Biografía de Manuel Lozano Garrido, "Lolo"
Manuel Lozano Garrido, conocido cariñosamente como "Lolo", fue un joven de Acción Católica, escritor y periodista que, a pesar de enfrentar grandes adversidades físicas, dejó una huella imborrable de fe y alegría. Su vida, marcada por la enfermedad, la escritura y un profundo apostolado, es un testimonio de esperanza y entrega cristiana.
Nacimiento y Juventud
Manuel Lozano Garrido, conocido por sus amigos como «Lolo», nació en Linares (Jaén) en 1920 y murió en la misma ciudad en 1971, tras una larga enfermedad en la que mostró ejemplarmente un testimonio vivo y alegre.
Lolo fue un joven amante del deporte y de la naturaleza; alegre en sus travesuras infantiles y más alegre aún en sus juegos de juventud cuando comenzó a abrirse a la vida, a desear “devorar” apostólicamente el mundo.
Se había formado apóstol en el centro de jóvenes de la A.C. de Linares por los años de la década de 1930. “Para él la A.C. lo era todo”. En la A.C. aprendió a amar con locura a la Virgen Nuestra Señora. De ella escribirá bellísimas páginas llenas de ternura y filial amor a lo largo de sus 28 años de escritor y periodista inválido.
En la A.C. curtió su fervor eucarístico que le marcó para toda la vida. Ahí quedan sus escritos sobre la fiesta del Corpus Christi o sobre el Jueves Santo o sobre el sacerdocio.
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Enfermedad y Apostolado
A los 22 años, una parálisis progresiva lo confinó a una silla de ruedas, limitando su movilidad por completo. En los últimos nueve años de su vida, también perdió la vista.
Su trayectoria creyente lo llevó a vivir en plenitud su laicado comprometido en la Acción Católica en momentos de especial dificultad.
Martín Descalzo dijo de él: «Se dedicaba a ser cristiano, se dedicaba a creer». Durante veinticinco años estuvo atado a un sillón de ruedas y su vida entera fue todo un «sacramento de dolor».
Ya paralítico -desde el balcón de su casa situada justamente enfrente de las puertas de la Parroquia de Santa María de Linares, donde él fue bautizado y donde ahora reposan sus restos mortales- desde el balcón hacía un alto en sus trabajos de escritor paralítico y decía: “Ahora -frente a frente con el Sagrario- voy a echar con Él un parrafillo”.
Su inmovilidad fue total. Los últimos nueve años, también ciego.
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Pero Lolo fue un joven seglar, un cristiano que se tomó en serio el Evangelio, o como decía de él Martín Descalzo: “Se dedicaba a ser cristiano. Se dedicaba a creer”.
Tan en serio se tomaba el Evangelio que un día alguien (Hno. Robert de Taizé) se acercó a su casa. Lo vio. Lo oyó hablar. Miró aquel cuerpecillo agarrotado. Tomó la pluma y escribió en la pantalla de la lámpara que alumbraba desde el rincón la mesa donde Lolo trabajaba. “Lolo, sacramento del dolor”.
Pero este joven de A.C., que mantuvo la perenne alegría en su permanente sonrisa, “varón de dolores” y sin embargo sembrador de alegría en los cientos de jóvenes y adultos que se acercaban a él en busca de consejo, tenía un secreto: (“El secreto de Lolo”, es el título de la biografía infantil en comics publicada por Blanca Aguilar).
En su vida fue calando el valor del dolor como aceptación en paz y gozo de los planes de Dios. Entonces su vida de cada día, su contacto con las gentes, se convierte en alegría contagiosa. A los pies de la gruta de Lourdes, Lolo peregrino-enfermo, le dijo a la Señora: “Te ofrezco la alegría, la bendita alegría”. Y la Señora sembró y multiplicó en él la semilla de la alegría, del buen humor, que él trasmitía a quien se acercaba a su sillón de ruedas.
Escritor y Periodista
Como escritor y periodista demostró tener una pluma ágil, bella, llena de sentido cristiano. La enfermedad, la escritura y su apostolado son las trayectorias que conformaron una vida cuajada de sonrisas y esperanza.
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Lolo “se hace” periodista y escritor. “Gano mi pan con el sudor de mi frente”, dice cuando recibe uno de sus múltiples premios literarios.
Escribe 9 libros de espiritualidad, diarios, ensayos, una novela autobiográfica, y cientos de artículos en la prensa nacional y provincial... Lolo es un trabajador dolorido o un enfermo que trabaja de sol a sol. En su vida se mezcla año tras año, en una única trenza, el trabajo arduo y la enfermedad aguda.
El Secreto de Lolo
¿Cúal es el secreto de Lolo que le hacía vivir la alegría en el dolor? (“La alegría vivida en el dolor”, biografía de Lolo)
Pero en su vida, como su gran secreto, está la piedad mariana y eucarística, de la que brota un amor apasionado por la Iglesia y un apostolado incansable “sin moverse de su sillón de ruedas”.
El secreto de Lolo fue su oración, su vivencia de la Eucaristía, su piedad mariana… De ahí sacaba las fuerzas para vivir la alegría contagiosa y apostólica por encima de sus dolores, de su parálisis y de su ceguera.
Venerable
En este libro se recorren los jalones de la biografía de quien ha sido declarado Venerable por la Iglesia, que un día espera verlo en los altares.
Cuando se presentó en Madrid la biografía de Lolo, el Cardenal Javierre decía: “Conociendo la predilección que nutre el Papa con los jóvenes y enfermos, cabe imaginar el gozo con que Juan Pablo II habrá de dar su bienvenida a Lolo, al hacer su ingreso en la Congregación de los Santos...”. Y añadía: “No es difícil suponer la alegría que le espera a Juan Pablo II viendo a un inválido ascender a la gloria de Bernini. Conviene que la Congregación de los Santos convierta las escaleras en rampas. No me consta de precedentes de una subida en silla de ruedas. Por ello me encanta pensar que la Providencia haya reservado a Lolo el privilegio de semejante primado”.
Juan Rubio Fernández
Juan Rubio Fernández (1958) es sacerdote de Jaén, en cuya diócesis ha desarrollado su labor ministerial. Actualmente es director del semanario de información religiosa Vida Nueva. Como periodista ha trabajado en los diarios Ideal y Jaén y en otras publicaciones sobre historia y cultura.
Legado
Tendremos en el cielo un gran intercesor en el cielo todos aquellos que sentimos la vocación de transmitir la Verdad a través de los Medios de Comunicación.
Su vida creyente lo llevó a vivir en plenitud su laicado comprometido en la Acción Católica en momentos de especial dificultad.
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