Diferencia entre Cólico y Diarrea: Causas, Síntomas y Tratamiento
La diarrea y los cólicos son dos afecciones digestivas comunes que pueden causar molestias significativas. Aunque ambas están relacionadas con el sistema digestivo, tienen causas, síntomas y tratamientos diferentes. Comprender estas diferencias es crucial para un manejo adecuado y una recuperación efectiva.
¿Qué es la Diarrea?
El hecho fundamental es el aumento en el número de deposiciones y la disminución de la consistencia. La diarrea puede afectar a cualquier persona. El antecedente de consumo de alimentos que pudieran estar en mal estado o la afectación de varias personas que han participado en una misma comida es un hecho frecuente que ayuda al diagnóstico.
La diarrea persistente se define como aquella que dura más de 14 días, pero menos de 4 semanas. Se diferencia de la diarrea aguda (que suele durar unos pocos días) y de la crónica (que supera las 4 semanas). La diarrea persistente puede originarse por factores infecciosos, inflamatorios o incluso funcionales.
La microbiota intestinal (conjunto de bacterias beneficiosas del intestino) desempeña un papel clave en la salud digestiva. En niños pequeños y adultos mayores, la diarrea prolongada puede tener efectos más graves. Niños: son más vulnerables a la deshidratación y pérdida de peso.
La diarrea aguda se define como la presencia de heces más líquidas de lo habitual, generalmente acompañadas de un número aumentado de deposiciones. También se ha definido la diarrea como un mayor peso de las heces, aunque este criterio se ha abandonado. Se ha acordado que hablaremos de diarrea aguda cuando su duración sea inferior a 3 semanas, mientras que si la diarrea dura más de 3 semanas hablaremos de diarrea crónica.
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Síntomas de la Diarrea Aguda
Los pacientes que padecen de diarrea aguda, además del aumento del número de deposiciones líquidas, suelen tener malestar general, náuseas, vómitos, dolor abdominal cólico (como retortijones) junto con sensación de hinchazón abdominal que mejoran con la deposición, a veces dolor de cabeza y con frecuencia fiebre en mayor o menor medida. En algunos casos, puede observarse sangre en las heces. Todos estos síntomas son más intensos al principio, de forma que en la mayoría de pacientes desaparecen al cabo de 2-4 días.
Causas de la Diarrea Aguda
La diarrea aguda tiene su origen casi siempre en un proceso infeccioso, que en ocasiones puede ser vírico, por lo que no es necesario en la mayoría de casos realizar estudios de las heces para intentar aislar el germen causante, ya que en muchos pacientes no se va a encontrar ninguno. Es frecuente la llamada diarrea del viajero que aparece en personas que han viajado a otros países. También hay que tener en cuenta que puede haber diarrea por intoxicación alimentaria. La intoxicación alimentaria por toxinas bacterianas provoca síntomas entre 30 minutos y 6 horas tras la ingesta. Alimentos potencialmente contaminados son mahonesa, pastas y dulces de crema y ensaladas con patatas, sobre todo si no se conservan en el frigorífico. Otra causa de diarrea aguda pueden ser los fármacos, especialmente los antibióticos, incluso los tomados hasta 4 a 6 semanas antes. Los antibióticos pueden producir desde diarrea aguda sin lesiones en el colon (diarrea asociada a antibióticos) hasta colitis graves que requieren tratamiento específico (colitis pseudomembranosa).
Tratamiento de la Diarrea
El tratamiento depende del diagnóstico y de la severidad de la diarrea. Si es leve, basta con administrar abundantes líquidos en el propio domicilio del paciente. También puede ser útil una dieta astringente. El tratamiento de la diarrea persistente dependerá de su causa.
Es fundamental que el paciente mantenga un aporte suficiente de líquido para no deshidratarse. Si los vómitos o las diarreas son tan intensos que el paciente no puede mantener una ingesta adecuada de líquidos, es importante acudir a su médico para que se valore la posibilidad de ingreso que permita la hidratación por vía intravenosa. Otros motivos por los que los pacientes con diarrea aguda deben consultar con su médico son la fiebre elevada, la presencia de sangre en las heces, el dolor abdominal muy intenso o cualquier signo de deshidratación (mareos o desmayos al levantarse). En estos casos más graves, sí que es conveniente realizar exploraciones diagnósticas (análisis de sangre y heces, radiografías o endoscopias), y en ocasiones ingresar al paciente para realizar el tratamiento.
El tratamiento fundamental consiste en la mayoría de casos en beber suficiente líquido, y reponer además las sales que se pierden con la diarrea. Para ello, se pueden tomar preparados farmacéuticos desarrollados para este fin, o bien tomar bebidas comerciales que contengan dichas sales, como las que toman los deportistas, o refrescos azucarados a base de té o cola. Evidentemente, mientras el paciente tenga vómitos no hay que forzar la ingesta de comida sólida, aunque en cuanto los vómitos cedan, se debe iniciar una dieta astringente, con alimentos fáciles de digerir. Un ejemplo de esta dieta sería una combinación de plátanos, pan tostado, arroz, manzana y té.
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¿Qué son los Cólicos?
Se denomina cólico a un tipo de dolor abdominal que puede variar en intensidad y llegar a ser muy agudo. Los cólicos pueden venir acompañados de otros problemas digestivos como náuseas, vómitos o diarreas. Además, pueden ocasionar otros malestares como irritabilidad, tensión y estrés que pueden provocar dolor de estómago e influir en la salud digestiva.
Existen varios tipos de cólicos, dependiendo de su causa y localización:
- Cólico biliar: se debe a una distensión de la vesícula biliar, ocasionado usualmente por un cálculo.
- Cólico nefrítico: se debe a un cálculo en el riñón.
- Cólico del lactante: se ocasiona en algunos bebés durante sus primeros meses.
- Cólicos menstruales: son los cólicos relacionados al periodo menstrual.
- Cólicos gastrointestinales: ocurre debido a ciertas irregularidades en la salud digestiva.
Causas de los Cólicos Gastrointestinales
Los cólicos gastrointestinales suelen estar relacionados con la presencia de gases en nuestro sistema digestivo. Ciertos problemas digestivos pueden dificultar el avance a través del intestino de los gases que se generan como parte de la digestión, provocando dolor de estómago a la que se le conoce como cólico.
Hay ciertos hábitos de estilo de vida que pueden aumentar la presencia de gases en nuestro sistema digestivo y hacernos más propensos a los cólicos que influyen en la salud digestiva. Los malos hábitos a la hora de comer, como hacerlo muy deprisa o no masticar los alimentos lo suficiente, puede provocar que traguemos demasiado aire e inducir a problemas digestivos como una mala digestión.
Ciertos alimentos difíciles de digerir pueden provocar problemas digestivos e influir en la salud digestiva como los cólicos, como pueden ser los hidratos de carbono no absorbible o los derivados de los lácteos en las personas con intolerancia a la lactosa.
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Los cambios bruscos en la dieta y en la flora intestinal también pueden ocasionar cólicos. Esto puede ocurrir cuando introducimos nuevos alimentos a nuestra dieta que nuestro organismo todavía no está acostumbrado o cuando tomamos antibióticos, los cuales alteran la flora intestinal.
Prevención de los Cólicos Gastrointestinales
Hay ciertas recomendaciones generales para la salud digestiva que ayudan a disminuir la presencia de gases en el sistema digestivo y a disminuir el dolor en el estómago.
Diarrea Crónica
La diarrea crónica es un síntoma de presentación frecuente, tanto en las consultas de medicina de familia como en las de digestivo. Se estima que >5% de la población sufre diarrea crónica y que cerca del 40% de estos sujetos son mayores de 60 años.
La diarrea crónica consiste en un cuadro de más de 4 semanas de duración de disminución de la consistencia de las heces, deposiciones que causan urgencia o malestar abdominal, o un aumento en la frecuencia de estas. La consistencia es el resultado de la relación entre el agua fecal y la capacidad de retención de agua de los sólidos insolubles fecales. Como es difícil cuantificar la consistencia de las heces y estas son predominantemente agua (60 a 85%), el peso fecal puede constituir una estimación indirecta razonable de la consistencia.
Clasificación de la Diarrea Crónica
Clásicamente, se ha abordado el diagnóstico diferencial de la diarrea en base al mecanismo que la origina. Existen 4 mecanismos fisiopatológicos de diarrea: osmótica, secretora, exudativa y por motilidad alterada. Sin embargo, esta clasificación, adecuada desde el punto de vista académico, resulta poco práctica en la rutina habitual, ya que entre otros aspectos a menudo coexiste más de un mecanismo. Desde un enfoque práctico es útil clasificar a los pacientes con clínica de diarrea crónica en función de si presentan características que sugieran «funcionalidad» u «organicidad».
El primer paso en el diagnóstico debe orientarse, por tanto, a buscar síntomas, signos y alteraciones analíticas que sugieran la existencia de una enfermedad orgánica. La presencia de síntomas de alarma o alteraciones en la analítica general apuntan hacia la existencia de una causa orgánica. En estos casos la diarrea se puede tipificar como diarrea inflamatoria, diarrea con malabsorción (esteatorrea) y diarrea acuosa.
Diarrea Inflamatoria
La definición clásica de la diarrea crónica inflamatoria se ha basado en la presencia de leucocitos en heces. Dado que esta determinación no se realiza en la mayoría de centros, una definición más práctica incluye las siguientes características: a) emisión de sangre o pus en las heces; b) se acompaña de síntomas sistémicos (fiebre persistente o recurrente, pérdida de peso) o de manifestaciones inflamatorias extraintestinales (fundamentalmente articulares, cutáneas u oculares), y c) cursa con elevación de reactantes de fase aguda (proteína C reactiva, velocidad de sedimentación globular, cifra de plaquetas) o de calprotectina fecal >150mg/kg en 2 determinaciones separadas en el tiempo, en ausencia de consumo de AINE.
Diarrea por Malabsorción
Clásicamente, se define maldigestión como la alteración de la hidrólisis intraluminal de nutrientes, y malabsorción como la alteración en su absorción mucosa. Aunque esta distinción puede ser útil por razones fisiopatológicas, la presentación clínica y las complicaciones de la maldigestión y la malabsorción son similares. Por ello, en esta revisión se utiliza solo el término malabsorción.
Desde el punto de vista de la práctica clínica debemos diferenciar entre diarrea por enteropatía, diarrea por sobrecrecimiento bacteriano y diarrea por pancreatopatía.
Diarrea por Enteropatía
Es la diarrea producida por malabsorción de nutrientes secundaria a lesión del enterocito. La enfermedad celíaca es el paradigma de diarrea crónica por enteropatía, y es con mucho la causa más frecuente de atrofia de vellosidades.
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