¿Dónde nació la madre del nuevo papa León XIV?

23.11.2025

Uno de los grandes misterios que esconde el nuevo papa, León XIV, es su origen español. La famosa frase Habemus papam ha vuelto a resonar en la plaza de San Pedro del Vaticano una vez más.

Sobre las 18.05 horas, cerca de 100.000 personas congregadas en la plaza de San Pedro y el mundo entero han recibido al estadounidense Robert Prevost, quien sucederá a Francisco bajo el nombre de León XIV. Prevost, un misionero de larga trayectoria en Perú, tiene también raíces en España.

Raíces españolas por vía materna

Su apellido Martínez puede dar algunas pistas sobre su ascendencia. Robert Francis Prevost Martínez nació el 14 de septiembre de 1955, en Chicago (Estados Unidos). Aunque se desconoce la región exacta de la que procede, su madre, Mildred Martínez, tiene raíces españolas y su padre, Louis Marius Prevost, desciende de franceses e italianos.

Esta filiación es la que ha querido destacar el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Francisco César García Magán. También ha remarcado que en sus primeras palabras dirigidas a la ciudad y al mundo, el papa León XIV ha elegido hablar un poco en español para mandar un saludo especial a su diócesis de Chiclayo (Perú).

"Un saludo a todos aquellos y de modo particular a mi querida diócesis de Chiclayo en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto para seguir siendo iglesia fiel de Jesucristo", ha expresado emocionado.

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El nuevo papa, estadounidense, pero también con nacionalidad peruana, ha pronunciado un largo discurso escrito desde el balcón de la basílica de San Pedro en el que ha llamado a la paz y a "una Iglesia abierta a todos", especialmente a los que sufren.

La muestra de esa identificación llegó con unas palabras en español en su primera aparición ante el mundo como pontífice para recordar a su «querida» diócesis de Chiclayo, en Perú. «Y si me permiten también una palabra, un saludo... a todos aquellos, en modo particular, a mi querida diócesis de Chiclayo en el Perú», aseguró desde el balcón de la Basílica de San Pedro del Vaticano el nuevo pontífice.

Sus palabras suscitaron una gran ovación entre las decenas de miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, entre los que entre los que podían verse numerosas banderas de países latinoamericanos y españolas. León XIV sucede al papa Francisco, para quien ejerció como presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, así como prefecto para el dicasterio para los Obispos.

Mildred Agnes Martínez: Una vida de fe y dedicación

Detrás de la figura imponente del nuevo papa, León XIV, antes conocido como el agustino Robert Prevost, se encuentra la historia de una vocación cultivada en el calor del hogar, en un ambiente donde la fe y el servicio eran tan cotidianos como el aroma que emanaba de la cocina. En el corazón de esta narrativa familiar se alza Mildred Martínez Prevost, una mujer cuya influencia trascendió los fogones para sembrar las semillas de una vida dedicada a Dios en su hijo. Su vida, un tapiz tejido con hilos de herencia española, fervor religioso y una notable sed de conocimiento, ofrece una ventana fascinante a los cimientos que moldearon al futuro Pontífice.

La madre de León XIV, Mildred Agnes Martínez, conocida como 'Millie', nació en el West Side de Chicago, siendo una de las seis hermanas de una humilde familia, cuyos padres eran originarios de Louisiana, donde queda patente una importante herencia cultural hispana o criolla. Según asegura y documenta el historiador Fernando Arrechea, «el abuelo de Mildred -madre de León XIV- y bisabuelo de Su Santidad era Vincent Martínez: en el censo de 1880 aparece como cocinero, residente en Nueva Orleans, nacido en España».

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Una fe forjada entre sabores y libros

Nacida en 1911, Mildred Martínez creció en Dolton, un suburbio de Illinois cercano a Chicago, pero sus raíces culturales eran profundas y diversas. Nieta de españoles, llevaba en su ADN la calidez y la pasión de la península Ibérica. Además, el resto de su familia se había nutrido en la rica tradición de Luisiana, cuna de una de las pocas gastronomías verdaderamente distintivas de Estados Unidos. Esta amalgama cultural se traducía en una hospitalidad legendaria.

La cocina de Mildred no era un simple lugar para preparar alimentos; era un centro de comunión, un espacio donde los sacerdotes amigos de la familia, atraídos por su fama culinaria, encontraban siempre una excusa para compartir mesa con ella y su esposo, Louis. No era solo la sazón lo que atraía, sino el ambiente de profunda fe y conversación que impregnaba el hogar de los Prevost.

Pero Mildred era mucho más que una anfitriona excepcional. En una época en que las oportunidades para las mujeres eran más limitadas, demostró un perfil intelectual avanzado y una determinación admirable. A los 34 años, una edad en la que muchas mujeres de su generación ya habían establecido sus familias y roles, Mildred decidió embarcarse en una aventura académica. Primero obtuvo un grado en biblioteconomía, una elección que revelaba su amor por el conocimiento y la organización, y posteriormente culminó un máster en la Universidad DePaul, una institución católica regida por los padres paúles. Esta faceta intelectual, combinada con su profunda espiritualidad, la convertía en una figura singular y respetada.

El faro de la parroquia: Mildred, alma de Santa María de la Asunción

La vocación religiosa no era una nota discordante en la familia Martínez, sino una melodía constante. Dos de las hermanas de Mildred abrazaron la vida conventual, ordenándose monjas, lo que subraya la atmósfera de devoción en la que se crio. Su esposo, Louis Prevost, no solo ejercía como director de colegio, sino que también dedicaba su tiempo a ser catequista, transmitiendo las enseñanzas de la fe. Juntos, los Prevost eran pilares de su parroquia, Santa María de la Asunción. Asistían a misa diariamente y su presencia era una constante en la vida comunitaria.

Dentro de este vibrante ecosistema de fe, "Millie", como la llamaban cariñosamente, era una verdadera dinamo. Su energía y dedicación se manifestaban de múltiples formas: su voz se unía al coro parroquial, elevando cantos de alabanza; presidía o participaba activamente en diversas sociedades laicas, impulsando iniciativas y fortaleciendo los lazos comunitarios. Su compromiso no se limitaba a lo espiritual; también ofrecía ayuda práctica en la parroquia y ponía sus conocimientos profesionales al servicio de la Iglesia. Aprovechando su formación, colaboró en las bibliotecas escolares y diocesanas, e incluso tomó la iniciativa de organizar y poner en marcha la biblioteca de su propia parroquia familiar, un legado tangible de su amor por los libros y su deseo de fomentar la cultura y la fe.

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Un legado de vocación: la semilla plantada en el corazón del Papa

Es innegable la profunda influencia que Mildred ejerció sobre la vocación de su hijo Robert. El papa León XIV creció inmerso en este ambiente, rodeado de hábitos, conversaciones sobre teología y un ejemplo constante de servicio y devoción. Sus compañeros de infancia recordaban que, desde muy joven, Robert se sentía "destinado" al camino eclesiástico. No fue una imposición, sino una ósmosis vital, una llamada que resonó tempranamente en su corazón y que encontró un terreno fértil gracias al ejemplo materno. Su decisión fue tan temprana como firme: a los catorce años, optó directamente por el seminario, en lugar de seguir los pasos de sus hermanos en el instituto agustino Mendel, donde, curiosamente, su madre también trabajó, aunque sus caminos laborales no llegaron a coincidir por apenas tres años.

Robert, honrando quizás esa vena intelectual de su madre, se tituló en Matemáticas y llegó a ser profesor de Matemáticas y Física a tiempo parcial en el mismo instituto Mendel. Poco después de su ordenación sacerdotal, un viaje a Roma le permitiría conocer a Juan Pablo II, un encuentro que marcaría su camino antes de partir a las misiones en Perú en 1985. Mildred Martínez falleció en 1990, legando a su hijo no solo recuerdos, sino una brújula moral y espiritual. Su recuerdo, sin embargo, sigue vivo en la parroquia de Santa María de la Asunción.

Ascendencia y Familia de Mildred Agnes Martínez

Diversas investigaciones genealógicas revelan detalles fascinantes sobre la ascendencia materna del Papa. Su abuelo habría nacido en Santo Domingo y su abuela en Nueva Orleans. Algunos documentos históricos, como el censo de 1870 y partidas de matrimonio, señalan que Jacques Martínez, bisabuelo del pontífice, y su familia fueron registrados como mulatos en Nueva Orleans, donde la mezcla cultural y racial era característica en tiempos coloniales.

El nuevo pontífice, el primero originario de Estados Unidos, creció en un entorno familiar en el que convergían raíces europeas y una profunda fe católica. Su madre, a quien cariñosamente llamaban "Millie", nació en Chicago en 1911. Era hija de Joseph Nerval Martínez y Louise Baquie Martínez, y fue bautizada en la Catedral del Santo Nombre en febrero de 1912.

Según explica Carlos O. Valverde, "el certificado civil de nacimiento de Mildred da alguna información adicional acerca de sus padres, abuelos maternos del nuevo papa León XIV. El abuelo habría nacido en Santo Domingo, y la abuela Louise en Nueva Orleans". Y añade dos documentos sobre la familia materna: "El censo de 1870, donde Jacques Martínez y su hijo Joseph son considerados mulatos. La partida de matrimonio de Joseph Martínez y Louise Baquie, padres de Mildred Martínez, madre del papa, donde se dice que el novio había nacido en Haiti. Es de 1887".

"Jacques Martínez y María Ramos, padres del abuelo del papa, Joseph Martínez, nacido en Haiti, se casaron al parecer en Nueva Orleans en 1848.

Casada con Louis Marius Prevost, catequista y veterano de la Marina estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, formaron una familia de tres hijos. Louis Martin, John Joseph y Robert Francis crecieron en un ambiente donde la fe era algo más que un conjunto de normas: era una forma de vivir. Mildred fue una mujer de carácter discreto pero profundamente influyente. Sus acciones silenciosas, su devoción religiosa y su constancia dejaron una huella determinante en el camino vocacional de su hijo.

En su primera aparición pública como Papa, León XIV expresó su gratitud a quienes lo habían formado en la fe, una alusión que bien podría referirse a esa figura materna que moldeó su vida desde la infancia. El testimonio de quienes la conocieron es revelador. Marianne Angarola, compañera de estudios del ahora pontífice, la recuerda como una de las mujeres clave de la parroquia: "Era una de esas señoras que siempre estaban en la iglesia: limpiaban, decoraban, preparaban todo para las celebraciones.

Mildred falleció el 18 de junio de 1990 en Chicago Heights, Illinois. Sus restos descansan en el Cementerio Católico de la Asunción, en Glenwood, dejando tras de sí un legado de fe, trabajo y dedicación a la comunidad.

Legado y Recuerdos

Entre los recuerdos que el nuevo Papa León XIV ha compartido sobre su infancia, hay uno que destaca por su sencillez y calidez: los platos caseros que su madre preparaba para los sacerdotes que solían visitar su hogar. Preparaba unos platos que hacían las delicias de los sacerdotes que desfilaban por la casa familiar. Es uno de los contados recuerdos que el nuevo Papa León XIV, el hasta ahora discreto cardenal Robert Francis Prevost, ha relatado de su madre Mildred Agnes Martínez, de descendencia de la Luisiana española.

Según la web The Pillar Catholic, la proximidad al clero no fue la única razón por la que en su juventud ser decidió por el sacerdocio. "También estaba el ejemplo de su padre, Louis Marius Prevost, que tenía raíces francesas e italianas y era catequista. Su progenitora "Millie" -el apodo con el que la conocían los más cercanos- fue muy activa en la parroquia local e influyó en su elección vital.

Una búsqueda rápida por obituarios y páginas de genealogía ayudan a trazar el perfil de Mildred Agnes Martínez (1911-1990), de profesión bibliotecaria y con una vida pública vinculada a la iglesia local. Nacida el 30 de diciembre de 1911 en Chicago, en el estado de Illinois, Mildred era hija de Joseph Nerval Martínez y Louise Baquie Martínez. Fue bautizada el 4 de febrero de 1912 en la Catedral del Santo Nombre en Chicago. Provenía de una familia de ascendencia española con raíces católicas. Varias de sus hermanas, incluidas Louise Eugenie y Hilda Anne, ingresaron a la vida religiosa como monjas.

En 1947, Mildred se graduó de la Universidad DePaul. Había cursado una licenciatura en Biblioteconomía. Trabajó como bibliotecaria en las escuelas secundarias Von Steuben y Mendel Catholic en el área de Chicago. Además de su carrera profesional, fue presidenta de la Sociedad del Altar y Rosario de St. Mary y del Club de Madres de la Escuela Secundaria Católica Mendel. También participó activamente en el coro de la iglesia de St.

En los obituarios que se le dedicaron, se recuerda que Mildred tuvo "una profunda devoción religiosa y una participación activa en la vida parroquial".

"Era una de las señoras a las que llamábamos las señoras de la iglesia", señala Marianne Angarola, compañera de clase del papa León XIV, al Chicago Sun-Times. "Iban a misa todos los días. Limpiaban los altares, la iglesia, la sacristía.

Mucho antes de que Robert Francis Prevost se convirtiera en el Papa León XIV, hubo una mujer que marcó el rumbo de su vida espiritual desde los cimientos: su madre, Mildred Agnes Martínez. Su padre, según ha revelado The New York Times, era tabaquero y con orígenes en República Dominicana. Su madre, nacida en Nueva Orleans, provenía de una comunidad católica de ascendencia española. La familia se instaló en el Séptimo Distrito de Chicago, un barrio de gran diversidad étnica y fuerte arraigo católico. En ese entorno cultural y religioso nació y creció Mildred, y más tarde, se formó como una mujer adelantada a su época.

Con una inteligencia notable y una sed insaciable de conocimiento, "Millie" ingresó en la Universidad DePaul a los 34 años, en un tiempo en que pocas mujeres, y menos aún mujeres negras o mulatas, accedían a estudios superiores. Se graduó en biblioteconomía en 1947 y más tarde completó una maestría en Educación. Trabajó como bibliotecaria en varias instituciones católicas de Chicago, incluyendo escuelas y parroquias, convirtiéndose en un referente intelectual y moral para su comunidad. Su hogar en Dolton, un suburbio al sur de Chicago, era un epicentro de fe, cultura y hospitalidad. Allí, entre aromas criollos y cantos litúrgicos, se formó el joven Robert Prevost.

El testimonio del hermano mayor del Papa, John Prevost revela que Millie fue más que madre: fue guía espiritual. Mientras sus hermanas se consagraban como religiosas, y su marido servía como catequista, ella daba ejemplo desde la vida cotidiana. “Iba a misa a diario. Limpiaba los altares, la iglesia, la sacristía. Participaba en todo, incluso en las actividades de recaudación de fondos.

Pero su legado vive no solo en la figura de León XIV, sino también en la comunidad parroquial de Chicago que aún recuerda a la mujer que construyó una biblioteca para su parroquia, que cantaba con fervor y alegraba a quienes le rodeaban.

Hoy, mientras la Iglesia Católica da la bienvenida a un nuevo Pontífice, la historia de Mildred Agnes Martínez o "la dulce Millie", como muchos la recuerdan por su carácter amable y por su talento para cantar, emerge con fuerza.

Robert Francis Prevost: Un camino hacia el papado

Robert Francis Prevost nació en Chicago el 14 de septiembre de 1955. Su padre, Louis Prevost (de ascendencia francesa e italiana) fue el superintendente de las escuelas en los suburbios del sur del Distrito 169. Mildred Martínez Prevost, su madre, había estudiado biblioteconomía. Dos de las hermanas de Mildred eran monjas.

Al final del octavo grado, Prevost empezó a ir al seminario menor de San Agustín, con sacerdotes agustinos. En la Universidad de Villanova, cerca de Filadelfia, donde se graduó en Matemáticas en 1977. En el mismo año ingresó en el noviciado de la Orden de San Agustín, en la provincia de Nuestra Señora del Buen Consejo, en San Luis. El 29 de agosto de 1981 hizo sus votos solemnes. Luego se graduó en Teología en la Unión Teológica Católica de Chicago.

A los 27 años fue enviado por los agustinos a Roma para estudiar Derecho Canónico en el Angelicum, la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino donde también estudió Karol Wojtyla. Prevost fue ordenado sacerdote en Roma el 19 de junio de 1982 por el arzobispo Jean Jadot. Después de la ordenación, el joven sacerdote tuvo la oportunidad de conocer a Juan Pablo II. Una fotografía que la parroquia Santa María de la Asunción de Chicago incluyó en su libro de 1986 para celebrar su centenario muestra a Robert Francis sonriendo tímidamente mientras estrecha la mano de un sonriente Juan Pablo II.

Misión en Perú

Fue enviado a trabajar a la misión de Chulucanas, en Piura, al norte del Perú, donde permaneció en 1985 y 1986.

En 1987 obtuvo el Doctorado con la tesis: “El papel del prior local de la Orden de San Agustín”. En el mismo año fue elegido director de vocaciones y director de misiones de la Provincia Agustiniana de “ Mother of Good Counsel” en Olympia Fields, Illinois (EE.UU.). En 1988 regresó al Perú a la misión de Trujillo como director de la formación conjunta de los novicios agustinos de los Vicariatos de Chulucanas, Iquitos y Apurímac. Allí ocupó diversos cargos: prior de comunidad (1988-1992), director de formación (1988-1998) y maestro de profesos (1992-1998). En la Arquidiócesis de Trujillo fue vicario judicial (1989-1998), profesor de Derecho Canónico, Patrística y Moral en el Seminario Mayor “San Carlos y San Marcelo”.

Prior General y Obispo de Chiclayo

En 1999 Prevost regresó a los Estados Unidos, como Prior Provincial de la Provincia Madre del Buen Consejo ( Chicago). Después de dos años y medio, el Capítulo General Ordinario de los Agustinos lo eligió Prior General, ministerio que la Orden le confió de nuevo en el Capítulo General Ordinario de 2007. En octubre de 2013, Prevost regresó a su Provincia (Chicago) para ser maestro de los profesos y vicario provincial.

Prevost ocupó estos cargos hasta que el Papa Francisco lo nombró, el 3 de noviembre de 2014, administrador apostólico de la Diócesis de Chiclayo (Perú), elevándolo a la dignidad episcopal de obispo titular de la Diócesis de Sufar. Prevost fue ordenado obispo el 12 de diciembre en la catedral de Chiclayo. Desde 2015 tiene la ciudadanía peruana.

Es creado cardenal en el Consistorio del 30 de septiembre de 2023 y se le asigna el diaconado de Santa Mónica, en el Colegio Internacional de Santa Mónica, dirigido por los Agustinos, en la Plaza del Santo'Uffizio.

Dice que Francisco le insistía: "No pierdas el sentido del humor, tienes que sonreir". Como Papa tendrá que seguir ese consejo.

Durante estos años romanos Prevost sólo expresó un arrepentimiento. “Me considero un tenista amateur”, dijo en una entrevista. "Desde que salí de Perú he tenido pocas oportunidades de entrenar, así que no veo la hora de volver a la cancha". Como con el primer Juan Pablo II, a sus 69 años puede ser que la Iglesia vuelva a ver a un Papa haciendo deporte.

Prevost veía así los retos de la Iglesia en esa entrevista de 2023: «Debemos proclamar la buena nueva del Reino de Dios y, al mismo tiempo, comprender qué es la Iglesia en su realidad universal.

Relación con España

Es precisamente su pertenencia a la orden de los Agustinos la que ha justificado sus diversas visitas a España. En 2002, fue condecorado como Asociado de Honor por la Asociación de Antiguos Alumnos de los Agustinos de León, en Castilla y León, durante el centenario del colegio agustiniano de esa ciudad. Durante la visita, el peruano ofició una misa junto a los frailes y participó en un vino español en las instalaciones del colegio. Desde entonces, Presvot ha mantenido una relación cercana con la comunidad agustina leonesa.

Allí, la noticia ha pillado por sorpresa a las monjas agustinas del convento de Nuestra Señora de Gracia, en Madrigal de las Altas Torres. Han interrumpido la misa para celebrar entre exclamaciones jubilosas que uno de los suyos marcará el destino del siguiente pontificado.

El convento en el que viven estas religiosas es el antiguo palacio de Juan II, donde en 1451 nació Isabel la Católica, fue uno de los monasterios elegidos por el recién nombrado León XIV para acercarse a la cuna agustina española, según ha recordado una de las monjas de mayor edad, la madre Pilar, de 86 años. "Ha sido una alegría muy grande. Es una persona muy sencilla. Cuando era general de los agustinos vino desde Valladolid en coche él solo", ha añadido la superiora.

El pasado 22 de septiembre, el nuevo pontífice volvió a visitar tierras abulenses. León XIV acudió a la casa natal de Santa Teresa de Jesús, en la actual basílica de La Santa. Su visita quedó reflejada en el libro de firmas bajo su nombre de pila.

León XVI también se presentó en Bilbao el 16 de septiembre de 2011 para asistir a la ceremonia de consagración del religioso agustino vasco Michel Olaortua como obispo de Iquitos (Perú). El evento se celebró en la céntrica iglesia de San José de Bilbao, con la presencia del entonces obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, según ha constatado a Efe algunos asistentes al acto religioso.

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