Inma Chacón: Biografía, Trayectoria y Legado Literario
Inma Chacón (Zafra, Badajoz, 1954) es una destacada escritora española con una prolífica carrera literaria que abarca novela, poesía y dramaturgia.
Infancia y Juventud
Inma Chacón nació en Zafra (Badajoz) hace 68 años, el mismo día que su hermana gemela, la escritora Dulce Chacón, fallecida en 2003. De los nueve hijos que tuvo el más famoso alcalde de Zafra, todos escriben. Su padre, Antonio Chacón, que fue alcalde de Zafra, tenía inquietudes literarias: escribía poemas con el seudónimo Hache y leía poesía a su familia. Falleció cuando Inma tenía 11 años. María Gutiérrez, la madre, partió al año siguiente a Madrid, donde se instalaron.
Inma dice que aprendió a leer literatura "muy pronto": "Mi padre era poeta y mi madre ha sido una gran aficionada a la lectura, así es que desde muy jovencita ella nos elegía los libros".
Formación y Trayectoria Profesional
Es doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de Documentación. Ha sido decana de la facultad de Comunicación y Humanidades en la Universidad Europea. Fundó y dirigió la revista digital Binaria : Revista de Comunicación, Cultura y Tecnología.
Actualmente, Inma Chacón es profesora de Documentación en la Universidad Rey Juan Carlos.
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Legado Literario
Desde que nace La princesa india, tu primera novela, hasta hoy, no has parado de escribir. ¡Muy fecunda! La escritura me ha servido para sobrevivir o mejor dicho, para vivir. Yo estaba feliz en mi mundo académico, era lo que siempre había soñado, era decana en la Facultad de Comunicación...
Novela
La princesa india (Alfaguara) fue su primera incursión en el mundo de la narrativa seguido por Las filipinianas (Alfaguara). En mayo de 2011, ha publicado en la editorial La Galera su primer libro destinado al público juvenil, Nick , una novela con una historia de amor a través de la red. El 15 de octubre de 2011, Inma Chacón ha sido galardonada como finalista del Premio Planeta con su cuarta novela: Tiempo de Arena una novela ambientada en la España de finales del siglo XIX y principios del XX, y protagonizada por tres hermanas que luchan cada una de ellas por sus derechos.
Chacón inició su carrera literaria hace veinte años, tras la muerte de su hermana gemela, Dulce, quien le encargó que escribiese la novela que tenía en mente y ella ya no podría escribir. Desde entonces no ha parado y ahora acaba de publicar “El cuarto de la plancha” (Contraluz), una conversación entre sus memorias y las de su madre, una historia familiar íntima, la de una mujer viuda que saca adelante a sus nueve hijos, que se ha convertido también en novela generacional en homenaje a las mujeres que fueron niñas en la guerra, supervivientes fortalecidas que dedicaron su vida a cuidar a los demás.
En una ocasión, un titular la hirió tanto que acaba por contarlo al final de la entrevista. Tenía que ver con su hermana. Tan feo era que se vio obligada a llamar a sus sobrinos. Pero el episodio no generó ni el más mínimo resquemor otro lado del teléfono.
Poesía
La emoción contenida en la escritura la impulsa a escribir poesía para abrir espacio y tiempo a sus fragilidades, dando a luz poemarios como Alas, Urdimbres, Antología de la herida y Arcanos, que próximamente van a ser reeditados.
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A raíz de la muerte de Dulce, empecé a escribir poemas en el ordenador: los poemas del desconcierto ante la muerte, ante la soledad, que era un sentimiento que no había tenido nunca antes. Así nació Alas, sin saber que estaba escribiendo un libro de poesía.
Dramaturgia
Pero hay una predilección que Chacón abraza tanto o más que las anteriores: la dramaturgia. Precisamente, al terminar el poemario Urdimbres supe que, en realidad, yo quería que fuera un diálogo entre la vida y la muerte entre los dos mitos griegos: Ariadna y Aracne. ¡El teatro me encanta!
Influencia de Dulce Chacón
Inma Chacón nació en Zafra (Badajoz) hace 68 años, el mismo día que su hermana gemela, la escritora Dulce Chacón, fallecida en 2003. Jamás me ha preocupado que me relacionaran con mi hermana, soy yo misma la que habla siempre de ella. Para mí es un inmenso orgullo, nunca he tenido la necesidad de que me consideren otra cosa, ni ahora ni cuando ella vivía.
Cuando Dulce murió había gente que me decía: 'Ahora tienes que ser tú'. ¡Si yo siempre he sido yo! El problema lo han tenido los otros, no yo, especialmente cuando aterrizo en el mundo de la literatura. Algo que ha sido toda mi vida divertido no puede convertirse, cuando ella no está, en algo negativo. Una vez, José Saramago me dijo una cosa muy bonita: 'Antes erais una en dos y ahora sois dos en una'. Eso me hizo reconciliarme con las personas que no sabían qué hacer cuando me veían, provocándome un dolor inmenso. Entendí su desconcierto, igual al mío, por no tener a mi hermana a mi lado. Afortunadamente la literatura me atrapó, como un bálsamo.
Además del dolor inmenso, yo estaba desconcertadísima, no era eso lo que habíamos planeado, pensábamos envejecer juntas. Sí, ella había leído las primeras 50 páginas de Los silencios de Hugo, la novela que yo había empezado por entonces. Sabía que yo escribía y confiaba en mí, aunque mi vocación era la docencia, mientras que la de Dulce siempre fue la de ser escritora. Ella tenía la idea de escribir una novela sobre una princesa azteca, basada en Isabel de Moctezuma, y cuando supo que iba a morir me pidió que la escribiera yo. Es triste y muy hermoso a la vez.
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Así es, escribí la novela muy deprisa, pensando que yo también me iba a morir porque era lo lógico. Seguí escribiendo, recuperé Los silencios de Hugo. Me di cuenta de que mi hermana me había pedido que escribiera porque sabía que la literatura iba a ser una tabla de salvación para mí, sabía que escribir atrapa y que eso también me pasaría a mí, que me ayudaría a recomponer mi vida.
"El Cuarto de la Plancha"
En “El cuarto de la plancha” hace un viaje por su vida y la de su familia desde las anécdotas que le contó tu madre, ¿por qué y cómo surgió esta novela?- Mi madre ya era muy mayor, yo sabía que le quedaba muy poco tiempo y quise rescatar las anécdotas que me contaba de su familia (sus abuelos se fueron a vivir a mediados del siglo XIX a Filipinas, donde nació su madre) me había contado muchas cosas y no quería que se me olvidaran. Empecé a escribir para recordar su voz, para que no se me olvidara nunca. Luego surgieron mis propias anécdotas y decidí que la novela iba a ser una especie de conversación entre las suyas y las mías.
Es una de las historias que la escritora ha recogido en su nuevo libro, El cuarto de la plancha, una obra que comenzó siendo un libro de relatos compuesto por las anécdotas de su madre. "Pero me empezaron a venir anécdotas de mi propia infancia", dice la autora. "Mientras escribía escuchaba la voz de mi madre. Y entonces empecé una especie de conversación entre la memoria de mi madre y mi propia memoria".
Memoria en la que también está su hermana gemela, la escritora Dulce Chacón, autora, entre otros libros, de La voz dormida (2002). "La muerte de Dulce yo no la he superado ni creo que la vaya a superar nunca. Sí que la he asumido y he aprendido a vivir de otra manera. Pero no se supera".
Proceso Creativo
Cuando estoy delante del ordenador soy feliz, se me van las horas sin darme cuenta. La poesía tiene otra pulsión, puede nacer de un instante fortuito, atrapo la inspiración en cualquier momento y luego trabajo mucho el poema. También me gusta el encuentro y trato posterior con los lectores porque construyen un mundo paralelo a tu texto, lo engrandecen, son realmente los que ponen a cada libro el punto y final.
¿Cuántas veces puede llegar a corregir? Eso es lo malo que tiene el ordenador. Cada día que me pongo a escribir, corrijo lo escrito tres días anteriores. Voy corrigiendo permanentemente y cuando está terminada, la imprimo y la corrijo a mano. Lo hago siete veces.
Tierra sin Hombres
Inma Chacón (Zafra, Badajoz, 1954) acaba de publicar Tierra sin hombres, un relato que trata sobre los dramas que la emigración se llevaba consigo al otro lado del mar y los que dejaba atrás, en tierra. Tierra sin hombres se stiúa en la Galicia rural y marítima de finales del XIX y principios del siglo pasado. ¿Cómo ha podido una extremeña captar tan bien el alma gallega? Estuve en Galicia para documentarme, escuchar el acento, el viento, la humedad y el aire. Para escuchar el mar. Había escrito nada más que el primer párrafo, que termina con que solo se escuchaba el mar, para que todos supieran que él también había ido al entierro. Tenía claro que el clima, la naturaleza, era un personaje más de la novela. Llegué en febrero y viví una ciclogénesis. ¿Sabe qué le está pareciendo a los paisanos de la zona? Qué bonito.
Además de pasar allí unos días, he leído mucho sobre la historia de Cobas. Leí también a Torrente Ballester y Rosalía de Castro. Escuché a familiares que tengo allí viviendo, iba anotando cosas… No he vivido en el siglo XIX ni a principios del XX y la novela transcurre entonces así que la documentación es fundamental. Comienzo siempre leyendo, cojo una moleskine y voy apuntando, recorto, pego, me hago mapas, recupero fotografías... Es importante hacerse una imagen visual; dibujo el escenario inicial y los personajes, cuál es su perfil y su fecha de nacimiento, es decir, escribo un cronograma de qué acontecimientos reales deben aparecer y al otro lado, los ficticios. Ese cronograma también se irá modificando.
Esta novela está protagonizada por mujeres. ¿Cree que un lector masculino puede mediante ella tratar de aproximarse a cómo pensaban y sentían las mujeres de aquella época? No tengo esa pretensión. Sería maravilloso pero no soy nadie para enseñarle a los hombres cómo deben comprender a las mujeres. Es un homenaje a aquellas mujeres, eso sí. En efecto, un homenaje a aquellas mujeres viudas de vivos, como las llamó Rosalía de Castro. Por eso tomé su nombre para un personaje. También es un homenaje a esos hombres que se van llevándose la morriña con ellos. Comprendo ese desarraigo porque en mi tierra también ha habido mucha emigración; yo misma me fui con once años.
¿Quién es la primera persona que lee algo que usted a escrito? ¿A quién consulta? Mi sobrina Dolores, hija de mi hermana Dulce. Yo era la primera lectora de su madre y cuando comenzó a crecer Dolores lo fuimos las dos. Cuando tengo 50 páginas, se las envío. Mi hermana decía “Hay novela cuando ya tienes 50 páginas escritas”. Hasta que mi sobrina no me dice ‘adelante’, yo me estoy comiendo las uñas. Se las lee al momento y si tiene que quedarse una noche sin dormir, se queda. Y acepto sus sugerencias, claro.
Obras Publicadas
| Título | Género | Año |
|---|---|---|
| La princesa india | Novela | 2005 |
| Las filipinianas | Novela | |
| Nick | Novela Juvenil | 2011 |
| Tiempo de Arena | Novela | 2011 |
| El cuarto de la plancha | Novela | |
| Alas | Poemarios | |
| Urdimbres | Poemarios | |
| Antología de la herida | Poemarios | |
| Arcanos | Poemarios |
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