Diferencia entre Cólico y Contracción Uterina: Guía Completa

30.10.2025

Para muchas embarazadas, especialmente las primerizas, hablar de contracciones es sinónimo de ansiedad y nerviosismo ya que temen no saber identificarlas o que sean muy dolorosas. Es probable que estando embarazada pienses en el parto, y pensar en el parto, es pensar en contracciones. Pero, ¿sabes qué es una contracción y cómo reconocerla?

¿Qué es una Contracción?

El útero donde está creciendo tu bebé es un músculo, y como todos los músculos cuando se contrae se endurece. Las contracciones uterinas son las fuerzas que impulsan al feto a través del canal durante el parto. También ayuda la contracción de la pared abdominal. Existen unos cambios hormonales en la madre, que producen una mayor sensibilidad en las fibras musculares del útero a una sustancia llamada oxitocina. Al mismo tiempo, las modificaciones en el cuello del útero provocan la liberación de otra sustancia llamada prostaglandina que colabora también con las contracciones uterinas. En la mayoría de los casos, se administra oxitocina a la paciente para que las contracciones que ya tiene de forma espontánea sean más intensas y más frecuentes.

Tipos de Contracciones Durante el Embarazo

A lo largo del embarazo la mujer puede experimentar diferentes tipos de contracciones. Hay dos tipos de contracciones durante el embarazo, las de Braxton Hick y las de parto. Las primeras tienen una frecuencia e intensidad muy baja. Su frecuencia es irregular, no siguen ningún ritmo. Son indoloras y no inician el parto. Las contracciones de parto, son más regulares no ceden con el reposo y progresivamente aumentan su frecuencia, su intensidad y su duración. A diferencia de las primeras, estas contracciones sí modifican el cuello uterino, lo ablandan, lo acortan y lo dilatan.

Contracciones de Braxton Hicks

El útero se prepara para el parto mucho antes de la fecha prevista, por eso, a partir de la semana 24, la mamá ya puede percibir las llamadas contracciones falsas o de Braxton Hicks, que son contracciones breves, ocasionales e indoloras que preparan la musculatura uterina para el parto. Es como si el útero realizase una serie de ensayos para estar dispuesto para el gran día. ¡No debes preocuparte por las contracciones de Braxton Hicks! Son inofensivas y totalmente normales. Notarás que estas contracciones falsas o de Braxton Hicks van en aumento las últimas semanas de embarazo, a medida que se acerca el día del nacimiento del bebé.

Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones fisiológicas, no dolorosas, a pesar de que a veces pueden resultar molestas y no rítmicas. Aparecen a partir de la 20-30 semana de gestación y aumentan en frecuencia e intensidad a medida que nos acercamos a la fecha probable de parto pudiendo ocasionar lo que denominamos “el falso trabajo de parto”. No son dolorosas pero sí pueden resultar molestas. El umbral del dolor es muy variable. Su duración es alrededor de 30 segundos y su frecuencia es muy variable. Es normal tenerlas demasiado seguidas (1 cada 2 a 3 minutos) o más espaciadas, 2 a 3 contracciones durante 1 hora.

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Contracciones de Parto

El propósito de las contracciones del parto es dilatar el cuello uterino y permitir que el bebé salga al exterior con mayor facilidad. Las contracciones de parto tienen como finalidad la dilatación del cuello uterino. Son intensas. Las primeras contracciones de parto van asociadas, por norma general, a la expulsión del tampón mucoso y a la sensación de compresión en la vagina. Una vez comienzan las contracciones de parto, éstas son cada vez más rápidas e intensas, y no ceden ante el reposo o el cambio postural.

Son aquellas cuya frecuencia es rítmica (alrededor de 3 contracciones cada 10 minutos) y de una intensidad importante que viene manifestada por dureza abdominal y dolor fuerte en zona suprapúbica a veces irradiado a zona lumbar. Son más regulares no ceden con el reposo y progresivamente aumentan su frecuencia, su intensidad y su duración. A diferencia de las primeras, estas contracciones sí modifican el cuello uterino, lo ablandan, lo acortan y lo dilatan. A partir de la semana 37, cuando sean cada cinco minutos durante dos horas si es tu primer parto, o cada diez minutos durante una hora en partos sucesivos, debes acudir al hospital.

Tipos de Contracciones de Parto
  • Contracciones de dilatación: Comienzan como un dolor de riñones que se va trasladando al vientre. Son regulares, se repiten cada 15-20 minutos y duran apenas 20 segundos, aunque cada vez serán cada menos tiempo y más largas. Es muy importante controlarlas y “cronometrarlas”.
  • Contracciones de transición: El objetivo de estas contracciones es alcanzar una dilatación de entre 2 y 4 centímetros. Las molestias comienzan en la zona del bajo vientre y de ahí se extienden a caderas, abdomen y periné. Se suceden cada minuto o minuto y medio y son continuas, por lo que para aliviarlas es necesario adoptar una postura cómoda (tumbada o de medio lado) y respirar de forma regular.
  • Contracciones de expulsión: Son las contracciones de parto más duraderas e intensas.

Contracciones Podrómicas

Además de estas tres categorías, existe otro tipo de contracciones previas al parto, las llamadas contracciones podrómicas o podromos, que tienen como objetivo borrar el cuello del útero.

¿Qué Sentiré Cuando Empiece el Parto?

El inicio del alumbramiento y las contracciones de parto se anuncian por una cierta regularidad. No se trata de una regularidad exacta de minutos y segundos sino de intervalos aproximados de entre 10 y 15 o 5 y 7 minutos. Es posible que durante las primeras horas las contracciones aún no sean dolorosas y sólo notes que tu tripa se endurece a intervalos regulares, así que aprovecha para relajarte o túmbate si estás cansada.

Ten en cuenta que en realidad no existen comienzos de parto como los que aparecen en las películas en las que se pasa de una conversación relajada o un momento romántico a un derrumbe efectista de la embarazada a término, acompañado de sonoros gemidos y jadeos provocados por el dolor. Hazte a la idea de que el parto se desarrollará de otra manera y tendrá un inicio mucho menos dramático que en las películas.

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Da igual que éste sea tu primer parto o no, siempre estarás excitada y quizá tengas la sensación de que se te escapa algo si no estás atenta. Desecha esas ideas porque seguro que te enterarás de todo lo que es importante. ¡Confía en tu cuerpo! Relajarte y dormir es lo mejor que puedes hacer poco antes del parto o incluso durante el comienzo del mismo.

Diferencia entre Contracciones de Parto y Contracciones Preparto

Las contracciones preparto son la preparación para el parto, hacen que la cabecita o las nalgas del bebé se encajen más en la pelvis, que el cuello del útero se acorte y que el orificio uterino esté más blando o se abra un poco. Este tipo de contracciones también reciben el nombre de contracciones de colocación, suelen producirse a intervalos irregulares sin que te des cuenta, pero a veces también pueden causar un poco de dolor. Algunas mujeres no tienen este tipo de contracciones y el bebé permanece colocado cómodamente sobre la pelvis hasta el momento del alumbramiento.

Las contracciones preparto casi siempre empiezan a partir de la semana 36 de embarazo y suelen producirse al final de la tarde o por la noche, cuando te relajas. Es posible que te despiertes porque notes que tu tripa se endurece o porque sientas un leve dolor. Normalmente las contracciones preparto son relativamente breves, duran menos de un minuto y rara vez se producen a intervalos regulares, así que, si puedes volver a dormir, es recomendable que lo hagas. No es necesario que te quedes despierta y tensa en la cama esperando por si comienza el parto. Lo mismo puede decirse de todas las contracciones en general: trata de relajarte o dormir cuando tengas ocasión, te despertarás en el momento en que tu cuerpo comience la labor de parto.

¿Qué Puedo Hacer Entonces?

Las contracciones que desaparecen cuando te levantas de la cama o que cesan o se vuelven irregulares y casi imperceptibles cuando te sientas cómodamente todavía no tienen fuerza suficiente para iniciar la labor de parto. Son completamente normales y no significa que tengas que ponerte a andar de un lado a otro para aumentarlas. Si provocas contracciones de esa manera estarás gastando una energía extra. A las matronas que atienden partos en casa, en centros de parto natural y en hospitales les gusta utilizar el Baño Relax de Lavanda ya que el aroma de lavanda tiene un efecto relajante.

Técnicas de Relajación

Si durante el embarazo has tomado clases de preparación al parto o de relajación, ha llegado el momento de poner tus conocimientos en práctica. Los masajes son muy útiles para relajar los músculos y aliviar tensiones. El dolor de las contracciones del parto depende de cada persona, de su umbral del dolor y de la fase del alumbramiento en la que te encuentres.

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Otras Recomendaciones

  • La mejor postura.
  • Baño de agua tibia.

Cólicos Durante el Embarazo: Causas y Diferenciación

Durante el embarazo, muchas mujeres experimentan diversas molestias digestivas que pueden generar confusión, especialmente al intentar discernir entre contracciones y gases. En el tercer trimestre, el cuerpo de la mujer se encuentra en un estado de constante cambio, lo que puede hacer que sea complicado identificar la causa de ciertos dolores abdominales. Este artículo ofrece una guía completa para ayudar a diferenciar entre contracciones y gases, proporcionando información detallada sobre los síntomas y señales de cada uno.

Problemas Digestivos Comunes

El embarazo provoca una serie de cambios hormonales que pueden afectar el sistema digestivo de la mujer. Las hormonas, como la progesterona, ralentizan el proceso digestivo, lo que puede llevar a una serie de problemas como náuseas, indigestión y estreñimiento. A medida que el bebé crece, ejerce presión sobre el abdomen, desplazando las asas intestinales y contribuyendo a la aparición de gases. Estos cambios pueden ser especialmente pronunciados en el tercer trimestre, cuando el tamaño del bebé es mayor y la presión en el abdomen aumenta. Esta presión y las alteraciones hormonales pueden hacer que las mujeres embarazadas experimenten una serie de molestias digestivas.

Es importante que las mujeres embarazadas comprendan que estos cambios son naturales y forman parte del proceso de gestación. Sin embargo, también es crucial saber diferenciar entre las molestias causadas por gases y aquellas que podrían ser indicativas de contracciones, especialmente a medida que se acerca la fecha del parto.

Gases en el Embarazo: Causas y Síntomas

Los gases son una molestia común durante el embarazo y pueden ser causados por varios factores. La presión del bebé sobre el sistema digestivo es una de las principales razones por las que las mujeres embarazadas experimentan gases. Además, la dieta juega un papel fundamental en la producción de gases. Alimentos como las verduras crucíferas, las legumbres y aquellos ricos en fibra pueden aumentar la producción de gases, especialmente en el tercer trimestre. Los síntomas de los gases incluyen dolor abdominal agudo e irregular, que puede ir y venir sin un patrón específico. Este dolor suele ir acompañado de una sensación de hinchazón en el estómago. A diferencia de las contracciones, el dolor por gases no se produce de manera rítmica y no aumenta en intensidad con el tiempo. Las mujeres que experimentan gases suelen encontrar alivio al cambiar de posición o al expulsar los gases.

Entender las causas y los síntomas de los gases puede ayudar a las mujeres embarazadas a manejar mejor esta molestia. Ajustar la dieta para evitar alimentos que causan gases y adoptar hábitos alimenticios saludables, como comer porciones pequeñas y masticar bien los alimentos, puede ser beneficioso para reducir la producción de gases durante el embarazo.

Importancia de Diferenciar Entre Gases y Contracciones

Distinguir entre gases y contracciones es fundamental para las mujeres embarazadas, especialmente en el tercer trimestre, cuando el cuerpo se prepara para el parto. Las contracciones son un signo de que el trabajo de parto puede estar comenzando, por lo que es crucial saber identificarlas correctamente para evitar alarmas innecesarias o, por el contrario, para no ignorar señales importantes. Las contracciones verdaderas se caracterizan por un patrón regular y un aumento en la intensidad y frecuencia. Por otro lado, los gases suelen causar un dolor más agudo e irregular, sin un patrón definido. La capacidad de diferenciar entre estos dos tipos de dolor puede ayudar a las mujeres a sentirse más seguras durante el embarazo y a tomar decisiones informadas sobre cuándo buscar atención médica. Además, conocer las diferencias entre gases y contracciones puede ayudar a las mujeres a comunicarse de manera más efectiva con sus profesionales de la salud. Al describir con precisión los síntomas, las mujeres pueden recibir el asesoramiento y la atención adecuados, lo que es esencial para un embarazo saludable y seguro.

Síntomas y Señales Clave

Es esencial conocer los síntomas y señales de las contracciones y los gases para poder diferenciarlos adecuadamente. La siguiente tabla resume las principales diferencias:

Característica Contracciones Gases
Ritmo Regular, aumenta con el tiempo Irregular, sin patrón definido
Intensidad Aumenta con el tiempo Variable, no aumenta progresivamente
Localización del dolor Parte inferior de la espalda, abdomen central Diferentes áreas del abdomen, puede cambiar de lado
Alivio No ceden con el reposo o cambio de posición Puede aliviarse al cambiar de posición o ir al baño
Tensión abdominal Abdomen se tensa y endurece Sensación de hinchazón

Cuándo Buscar Asesoría Médica

Saber cuándo buscar asesoría médica es fundamental para garantizar la seguridad y el bienestar de la madre y el bebé. Si una mujer experimenta contracciones regulares y dolorosas antes de la semana 37, es importante contactar a su profesional de la salud, ya que podría ser un indicativo de parto prematuro. Además, si el dolor abdominal es severo y no mejora con el tiempo, es recomendable buscar atención médica para descartar otras complicaciones. Cambios en la secreción vaginal, como la presencia de mucosidad con sangre o un flujo repentino de líquido, también son señales de que se debe buscar atención médica.

Las mujeres embarazadas deben sentirse cómodas al comunicarse con su profesional de la salud si tienen dudas o preocupaciones sobre sus síntomas. La atención médica oportuna puede ayudar a prevenir complicaciones y garantizar un embarazo saludable y seguro.

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