Descubre Dónde Crecen los Níscalos: La Seta de los Mil Nombres
Entre hojas caídas y castañas, el suelo de bosques, campos y montes ofrece en otoño pequeños tesoros gastronómicos cuya recolección es casi un ritual para los apasionados de la micología. Parece imposible que alguien que tenga una mínima noción de setas no haya oído hablar nunca del níscalo (rovelló en catalán). Lo que es más habitual es no saber que hay muchas especies que responden a este nombre. El níscalo o robellón destaca por su presencia y demanda como una de las setas más populares de nuestro país, también de las más agradecidas en la cocina.
Este manjar con sombrero anaranjado o rojizo ya inunda mercados y bosques desde hace semanas, protagonizando también los platos de temporada más sabrosos. Puede denominarse de tantos modos que se conoce como “la seta de los mil nombres” y, en cocina, sus más fieles compañeros son el ajo y el perejil.
¿Cómo Reconocer los Níscalos?
Es un hongo de la familia de las Russulaceae, de las que hay más de mil especies catalogadas, y pertenece al género Lactarius. Normalmente, al hablar de níscalos o robellones, nos referimos a la especie concreta de Lactarius deliciosus, la más extendida y consumida, aunque a este género de seta pertenecen otras también comestibles -y algunas no comestibles- con las que a veces se confunde o se trata indistintamente.
Se trata de una seta que llama la atención por su color rojizo, que puede tender hacia tonos más verdes o pardos en función del suelo donde crece. El sombrero aparece marcado por círculos concéntricos de color crema o más pálido, que rodean un centro de tonalidad roja más oscura. El pie, habitualmente corto, es estrecho y crece cilíndrico y hueco, del mismo color o ligeramente más claro, con algunas manchas. El sombrero puede alcanzar un diámetro de entre 4 y 15 cm, incluso superando ocasionalmente ese tamaño.
Al principio es convexo, volviéndose plano en el centro, con una ligera depresión que puede terminar adquiriendo forma de embudo según la edad de la seta. La parte inferior del sombrero, el himenio, que es una de las partes clave para reconocer las setas comestibles, está formado por láminas finas, apretadas, estrechas y decurrentes, también anaranjadas. Tiene una carne firme y dura, compacta, algo quebradiza si se parte con las manos, y el color interno es de tonos naranjas o amarillos más pálidos.
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Otra característica de los níscalos, y de la que viene su nombre científico, es que desprende un látex viscoso al cortar el tallo, cuyo color varía en función de la especie de lactarius, más naranja en el caso del deliciosus, más rojizo y oscuro en los níscalos sanguifluus. El látex es el jugo que desprenden los hongos al dañarlos o cortarlos, y puede ser muy útil para diferenciar a qué grupo pertenece el níscalo que tenemos entre manos.
Dónde Crecen los Níscalos
Los robellones son hongos que crecen, sobre todo en pinares o bosques de coníferas. Se desarrolla formando micorrizas -simbiosis- con los árboles, en suelos espaciosos y más abiertos de vegetación, apareciendo entre la pinocha o acículas secas de los pinos. El níscalo crece en pinares de suelo húmedo de toda España.
Su temporada puede arrancar ya a finales de agosto según la zona, y se puede extender hasta entrado el invierno. Necesita mucha humedad, por lo que los primeros níscalos pueden asomar con las primeras lluvias abundantes que, en ocasiones, se manifiestan a finales del verano, aunque su mejor temporada suele situarse entre los últimos días de octubre y el mes de noviembre. Como cualquier seta, la lluvia favorece su desarollo, siempre que el suelo permanezca húmedo y bien drenado, pues además esas aguas propician la acumulación de materia orgánica. También precisa de cierta luz solar, pero las heladas demasiado fuertes y tempranas pueden arruinar su temporada antes de tiempo.
Especies Comunes de Níscalos
Hay especies que se parecen mucho entre sí, pero algunas son comestibles y otras no. A continuación, se describen algunas de las especies de níscalos más comunes y cómo diferenciarlas:
- Lactarius deliciosus: Es el más común y apreciado.
- Lactarius salmonicolor: Llamado también níscalo de abeto, el pie es algo más macizo y su color más homogéneo, también naranja aunque menos intenso, más bien asalmonado. Crece solo en bosques de abetos blancos.
- Lactarius sanguifluus: El sombrero no suele superar los 10 cm de diámetro. Su color exterior es más claro o apagado, más próximo al ocre o amarillo que al naranja intenso, y el pie puede presentarse incluso blanco. Suele mostrar un sombrero más plano y rara vez forma embudo en los ejemplares de más edad.
- Lactarius vinosus: Con un pie corto y blanquecino, con pequeños hoyos, su color anaranjado tiende a adquirir matices más rojizos, con tonos púrpuras no demasiado oscuros. Es de color rojo vinoso, con láminas violáceas y la cutícula del sombrero luce círculos de tonalidades más oscuras. El látex presenta un color vino oscuro, y la carne es prieta. Suele confundirse con el Lactarius sanguifluus, aunque sus tonalidades y forma varían ligeramente. Según Gràcia, es muy superior culinariamente hablando. Sobre todo en Catalunya, se considera excelente.
- Lactarius quieticolor: Se diferencia claramente de los anteriores por su color, mucho más pálido, ocre o crema, con matices naranjas pero muy apagados, sin brillo. Las láminas sí exhiben un color más anaranjado. Suele ser el primer níscalo en crecer cuando empieza la temporada. Se encuentra exclusivamente en pinares, sobre todo de Pinus mugo ssp uncinata, el Pino de alta Montesa. Su sombrero de color naranja apagado o marrón anaranjado es convexo con el borde enrollado, aunque según va envejeciendo tiende a aplanarse. Esta seta de carne firme, anaranjada e interiormente blanca tampoco es de las más apreciadas debido a su sabor acre y picante. Se confunde habitualmente con el Lactarius deliciosus, de mejor calidad, aunque su aspecto -y sobre todo su sabor- son muy distintos.
- Lactarius torminosus: El llamado falso níscalo no es una especie tóxica pero tampoco comestible, pues es un hongo de sabor desagradable que puede ser muy indigesto. Se puede distinguir porque tiene el borde del sombrero lanoso o barbado. El Lactarius chrysorrheus, conocido como falso níscalo, se parece mucho al Lactarius deliciosus, pero no es apto para el consumo. Tampoco debemos confundirlos con el Lactarius zonarius, que también recuerda al deliciosus. Es de carne espesa y color blanco y segrega un líquido blanquecino.
Propiedades Nutricionales de los Níscalos
Como todas las setas, los robellones son un alimento muy nutritivo con baja densidad calórica, pues apenas aportan unas 15-20 kcal por cada 100 g de porción comestible en crudo. Apenas tienen grasa y, aunque poseen una pequeña cantidad de proteínas vegetales de buena calidad (algo menos de 2 g), el gran componente que destaca en estos hongos es el agua. Destaca por su contenido en potasio y antioxidantes. El alto contenido acuoso de los níscalos los convierten en unos alimentos muy ligeros. Sus proteínas son escasas pero de alta calidad, y su contenido en fibra favorece el tránsito intestinal. Los níscalos son muy ricos en vitamina B, hierro vegetal y potasio.
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En cuanto a las vitaminas, los níscalos son fuente de vitamina A, niacina y vitamina C y D, con menor presencia del grupo B. Diferentes estudios señalan la presencia en estas setas de compuestos bioactivos como polifenoles, flavonoides y licopenos, que propiedades antioxidantes y antimicrobianas. Por su alto poder saciante y gran concentración de nutrientes en pequeñas cantidades, los níscalos son un alimento muy saludable y beneficioso para incluir en la alimentación cotidiana, perfectos para dietas de adelgazamiento. Son además muy útiles para quienes buscan reducir su consumo de carnes o embutidos, especialmente en guisos con legumbres, tradicionalmente muy grasos.
Según indica un estudio que fue publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, los níscalos poseen distintos compuestos bioactivos como licopenos, flavonoides, polifenoles y otros carotenos que les confieren propiedades antimicrobianas y antioxidantes.
Consejos para la Recolección y Conservación
Si tenemos la suerte de vivir en una zona setera, podemos animarnos a buscar níscalos en su hábitat natural, siempre cumpliendo con la normativa vigente y tomando las debidas precauciones. Para recolectarlos, como todas las setas rastreras, hay que cortarlos por el pie usando una navaja adecuada, de filo curvo, sin dañar el micelio.
En el mercado, los níscalos deben mostrarse saludables, a ser posible enteros y bien tratados, que no estén demasiado amontonados en el puesto. Lo ideal es poder observar el corte inferior del pie para comprobar que no hay signos de gusanos o larvas, un visitante habitual de los níscalos, que muchas veces no podremos ver hasta que ya estemos en la cocina de casa. Los posibles agujeritos en el mismo o en el sombrero también pueden ser signo de inquilinos no deseados.
Una vez en casa, conviene consumirlas lo más pronto posible, idealmente en un plazo máximo de 24 horas. Tras comprobar que no estén invadidas por larvas, para que aguanten bien podemos disponerlas en un recipiente, abierto, en la parte menos fría de la nevera, sin lavar, en una bolsa de papel opaco o entre hojas de papel de cocina. Se limpian en el momento en que vayan a utilizarse.
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Limpieza de los Níscalos
Siguiendo el consejo de Elena Lucas, chef de La Lobita, el mejor restaurante micológico de España, los níscalos se lavan mucho mejor sumergiéndolos en agua. Primero hay que retirar y raspar la suciedad más superficial, y después lavarlas bajo el agua fría para retirar toda la tierra incrustada, especialmente entre las láminas.
Comienza su limpieza eliminando cualquier residuo que observes. Utiliza la menor cantidad de agua posible. Seguidamente, utiliza un paño seco para limpiar su superficie. Con la ayuda de un cuchillo afilado y de hoja lisa corta la parte inferior del tallo.
Conservación de los Níscalos
Existen diferentes modos de conservar los níscalos.
- Congelación: Los níscalos pueden congelarse sin problema. Solo tienes que limpiarlos bien, trocearlos, guardarlos en una bolsa de cierre hermético y, finalmente, guardarlos en el congelador hasta que vayas a consumirlos. Si vas a hacerlo de esta manera, también tendrás que limpiarlos y trocearlos, para después cocinarlos alrededor de 5 minutos en la sartén con una cucharada de aceite de oliva. Antes de introducirlos en una bolsa hermética debes esperar a que se enfríen.
- En Conserva: Una técnica muy utilizada para conservar níscalos es embotándolos al baño maría.
Cómo Cocinar los Níscalos
Para apreciarlos en todo su esplendor, sobre todo si aún no se tiene gran experiencia en su degustación, nada como la sencilla y efectiva plancha o también grill sobre fuego de leña o brasas, cuidando siempre de no quemarlas. Los níscalos se pueden cocinar directamente enteros o troceados, para igualar el tamaño de sus piezas y asegurar una cocción uniforme. Es una seta perfecta para la plancha o guisos de cuchara.
Como siempre, hay que tener la plancha bien caliente, mantener una temperatura altura y limitar el tiempo de cocción al mínimo necesario, con el aceite justo y, opcionalmente, un aderezo sencillo de ajo y alguna hierba como perejil, tomillo o romero. Subiendo un poco la complejidad de la preparación estas setas admiten salteados con más ingredientes, siempre recomendable no saturar demasiado el plato. Casan bien tanto con sabores de monte como de mar, por ejemplo con gambas, almejas, sepia o langostinos.
Es un hongo que responde especialmente bien a los guisos, sopas y estofados, siendo un sustituto ideal de la carne en platos de cuchara típicos como las patatas con costilla o un potaje con legumbres. Cocerlos al vapor o en agua sería una pérdida de sabor y textura absurda; responden mejor al dorado y caramelizado de la plancha o el horno, a temperatura altura. Si se quieren freír, mejor rebozándolos a conciencia para que se forme una capa crujiente exterior y se conserve su jugosidad interna.
Recetas Deliciosas con Níscalos
Las opciones son muchísimas. Desde la clásica caldereta de níscalos hasta los níscalos con patatas, ambos de cuchara, hasta tentaciones algo más potentes como los níscalos fritos o los níscalos al ajillo, las alternativas de platos con níscalos son muchísimas.
Níscalos con Sepia Caramelizada
Ingredientes para 4 personas:
- Níscalos
- Sepia
- Cebolla
- Aceite de oliva
- Sal
- Bicarbonato
- Vino blanco
- Perejil picado
Elaboración:
- Cortamos la cebolla en juliana y la ponemos a fuego lento en una sartén con aceite, un pellizco de sal y otro de bicarbonato para que el proceso de caramelización sea rápido.
- Limpiamos la sepia y retiramos los tentáculos y el pico. El cuerpo y las aletas, los cortamos en tiras largas y finas.
- Cuando la cebolla haya consumido el agua incorporamos la sepia y la salteamos.
- Limpiamos bien los níscalos y los cortamos en tiras.
- Añadimos un chorreón de vino blanco, espolvoreamos con perejil picado y subimos el fuego dejando que la salsa reduzca durante dos minutos.
Níscalos con Lomo y Sobrasada al Horno
Ingredientes para 4 personas:
- Níscalos
- Lomo
- Sobrasada
- Miga de pan
- Ajos
- Perejil
Elaboración:
- Limpiamos los níscalos con cuidado, Los troceamos si son muy grandes y los colocamos en una bandeja que pueda ir al horno.
- Añadimos el lomo y la sobrasada troceados.
- Lo cubrimos todo con una picada de miga de pan, ajos y perejil.
Patatas con Níscalos y Bacalao
Ingredientes para 4 personas:
- Níscalos
- Patatas
- Bacalao desalado
- Cebolla
- Ajo
- Pimiento
- Cayena (opcional)
- Laurel
- Caldo o agua
- Perejil fresco picado
- Aceite de oliva
- Sal
Elaboración:
- Calienta un poco de aceite en una olla y haz un sofrito con la cebolla, el ajo y el pimiento, añadiendo una cayena quieres un toque picante.
- Lava a conciencia los níscalos y sécalos bien. Córtalos en trozos del tamaño de un bocado. Pela las patatas y córtalas en trozos también de un bocado (chascándolas para que suelten más almidón).
- Cuando el sofrito esté bien hecho, añade la patata, las setas y laurel. Cocina 2-3 min, para que la patata y las setas cojan color, y añade caldo o agua con sal (salvo que uses bacalao desalado) hasta cubrir.
- Baja el fuego, tapa y cocina unos 20 min o hasta que la patata esté tierna.
- Añade el bacalao y un puñado de perejil fresco picado. Cocina 2-3 minutos, apaga, pon la tapa y deja que el pescado termine de hacerse con el calor residual.
Arroz con Níscalos
Ingredientes para 2 personas:
- Níscalos
- Arroz
- Caldo
- Perejil picado
- Aceite de oliva
Elaboración:
- Limpiamos los níscalos y los troceamos.
- En una cazuela baja, ponemos aceite de oliva y los salteamos ligeramente.
- Incorporamos el arroz y rehogamos.
- Agregamos un vaso de caldo, poco a poco como si fuéramos a preparar un risotto.
- Removemos y cuando el arroz haya absorbido prácticamente todo el líquido, añadimos de golpe el resto del caldo y dejamos que cueza hasta que el arroz esté en su punto.
- Rematamos la receta añadiendo perejil picado y dando el último hervor de un minuto y sirviendo inmediatamente, agregando un poco más de perejil picado en cada plato.
Cebada Salteada con Níscalos
Ingredientes para 2 personas:
- Níscalos
- Cebada
- Ajo
- Vino
- Aceite de oliva
Elaboración:
- Cocinar la cebada siguiendo las instrucciones del paquete. Escurrir si hiciera falta y refrescar con agua fría.
- Limpiar bien los níscalos y laminar en piezas del mismo tamaño, aproximado. Pelar y picar el diente de ajo.
- Calentar un poco de aceite de oliva en una buena sartén antiadherente y dorar ligeramente el ajo.
- Añadir los níscalos y saltear a fuego vivo. Cuando empiecen a coger color, regar con el vino y dejar que evapore el alcohol.
- Saltear la cebada unos minutos con un poco de aceite de oliva.
Tostas de Níscalos con Sobrasada
Ingredientes para 2 personas:
- Níscalos
- Sobrasada
- Pan
- Aceite de oliva
Elaboración:
- Empezamos limpiando los níscalos, cepillándolos, después los troceamos.
- Calentamos aceite en una sartén y los salteamos a fuego lento para que no se quemen.
- Desmenuzamos la sobrasada y se la añadimos.
- Cortamos el pan en rodajas finas y las tostamos.
¿Cuándo Comienza la Temporada de Níscalos?
La temporada de níscalos, también conocidos como robellones o lactarius deliciosus, suele comenzar en otoño, principalmente a partir de finales de septiembre o principios de octubre y se puede alargar hasta diciembre, dependiendo del clima de cada año. Las lluvias de finales de verano y principios de otoño, junto con temperaturas suaves, son las condiciones ideales para que empiecen a brotar en pinares y bosques de coníferas. Por eso, la temporada puede variar un poco según la zona y las condiciones meteorológicas.
¿Cómo Saber si Ya Hay Níscalos?
- Lluvias Recientes: Si ha llovido bien (unos 15-20 litros por metro cuadrado) y las temperaturas se mantienen suaves (entre 15 y 25 °C), es muy probable que empiecen a salir en unos 7 a 15 días. Las lluvias de final de verano o principios de otoño son clave.
- Temperaturas Suaves: Si hace demasiado frío o mucho calor después de llover, puede frenar la aparición. Lo ideal es un clima templado.
- Consulta Foros o Grupos Micológicos de tu Zona: Suelen avisar cuando empiezan a aparecer los primeros ejemplares. También en redes sociales hay mucha gente compartiendo fotos y ubicaciones (aunque nadie suelta sus “sitios buenos” fácil, claro).
- Ir a Explorar: La mejor forma es darte una vuelta por pinares, especialmente en zonas donde sabes que otros años los has encontrado. Si ves tierra removida, setas pequeñas o alguna cortada, es señal de que la temporada arranca.
Níscalos Verdes: ¿Son Comestibles?
Sí, los níscalos verdes son comestibles. Son setas muy delicadas y cuando reciben golpes se manchan de zonas verdosas fruto de la oxidación. Estas manchas los hacen más "feos" pero igualmente sabrosos. En algunos casos hasta podremos encontrar ejemplares completamente verdes. Deberemos extremar el cuidado en su recolección para poder llevar a casa setas completamente naranjas. Al recoger las setas hay que hacerlo con cuidado sin tocar las laminas de debajo del sombrero, precisamente para no estropearlas y se vean verdes luego.
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