Manuel de la Peña: Un cardiólogo en la búsqueda de la longevidad
El doctor Manuel de la Peña es una figura destacada en el ámbito de la cardiología y la investigación sobre la longevidad. Actualmente, preside el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social. Reconocido internacionalmente, el doctor se ha dedicado durante años a investigar las claves de la longevidad extrema, lo que le ha llevado a publicar la Guía para vivir sanos 120 años (Vergara, 2024).
En esta exhaustiva obra, descubre los secretos de los centenarios y supercentenarios para vivir más y mejor. Su trabajo ha revelado la presencia de un yacimiento de supercentenarios en España, posicionando al país como líder en longevidad.
Un viaje en busca de la sabiduría de los centenarios
Manuel de la Peña se ha recorrido la Península con un objetivo: conocer cómo viven todos nuestros centenarios y supercentenarios. Conversó con María Branyas, la persona más longeva del mundo que falleció hace un mes con 117 años; Teodora Cea, de 112 años; Dolores Buitrago y Crescencia Galán, de 110; Engraciano González, Servando Palacín y Prudencia Yuste, de 109; entre otros.
Después de ese tour, ¿cuáles diría son las características comunes de nuestros centenarios? Todos tienen una mente muy activa y pensamiento positivo. No hay ningún centenario que viva pensando en cosas negativas y feas. Esa característica común de pensamiento positivo, mente muy activa, les encanta a todos cantar y bailar, incluso pintan al óleo algunos. Otra peculiaridad que me ha llamado mucho la atención es que todos tienen mucha personalidad, genio y carácter. Todos están delgados, no me he encontrado a ninguna persona con sobrepeso. Y otra característica que me ha encantado es que la edad no es un obstáculo para superar ninguna adversidad.
Las "Zonas Azules" y la importancia de los hábitos saludables
El doctor De la Peña también aborda el concepto de las "Zonas Azules", aquellos lugares del mundo donde se concentra la mayor cantidad de centenarios. Todos tienen una característica muy importante y es que muchos hábitos saludables los tienen integrados en sus actividades diarias. Por ejemplo, la actividad física. No se levantan diciendo: «Tengo que hacer deporte», como si fuese una obligación. Tienen integrado y automatizado el ejercicio físico y la alimentación saludable. Esas dos peculiaridades constituyen el 75 % de la longevidad porque solo hay un 25 % de influencia genética.
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¿Dónde se encuentran esas cinco zonas? En Cerdeña (Italia), la isla de Okinawa (Japón), la isla de Icaria (Grecia), Loma Linda (California) y la península de Nicoya (Costa Rica). Pero insisto, que se estudiaran estas cinco no quiere decir que no existan otras.
¿Qué come un centenario?
Los centenarios comen, sobre todo, proteínas vegetales. Mucha verdura, legumbres y cereales integrales. Esa es la base de su alimentación, junto con el pescado. Pero hay que tener en cuenta que han perdido mucho su dentadura, la tienen mucho más débil, toman comidas mucho más fáciles de masticar, como cremas de verduras. Una alimentación basada en productos frescos y de temporada, liberados de todo tipo de tóxicos. Productos ultra procesados. No los comen. Ni alimentos ricos en sal o azúcar, huyen.
La cardiología y la longevidad
Siendo cardiólogo, el doctor De la Peña destaca la importancia de la salud cardiovascular para alcanzar una vida longeva. Las enfermedades cardiovasculares son uno de los principales obstáculos para no llegar a ser centenarios. Cada cinco segundos muere una persona de infarto de miocardio y en España se producen 70.000 al año, de los cuales la mitad no llegan a tiempo al hospital.
En los supercentenarios se da todo lo contrario. Las personas de más de cien años tienen un colesterol de 120, una tensión arterial de 130-70 y ninguno fuma. Cuando le preguntas si ha fumado alguna vez, se ríen. Fumar es un auténtico disparate. Tiene un montón de sustancias tóxicas y provoca muchos problemas de salud. Aumenta la tensión arterial, la frecuencia cardíaca, etcétera.
El Klotho: La proteína antienvejecimiento
El doctor De la Peña también menciona el Klotho, una proteína producida por el riñón que actúa como protector antienvejecimiento. Cuando el riñón funciona peor por la agresividad de los tóxicos que le aportamos, disminuye esa capacidad renal y esa disminución de la función renal hace que segreguemos menos Klotho, envejeciendo más deprisa.
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Consejos para una vida longeva
Si tuviera que dar un consejo para llegar a los 120 años, ¿cuál sería? Aprender a gestionar la calma. Relativizar los problemas. Saber distinguir entre un problema y una adversidad. Si sabes gestionar la calma encontrarás el momento de serenidad para afrontar esa adversidad. Por eso el mejor consejo es el de Crescencia, con 110 años: «Cuando tengo un día malo, lo saco a flote». La edad no es un obstáculo para conseguir las cosas, que es otro problema que la gente tiene en la cabeza: «Tiene 80 años, le quedan unos meses». No.
Superar la resistencia que tiene nuestro cerebro para sustituir hábitos insanos por costumbres sanas. Para adoptar un cambio positivo, el cerebro necesita al menos veintiún días para asimilarlo y automatizarlo, ya que trabaja con la ley del mínimo esfuerzo. Por eso es tan importante tener fuerza de voluntad y mucha disciplina para superar la resistencia al cambio.
Cualquiera que tome plena conciencia lo puede conseguir y es más fácil cuando te mueves con personas que toman decisiones saludables. Se trata de tener una buena conexión social con personas que quieran alargar la vida libre de enfermedades. El principal secreto es el conocimiento, que es el mejor antídoto del envejecimiento. Hay que saber por qué pierdes vitalidad, por qué envejeces y, por tanto, las pautas para estar en plena forma para vivir con entusiasmo y salud.
La genética es el 25% de nuestra longevidad. Si somos portadores de genes asociados a la longevidad, la influencia genética de nuestros ancestros alarga la vida. Por el contrario, también podemos heredar genes asociados a enfermedades. Por eso cada vez le damos más importancia a la epigenética, es decir, la influencia de nuestras costumbres en la expresión de nuestros genes. Hay que hacer una dieta a base de muchas verduras, legumbres y frutas, con cereales integrales. Tomar un puñado de frutos secos al día, todo tipo de pescados, especialmente azules (boquerones, sardinas, salmón) y consumir moderadamente carnes magras. Hay que huir de los ultraprocesados y hacer una alimentación basada en productos orgánicos.
Es un esfuerzo diario, pero cada día “pienso más en verde”, que es la cultura de mi libro: dieta verde y caminatas por la naturaleza, escuchando música. Cuando lo hago, gano mucha vitalidad, energía y, sobre todo, entusiasmo.
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El envejecimiento, ¿es una enfermedad curable?
El envejecimiento, ¿es una enfermedad curable? ¿Continuará el ser humano alargando su esperanza de vida? ¿Llegaremos algún día a ser in mortales? Manuel de la Peña responde a estas cuestiones e incide no solo en los avances que nos permitirán vivir más, sino en los que nos harán «vivir mejor». En 1900, hace nada más que 100 años, vivíamos 35 años. Hoy, la esperanza de vida ha pasado a 80 en los hombres y 85 en las mujeres. Y está aumentando. En España tenemos 57 personas que han pasado ya de los 100 años.
Se acaba de morir una mujer que tenía 116. Entonces, ¿por qué se habla de inmortalidad biológica? Se habla porque cada año vivimos más. En la última década, la esperanza de vida ha aumentado 5 años. Esto significa que lo normal será que consigamos vivir de 120 a 150 años en muy poco tiempo.
Avances en la medicina para prolongar la vida
En cardiología, hemos vivido la gran revolución de los stents y los marcapasos. Esa gran revolución se está llevando ahora al cerebro. El primer hito ha sido la implantación de «marca pasos cerebrales». Los avances más importantes en este campo los están llevando acabo dos empresas: Neuralink, de Musk, y NeuraMatrix, su vertiente china, que trabajan en la implantación de biochips cerebrales, interfaces hombre-máquina que van a marcar un salto en la evolución de la especie humana.
La sangre va a cambiar la medicina radicalmente. Estos procedimientos, que se llaman de aféresis terapéutica, se pueden aplicar para tratar muchas enfermedades y van a ser claves para combatir el envejecimiento. Hay un experimento en este sentido, realizado por una biotecnológica española, consistente en transferir plasma de ratas jóvenes a ratas viejas, y lo que sucedió es que estas corrían mucho más a coger el queso. Tarde o temprano, estos experimentos se trasladarán a humanos.
Por supuesto, se llegará a modificar el código genético. Pero creo que estamos aún muy lejos. Estamos bastante más avanzados en lo que se llama la epigenética, que establece una relación entre influencias genéticas(igual que puedes heredar un piso, puedes heredar una diabetes) y otros factores que tienen que ver con los hábitos de vida: una alimentación sana, evitar el estrés, la falta de ejercicio físico -la cuarta causa de muerte en el mundo-, la exposición a un medio ambiente adverso... Todos estos factores son decisivos en nuestra longevidad y calidad de vida.
Por otro lado, sí que se ha encontrado una clave para la longevidad y la inmortalidad biológica a nivel genético: los telómeros. Si los cromosomas son los cordones de los zapatos, los telómeros son los plastiquitos de los extremos. Cuanto más largos son, más viviremos. Pero, con el tiempo, se desgastan y se acortan. La enzima telomerasa influye en el alargamiento de los telómeros. Y ahí sí se está trabajando muy insistentemente para provocar una mayor longevidad.
El estrés emocional: El gran enemigo de la salud
El estrés emocional es la gran lacra de este siglo. El organismo puede aguantar un tiempo en estado de alarma, pero si la situación se cronifica, puede entrar en agotamiento psicosomático con infinidad de manifestaciones clínicas que hacen mucho daño físico y psicológico. Si no tenemos en cuenta las emociones y la sensibilidad individual a las adversidades del día a día, no podemos ser conscientes de la importancia que tienen para nuestra salud física. Vivimos en una sociedad cada vez más estresada, con una gran parte de la población viviendo con angustia y ansiedad.
Los pilares de una buena salud
En el libro aborda los conocidos como pilares de una buena salud: alimentación saludable, ejercicio físico y descanso. Hay una cosa que está ocurriendo: cada día hay más personas que dejan de practicar ejercicio físico; y si no practicas ejercicio físico, el descanso es mucho peor. Vas a dormir peor si no hay una práctica diaria de ejercicio físico de al menos 20 minutos.
Hay que realizar ejercicio para liberar las hormonas de la felicidad (dopamina, oxitocina, endorfinas, serotonina…), porque esa liberación es la responsable de que luego podamos relajarnos mejor y descansar mejor. El sueño está muy relacionado con la última hora de tu día, así que es importante cuidar la hora previa a irte a dormir, tiene que ser una hora dedicada a uno mismo, a crecer personalmente, no a estar pendiente de todos los problemas del mundo.
Suplementos pro longevidad
De momento, los expertos en medicina antiedad son muy partidarios de la metformina, que es un diabético oral tremendamente antiguo y en dosis bajas funciona como antiaging; también se habla de la nicotidamida, el resveratrol… Pero, de todos ellos, mi favorito es la Vitamina D, porque en realidad es una hormona que influye en múltiples procesos metabólicos. Nos estamos encontrando muchas patologías asociadas a un déficit severo de vitamina D.
Otro complemento para mí superútil es la vitamina B12, ya que estimula la función cognitiva. Pero hay que tener en cuenta que en estos momentos hay en evaluación más de 800.000 sustancias senolíticas. De esa cifra, se van a identificar las que tengan una mayor biodisponibilidad y eficacia clínica. Yo calculo que al menos un 10% se van a convertir en fármacos innovadores.
El chip hormonal y los cambios de sangre
A partir de los 40 años todos tenemos una caída hormonal y el envejecimiento está muy vinculado a la pérdida o caída hormonal. Los hombres sufrimos una caída de la testosterona, entramos en lo que se llama la andropausia. Y las mujeres a partir de los 40 años también empiezan su caída hormonal de progesterona y estrógenos, que se vuelve más severa en la menopausia, cuando la mujer pierde el protector cardiovascular (los estrógenos). ¿Qué significa entonces el chip hormonal? Significa diagnosticar ese déficit hormonal y hacer un reemplazo de las hormonas en las que se detecta un déficit. Ese reemplazo te ayuda muchísimo a recuperar vitalidad, entusiasmo por la vida.
Los cambios de sangre, conocidos en medicina como procedimientos de aféresis terapéutica, se utilizan ya en hospitales públicos y privados españoles para hacer el abordaje de determinadas patologías incluidas en las guías clínicas. No es el caso de los tratamientos antienvejecimiento, pero en otros países sí se utilizan técnicas como la plasmaféresis (sustitución del plasma de la sangre) o la inmuno aféresis (depuración de la sangre, eliminando todos los inmunocomplejos de ella) como tratamiento antiaging. Al final, es obvio que, si tú limpias la sangre, vas a rejuvenecer. En algunos países lo que se está haciendo incluso es sustituir el plasma por plasma de gente joven.
Terapias prometedoras para el futuro
Para mí, los tres tratamientos más prometedores para el futuro arsenal médico antiaging van a ser, por un lado, la terapia con células madre para la regeneración de tejidos dañados. En el mundo hay más de 3.000 ensayos clínicos sobre su potencial reparador. Por otro lado, apuesto por la terapia génica con telomerasa. Los telómeros se acortan con el envejecimiento y esta terapia lo que hace es alargarlos. Y cuanto más alarguemos los telómeros, más vamos a vivir. Y, por último, estaría la terapia génica con klotho, que es mi proteína favorita.
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