Juan Alberto Belloch: Origen y Trayectoria de un Protagonista de la Historia Española
La vida de Juan Alberto Belloch Julbe (Mora de Rubielos, Teruel, 1950) es la de un juez que estuvo en la primera línea de la lucha contra ETA en los años 80.
Esta es la historia de uno de los protagonistas de los años de las Olimpiadas, la Expo y el felipismo, amigo de Yasir Arafat y marido de la periodista Mari Cruz Soriano, que recibió el encargo directo del entonces presidente del Gobierno de redactar el Código Penal de 1995 y de luchar contra la corrupción desde los Ministerios de Justicia e Interior.
A raíz de su jubilación hace ya un año (o, como él lo relata, “tras la decisión del Estado de expulsarme de la vida laboral”) el exalcalde de Zaragoza publica hoy sus memorias tituladas Una vida a larga distancia (Plaza y Janés 2023).
Juan Alberto Belloch Julbe nació en Mora de Rubielos (Teruel) el 3 de febrero de 1950, está casado y tiene un hijo.
Trayectoria Profesional
Entre 1981 y 1990 fue sucesivamente magistrado, presidente de la Sección Segunda y presidente de la Audiencia Provincial de Vizcaya, donde desarrolló fundamentalmente su carrera judicial. En 1990 fue elegido por el Parlamento vocal del Consejo General del Poder Judicial, cargo que desempeñaba hasta que fue nombrado por Felipe González ministro de Justicia, en julio de 1993.
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Es miembro fundador de la asociación progresista Jueces para la Democracia, de la que fue sucesivamente miembro del Secretariado encargado de Relaciones Asociativas, portavoz y encargado de Relaciones Institucionales hasta el congreso de 1990. Asimismo, fue fundador de la asociación Magistrats Européens pour la Democratie et les Libertés, de la que fue vicepresidente.
Opiniones Políticas y el PSOE
El exministro no sólo repasa su vida en esta entrevista: también juzga a los tres presidentes socialistas de la democracia, y aventura que el 23-J al PSOE le pasarán factura sus pactos con Bildu y “la extrema izquierda”.
En cada renovación que ha afrontado del Partido Socialista, Belloch ha tenido la costumbre de apostar a caballo perdedor (Susana Díaz versus Sánchez; Carme Chacón vs. Alfredo Pérez Rubalcaba; José Bono contra José Luis Rodríguez Zapatero…).
Ahora cree que Sánchez “continúa con la liquidación del felipismo que inició Zapatero, sustituyéndolo por una combinación de izquierdismo y populismo cuyo santo grial era y sigue siendo formar Gobierno sin que importe demasiado el coste”.
Según Belloch, la historia y el tiempo han hecho justicia y están poniendo a Felipe González en el sitio en el que debía estar. Zapatero tuvo muy buena voluntad, incluso cuando se equivocaba actuaba por convicciones, con honor y dignidad. Y Sánchez es el peor clasificado de los tres porque es extraordinariamente frío.
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Belloch considera que el PSOE optó por un Frankenstein con demasiados planteamientos radicales confrontados. Por desgracia no se formó la mayoría natural con Ciudadanos porque alguien cometió un error político muy grave. Aquel pacto hubiera permitido un Gobierno de centro izquierda sin necesidad de tener que recurrir a todo el nacionalismo radical.
Anécdotas y Reflexiones Personales
Las vidas del juez y la comunicadora, a la que él llama Crunch cuando están a buenas, se cruzaron en 1996 cuando él empezó a participar en la tertulia política de La Tarde que ella conducía. El exministro se llevó una sorpresa “mayúscula” al descubrir que a los 48 años podía pasar horas colgado de su antes aborrecido teléfono con tal de hablar con “la Soriano”, de la que se había enamorado profundamente y con la que está casado desde 2002.
Lleva a gala haber sido siempre “un verso suelto”. Adopté decisiones complicadas y muchos entendieron que fui el culpable de la derrota del PSOE en 1996 por combatir las torturas y la corrupción. Pero yo estoy profundamente satisfecho de haber hecho lo que debía, a veces más desde una óptica de juez que de político.
Una Doble Agente en Casa
En los años 90, Belloch recibió numerosas amenazas, fue objeto de seguimientos y de preparación de atentados como la mayoría de sus antecesores en Interior. También, por recomendación de los servicios de información abandonó su domicilio particular para instalarse en un piso clandestino del CESID en el que una mujer de mediana edad se ocupaba de las tareas del hogar.
Cuando nos hicimos amigos admitió que era una agente encubierta del CESID y que estaba obligada a transmitir a sus superiores todo lo que pudiera averiguar en esa casa. Muy preocupada por no saber qué hacer me pidió que la aconsejara en este conflicto de lealtades entre el servicio de inteligencia y un ministro del Gobierno.
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En aquel momento, me sentí ligeramente molesto por el hecho de que mi Gobierno me espiara, pero ahora me resulta cómico recordarnos sentados en un sofá mientras yo le decía qué tenía que decir sobre mí y mi familia y ella me contaba chismes, porque tampoco es que me contara cosas grandilocuentes para la seguridad del Estado.
El Caso Roldán
En 2016 Vanity Fair publicó una entrevista en exclusiva con el espía Francisco Paesa, en la que explicaba haber pactado con el Ministerio de Belloch la entrega de Luis Roldán, quien huyó de la Justicia con un botín millonario de los fondos reservados, y lamentaba que se tratara al fugado “contrariamente a lo acordado”.
Belloch considera aquella operación uno de los mayores éxitos de su carrera, y defiende que la clave de su detención fue “el empleo inteligente del engaño y la elaboración de unos documentos falsos que fueron imprescindibles para hacer creíble el operativo.
El Fin de ETA
Todos los ministros lo pasamos muy mal. Yo dormía en una antesala de mi despacho pendiente de las tragedias que nos golpeaban a diario. Me hubiera gustado ser más inteligente para combatir a ETA antes y mejor, pero sí, Alfredo y sus antecesores merecemos consideración y respeto.
La Vida Posgobierno
Tras la derrota socialista de 1996 decidió que no quería convertirse en uno de esos exministros que pululan por la Villa y Corte e hizo el recorrido opuesto al que suelen hacer los protagonistas de la política nacional poniendo rumbo a Zaragoza, donde logró la Alcaldía de la ciudad al segundo intento y ejerció de regidor durante tres legislaturas.
Allí rehizo su vida y puso en marcha uno de los proyectos que más feliz le han hecho: la Exposición Universal de 2008. “Conseguirlo fue un milagro, imagina lo que supone invertir 2.200 millones en la ciudad, era algo impensable. Yo me presenté al cargo porque tenía una idea, un proyecto, y pude realizarlo y modernizar Zaragoza”, recuerda satisfecho.
Tras 12 años dedicado a la política municipal volvió a vestir la toga en la Audiencia Provincial de Zaragoza y se jubiló en la primavera de 2022. Hoy, a sus 73 años, Belloch siente curiosidad por saber si seguirá por el camino de la escritura, a ser posible en géneros ajenos al Derecho.
Mientras explora este nuevo rumbo, hoy hace este llamamiento en sus memorias: “Me haría feliz que Damián volviese de donde nunca quise que se marchara. Ojalá regrese a casa para completar la familia”.
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