismo pero entendí que tenía que dar el producto que ellos querían. Al principio Pepe Rodríguez quiso ser el duro pero con lo tierno que es era imposible. Me di cuenta que el único que tenía esa capacidad era yo. Además soy nada gracioso".
De esta manera, el propio Cruz decidió por adoptar ese rol dentro del concurso: "Nadie me dijo que tenía que ser el borde pero vi que me enfocaba más la cámara y yo quería cámara", una cámara que lo ha lanzado al estrellato generando la imagen de una persona que levanta odios y pasiones a partes iguales.
La polémica más cruel: Los becarios
Siempre discreto y comedido con sus declaraciones, una polémica le estalló el uno de mayo de 2017. Un medio digital publicó un reportaje donde mostraba las condiciones en las que vivían los estudiantes en prácticas de los locales del chef y unas declaraciones donde según se podía interpretar, Cruz defendía que los becarios que trabajan en los restuarantes no percibieran ningún sueldo. Estas declaraciones provocaron una campaña en contra del chef que llegó incluso a las altas esferas políticas y donde lo convirtieron en tendencias en las redes sociales por aspectos totalmente negativos.
Esta polémica llegó incluso a provocar que algunos sindicatos denunciaran a los negocios de Cruz para que sufrieran inspecciones, sin embargo a día de hoy no se ha encontrado nada ilegal en los contratos que realiza el chef. Además de justificarse y contar su verdad a través de las redes sociales y de recibir el apoyo de gran parte del mundo gastronómico, Jordi se redimió y explicó toda esta polémica en su entrevista junto a su amigo Risto: "Lo que se publicó era una cerda mentira. Jamás lo llegué a decir. Además, ese diario digital se esperó al día del trabajador para publicar la noticia. Me duele porque hace daño a otros que me quieren. Llegaron a publicar que había comprado un palacete por tres millones de euros con mi pareja aprovechando toda la polémica de los becarios. ¿Sabes quién vive en ese palacete? Mis estudiantes en prácticas", decía con cierto tono de indignación y explicando como se necesita un convenio para hacer prácticas en su restaurante y como pagan las dietas en comida y viviendo de todos los que viven fuera de Barcelona.
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Risto insistía en esa ocasión que eso era aprovecharse del trabajo de otros, algo que el chef desmentía rotundamente: "No, no es así. Ellos vienen a aprender in situ en tu cocina. Yo puedo hacer el mismo menú que hago con mis 15 cocineros pagados que tengo cada día. Sí es cierto que al tener cinco manos más puedo hacer más completa la oferta. Yo a mi cliente le cobro lo mismo", se justificaba finalmente.
Una vida amorosa discreta
Jordi Cruz ha querido siempre mantenerse lejos de los focos de la prensa rosa y tener su vida sentimental de la manera más discreta posible, ya que de normal es un tema que le produce incomodidad. Esto no ha evitado que sus relaciones siempre causen interés por parte de público y prensa.
Así se llegó a rumorear que durante un tiempo tanto Jordi como su compañera de programa Eva González llegaron a ser más que amigos durante un tiempo, algo que ambos se han encargados de desmentir una y otra vez: "Al principio me hizo gracia, pero cuando me vi en tantas revistas me di cuenta de que se les había ido de las manos. Y menos mal que luego volvió con Cayetano. Eva y yo somos muy buenos amigos", confesaba a Bertín Osborne.
Desde que saltase al mundo de las revistas, Jordi ha mantenido una relación de más de ocho años junto a Cristina Jiménez, jefa de recepción (front officce manager) en su restaurante ABaC. Sin embargo esta relación acabó en 2019 sin que trascendiera en la prensa los motivos de esta. A pesar de ellos, Jordi y Jiménez continúan ligados laboralmente y por lo visto con una buena relación ya que la jefa de recepción del ABaC sigue compartiendo en sus redes sociales entrevistas y noticias relacionadas con su 'jefe' y expareja.
Poco duró el juez de 'MasterChef' en el mercado. A los pocos meses de conocerse su ruptura con su pareja durante 8 años, se pudo ver que Jordi había encontrado de nuevo el amor. Esta vez con una modelo brasileña de 26 años. Rebecca Lima, alterna sus dos profesiones como propietaria de una marca de bikinis y ropa interior, con la profesión de arquitecta. Se le había visto juntos en varias ocasiones pero fue en 'MasterChef Junior' donde se pudo conocer a la joven en público, ya que apareció para dar una sorpresa a su novio y de paso conocer a la familia del catalán con quienes degustó los platos elaborados por los niños.
Bonus track
Mucho dio que hablar la portada que protagonizó el chef para la revista 'Men's health'. El propio Jordi confesaba que "nunca me habían llamado guapo hasta que salí en 'MasterChef', pasé de chico gordito gracioso a guapo". A pesar de ello, Cruz cambió su estilo de alimentación, se puso en manos de un entrenador personal y sorprendió con su cambio físico. Hasta diez kilos de grasa corporal y otros 10 centímetros de cintura conseguía perder el cocinero catalán con este difícil reto cuando solo se había emitido una temporada de 'MasterChef'.
Unos kilos que convertía en músculo gracias al duro ejercicio: "Me apetecía ponerme en forma. Pensé que si me ponían en esa portada me lo iba a currar.
Los hermanos de Jordi Cruz
Jordi Cruz es el menor de seis hermanos Cuatro chicas y un chico con los que el chef se lleva de maravilla Y aún recuerda las travesuras que hacían cuando eran pequeños
MadridJordi Cruz es uno de los chefs más conocidos y queridos del país. Tras más de diez años al frente del programa MasterChef, su duro carácter combinado con su eterna sonrisa han conquistado al público. Ahora, todos están pendientes de su inminente boda con Rebecca Lima, la arquitecta con la que ha encontrado la estabilidad sentimental y con la que ha tenido a su primer hijo, Noah. Ese día no faltará Roser Mas, la madre del chef y su gran apoyo en la vida. Junto a ella, estarán los cinco hermanos de Jordi Cruz, cuatro chicas (dos de ellas mellizas) y un chico, con los que mantiene una excelente relación.
El famoso chef nació en Manresa el 29 de junio de 1978. Jordi es el menor de seis hermanos y la suya era una familia humilde. Ser el benjamín de la casa le condicionó desde niño, ya que no terminaba de encontrar su lugar y, según ha admitido, buscaba recibir cariño desesperadamente. Aún así, sus hermanos han sido para él una parte importantísima de su vida y afirma que están todos muy unidos.
Así define Jordi Cruz al grupo que forman los seis hermanos, "muy variopinto". Según el chef, crecieron asilvestrados y se llevan muy bien entre ellos. Cruz fue un niño complicado hasta que su madre le encauzó para que se dedicara a los fogones, pero antes de eso solía hacer muchas trastadas, como robarle a su madre algo de dinero para comprar chuches que repartía entre sus compañeros de clase. Muchas de esas travesuras las hizo con su hermano, como quemar un campo cuando eran niños o llegar a robar neumáticos y que les descubriera la Guardia Civil. Todo eso es parte del pasado y lo que queda a día de hoy es una relación con sus hermanos en la que también son amigos y confidentes.
Montse es una de las hermanas mayores de Jordi, que trabaja para él en el restaurante ABaC en Barcelona y a la que más veces hemos visto en televisión. En una ocasión sorprendió a su hermano con los recortes de periódico en los que aparecía el chef que guardaba su padre en una carpeta. Jordi acababa de contar la difícil relación con su padre, que nunca le dijo que le quería y que falleció hace unos años. En otra ocasión habló de las travesuras que hacían de pequeños, de lo estricto que es como jefe y de cómo ponía “pruebas” a sus cuñados cuando les conoció porque, según él y sonriendo, “en mi familia no entra cualquiera”. Puede que sea el benjamín de la familia, pero sin duda siente que debe cuidar de los suyos.
El balance de Jordi Cruz sobre 'MasterChef'
La vida de Jordi Cruz cambió para siempre en 2013 cuando le propusieron ser jurado de un, por entonces, nuevo programa de televisión en el que los participates compiten por ser mejor cocinero amateur de España. Su nombre: 'MasterChef'. Un formato totalmente novedoso, que nadie sabía si iba a funcionar, pero al que dijo "sí" tras hablar con su socio en el restaurante ABaC y considerar que podría ser una oportunidad para dar "visibilidad" a su trabajo como chef. Doce años después, el chef -que tiene cinco estrellas Michelín repartidas entre sus tres restaurantes- sigue triunfando en su profesión pero también en televisión siendo el jurado más duro, pero no por ello menos querido, del talent de cocina. Un programa que lleva más de 20 ediciones, entre ellas las protagonizadas por rostros conocidos y del que Jordi Cruz ha hecho balance en el podcast 'Se me antoja by Montagud'. Y sobre sus inicios en 'MasterChef' lo tiene claro: "De lo que quizás me arrepiento un poquito es de no haber sido más listo".
Durante las primeras temporadas, Jordi era, con diferencia, mucho más duro que sus compañeros -Samantha Vallejo-Nágera y Pepe Rodríguez- evaluando los platos de los concursantes. "Me llamaban Risto. ¿Qué tendría yo que ver con Risto? Absolutamente nada. Si me dicen 'tienes que ser serio porque esto es un programa de televisión, que tú haces de serio, te tienes que poner serio intenso y dar críticas reales como tú harías de tu de tu propio trabajo'. Pues es lo que he hecho. Quizá me he relajado un poquito en estos años, pero es que yo no me meto contigo, no me meto con tu forma de ser, me meto con tu plato. Podías haberlo hecho mejor. Estoy haciendo televisión. Eso no se merece una crítica a mi persona, a mi forma de ser. No me conoces por haberme visto en la tele y decir 'tu plato es una mierda'", reconoce el chef, que hace poco revelaba su truco para un sandwich mixto perfecto.
Jordi asegura que las críticas le afectan poco, sobre todo porque muy poca gente le conoce personalmente. "Me molesta la que no está dicha desde el cariño ni desde el ser generoso sino la que viene para tocar las pelotas. Cuando me dicen 'un día vine a echarme la foto contigo no estabas'. Tengo varios restaurantes. Mi prioridad es darte muy bien comer. La crítica me encanta, llevo muchos años haciendo 'MasterChef', imagínate que no asuma o sepa gestionar las críticas. A título personal me conoce poquita gente y me han etiquetado tantas veces de tantas maneras sin conocerme...", asume el chef. Sin embargo, haciendo balance de todos estos años en televisión sí hay algo que cambiaría. "Me arrepiento un poquito de no haber sido más listo. Pepe Rodríguez me lo decía cuando empezamos a grabar 'no te pongas tan intenso'. Yo pensaba que me lo hacía por tocarme las narices pero tenía toda la razón porque podía haber hecho lo mismo con el mismo resultado sin haber parecido tan borrico", considera Jordi.
Lejos de verlo como algo negativo, el chef asegura que "lo hecho está hecho y he aprendido mucho en el camino. Me he crecido y y le he sacado un rendimiento a esa exposición mediática. Sé lo que soy y lo que no soy que es actor o presentador. Soy cocinero sacándole rendimientos. Trabajamos en un medio público y es bueno que la gente te vea entendiendo que eso va a tener un sacrificio. Yo cuando termino en la tele, voy a mi restaurante y curro".
Jordi Cruz, que el pasado julio se convirtió en padre de su segundo hijo, reconoce que si tuviera que dar algún consejo a su yo de pequeño sería: "Vete a por lo que quieres y no te lo tomes tan en serio. Trivializa para que no te afecte, para gestionar mucho mejor todo desde la serenidad y desde la tranquilidad".
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