Diferentes Tipos de Placenta y su Importancia en el Embarazo

24.09.2025

La placenta es un órgano temporal que se desarrolla dentro del útero durante el embarazo. Se desarrolla de las mismas células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron lugar al feto. Es un órgano unido a la pared del útero, normalmente a la parte superior, lateral, delantera o trasera del útero. La placenta es el órgano a través del cual el bebé obtiene el alimento y el oxigeno que necesita para vivir y crecer en el útero. Su labor es fundamental pero las mujeres no sabemos demasiado de ella.

¿Qué es la Placenta?

La placenta es un órgano efímero, es decir que tiene una duración determinada, esto es lo que dura el embarazo. Su función es otorgarle tanto oxígeno como nutrición al bebé. Además, también se encarga de deshacerse de los desechos. Sirve de filtro pero hay sustancias que consiguen penetrar en la placenta como por ejemplo las drogas, por eso muchos medicamentos están prohibidos en el embarazo. La madre proporciona al feto oxígeno, agua y principios inmediatos; y el feto cede a la madre el dióxido de carbono procedente de la respiración, y otros metabolitos (por ejemplo, la urea).

Partes que Componen la Placenta

  • Una parte de origen materno, que es la más extensa. Tiene tejido materno, la decidua basal con los vasos y glándulas uterinas, y tejido embriónico.
  • Una parte fetal, cuyo nombre es trofoblasto. Su evolución da lugar a la placa corial.

Tipos de Placenta

Existen distintos tipos de placenta entre los mamíferos, pero la humana es de tipo hemocorial (o discoidal), lo que quiere decir que el tejido fetal penetra el endometrio hasta el punto de estar en contacto con la sangre materna. Se trata de un órgano compartido, es tanto de la madre como del bebé y a través de él circulan partículas de ambos en ambas direcciones. Tiene forma de galleta redonda y aplastada, es mucho más fina que otros tipos de placenta, puesto que sólo tiene tres capas (sincitiotrofoblasto, conjuntivo y endotelio vascular fetal).

Ubicación de la Placenta

Cuando se comienza a formar, se adhiere a la capa más interna del útero y, depende de dónde se coloque, tenemos la que podemos definir como primera clasificación y quizás de las más importante.

  • Placenta posterior: si están hacia atrás del útero, es decir, parecen pegadas hacia la espalda.
  • Placenta anterior: si se sitúan hacia delante, más hacia la propia barriga.
  • Placenta fúndica: la que se sitúa en la parte más superior del útero.

Cualquiera de estas tres posiciones de la placenta se considera como normal durante el embarazo y no conlleva ningún control especial ni riesgos específicos.

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La placenta suele ubicarse en la parte superior del útero.

Placenta Previa

Como ya hemos comentado en párrafos anteriores, lo habitual es que la placenta se situe en la parte superior, lateral o trasera del útero. Sin embargo, si se coloca cubriendo total o parcialmente el cuello del útero, es decir, la salida del útero, podemos hablar de placenta previa. Esta colocación anómala impediría que se llevara a cabo un parto natural.

Tipos de Placenta Previa según la Colocación

  • Placenta previa baja: Se llama placenta previa baja a aquellas que se encuentran cerca de la abertura del cuello del útero, pero no llegas hasta el cuello del útero, más o menos a unos 2 cm. Habrá que esperar al final del embarazo para determinar si el parto vaginal es viable o no.
  • Placenta previa total. La placenta cubre por completo la abertura del cuello uterino.
  • Placenta previa parcial. Encontramos el cuello uterino parcialmente taponado por la placenta. En este caso, la placenta se implanta parcialmente sobre el orificio cervical interno, obstruyendo la salida del útero. Una circunstancia que tiene efecto directo sobre el parto.

Diagnóstico y Tratamiento de la Placenta Previa

La placenta previa indica la relación de la posición de la placenta con el orificio interno del cuello uterino y una zona llamada segmento uterino inferior, y este último no inicia su formación hasta la semana 28, por lo que no se puede establecer esa relación antes de dicha semana. Antes de esa fecha es imposible determinar si es una placenta previa. El 80 % de las placentas de inserción baja al final de la gestación no serán placentas previas, debido a la "migración placentaria", que es el desplazamiento de la placenta a la porción superior del útero por la elongación del segmento uterino inferior que de una longitud de 0,5 cm en la semana 20 pasa a más de 5 cms al final de la gestación.

Suele diagnosticarse, mediante ecografías en el tercer trimestre de embarazo. El ginecólogo es el que va a diagnosticar a través de una ecografía la posición de la placenta. Es habitual que con una placenta previa con síntomas, tu ginecólogo te paute reposo absoluto en cama, o disminuir la actividad física a partir de la semana 20 e incluso evitar la práctica deportiva en muchas ocasiones.

Si la detección es temprana puede que la ésta se desplace y permita el parto vaginal. Si aparece sangrado abundante, dependerá del momento de la gestación: Si el bebé es aún muy inmaduro será necesario el ingreso hospitalario para controlar la situación y preparar a la madre y al bebé por si fuera necesario llevar a cabo una cesárea prematuramente. En cualquier caso, un control médico rutinario podrá despejar todas tus dudas. Aunque suele ser preferible evitar las cesáreas, no debes tenerle miedo si tu médico decide que es la mejor opción.

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Factores de riesgo para placenta previa:

  • Mujeres que ya han tenido un bebé.
  • Con cicatrices en el útero.
  • Placenta previa en un embarazo anterior.
  • Gestación de más de un feto.
  • Embarazada y fumadora.
  • Consumen drogas.

Otros Tipos de Placenta y Anomalías

También hay algunas placentas, nos explica la experta, “mucho más raras de ver y que presentan anomalías”.

  • Placenta accreta: un tipo de placenta que se inserta demasiado dentro, en la capa interna del útero y puede llegar a atravesarlo. Otro tipo de placenta es la placenta accreta que penetra excesivamente en la pared uterina y que se encuentra muy adherida a ella. De la misma manera, la placenta increta y percreta son placentas que penetran aun más en el músculo uterino o en la pared uterina y que, a veces, se extienden a estructuras próximas como la vejiga. En estos trastornos, la placenta no se separa totalmente del útero como debería hacerlo cuando la mujer da a luz al bebé, lo cual puede producir una hemorragia peligrosa después del parto vaginal. Por lo general, la placenta debe extirparse quirúrgicamente para detener la hemorragia y, con frecuencia, es necesario realizar una histerectomía (extirpación del útero). Cuando se diagnostica placenta accreta antes del nacimiento, suele realizarse un parto por cesárea seguido inmediatamente por una histerectomía para reducir la pérdida hemorrágica y otras complicaciones en la madre.
  • Placentas bilobuladas: “bastante curiosas”, que es cuando se encuentra dividida en dos. La placenta está dividida en dos lóbulos separados unidos por vasos y por membranas.
  • Placentas circunvaladas: aún menos frecuentes, se caracterizan por la unión de las membranas y una depresión central con zona anular blanquecina engrosada. Es una alteración en la morfología placentaria caracterizada por la unión de las membranas, depresión central con una zona anular blanquecina engrosada.
  • Inserción del cordón umbilical: Habitualmente, nos explica la matrona, “se inserta en el centro de la misma, pero hay veces que puede estar en un lateral (placenta con cordón de inserción marginal o placenta de raqueta) o en las membranas amnióticas (inserción velamentosa)”. No implica complicaciones, salvo en este último caso, “que puede suponer riesgos importantes, especialmente para el bebé”.

Madurez de la Placenta

La placenta es un órgano con un ciclo de vida muy corto, ya que dura lo mismo que el embarazo. Por tanto, la madurez de la placenta es su edad, que nada tiene que ver con la edad de la mujer. El estado de madurez se mide en cuatro grados según va evolucionando. Para ello se tienen en cuenta las calcificaciones intraplacentarias. Esto se puede ver en las ecografías.

  • Placenta en grado 0: la placa corial y la placa basal se ven homogéneas.
  • Placenta grado 1: Se aprecian zonas de color blanco en la ecografía.
  • Placenta grado 3: tiene grandes depósitos de calcio en todos los niveles.

Placenta Envejecida

Como has podido ver, según avanza el embarazo la placenta va envejeciendo. Esto entra dentro de la normalidad. Lo que puede ser preocupante es que lo haga antes de tiempo, porque el bebé podría no recibir los nutrientes suficientes. Es entonces cuando se habla de una placenta envejecida o hipermadura. Por eso a medida que se acerca la fecha del parto es normal que la placenta comience a envejecer, ésto no quiere decir que deje de funcionar, hay placentas perfectamente funcionales en la semana 41 y en la semana 42, pero sí es cierto que a partir de la semana 40 hay que hacer controles más exhaustivos para asegurarse del buen funcionamiento de la placenta. A través de la ecografía doppler se controlan las arterias umbilicales para asegurarse de que el flujo de sangre y por ende los nutrientes y el oxígeno están llegando adecuadamente al bebé.

Funciones de la Placenta

La placenta además segrega sus propias sustancias para crear el mejor entorno para el feto hasta que esté listo para nacer. La unidad funcional de la placenta es la vellosidad coriónica. Cada vellosidad contiene en su interior vasos sanguíneos fetales y está rodeada de sangre materna, siendo a este nivel donde se realizan los intercambios nutritivos y metabólicos materno-fetales y donde reside la barrera placentaria formada por un tipo celular denominado trofoblasto que separa la sangre materna de la sangre fetal.

Funciones protectoras, ya que permite el paso de los anticuerpos de la madre al feto, con mecanismos que previenen la aparición de daños oxidativos, el ataque de compuestos tóxicos, tanto endógenos como exógenos, etc. Esto es “porque la placenta es un órgano que se forma durante el embarazo a partir de las mismas células que el propio bebé, pero que se especializan de otra manera”.

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La placenta penetra en el útero materno por lo que en el momento de su salida se produce una pérdida de sangre por los vasos sanguíneos maternos que quedan abiertos en la zona donde la placenta estaba anclada.

Tamaño y Peso de la Placenta

Por último, como hemos visto, la placenta va aumentando en tamaño según avanza la gestación, sin embargo, su diámetro suele oscilar entre los 15 y los 25 centímetros (su tamaño medio es de 18,5 cm), con un espesor de 3 centímetros y un peso aproximado de unos 500 gramos.

En ciertos casos puede pesar el 50 por ciento del feto y se dan en casos de eritoblastosis fetal (enfermedad que desarrolla el recién nacido se puede presentar cuando la madre y el feto tienen grupos sanguíneos diferentes).

Tamaño y peso de la placenta
Característica Valor
Diámetro 15-25 cm (promedio 18.5 cm)
Espesor 3 cm
Peso aproximado 500 gramos

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