Dolor de Garganta y Lactancia Materna: Causas y Remedios Seguros

05.11.2025

Cuando una mujer opta por la lactancia materna, a menudo piensa que no podrá tomar medicamentos durante este período debido a la posibilidad de que estos pasen a su hijo a través de la leche materna. Sin embargo, la decisión de suspender la lactancia de forma temporal o indefinida debe estar ampliamente justificada.

En caso de ser preciso el tratamiento de una enfermedad sin demora, los profesionales médicos tienen la obligación de buscar como primera opción las alternativas terapéuticas compatibles con la lactancia o más seguras para el recién nacido lactante.

Medicamentos Compatibles con la Lactancia

De los fármacos denominados analgésicos, que se emplean para dolores leves o moderados, o como tratamientos de los síntomas de enfermedades, traumatismos, etc., pueden emplearse el paracetamol y otros AINES (antiinflamatorios no esteroideos). De estos, el más habitual es el ibuprofeno. Otros fármacos que muy frecuentemente se emplean en la lactancia son los antibióticos, para el tratamiento de alguna infección aguda que pueda padecer la madre.

Si una mujer lactante presenta problemas de alergia, para su tratamiento pueden tomar la mayoría de antihistamínicos. Dentro de los tratamientos endocrinos, los más habituales son la insulina y el tratamiento con hormona tiroidea.

Anticoncepción Durante la Lactancia

Una preocupación muy frecuente de las mujeres que dan el pecho es relativa a la anticoncepción. Los anticonceptivos orales habituales (la píldora) no están permitidos durante la lactancia por dos causas: contienen estrógenos, una hormona que disminuiría la secreción de leche, y durante el puerperio está contraindicada porque aumenta el riesgo materno de desarrollar trombosis.

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Antisépticos y Lactancia

Como antiséptico, la povidona yodada es frecuentemente empleada en casa para el tratamiento de las heridas cutáneas. Sin embargo, contiene gran cantidad de yodo, el cual puede ser perjudicial para el recién nacido en el caso de que se administre a la madre, ya que puede generar alteraciones tiroideas en el lactante. Así que este antiséptico, que a priori puede considerarse inofensivo, debe usarse con precaución.

Recursos para la Lactancia Segura

Existe una página web: e-lactancia.org, diseñada para conocer los riesgos de los fármacos en la lactancia. Es una página disponible en español, creada por pediatras, cuyas bases de datos son fiables para tomar las decisiones sobre mantenimiento de la lactancia materna.

Los fármacos muy seguros son aquellos que han demostrado mediante ensayos clínicos que no tienen ningún perjuicio para el lactante. Los seguros son aquellos que, aunque no se han realizado estudios en humanos, los datos que se tienen sobre experimentación animal no han demostrado efecto perjudicial alguno. Los fármacos clasificados como inseguros no pueden ser administrados durante la lactancia, ya que existe evidencia de su potencial perjuicio.

En el caso de un tratamiento materno con un fármaco no compatible con la lactancia, puede optarse en un primer momento por suspenderse de forma temporal. Esto conlleva que la madre tiene que extraerse la leche que genera durante el tratamiento y desecharla, y de este modo, mantener la secreción y producción de leche de forma fisiológica.

Además de pocos fármacos incompatibles con la lactancia, existen muy pocas enfermedades maternas que contraindiquen la lactancia. La relactación, o lactancia inducida, es el proceso mediante el que se recupera la producción de leche materna después de que haya disminuido o incluso desaparecido.

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Causas y Tratamiento del Dolor de Garganta

El dolor de garganta, ya sea por faringitis o faringoamigdalitis, puede ser bastante incómodo debido a la inflamación de la mucosa de la faringe. Aquí hay algunos puntos clave sobre esta afección:

Causas Principales:

  1. Virus: Son responsables de la mayoría de los casos, tanto en niños como en adultos. Pueden causar síntomas como congestión nasal, goteo nasal y fiebre.
  2. Bacterias: El estreptococo beta-hemolítico del grupo A es una causa importante de faringitis estreptocócica. Esta forma bacteriana puede provocar fiebre, dolor de garganta intenso y placas de pus en las amígdalas.

Síntomas Comunes:

  • Dolor de garganta: Es el síntoma principal y puede variar en intensidad.
  • Irritación: Se puede sentir ardor, sequedad y dificultad para tragar o hablar.
  • Tos seca: Es común, especialmente en formas virales.

La faringitis y la faringoamigdalitis pueden afectar significativamente el bienestar de las vías respiratorias, causando molestias como el dolor de garganta y la irritación. Estas enfermedades, comúnmente causadas por virus o bacterias, son especialmente frecuentes en niños y adultos durante los cambios estacionales.

Tratamiento y Cuidados:

  • Hidratación: Beber líquidos calientes puede ayudar a aliviar la irritación de la garganta.
  • Descanso: Es importante descansar y evitar el esfuerzo vocal excesivo.
  • Analgésicos y antiinflamatorios: Medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación.
  • Gárgaras: Hacer gárgaras con agua tibia y sal puede proporcionar alivio temporal.

Consulta Médica:

  • Si los síntomas persisten durante más de unos pocos días, si hay fiebre alta o si hay dificultad para tragar líquidos, es importante buscar atención médica.
  • La faringitis estreptocócica requiere tratamiento con antibióticos, por lo que es crucial realizar pruebas adecuadas para confirmar la presencia de bacterias.

Prevención:

  • Lavarse las manos con regularidad puede ayudar a prevenir la propagación de virus y bacterias que causan faringitis.
  • Evitar el contacto cercano con personas enfermas puede reducir el riesgo de contagio.

El dolor de garganta debido a la faringitis o faringoamigdalitis puede ser causado por virus o bacterias. El tratamiento generalmente implica aliviar los síntomas con cuidados en el hogar y, en casos de faringitis estreptocócica confirmada, puede requerir antibióticos. Siempre es importante consultar a un médico si los síntomas son graves o persistentes.

Laringitis Aguda en Niños

La laringitis aguda es una inflamación de la laringe, que es la vía aérea superior donde se encuentran las cuerdas vocales. Dicha inflamación ocasiona una obstrucción de esa zona de intensidad variable.

¿A quién afecta?

La laringitis aguda afecta, sobre todo, a niños y niñas entre los 6 meses y 3 años de edad, con mayor intensidad en el segundo año de vida, aunque puede afectar a niños de cualquier edad.

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La laringitis representa un 15-20% de los casos de infecciones respiratorias y puede aparecer en cualquier época, aunque es más frecuente en otoño e invierno por los cambios climáticos bruscos y las epidemias de virus respiratorios.

¿Qué causa la laringitis aguda en niños?

La laringitis aguda suele estar provocada por un virus, principalmente por el virus parainfluenza, y en concreto el virus parainfluenza 1, el más frecuente y causante de, aproximadamente, la mitad de los casos.

Existen otros virus que pueden causar laringitis aguda y entre ellos se encuentran:

  • Virus influenza A y B: virus de la gripe y causante de la epidemia de influenza estacional cada año.
  • Adenovirus: pueden infectar las vías respiratorias, así como los ojos, el sistema digestivo y las vías urinarias.
  • Virus respiratorio sincitial: es un virus muy común que causa otras infecciones en los pulmones y en las vías respiratorias en los bebés y niños pequeños, como la bronquiolitis.

¿Qué síntomas produce?

La laringitis aguda produce inflamación en la zona donde se encuentran las cuerdas vocales, lo que ocasiona que su síntoma más característico sea una tos seca, conocida como “perruna”, porque recuerda al ladrido de un perro, que puede ir acompañada de afonía. Esta tos perruna puede:

  • Comenzar de forma brusca (generalmente, de madrugada).
  • Ir precedida de síntomas catarrales.
  • Acompañarse de fiebre en grado variable y durante unos 2-3 días.

Esta infección puede aparecer acompañada de fiebre. En casos moderados y/o graves de laringitis, puede aparecer un ruido característico con la respiración, que conocemos como estridor. Este sonido es señal de que las vías respiratorias superiores están estrechadas. Este ruido aumenta cuando el niño se agita o con el llanto y, en casos graves, provoca dificultad respiratoria, similar a la que se produce en una crisis asmática.

¿Qué tipos de laringitis hay?

La laringitis aguda se puede clasificar en:

  • Laringitis leve: el niño tiene tos perruna, ronquera o afonía y puede presentar estridor cuando tose, llora o se agita, pero no cuando está en reposo.
  • Laringitis moderada: al igual que la laringitis leve, se caracteriza por tos perruna y ronquera pero, en este tipo de laringitis, el pequeño presenta estridor cuando está en reposo.
  • Laringitis grave: presenta las mismas características de la laringitis moderada pero en esta aumenta mucho la dificultad para respirar. Además, puede aparecer una coloración azulada alrededor de la boca cuando el niño o niña se agita.

¿Cómo se diagnostica?

La laringitis aguda puede diagnosticarse con la historia clínica y una exploración física adecuada, y no precisa de la realización de pruebas complementarias. En la exploración, el profesional sanitario debe:

  • Mantener al niño en la posición lo más confortable posible (en lactantes, preferiblemente, en brazos de los padres y/o cuidadores).
  • Evitar explorar la garganta, ya que puede producir empeoramiento de los síntomas.

La laringitis aguda suele ser un proceso benigno que, en muchas ocasiones, no requiere de otras medidas terapéuticas más que de antiinflamatorios y, principalmente, corticoides, estos últimos siempre bajo prescripción médica. La mayoría de los pacientes no precisan exploraciones complementarias ni hospitalización, por lo que pueden ser tratados en Atención Primaria.

Además, dado que se trata de un proceso producido por virus, no es necesario tomar antibióticos. En casos moderados y/o graves, se recurrirá a adrenalina administrada en aerosol con el fin de bajar la inflamación de la vía aérea.

Claves ante la laringitis aguda en niños:

  1. Evita el ambiente seco en casa. Utiliza humidificadores o permanece con el niño o niña en el baño para que respire el vapor generado por el agua caliente.
  2. Abrígale e intenta que respire aire frío de la calle. Aunque no existen pruebas de su eficacia, parece tener un efecto beneficioso en la desinflamación de las vías respiratorias.
  3. Mantén la cabeza del niño elevada en la cama. Para ello eleva el cabecero de la cuna del niño, favorecerás su respiración.
  4. No le fuerces a comer. Es normal que ante una laringitis, tu pequeño pierda el apetito. En su lugar, ofrécele líquidos para mantenerle hidratado.
  5. Acude siempre a tu pediatra.

La laringitis aguda mejorar en, aproximadamente, una semana tras dos o tres días de tratamiento con corticoides, que deberán ser pautados por tu médico, y no requiere de tratamiento con antibiótico.

  1. Controla su temperatura. Si presenta fiebre, puedes administrarle un medicamento antitérmico (paracetamol o ibuprofeno) para bajar su temperatura corporal.
  2. Vigila su respiración. Si tu hijo presenta estridor -un ruido característico que aparece con la respiración- aunque esté tranquilo, tiene dificultad para tragar o babea mucho, y su dificultad respiratoria empeora, acude de inmediato al servicio de urgencias.

Lactancia Durante la Enfermedad Materna

Por lo general no está contraindicado dar el pecho, aunque la mujer esté enferma, si está en condiciones de amamantar. De hecho, es incluso positivo hacerlo más a menudo de lo habitual para evitar el contagio al recién nacido, ya que a través de la leche las madres transmiten los anticuerpos que lo protegerán del contagio.

Mastitis y Lactancia

La mastitis es un problema de salud que se presenta en alrededor del 10% de las lactancias y en algunas ocasiones puede acabar generando el destete precoz, no deseado, del bebé. Es una inflamación dolorosa de una zona de la mama, acompañada o no de infección. Se produce cuando no hay un vaciado adecuado del pecho, generando un acúmulo de leche que predispone a la sobreinfección por bacterias.

El factor más importante es el estancamiento de leche o ingurgitación mamaria por una mala técnica de lactancia (colocación o agarre inadecuados), por tomas poco frecuentes o poco efectivas, por uso de suplementos, pezoneras o sacaleches en algunos casos o por anquiloglosia o lengua rígida del bebé (no todos los frenillos cortos la producen).

Síntomas de la Mastitis:

  • Inicio brusco de dolor moderado en una zona localizada de la mama, enrojecimiento e hinchazón.

El diagnóstico es clínico, es decir, por los signos y síntomas descritos anteriormente. No es necesario ninguna prueba especial ni cultivos de la leche.

Tratamiento y Consejos:

  • Conseguir un vaciado eficaz y frecuente del pecho, asegurando que la posición y el agarre del niño son adecuados.
  • Se puede aplicar calor local (gasas templadas) y masajear antes de la toma.
  • Sí se puede dar el pecho. La lactancia no solo no está contraindicada, sino que es una parte importante del tratamiento. La leche del pecho afectado no tiene ningún efecto perjudicial para el bebé. En algunos casos un sabor ligeramente salado de la leche puede generar cierto rechazo por parte del niño, sin mayores consecuencias.

Para evitar la aparición de una mastitis es importante conseguir una buena posición y un agarre correcto del bebé, que aseguren un vaciado completo del pecho. Las tomas deben ser frecuentes y a demanda, es decir, cuándo el niño desee y el tiempo que necesite. Es importante evitar los horarios rígidos y las separaciones entre la madre y el niño. Si existen grietas o fisuras hay que fomentar los cambios de posturas de amamantamiento: de cuna, bebé sentado a caballito, de rugby, acostada, biológica...

Tabla de Antibióticos y Lactancia Materna

La siguiente tabla proporciona una guía sobre el uso de antibióticos durante la lactancia, basada en la información disponible en e-lactancia.org y otras fuentes.

Antibiótico Riesgo en Lactancia Notas
Penicilinas Seguro Compatible con la lactancia. Excreción en leche materna insignificante y/o mínima.
Cefalosporinas Seguro Compatible con la lactancia. Excreción en leche materna insignificante y/o mínima.
Macrólidos (Eritromicina) Precaución Evitar en forma de estolato. La eritromicina tópica no tiene ningún riesgo durante la lactancia.
Tetraciclinas Precaución Concentración en la leche humana insignificante. Poca absorción por la formación de quelatos con el calcio lácteo.
Quinolonas (Ciprofloxacino) Riesgo muy bajo Las quinolonas de segunda generación parecen ser más seguras. Ciprofloxacino, Norfloxacino y Ofloxacino se consideran de muy bajo riesgo.

Nota: Siempre consulte a su médico antes de tomar cualquier medicamento durante la lactancia.

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