¿Dónde Nació Wolfgang Amadeus Mozart?

28.10.2025

"El milagro que Dios quiso que naciera en Salzburgo". Así se refería Leopold Mozart a su hijo Wolfgang, maravillado él también por las inusitadas dotes musicales que mostró desde su más tierna edad. Mozart nació en Salzburgo en 1756.

El 27 de enero de 1756, Wolfgang Amadeus Mozart nació en la 'Casa Hagenauer' de la Getreidegasse nº 9 de Salzburgo. Durante 26 años, desde 1747, la familia habitó una vivienda del tercer piso. Mozart pasó aquí su niñez y juventud junto a sus padres Leopold y Anna María, así como con su hermana Nannerl.

La fama de aquel niño prodigioso se extendió por los cenáculos filarmónicos y los salones aristocráticos de Salzburgo, pero pronto la ciudad austríaca se quedó pequeña para las aspiraciones de los Mozart y el padre organizó viajes y largos periplos musicales por Europa, particularmente por Italia y Francia.

La Casa Natal de Mozart en Salzburgo

En la calle “Getreidegasse”, una casa atrae la atención de manera especial: el nº 9, la Casa Natal de Wolfgang Amadeus Mozart. La Casa Natal del famoso compositor atrae aún hoy a los admiradores de Mozart y a aficionados a la historia de todo el mundo.

En 1773 se trasladaron a la Residencia Mozart en la plaza Makartplatz. La nueva y flamante residencia es también conocida como la «Casa del maestro de danza», ya que en su salón impartía clases de baile a los nobles.

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En 1880, la Fundación Internacional “Mozarteum” abrió por primera vez un museo en la Casa Natal. El museo le lleva a un recorrido de una hora por las habitaciones originales. Pasee por la antigua vivienda atravesando la reconstrucción de una vivienda burguesa.

Certificados originales, cartas y recuerdos documentan la vida de Mozart en Salzburgo. La colección de retratos, realizados en su mayoría durante su vida, le hará conocer al genio musical casi “cara a cara”. La niñez como niño prodigio, los largos años de viaje o la misteriosa muerte: El Museo en la Casa Natal ilustra el fenómeno Mozart desde numerosos ángulos.

Infancia y Primeros Años

Wolfgang pertenecía a una familia bastante acomodada, vivía con sus padres Leopoldo y Anna María. No era hijo único, tenía siete hermanos, entre ellos su hermana mayor María Anna, la cual también demostró grandes dotes musicales.

De niño, Wolfgang disfrutó de un ambiente familiar propicio, ya que su padre fue un músico notable que se hizo conocido en toda Europa por un método para aprender a tocar el violín. Intérprete, compositor y teórico, supo ver las cualidades de su hijo pequeño y le procuró las mejores condiciones para desarrollarlas.

A los tres años Wolfgang ya tocaba el clavicordio -con unas manos que apenas alcanzaban algo más de media octava- y a los cinco bosquejó su primer concierto. A los cuatro años ya interpretaba minuetos y otras piezas sencillas con el clavicordio y, según su hermana Maria Anna, mantenía el tempo con una precisión inusual para alguien de su edad.

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Los Viajes del Joven Mozart

El padre de Mozart decidió llevarse de gira a sus dos hijos por varios países, actuando en palacio ante los reyes y los gobernantes más importantes de Europa, quienes se quedaban admirados ante el pequeño compositor y músico. Visitó ciudades como Munich, Viena, París, Londres, y Amsterdam.

Sin embargo, me temo que el niño Mozart no dispondría de mucho tiempo para disfrutar del paraíso en Sankt Gilgen: su virtuosismo fue exhibido de palacio en palacio por las cortes de toda Europa, pasando por Praga, Viena, Versalles, Londres, Munich o Milán.

El joven Mozart, tras una breve y triste estancia en París, donde perdió a su madre y sufrió el menosprecio de los nobles franceses, discutió en Salzburgo con su patrón el príncipe - arzobispo, lo que le impulsó a abandonar Salzburgo definitivamente e instalarse en Viena, la capital imperial como intérprete y compositor independiente.

Mozart en Viena

En la capital imperial trató de ganarse la vida como concertista y vendiendo sus obras por suscripción, aunque también se vio obligado a dar clases particulares de piano; como a veces los alumnos se saltaban alguna, decidió cobrar un tanto fijo por mes.

El estreno, en 1782, de El rapto del serrallo, trepidante ópera en alemán, musicalmente revolucionaria, le dio un gran éxito y el favor del emperador José II. Fue entonces cuando contrajo matrimonio con Constanze Weber, a pesar de que pretendió antes a su hermana mayor, Aloysia.

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La vida en Viena se presentaba bajo buenos augurios. Mozart trabajaba sin cesar y estudiaba intensamente a los músicos del período barroco, como Bach. Trabó amistad con Franz Joseph Haydn, a quien dedicó una célebre serie de seis cuartetos.

Es imposible destacar siquiera algunas entre las geniales creaciones que Mozart multiplica en esos años en todos los géneros -sonata, sinfonía, conciertos para piano y violín...-, que cosechaban a menudo un éxito clamoroso.

Por ejemplo, en 1783 Mozart comentaba la reacción del público tras un concierto para piano: «La sala estaba abarrotada, y aunque yo había abandonado el escenario los aplausos no cesaban, así que me vi obligado a repetir el rondó».

Más apoteósico todavía fue el éxito del ciclo de tres óperas que compuso entre 1786 y 1790 en colaboración con el afamado libretista italiano Lorenzo da Ponte: Las bodas de Fígaro, Don Giovanni y Così fan tutte, que se representaron en todos los teatros de Europa; nada le complació más que oír tararear las arias de Fígaro en las calles de Praga.

Últimos Años y Muerte

Fue así como, en 1791, le llegó al músico la petición de escribir una Misa de réquiem, por la que se le pagaría generosamente. Un hombre embozado fue a su casa para transmitirle el encargo, negándose a revelar de dónde procedía. Mozart estaba ya gravemente enfermo, pero lo aceptó de inmediato.

Hoy sabemos que la propuesta procedía del adinerado conde Walsegg, que acababa de enviudar y deseaba disponer, para los funerales de su esposa, de una Misa de difuntos. Walsegg quería también que el autor de la obra permaneciera oculto, de modo que él mismo transcribiría la pieza, de su puño y letra, y la haría pasar como propia.

Así, sin sospecharlo, este caprichoso aristócrata propició una de las piezas más grandiosas de la historia de la música, el Réquiem para cuatro voces solistas, coro, órgano y orquesta. Mozart no pudo terminarlo (fue su discípulo y amigo Franz Süssmayr quien lo completó).

La muerte alcanzó en 1791 a un Mozart enfermo y cada vez más olvidado por su público. Quizá sea ésta, aunque barroca en la forma, su obra más perfecta, la más profunda y oscura. Como si intuyera su cercana muerte. Como si la escribiera para sí mismo.

Legado Musical

En total, Wolfang compuso más de seiscientas obras maravillosas, más de 200 horas de música.

Si queréis empezar poco a poco conociendo a Mozart os destacamos las siguientes obras que seguro os suenan:

  • La Pequeña Serenata Nocturna
  • La Sinfonía nº 40
  • Las Bodas de Fígaro
  • La marcha turca de la sonata para piano nº11 KV 331
  • Algún fragmento de la ópera La Flauta Mágica

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