¿Dónde nació Luis Buñuel? El Origen del Genio del Cine Español
El afamado director de cine español Luis Buñuel Portolés nació el 22 de febrero de 1900 en Calanda, Teruel.
Los tambores de Viernes Santo y Luis Buñuel han convertido a esa localidad de Teruel en un lugar famoso. Aunque el pueblo ya dio que hablar allá por el año 1640, cuando Miguel Juan Pellicer, un hombre con una pierna amputada, recuperó la extremidad perdida por intercesión de la Virgen del Pilar, según dicen.
A Buñuel, al parecer, ese hecho le fascinó: creyó en el llamado "milagro de Calanda" hasta los 14 años; es más, quizá adaptó al cine Tristana, novela que le parecía de las peores y más cursis de Pérez Galdós, porque a la protagonista le cortan una pierna. Así pues, los dos más célebres hijos del pueblo guardan cierta relación.
Aunque nació en Calanda, muy joven se trasladó con su familia a Zaragoza donde realizó sus primeros años de estudios.
Pasó su infancia en Zaragoza donde asistió a un colegio de jesuitas del que fue expulsado. Buñuel estudió el bachillerato en el Colegio de los jesuitas de Zaragoza y odió el catolicismo de todo corazón. Tanto, y tan bien, que Orson Welles le consideró "el supremo director religioso en la historia del cine".
Lea también: Crónica Social según Rosa Villacastín
O, según como se mire, en 1908 en el cine Farrusini de Zaragoza, una barraca donde asistió -podemos suponer que atónito y maravillado- a las hoy prehistóricas (y entonces modernas) proyecciones de Méliès, de cómicos norteamericanos y de documentales maños que inmortalizaban salidas de misa.
En 1917 pocos podrían haber profetizado que se iba a convertir en uno de los más geniales cineastas, cuando viajó a Madrid para cursar Ingeniería Agrónoma. Por fortuna, no consiguió ingresar. Estudió Filosofía y Letras después de matricularse en otras ramas de Ingeniería y en Ciencias Naturales.
Su inquietud por la cultura le llevó a trasladarse a Madrid en 1917 y matricularse en la Residencia de Estudiantes. Allí conoció entre otros destacados intelectuales a Salvador Dalí y Federico García Lorca, con los que trabaría una profunda amistad. En la Residencia de Estudiantes conoció, entre otros, a Federico García Lorca y a Salvador Dalí, con quien colaboró en proyectos de cine como «Un perro andaluz».
Durante los años universitarios, no perdió -jamás la perdería- la afición que brotó en el Farrusini. Así que intervino en las primeras sesiones de cine club que se organizaron en Madrid. Antes de crear, el genio sólo pudo contemplar. Y también aprendió otras cosas. Por ejemplo, a boxear. En 1921 ganó un campeonato amateur.
Más que en el ring y que en las aulas, maduró en la Residencia de Estudiantes, un templo del saber y la vanguardia donde entabló amistad sobre todo (también intimó con Moreno Villa, Pepín Bello o Rafael Alberti) con Federico García Lorca y Salvador Dalí.
Lea también: El nacimiento de Einstein en Ulm
Allí, a raíz de la asistencia a una conferencia de Louis Aragon en 1925 decidió instalarse en París, donde rodó sus primeros trabajos, Un perro andaluz y La edad de oro, obras de referencia dentro del género surrealista.
Entre 1925 y 1929 residió en París donde se inscribió en la Academia de Cine de Alex Allain y Camille Bardoux. En la capital francesa había escenificado El retablo de Maese Pedro y aprendido la artesanía del séptimo arte con el pionero del cine Jean Epstein.
En 1929, cuando se estrenó ese innovador filme, Buñuel y Dalí militaban en el movimiento surrealista manifestado por André Breton. Ambos vivían en París. El aragonés, desde 1924.
De vuelta a España su dedicación al cine le llevaría a colaborar con la República durante la Guerra Civil. Luchó para el Gobierno republicano como propagandista, relaciones públicas y agente secreto. Entonces se distanció de Dalí.
Exiliado primero a Estados Unidos y luego a México, donde continuó con su carrera, falleció en 1983. En el país azteca volvió a dirigir una genialidad como Los olvidados, premio al Mejor Director en el Festival de Cannes de 1951 (primer y único español hasta que Pedro Almodóvar lo ha recibido 48 años después).
Lea también: Descubre el lugar de nacimiento de El Puma
Con más de 20 años de exilio a las espaldas, Luis Buñuel regresó a España en 1961. Recuerden: tenía la edad del siglo, 61 años. Pero no vino a jubilarse. Al contrario, sorprendió a propios y a extraños con Viridiana. Fuera, porque ganó la Palma de Oro de Cannes.
Después comenzó a rodar en Francia, convertido ya en una celebridad. Buñuel sólo rodó tres películas en España. La tercera fue Tristana, la de la pierna.
Según indican en la agencia Efe, Buñuel murió a las dos y cuarto de la tarde del 29 de julio de 1983 en México.
La relación de Buñuel con su localidad de origen es una constante en su obra cinematográfica. Son numerosas la alusiones al mundo rural, a sus recuerdos infantiles y adolescentes, a su historia y, sobre todo, a su cultura y sus tradiciones.
Con motivo del aniversario de su nacimiento, a continuación se hace un repaso a algunas de las iniciativas más relevantes (para más información, haga clic en los títulos), como la exposición Luis Buñuel. El ojo de la libertad. Celebrada en 2000 con motivo del centenario del nacimiento del cineasta, la muestra trazaba, a través de un conjunto de óleos, dibujos, collages y esculturas, y de una amplia selección de documentos, un recorrido por la biografía y la obra del cineasta aragonés desde que, con ocho años, viera la primera película en el cine Farrusini de Zaragoza.
En Calanda se encuentra el CBC (Centro Buñuel de Calanda) inaugurado el 22 de febrero del 2000, coincidiendo con el primer centenario de su nacimiento.
El 2000 será el año del centenario del cineasta español más universal. Una comisión del Ministerio de Educación y Cultura, en la que figuran Paco Rabal y un hijo del director, Juan Luis Buñuel, prepara los actos para "contribuir a un mejor conocimiento de la obra de Buñuel". No obstante, durante el presente año tampoco van a escasear las conmemoraciones.
Esta semana se ha inaugurado "Luis Buñuel, el ojo de la libertad" en la sala de Exposiciones de la Diputación de Huesca (hasta el 25 de julio). La muestra pretende mostrar al público la personalidad y obra del director en su contexto social y cultural. Con tal fin, incluye una amplia selección de creaciones de los artistas que estuvieron vinculados a su trabajo.
Durante los últimos años, la vida y obra de Buñuel ha sido objeto de numerosas actividades y publicaciones de la Residencia de Estudiantes.
En mayo de 2004, celebrando el 100 cumpleaños del también ex residente José Pepín Bello, la Residencia de Estudiantes organizó unas jornadas que repasaron la vida cotidiana e intelectual del grupo de amigos. De aquellas conferencias surgió la monografía Ola Pepín! Dalí, Lorca y Buñuel en la Residencia de Estudiantes, libro que incluye capítulos dedicados al cineasta y su obra como «Dalí-Buñuel: encuentros y desencuentros», de Agustín Sánchez Vidal, «Las fuentes de Un perro andaluz en la obra de Dalí», de Román Gubern y «Luis Buñuel y los «poemas irracionales» de Benjamin Péret y Buster Keaton», de C.
Otras actividades celebradas en al Residencia de Estudiantes en torno al realizador de Viridiana y Los olvidados incluyen la conferencia «Las películas que le gustaban a Buñuel», que Emilio Sanz de Soto impartió el 16 de febrero de 1989 dentro del ciclo El director y su secuencia. En 1999, acompañando a la proyección de Las Hurdes. Tierra sin pan, Luis de Zulueta y Escolano leyó la conferencia «Buñuel: de la Residencia al fantasma de la libertad».
Y fue dentro del ciclo La mirada del filósofo. ¿Quién dijo que Aragón no era tierra de artistas? Lo que ocurre es que esta tierra peca de humilde y no presume lo suficiente de sus vecinos más ilustres, aquellos que han dejado huella tanto en las ciencias como en las artes.
El pequeño pueblo de Calanda, en el corazón del Bajo Aragón, entre los valles del Guadalope y el Matarraña, fue la cuna de Buñuel. Pero Calanda no es solo cine. También es sabor. Su nombre está ligado a uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía española: el melocotón. Porque si es bueno, lleva apellido.
Buñuel mantuvo siempre un fuerte vínculo con su tierra, y no dudó en integrarla en su cine. Tras su infancia en Calanda, se trasladó a Zaragoza para continuar sus estudios. En el colegio de los Jesuitas despertó su amor por la literatura y las artes, una inquietud que lo acompañaría siempre.
Años más tarde, su vocación lo llevó a París, donde se formó en la École du Louvre y se sumergió en los círculos vanguardistas. Allí conoció a Salvador Dalí y Federico García Lorca, con quienes compartió ideas y pasión artística.
En el año 2000 se inauguró el Centro Buñuel Calanda (CBC), ubicado en la Casa Fortón-Cascajares, donde pasó parte de su niñez.
Además de por Buñuel, Calanda es famosa por sus melocotones, únicos en España con Denominación de Origen Protegida (DOP) desde 1999. El melocotón de Calanda destaca por su gran tamaño (mínimo 73 mm), su color amarillo crema y su dulzura excepcional, que supera los 12 grados Brix.
La Semana Santa de Calanda es una de las más impactantes de Aragón. El momento más emblemático es la Rompida de la Hora, que tiene lugar el Viernes Santo al mediodía. Cientos de tambores resuenan al unísono, creando un estruendo que simboliza el luto por la muerte de Cristo.
Por otro lado, Calanda también es famosa por el milagro que realizó la Virgen del Pilar el conocido como 'Milagro del cojo de Calanda'. Miguel Pellicer, un joven jornalero de Calanda, tenía una pierna amputada desde hacía dos años, tras un accidente en el campo.
Cine, gastronomía, tradición y ¡hasta milagros! Calanda lo tiene todo. Realmente no solo es un pueblo bonito, es un lugar con alma. Ya sea siguiendo los pasos de Buñuel, saboreando sus famosos melocotones o viviendo la fuerza de sus tambores, una visita a Calanda es una experiencia que no se olvida.
tags: #donde #nacio #Luis #Buñuel