Dolor de Estómago, Cólicos y Náuseas: Causas y Tratamientos

03.11.2025

El abdomen es la cavidad del cuerpo humano que se sitúa entre la abertura inferior del tórax y la abertura superior pélvica y las extremidades inferiores. Esta zona es de gran interés a nivel fisiológico, pues en ella se encuentran diversos órganos esenciales para la vida. En esta zona tan vulnerable de nuestro cuerpo se encuentran la mayor parte de los órganos, principalmente los del sistema digestivo: estómago, intestinos, hígado, vesícula biliar y páncreas.

Debido a su acumulación de órganos y relativa fragilidad con respecto a otras estructuras corporales, el malestar abdominal es uno de los motivos más comunes de visita al médico. Tal y como indican fuentes profesionales, el dolor abdominal agudo representa del 7 al 10 % de las atenciones en la clínica de urgencia.

Tipos de Dolor Abdominal

Coloquialmente lo podemos llamar de muchas maneras: dolor de vientre, dolor de tripas, dolor de estómago… Pero con estas mismas palabras, nos podemos estar refiriendo a muchas cosas distintas:

  • Dolor difuso o generalizado: Se siente en la mayor parte del vientre y es difícil localizarlo en un punto concreto.
  • Dolor localizado: Se concentra en una zona determinada, por ejemplo, el estómago.
  • Dolor tipo calambre.
  • Dolor tipo cólico: Es un dolor muy característico: aparece en oleadas, con inicio y fin repentinos, y a menudo con un pico muy intenso.
  • Dolor abdominal agudo.
  • Dolor abdominal crónico: Es un dolor que se prolonga durante meses o incluso años, suele ser un dolor sordo, poco localizado y que puede aumentar y reducirse progresivamente (tipo cólico). Muchas veces se acompaña también de náuseas, vómitos o sudoración.

El dolor abdominal por sí solo no es preocupante, ya que las causas más habituales son benignas, como una indigestión o una gastroenteritis que se resuelve sola en unas horas. Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que puede deberse a una causa grave si va acompañado de signos de alarma.

Causas Comunes del Dolor Abdominal

Los motivos de por qué te duele el estómago, pueden ser causados por diversos problemas, desde trastornos digestivos hasta inflamación y afecciones relacionadas con la reproducción femenina. Los síntomas varían, pudiendo manifestarse como dolor generalizado, localizado, tipo calambre o cólico. Es fundamental prestar atención a la intensidad y duración del dolor, así como a otros síntomas acompañantes.

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Problemas Digestivos

Los problemas digestivos son una de las causas más comunes de por qué te duele el estómago. Entre ellos se incluyen la indigestión, la intoxicación alimentaria y el síndrome del intestino irritable. La indigestión se produce cuando los alimentos no se digieren correctamente, lo que puede causar una sensación de plenitud y malestar estomacal. Por otro lado, la intoxicación alimentaria se produce por la ingestión de alimentos contaminados con bacterias o toxinas, y puede provocar dolor abdominal, náuseas y vómitos.

Inflamación y Afecciones Específicas

El dolor de estómago también puede estar relacionado con la inflamación y otras afecciones específicas. La apendicitis es una inflamación del apéndice que puede causar dolor abdominal intenso y agudo en el lado derecho del abdomen. Además, la oclusión intestinal se produce cuando hay un bloqueo en el intestino, lo que impide el paso normal de los alimentos y provoca dolor y distensión abdominal.

Causas Específicas de Dolor Abdominal

  1. El dolor abdominal no específico (DANE): Explica más del 30 % de los ingresos por malestar abdominal de tipo agudo. Como norma, este cuadro se considera tal cuando el malestar tiene menos de 7 días de duración y no existe un diagnóstico claro después de las investigaciones y pruebas necesarias.
  2. Gastroenteritis: Según investigaciones, la gastroenteritis representa hasta el 18,7 % de los casos de dolor abdominal. Este cuadro se define como la inflamación del revestimiento del estómago y, además del síntoma que aquí se recoge, también se suele combinar con vómitos, diarrea acuosa, dolores musculares y, dependiendo de la etiología, fiebre baja. La gastroenteritis aguda es una de las principales causas de dolor estomacal. Es un dolor que no es constante, está siempre presente, pero varía de intensidad. Se puede acompañar de náuseas, vómitos y diarreas, así como de fiebre, dado que la mayoría de las gastroenteritis son debidas a una infección vírica. En general son dolores que ceden por sí mismos y una vez se vacía el estómago persiste la náusea y el dolor se traslada al resto del abdomen, dando los clásicos retortijones.
  3. Síndrome del Intestino Irritable (SII): El síndrome del intestino irritable es otro de los sospechosos habituales cuando se habla de las causas del dolor abdominal. El SII tiene como síntomas principales el malestar abdominal y los cambios en los hábitos intestinales, además de una mayor frecuencia de gases, distensión y llenura. Cabe destacar que, a diferencia de otras condiciones intestinales, en este caso no se observa una inflamación o daño claro en el intestino.
  4. Gastritis: La gastritis, que no gastroenteritis, podría explicar más del 5 % de las causas de dolor abdominal. En este caso la inflamación se circunscribe al revestimiento del estómago. Puede presentarse de forma aguda por infecciones bacterianas, uso común de analgésicos, uso excesivo de alcohol, tratamiento de cáncer y más. El dolor de una gastritis por causa de lo que comúnmente la gente llama acidez, se caracteriza por ser urente, como una quemazón, suele aparecer después de la ingesta y se alivia al comer o con la toma de antiácidos. Asimismo, puede haber sensación de plenitud, una cierta distensión en la zona estomacal, sentirse saciado de menar temprana, eructos, náuseas y vómitos.
  5. Apendicitis: La apendicitis es un cuadro que cursa con la inflamación del apéndice (bolsa pequeña, parecida a un dedo, que sobresale del ciego). La probabilidad de desarrollar este cuadro a lo largo de la vida va de 5 a 9 casos por cada 100 personas, por lo que es de esperar que sea una causa relativamente común de dolor abdominal, en este caso localizado en la parte inferior derecha. Una apendicitis se caracteriza por un dolor que se puede iniciar a nivel de la boca del estómago y se acompaña de náuseas, vómitos, fiebre y malestar general. Posteriormente el dolor se desplaza de la zona estomacal hacia la zona baja y derecha del abdomen, donde está ubicado el apéndice. La barriga suele estar distendida, puede estar dura y es muy dolorosa al tacto.
  6. Diverticulitis: La presencia de divertículos en el colon, unos pequeños sacos o bolsas, es muy común. Entre el 30 y el 45 % de la población los tiene, sobre todo si se fija la atención en pacientes muy envejecidos. Estas formaciones no suelen causar ningún problema, pero si se infectan e inflaman dan lugar a un cuadro conocido como diverticulitis que cursa con un dolor abdominal constante en la parte baja izquierda.
  7. Colecistitis: La colecistitis es la inflamación de la vesícula biliar, el órgano en forma de saco en el que se acumula la bilis producida por el hígado. Este cuadro clínico es otra de las causas de dolor abdominal, en específico en la zona superior central o derecha del abdomen, con posibilidad de irradiarse al hombro derecho o espalda. También puede causar náuseas, vómitos y fiebre. El cólico biliar es un dolor causado por la obstrucción de las vías biliares por una piedra o barro biliar. Es un dolor que aparece en la parte derecha alta del abdomen pero que puede aparecer también como dolor en la boca del estómago y que se puede irradia hacia la espalda. Se suele acompañar de náuseas y vómitos y suele darse después de comidas copiosas o ricas en grasas.
  8. Cistitis: La cistitis se engloba entre las posibles causas urogenitales del dolor abdominal, que podrían representar el 5,3 % de los cuadros de dolor abdominal. En este caso, la inflamación se localiza en la vejiga, por lo que es común que se presenten síntomas como dolor al miccionar, ganas de orinar constantes, orina sanguinolenta y más.
  9. Enfermedad Celíaca: La enfermedad celiaca es otro de los causantes de dolor abdominal, sobre todo si este está presente de forma crónica. Esta enfermedad se caracteriza por una reacción adversa del sistema inmunitario hacia el gluten y prolaminas relacionadas. Esto causa daños en el intestino, lo que a su vez puede afectar a la forma de absorber vitaminas y nutrientes y generar perjuicios a largo plazo en diversos órganos y sistemas.
  10. Úlceras: Las úlceras son áreas en carne viva o llagas abiertas en el revestimiento del estómago o el intestino. Existen dos variantes: la gástrica en el estómago y la duodenal en el duodeno. La causa más común de esta lesión es la infección por Helicobacter pylori, una bacteria que se puede instaurar en el entorno gástrico y generar daños a largo plazo.

Otras Causas

  • Problemas ginecológicos: pueden aparecer cólicos menstruales intensos por efecto de una endometriosis. También la enfermedad inflamatoria pélvica, la ruptura de un quiste ovárico o, incluso, un embarazo ectópico, suelen provocar un intenso dolor abdominal.
  • Problemas urinarios: Las infecciones urinarias pueden causar en ocasiones este tipo de dolor.
  • Problemas cardiopulmonares: en ocasiones, los problemas respiratorios, como una neumonía, o cardiacos pueden sentirse como un dolor abdominal a causa de la radiación a través de los nervios adyacentes.

Dispepsia

El ardor en la parte superior del abdomen puede ser signo de dispepsia. El término dispepsia proviene de los términos griegos dys (malo) y pessö (digerir), por lo que podría traducirse como mala digestión o, dicho comúnmente, indigestión. La dispepsia no es en sí una enfermedad, sino un conjunto de síntomas que se podrían entender como un trastorno de la digestión que suele manifestarse tras una comida. Esas molestias se sitúan en el epigastrio, la parte alta del abdomen, situada entre las costillas y el ombligo.

Síntomas de la Dispepsia

Los síntomas pueden ser repentinos o aparecer al cabo de un tiempo y pueden comprender dolor, malestar, ardor, hinchazón, sensación de pesadez o de llenarse muy rápido a pesar de haber comido poco, imposibilidad de terminar una comida, eructos, flatulencias y náuseas -aunque no vómitos-. Es un trastorno bastante común en los adultos, que puede ocurrir de manera ocasional, recurrente e, incluso, llegar a repetirse diariamente.

Causas y Factores de Riesgo de la Dispepsia

En general, la dispepsia no suele ser signo de ninguna enfermedad grave y, como sucede con otros síntomas como el dolor de cabeza, por ejemplo, es habitual que no se encuentre ninguna lesión o patología que justifique las molestias que conlleva. En dicho caso, se considera dispepsia funcional y existe la hipótesis de que podría deberse a un aumento de la sensibilidad del estómago y los intestinos o a una percepción anómala de la persona.

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Lo importante es consultar al médico porque cuando sí existe una causa identificable, una de las más frecuentes es la infección del estómago por la bacteria Helicobacter pylori -que puede causar una úlcera péptica- y es tratable; o la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE). También pueden producir dispepsia anomalías de los conductos del páncreas y/o conductos biliares, alteraciones del metabolismo como el hipotiroidismo o la acidosis o, más raramente, un cáncer de estómago o esófago.

Por último, el consumo prolongado de algunos medicamentos -especialmente, los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs)- y el tabaquismo y el alcoholismo crónicos son causa también de dispepsia.

Además, existen factores que pueden predisponer a padecer este trastorno como la edad, las dietas pobres en fibra, masticar de manera incorrecta, llevar un horario de comidas desordenado, comer con prisas, padecer estrés o ser hipocondriaco. También la obesidad y el llevar una vida sedentaria afectan a la relajación de la pared muscular del abdomen, lo que puede ralentizar los movimientos intestinales y propiciar el estreñimiento y la hinchazón y pesadez.

La ansiedad por sí misma no causa dispepsia, pero puede empeorarla, posiblemente al incrementar la percepción de sensaciones desagradables por parte de la persona, de modo que un malestar menor puede volverse muy angustioso.

Síntomas de la Dispepsia

Las personas con dispepsia sufren, normalmente, varios de los siguientes síntomas:

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  • Dolor y/o ardor en la zona del epigastrio (parte superior del abdomen).
  • Sensación de llenarse demasiado pronto durante una comida. A menudo, ello conlleva dificultad para terminarla.
  • Sensación de estar demasiado lleno después de comer.
  • Tirantez o hinchazón en el estómago, náuseas, eructos y flatulencias.

Cabe destacar que se pueden tener síntomas tanto de indigestión como de acidez estomacal, pero que esta última no es un síntoma de la dispepsia, sino una consecuencia de que el ácido del estómago suba por el esófago. Esto, a su vez, puede ser un signo de otro trastorno, la ERGE (enfermedad de reflujo gastroesofágico).

Tratamiento de la Dispepsia

Debemos consultar al médico porque si existe un trastorno o enfermedad que cause la dispepsia, debe ser tratado. En caso de dispepsia funcional, no hay un tratamiento totalmente efectivo en todos los pacientes, por lo que suele ser necesario probar distintas opciones, con el fin de mejorar su calidad de vida.

A menudo, es suficiente con que la persona con dispepsia modifique algunos de sus hábitos de vida. Por ejemplo, tomando varias comidas en porciones pequeñas a lo largo del día en vez de pocas y abundantes, comer despacio masticando bien y no acostándose después de comer. También deben evitarse las comidas ricas en grasas como los fritos y los alimentos que puedan causar flatulencias o los muy dulces o muy salados, las sustancias excitantes o irritantes (café, té, bebidas con cola, chocolate…), el alcohol, así como los medicamentos que puedan irritar el revestimiento del estómago como los antiinflamatorios, aunque sean sin necesidad de receta.

Así mismo, se ha de prescindir del tabaco y reducir o evitar por completo el consumo de alcohol, ya que ambos son dos de las principales causas de la dispepsia. Es falsa la creencia de que un poco de alcohol (por ejemplo, un vaso de vino en la comida) ayuda a digerir, sino que provoca, precisamente, el efecto contrario.

En caso de sobrepeso, es conveniente reducirlo por medio del ejercicio físico y una dieta equilibrada. Igualmente, es beneficioso dormir las horas suficientes, evitando que la cena sea en las dos o tres horas anteriores a ir a la cama y aprender a gestionar el estrés mediante técnicas de relajación o practicando disciplinas como el yoga. Si fuera necesario, puede recurrirse a terapia psicológica individual o en grupo.

Si estas medidas no son suficientes, existen varias opciones de tratamiento basadas en fármacos. Los más empleados son los que reducen la producción de ácido del estómago - inhibidores de la bomba de protones- y los procinéticos, que estimulan el movimiento de los músculos del tubo digestivo y ayudan al estómago a vaciarse. El tratamiento puede incluir solo uno de ellos o una combinación de ambos.

¿Cómo Aliviar el Dolor de Estómago?

El dolor de estómago tiene una gran variedad de causas; la mayoría de ellas son benignas, episódicas y pueden evitarse siguiendo consejos tales como:

  • Hidratación: favorece los procesos digestivos y reduce la acidez estomacal.
  • Evitar acostarse justo después de comer: para prevenir la indigestión.
  • Evitar el tabaco y el alcohol, ya que ambos podrían desencadenar el reflujo ácido.
  • Seguir una dieta variada y saludable evitando el consumo excesivo de alimentos procesados.
  • Controlar el estrés y la ansiedad.
  • Practicar una actividad física de forma regular.

Cuándo Buscar Atención Médica

Ante el dolor abdominal persistente o preocupante, es importante acudir a un médico para obtener un diagnóstico preciso. Pruebas adicionales: se pueden realizar análisis de sangre, orina y heces para detectar posibles infecciones, inflamaciones o problemas en los órganos internos.

Si el dolor de estómago es persistente o intenso, o empeora con el esfuerzo, o si el abdomen está hinchado o sensible, o si el dolor va acompañado de fiebre persistente, náuseas o vómitos persistentes, ictericia (coloración amarillenta de la piel y ojos), sangre en las heces, la orina o el vómito, se debe buscar atención médica.

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