Origen del Río Eresma: Un Tesoro Natural en Segovia
El río Eresma es el principal curso de agua que recorre el Valle de Valsaín y pertenece a la cuenca hidrográfica del Duero. Discurre casi íntegramente por la provincia de Segovia y a lo largo de su recorrido recibe el caudal de diversos afluentes.
Nacimiento del Río Eresma
El nacimiento del Eresma se debe a la confluencia de las aguas procedentes de varios arroyos: Minguete, Del Puerto del Paular y el Telégrafo.
Concretamente, nace en la Sierra de Guadarrama, de la confluencia de dos arroyos que bajan de las laderas de Siete Picos: el del Telégrafo y el de la Fuenfría, y discurre en dirección norte, atravesando la provincia de Segovia.
En la cabecera del río Eresma destacan los arroyos: Siete arroyos, Collado de la Flecha, Chorro Chico, Chorro Grande, La Chorranca, Peñalara, Dos Hermanas, del Infierno, de El Paular, del Telégrafo, Ventoso y Minguete.
Los más importantes vierten sus aguas en él por su margen izquierda y son el Moros y el Voltoya.
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Además, dentro del Parque Nacional son destacables el río Cambrones, que nace en el municipio de Basardilla, cerca de Torrecaballeros y tras 14 km desemboca en el río Eresma a la altura del Pontón Alto. También destaca el río Frío, o río de La Acebeda que nace en la ladera opuesta al paraje denominado Ojos del río Moros, uniéndose más abajo con los arroyos de Los Horcajos y Cereceda.
El río Moros es el afluente más importante del Eresma, de los que nacen en la sierra de Guadarrama. Nace en los Ojos del río Moros, en la localidad de El Espinar. Se trata de un manantial localizado en la vertiente sur a los pies del Montón de Trigo y al oeste de Cerro Minguete.
Recorrido del Río Eresma
Tras una ruta de más de 130 km durante la que baña ciudades como Segovia o Coca, el Eresma pasa a la provincia de Valladolid para desembocar en el río Adaja en la localidad de Matapozuelos.
Por el municipio de Palazuelos discurre a lo largo de unos 7 kilómetros. Este río es el curso principal que canaliza la red hidrográfica de la zona, es decir que todos los arroyos del municipio, tarde o temprano, acaban desembocando en el Eresma.
En su camino hacia la ciudad de Segovia se topa con el embalse del Pontón Alto, situado en los términos municipales de Palazuelos de Eresma y La Granja de San Ildefonso.
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Embalse del Pontón Alto
El embalse de El Pontón Alto sobrepasa ligeramente los 7 millones de metros cúbicos. Terminado en 1993, su destino principal es abastecer de agua a la ciudad de Segovia y a otras localidades limítrofes, por lo que no tiene asignada ninguna zona de regadío y en él está expresamente prohibida la navegación a motor.
Se trata de un pequeño río de montaña que llena este embalse situado a escasa distancia de La Granja de San Ildefonso. Su proximidad a la capital segoviana lo ha convertido en un lugar de referencia para miles de ciudadanos que aprovechan los 12 kilómetros de costa para practicar deportes y hacer turismo.
Para la realización de este embalse, que ocupa 80 hectáreas de dos términos municipales de la provincia de Segovia, se ha construido una presa de las llamadas de bóveda de doble curvatura que mide 48 metros de altura desde los cimientos.
Desde aquí se puede apreciar una estupenda vista de la sierra de Guadarrama y Montes de Valsaín.
Senda Verde “Alto Eresma”
La Senda Verde “Alto Eresma” es un agradable camino que recorre la margen derecha del río Eresma desde el núcleo urbano de Palazuelos de Eresma hasta la presa del Embalse del Pontón Alto y que une el paseo peatonal paralelo a la carretera de Segovia con el paseo peatonal que rodea el Embalse.
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Importancia Natural y Paisajística
El entorno que rodea este cauce fluvial a lo largo de su amplio itinerario está caracterizado por su rica biodiversidad, así como por los impresionantes paisajes que el río deja a su paso como, por ejemplo, el imponente pinar del Valsaín.
Este río conforma un enclave de un alto valor biológico, natural y paisajístico. En su descenso por la Sierra, se ha ido encajando en el terreno, discurriendo por un estrecho valle, y en algunos sitios la fuerza del agua ha hecho que el río excave en la roca “marmitas de gigantes”, conocidas como las Calderas, lugar emblemático para los segovianos y de gran belleza.
Chorro grande y Chorro chico: son dos cascadas formadas por dos arroyos afluentes del río Eresma, situadas en la vertiente noroeste de la sierra de Guadarrama; dos parajes de excepcional belleza que se ubican en termino municipal de Palazuelos de Eresma.
Cañada Real Soriana Occidental
Una parte de esta extensa red de vías pecuarias atraviesa nuestro municipio, siendo la principal vía la Cañada Real de las Merinas, también conocida como Cañada Real Soriana Occidental “Vera de la Sierra”. Nace en las proximidades del Puerto de Malangosto y le cede sus aguas al río Eresma, en el embalse del Pontón Alto.
Cacera del Cambrones o de la Noble Junta de Cabezuelas
Los pueblos de San Cristóbal de Segovia, Palazuelos de Eresma, Tabanera del Monte, Sonsoto, Trescasas y La Lastrilla poseen y aprovechan en comunidad desde el medievo una acequia, cauce o cacera, construida por los propios concejos, que atraviesa sus términos municipales y se conoce como la Cacera del Cambrones o Cacera de la Noble Junta de Cabezuelas.
Origen del agua y recorrido de la cacera
Es el río Cambrones, afluente del río Eresma que nace en “fuente del Cambrones”, en el puerto de Malangosto, el que nutre de agua que la cacera distribuye. Esta empieza en la “presa madre”, en el paraje denominado “La Grajera” y discurre con dirección norte, atravesando los caminos de la Tejera y de Maderuelo, la vereda de los Pedrazanos, el molino de Gamones y la cañada real.
Llega a “la Caseta” ya en término de Tabanera del Monte, desde donde se observa una impresionante vista de nuestros pueblos además de Segovia y sus alrededores. En “La Caseta” existe una obra artesana realizada en granito que hace el reparto de aguas en dos: una conduce la tercera parte con destino a Palazuelos y Tabanera y la otra inicia un ramal con el resto del agua hacia las otras poblaciones.
Discurre por Tabanera hasta llegar a “Los Cepos”, obra realizada en granito y que es la que reparte el agua: 9 partes para Tabanera y 7 para Palazuelos.
Gobernanza
Esta cacera ha estado gobernada por dos representantes de cada población formando la Noble Junta de Cabezuelas, que coge el nombre del paraje donde se reunían, Las Cabezuelas. Esta comunidad repartía la cacera en 50 caces de los que 14 pertenecen a San Cristóbal de Segovia, 8 a Sonsoto, 7 a Trescasas, 5 a La Lastrilla y los ya apuntados de 7 a Palazuelos y 9 a Tabanera.
Con esta proporción se repartían gastos de conservación y administración. Actualmente y con los mismos criterios gobierna la cacera en su parte entubada la Mancomunidad de Municipios de “La Atalaya” que desde 1987 tiene como fin único el de mejorar el servicio de abastecimiento de agua potable de los Municipios y barrios afectados.
Indudablemente los usos del agua de la cacera han variado y ahora la mayor parte es para el consumo y desde 1990 éste uso viene acomodado por un sistema de tuberías, pero eso no quiere decir que no sea necesario desde todo punto de vista, mantener limpia la cacera. Y eso es lo que vecinos de Tabanera y Palazuelos siguen haciendo cada año el último dia de mayo.
Limpieza todos los últimos sábados de mayo
Todos los últimos sábados de mayo, se reunían y se reúnen, pero ahora en muchísima menos cantidad, los vecinos de los pueblos para realizar la limpieza, siempre necesaria, de los dos quintos correspondientes, la suma de éstos es la parte proporcional de la cacera con respecto al número de caces.
Era un día festivo donde se repartían los vecinos unos arriba, otros abajo, en busca de la cruz y la media luna que son las marcas que separan los quintos. Al encontrar estos símbolos, son remarcados con el azadón para dejar constancia de que ese quinto ya ha sido limpiado. Es significativa la simbología de la cruz y la media luna, dicen que es signo de convivencia entre culturas y religiones.
Los componentes de la Noble Junta eran los encargados de limpiar el primer quinto, el que parte desde la “presa madre”. Después del trabajo los vecinos se juntaban en los alrededores de Gamones a disfrutar de las viandas y a participar en populares juegos de mesa. Al día siguiente era tradicional que la Noble Junta revisara los trabajos que habían realizado los vecinos.
Mantegamos viva la tradición
La cacera fue durante muchos años la obra publica para la actividad económica más importante de la historia de nuestro municipio. Gracias a ella y al esfuerzo de nuestros antepasados y de los que siguen realizando esta limpieza, Palazuelos y Tabanera existen y ese esfuerzo no debe caer en el olvido. Desde las instituciones, asociaciones y vecinos debemos poner en valor esta tradición, y ese sábado de mayo celebrar la realización de esa obra con su cuidado y sostenimiento.
Modificaciones humanas en el cauce del río Eresma
El trazado en planta de estos cañones en las lastras calcáreas, al menos en su fase final de encajamiento, siempre ha descrito curvas o meandros, por lo que algunas veces se ha denominado a estos valles con los topónimos de hoces u hocinos, por su semejanza a la forma de la cuchilla de este apero de labranza. Buena muestra de ello son los meandros que describe el valle del Clamores en La Hontanilla o en torno al cerrillo denominado popularmente ‘El Submarino’ (antiguamente llamado ‘Tormohito’); y que han condicionado la forma del recinto amurallado de Segovia por su sector meridional, incluida la forma festoneada del trazado del lienzo sur de la muralla.
El cañón del Eresma, más amplio, tiene un trazado rectilíneo hasta llegar a su confluencia con el Clamores donde, parece que ‘contagiado’ por éste, empieza a trazar también curvas o meandros, entre la que destaca la que abarca el sector entre la Puente Castellana o de San Marcos hasta las inmediaciones de San Pedro Abanto (San Juan de Requijada). Y así ha sido el trazado de los ríos, con tenues modificaciones humanas (meandro artificial para construcción del azud del molino de Antonio de San Millán, posteriormente Casa de la Moneda), hasta mediados del siglo XIX, como puede apreciarse en la bonita litografía de F.P. Van Halen titulada “Segovia.
Pero en el año 1846, los cofrades y feligreses de la asociación La Devoción de la Virgen de la Fuencisla, hartos de las periódicas avenidas del río Eresma, sobre todo en los siglos XVI al XIX, que producían reiteradas inundaciones históricas y la humectación continua y zapado de los cimientos del Santuario, emprendieron una obra para desviar el río y alejarlo de los edificios del Santuario. Este nuevo cauce artificial excavado en la roca supuso un neto acortamiento del tramo del río (entre la confluencia del Eresma-Clamores y el puente de San Lázaro), que pasó de tener una longitud de 515 m cuando circundaba el Santuario, a los apenas 360 metros de la actualidad.
A raíz de la obra y de la duplicación de la pendiente longitudinal del lecho, la velocidad con la que discurren las aguas en este tramo, sobre todo en crecidas y avenidas del río, aumenta considerablemente respecto a los tramos situados aguas arriba (tránsito por San Marcos) y aguas abajo (molino de Los Señores), como puede comprobarse incluso en estiaje.
Una curiosa anécdota derivada de este aumento de la velocidad y la turbulencia de la corriente del río Eresma en este tramo, con implicaciones nada menos que en la afluencia de público a una prueba deportiva, es que durante la competición de piragüismo que todos los años se celebraba a mediados del siglo XX con motivo de las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro, los espectadores se concentraban mayoritariamente en este tramo, pues era donde esa mayor velocidad obligaba a los piragüistas a desplegar toda su destreza y técnica, para evitar volcar o golpearse con el lecho y las paredes del cauce excavado en la roca.
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