Dolor al Inicio de la Toma de Lactancia: Causas y Soluciones

13.10.2025

El dolor en el pecho durante la lactancia es una de las consultas más frecuentes en las primeras semanas tras el nacimiento. Aunque muchas madres lo viven en silencio, no es normal ni necesario aguantarlo. Amamantar no debería causar dolor, el dolor es una señal que nos manda el cuerpo para decirnos que algo no va del todo bien.

En este artículo te explico las causas más comunes del dolor en el pecho al amamantar y cinco estrategias prácticas y efectivas para aliviarlo. Antes de aplicar soluciones, es clave entender el origen del dolor.

Muchas madres lactantes soportan semanas de dolor y malestar sin pedir ayuda. Durante el embarazo pueden surgir miedos respecto a la lactancia; uno de los más habituales es el miedo al dolor. Tenemos interiorizado que el parto y la lactancia duelen cuando no debería ser así.

La lactancia materna no debería doler. Si bien hay que entender que el estímulo al que se somete al pecho durante la lactancia materna es intenso, eso no quita que vaya a ser doloroso. Hay una gran diferencia entre notar que el bebé se engancha y succiona del pecho (que lógicamente es algo que no pasa desapercibido), con notar que duele cada vez que el bebé se coge y mama. En la mayoría de ocasiones es fácil encontrar el foco del problema y también por consecuencia encontrar una solución.

Causas Comunes del Dolor al Amamantar

Sentir dolor en la lactancia materna, ¿es normal? Es muy difícil contestar a esta pregunta, ya que el dolor mamario o mastalgia cuando se da el pecho puede deberse a múltiples causas y se presenta de manera muy variable en intensidad, duración y características. Es un síntoma muy frecuente, que la mayoría de las madres experimenta en algún momento cuando amamantan a su bebé, y plantea en ocasiones un difícil reto diagnóstico por la especial fisiología de la lactancia: un delicado equilibrio entre la anatomía mamaria, la composición microbiológica y bioquímica de la leche humana (con componentes inflamatorios y antiinflamatorios) y el recién nacido.

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Generalmente, las causas del dolor se pueden clasificar de la siguiente manera:

Mal Agarre del Pecho

Es el principal problema de lactancia, lo más frecuente y el causante a mayoría de las veces del dolor durante la toma. Si el bebé no coge bien el pecho y solo agarra el pezón de forma superficial, el dolor está prácticamente asegurado. Esto se debe a que el pezón se ve friccionado dentro de la boca del bebé, lo que puede llegar a provocar las famosas y temidas “grietas” en el pezón, que no son más que heridas en esta zona del cuerpo tan sensible.

Bebé con Problemas de Succión

Estos problemas pueden venir derivados de la inmadurez del bebé (por ejemplo, en bebés que nacen prematuros) y también en bebés con retrasos del crecimiento (CIR) o pequeños para la edad gestacional (PEG). Además, también es frecuente que no puedan succionar bien mientras damos el pecho debido a anquiloglosia (tengan un frenillo limitante bajo la lengua que les impida realizar todos los movimientos de succión adecuados para poder extraer leche del pecho materno).

Bebé con Tensiones Musculares

Es frecuente que el bebé nazca con problemas para succionar después de partos muy largos o instrumentados. A veces esto también sucede en bebés nacidos por cesárea tras una inducción fallida o después de pasar todo el embarazo de nalgas. En estos casos la recomendación será una vista a un fisioterapeuta pediátrico que tenga formación en lactancia. Sí, los bebés también van a fisio y pueden tener contracturas, aunque nos parezca extraño.

Malas Posiciones/Posturas

Es muy frecuente que si no nos colocamos en una posición correcta, dar el pecho nos genere dolor. Ya no solo en el pecho (que también) sino en la espalda. Las malas posturas durante la lactancia materna tanto en la madre como en el bebé pueden llevar a que sea dolorosa, ya que normalmente una mala postura suele ir acompañada de un mal agarre. Muchas veces mejorando la postura, ¡el agarre mejora!

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Ingurgitación Mamaria

A causa de un mal inicio con la lactancia o debido a partos muy largos donde la madre ha recibido muchos fluidos endovenosos, el pecho puede ingurgitarse. La ingurgitación es un edema, una retención de líquidos que causa que los pechos se inflamen y se pongan muy duros. Si no se produce un vaciado adecuado tras la subida de leche durante los primeros días de vida del bebé, entonces tendrá lugar un fenómeno conocido como ingurgitación mamaria. Como consecuencia de ello, el pecho tendrá un elevado tamaño, estará endurecido y rojo, pudiendo desencadenarse una mastitis o inflamación del tejido mamario.

Fenómeno de Raynaud

Una posible causa de este dolor es el fenómeno de Raynaud. Fue descrito por primera vez en el siglo XIX, como un episodio de isquemia (falta de riego sanguíneo) a causa del frío y la emoción. Afecta más o menos al 20% de las mujeres en edad fértil, sucediendo sobre todo en personas que han tenido migrañas. Está causado por una dilatación y constricción de los vasos sanguíneos. Puede ser por varias razones como el frío, el estrés o el consumo de cafeína y nicotina.

El fenómeno de Raynaud produce un dolor muy intenso en el pezón y no solo relacionado con las tomas.

Otras Causas

  • Grietas en el pezón.
  • Mastitis aguda y subaguda.
  • Dolor fisiológico transitorio.
  • Perlas de leche.
  • Problemas dermatológicos: eczema, dermatitis o impétigo.
  • Hipersensibilidad.

¿Cómo Prevenir y Aliviar el Dolor?

Uno de los consejos para prevenir este tipo de molestias durante la lactancia es optar por prendas de telas transpirables y naturales, evitando el uso de almohadillas protectoras. En caso de experimentar sequedad o grietas en los pezones, el uso de aceite de oliva, leche exprimida y aceites con lanolina pueden proporcionar alivio.

Lo ideal es que la madre permanezca sentada cómodamente transmitiendo confianza y firmeza para que el bebé se concentre en amamantar y no en mantenerse estable. Es importante no retirar al bebé del pecho sin antes haber estimulado la bajada de la leche masajeándose suavemente los pechos. Además, antes de interrumpir la succión, se debe colocar la punta del dedo en la comisura de su boquita del bebé y poco a poco alejarla del pezón.

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A continuación, se enumeran algunas recomendaciones para reducir las molestias en los pezones mientras se está amamantando:

  • Utilizar conchas mamarias que se colocan dentro del sujetador cuando no se está amamantando. Esto evita que la tela del sujetador roce contra los pezones a la vez que permiten que circule el aire.
  • Rociar con la propia leche los pezones y dejar que se sequen al aire libre.
  • Aplicar gasas de hidrogel y compresas de agua con sal.
  • Extender un poquito de aceite de oliva en los pezones y en la areola antes de empezar a sacar leche. Esto ayudará a que los pezones se deslicen con mayor facilidad durante la extracción a la vez que ayuda a que se curen.
  • Colocar un chorro o un paño de agua caliente para desobstruir el conducto de la leche.

¿Cuándo Contactar con un Especialista?

El dolor al dar el pecho es la principal causa de fracaso de la lactancia materna. Siempre que las tomas sean dolorosas deben ser valoradas por un profesional experto en lactancia materna. Como ves, son varios los motivos que pueden llevar a que la lactancia materna no se disfrute, pero sin duda no debemos conformarnos con el dolor y se pueden (y deben) buscar soluciones hasta conseguir una lactancia exitosa. Atrás quedan mitos como que hay que “hacer callo en el pecho” o que “es normal que salgan heridas hasta que te acostumbras”.

La idea principal es que la lactancia no debe doler, y si duele, será necesario que un profesional de la salud entrenado revise la técnica de lactancia, para que pueda descartar cualquier alteración que esté causando el problema, tanto en la madre como en el bebé. La primera valoración del profesional consistirá en realizar una adecuada y completa historia clínica preguntando acerca del tipo e intensidad de dolor, su tiempo de evolución, las características de la lactancia (mixta o exclusiva) y tiempo de duración, hábitos de lactancia, toma de medicamentos, etc... Esto nos dará mucha información para poder orientar el diagnóstico y tratamiento.

Siempre que las tomas sean dolorosas deben ser valoradas por un profesional experto en lactancia materna.

Aunque es común sentir molestias en las primeras semanas, el dolor continuo o intenso no es normal y puede ser un signo de que algo no está bien. Si tienes dudas o experimentas dificultades, no dudes en buscar apoyo profesional. Existen muchos recursos, desde consultores de lactancia hasta comunidades de madres, que pueden ofrecerte el acompañamiento necesario.

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