Desprendimiento de Placenta en el Primer Trimestre: Riesgos y Consideraciones

30.10.2025

La placenta es un órgano que se desarrolla en el útero durante el embarazo con el propósito de nutrir al feto. De la placenta sale el cordón umbilical que conecta a la madre con el bebé. A través del cordón umbilical, la placenta suministra al bebé de nutrientes vitales y sangre rica en oxígeno.

Es la encargada de eliminar los productos de desecho de la sangre del bebé, enviándolos al torrente sanguíneo de la madre. Generalmente, la placenta se encuentra situada en la parte superior del útero y se mantiene adherida a la pared uterina de manera firme hasta después del nacimiento del bebé.

El desprendimiento prematuro de placenta o abruptio placentae es la separación total o parcial de la placenta de su unión al útero antes de que se produzca el parto. De forma normal, la placenta se expulsa después de que lo haya hecho el feto durante el alumbramiento.

Esta complicación gestacional suele tener lugar al final del tercer trimestre de gestación. Suele producirse en el tercer trimestre del embarazo aunque puede ocurrir en cualquier momento a partir de la semana 20 (antes de la semana 20 se considera aborto). Se produce en 1 de cada 150 embarazos y su incidencia parece ir en aumento.

El desprendimiento de placenta se produce cuando la placenta se separa de las paredes internas del útero antes del parto y puede privar al bebé de oxígeno y de nutrientes, provocando un sangrado intenso en la madre y, en algunos casos, dar lugar a un nacimiento prematuro iatrogénico. Es una complicación poco común pero grave del embarazo. Si la placenta se desprende de la pared interna del útero, ya sea total o parcialmente, puede provocar importantes hemorragias en la madre, a la vez que deja de cumplir total o parcialmente su importante cometido.

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Por lo tanto es importante que sea tratada de inmediato. Puede ocurrir en cualquier momento después de las 20 semanas de gestación. Aun así, pueden ocurrir complicaciones durante el embarazo, como es el caso del desprendimiento de placenta. En el caso de sufrir un desprendimiento de placenta, la placenta se desprende de la pared uterina de manera prematura. Por ello se produce una hemorragia uterina que llega a reducir el suministro de sangre y nutrientes al feto.

El desprendimiento de placenta en el primer trimestre es muy peligroso, ya que el feto no está lo suficientemente desarrollado por lo que puede producirse la muerte fetal. También cabe la posibilidad que el desprendimiento al inicio del embarazo sea incompleto, es decir, que la placenta solo se separe una parte de la pared uterina.

Síntomas del Desprendimiento de Placenta

Los síntomas de abrupción placentaria dependen del nivel de desprendimiento, así como de la cantidad de sangre perdida. Lo más probable es que el desprendimiento placentario no ocurra a las 5 semanas, sino que se de en el tercer trimestre del embarazo.

Las principales señales del desprendimiento de placenta son la hemorragia vaginal y contracciones uterinas de gran intensidad. La cantidad de sangrado variará según la magnitud de placenta desprendida. Por ejemplo, si se produce un desprendimiento de placenta leve, el sangrado será ligero. En cambio, si se produce un desprendimiento de placenta elevado, el sangrado será abundante.

A continuación, se enumeran otros síntomas que se asocian al desprendimiento de la placenta en el embarazo:

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  • Hemorragia vaginal: la hemorragia se produce en el lugar en el que la placenta se separa.
  • Dolor abdominal.
  • Caída de la presión arterial.
  • Sensibilidad uterina.
  • Dolor abdominal y dolor de espalda: se trata de un dolor abdominal repentino que pueden darse tanto de forma constante como en forma de calambres o cólicos.
  • Dolor de espalda.
  • Sentir menos los movimientos del bebé.

En ocasiones, las embarazadas no sienten molestias pese a estar sufriendo un desprendimiento de la placenta. En estos casos, la separación placentaria se detecta casualmente cuando se realiza una ecografía.

Causas y Factores de Riesgo

La causa exacta del desprendimiento de placenta se desconoce, aunque existen algunos factores de riesgo para que se separe la placenta antes de tiempo. La causa del sangrado sigue sin poderse determinar en la mayoría de los casos.

Las causas por las que se puede producir el desprendimiento de placenta no son bien conocidas, pero se suele asociar a varios factores tales como: la hipertensión materna gravídica o previa al embarazo, rotura prematura de ciertas membranas de sujeción, traumatismos externos, consumo de cocaína o la presencia de miomas uterinos.

Estos son algunos de los factores de riesgo que pueden ocasionar un desprendimiento de la placenta:

  • Hipertensión arterial. Es el principal factor de riesgo, tanto si se trata de una hipertensión crónica como de una inducida por el embarazo (preclampsia o hipertensión gestacional).
  • Desprendimiento de placenta previo.
  • Infección dentro del útero.
  • Edad de la mujer superior a los 40 años.
  • Tabaquismo.
  • Falta de oxígeno a la placenta.

Además, las anomalías en útero, los trastornos en la coagulación sanguínea y un elevado número de partos previos también incrementan el riesgo de que ocurra un desprendimiento prematuro de la placenta.

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Clasificación del Desprendimiento de Placenta

El desprendimiento de la placenta puede ser total o parcial, en función de si la placenta se separa de la pared uterina en toda su base de implantación o sólo por una parte. Ante este hecho, el espacio que queda hueco es ocupado por un hematoma o acúmulo de sangre que puede quedar retenido sin generar hemorragia o salir a través del cuello uterino y dando lugar a un sangrado vaginal. Generalmente, el sangrado vaginal que se produce por el desprendimiento de la placenta suele ser de color muy oscuro.

Con todo ello, es obvio que el mayor riesgo para el feto que comporta este incidente es que con el desprendimiento placentario se interrumpa el intercambio sanguíneo con la madre, mediante el cual le llegan los nutrientes al pequeño. Por tanto, cuando el desprendimiento placenta es total se produce inevitablemente la muerte del feto.

Por el contrario, el mayor riesgo para la madre es que se produzca una gran hemorragia intrauterina que tarde en ser diagnosticada y tratada y si, además, se alteran los mecanismos de coagulación sanguínea el riego es grave.

En cuando a los tipos de desprendimientos de placenta según la severidad de los síntomas se encuentran:

  • Desprendimiento de placenta de grado 0: embarazadas asintomáticas cuyo diagnóstico se produce tras el parto.
  • Desprendimiento de placenta de grado 1: caracterizado por un leve sangrado, pero sin suponer peligro ni para la vida de la madre ni del bebé.
  • Desprendimiento de placenta de grado 2: se produce sangrado, pero no hay choque de presión arterial. Además, la frecuencia cardíaca del feto aumenta.
  • Desprendimiento de placenta de grado 3: ocurre una hemorragia de gran intensidad, además de una caída de la presión arterial intensa y termina con la muerte fetal.

Sin embargo, el desprendimiento de placenta más habitual es el de grado 1; mientras que el menos común y que solo ocurre raras veces es el de grado 3. En cualquier caso, si la embarazada siente cambios o algún sangrado, deberá comunicarlo al especialista médico de manera inmediata.

Diagnóstico y Tratamiento

Tanto el diagnóstico como el tratamiento deben ser realizados por un profesional médico. El desprendimiento prematuro de la placenta se diagnostica mediante diferentes pruebas de imagen y análisis de sangre, aunque el principal signo de esta condición es sufrir una hemorragia. En el caso de que el médico sospeche en la evaluación, puede ayudarse mediante una ecografía en el embarazo para ver si hay desprendimiento de placenta prematura y confirmar el diagnóstico.

Una vez que se ha producido y diagnosticado la separación de la placenta, no se puede volver a adherir a la pared uterina. Sin embargo, existen algunas formas de tratamiento para esta complicación gestacional dependiendo de las circunstancias de cada embarazo.

El principal tratamiento para una embarazada con desprendimiento de placenta varía en función del grado. Algunas ocasiones con tan solo reducir la actividad y hacer total reposo en cama es suficiente. Por otro lado, uno de los tratamientos para embarazos avanzados es el parto prematuro. Provocar el parto en estos casos es debido a que el sangrado empeora o no para, así como la frecuencia cardíaca del feto no es anormal por lo que el feto puede estar recibiendo poca cantidad de oxígeno o cuando el embarazo esté en sus últimas semanas (37 semanas o más).

Cuando el desprendimiento de la placenta ocurre hacia el final del embarazo y la fecha probable de parto está cerca, se inducirá el parto. En el caso de que sea un desprendimiento de placenta leve, se podrá llevar a cabo un parto natural. De lo contrario, el especialista realizará una cesárea.

En cambio, si el desprendimiento de la placenta no sucede hacia el final de la gestación, será necesario valorar su severidad. Si la separación placentaria es leve, la frecuencia cardíaca fetal no aumenta y el sangrado se detiene, la embarazada deberá hacer reposo. Sin embargo, si fuera necesario el nacimiento del bebé de manera prematuro, la mujer deberá tomar ciertos medicamentos para ayudar a la maduración del bebé.

Por último, cuando el sangrado es de gran intensidad y no cesa, la mujer será hospitalizada y probablemente requiera una transfusión sanguínea. No obstante, cada embarazo y cada situación es diferente, por lo que se deben seguir las recomendaciones médicas en todo momento.

Complicaciones Maternas y Fetales

La madre también puede sufrir problemas graves en su cuerpo, como puede ser la pérdida importante de sangre, problemas con la coagulación de la sangre, insuficiencia renal o de otros órganos por la pérdida de sangre… Por todo ello, es importante que la madre reciba una trasfusión de sangre de forma rápida. Así que, como hemos podido ver, el desprendimiento de placenta es peligroso tanto para la madre como para el bebé.

Las complicaciones en la madre dependen de la gravedad de la separación de la placenta. Útero de Couvelaire. Daños graves en el niño y muerte como consecuencia de la disminución del aporte de oxígeno, asfixia, bajo peso al nacer y/o parto prematuro.

Cuando se produce una separación prematura de la placenta antes del parto es posible que no le llegue oxigeno y nutrientes necesarios al bebé, lo que podría poner en peligro su vida. Además, la embarazada presentará sangrado que, si fuera de gran intensidad, también supondría un peligro para su salud.

Otras complicaciones en la madre asociadas al desprendimiento de placenta son los problemas de coagulación, la necesidad de transfusión sanguínea, la insuficiencia renal y, en raras ocasiones, la extirpación del útero o histerectomía.

Recomendaciones

Para tu tranquilidad, debes saber que el desprendimiento de placenta es poco frecuente. Lo más importante en una complicación del embarazo como es el desprendimiento de placenta, es que acudas lo antes posible al médico para descartar o confirmar el diagnóstico. Por supuesto que debes contactar a tu médico ante cualquier tipo de pérdidas después del primer trimestre.

Pero como no siempre se produce sangrado en estos casos, debes prestar atención a síntomas tales como dolor abdominal agudo, contracciones repentinas o si notas alteraciones en los movimientos de tu bebé.

La respuesta es no. Sin embargo, sí que se pueden prevenir algunos factores que incrementan el riesgo de que ocurra el desprendimiento prematuro de la placenta. Por ejemplo, se debe controla la tensión arterial durante el embarazo, evitar el tabaco y otras drogas, ir a los controles gestacionales con regularidad y tomar ácido fólico si lo recomienda el especialista médico.

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