Eduardo Martínez de Pisón: Vida, Obra y Pasión por el Paisaje
Eduardo Martínez de Pisón (Valladolid, 1937) es un geógrafo, escritor y montañero cuya obra ha sido fundamental para la conservación del medio natural en España. Catedrático emérito de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid, recibió el Premio Nacional de Medio Ambiente en 1991 por su inestimable contribución. Además de sus más de 500 publicaciones sobre geografía, viajes y estudios medioambientales, es reconocido como uno de los mayores expertos en hielos y glaciares a nivel mundial.
Influencias y Formación
La vida de Martínez de Pisón ha estado marcada por una profunda conexión con la naturaleza y una pasión por la literatura. En su juventud, soñaba con ser escritor, una aspiración que se nutrió de sus experiencias y lecturas. La figura paterna, aunque fallecida tempranamente, dejó una huella imborrable en su vida y en su obra.
Sus memorias, recogidas en Ropa de casa (2024), ofrecen una mirada íntima a su infancia y juventud, revelando las influencias que moldearon su personalidad y su vocación. En estas páginas, el autor comparte anécdotas divertidas y reflexiones profundas sobre sus relaciones con amigos y colegas que se convertirían en figuras destacadas de la literatura española.
Martínez de Pisón estudió Geografía Urbana, pero es especialista en la Física. Ha trabajado para la Unesco, investigado la Antártida y sido profesor en varias universidades.
El Paisaje como Eje Central
Para Martínez de Pisón, el paisaje es mucho más que un simple escenario geográfico. Es un elemento cultural, un reflejo de la civilización y un espacio de encuentro entre el ser humano y la naturaleza. En su libro, se destaca el papel esencial de los autores del 98, quienes mostraron un interés paisajístico abundante, central, alegórico y real.
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Decía Unamuno que un paisaje sin escritor está mudo. Nadie lo atiende. Es necesario escribir sobre los paisajes e infiltrarlos en la cultura. Sobre todo, los paisajes con alma. No había existido en nuestra literatura hasta su aportación un interés paisajístico tan abundante, tan central, tan alegórico y tan real. No es la España negra y pesimista, ni la regeneracionista, utilitaria y también pesimista, sino una búsqueda de la raíz en el páramo, en la sierra y en el dolorido sentir.
El autor considera que es fundamental educar en el paisaje, permitiendo que este despliegue su potencial pedagógico. Su obra busca contribuir a esta tarea, mostrando que lo ameno y lo profundo no están reñidos, y que la literatura puede ser una herramienta para el compromiso con el entorno.
La cultura eleva el territorio a la condición de paisaje y, con él, entre otras cosas, se constituye en civilización. No hay paisaje sin cultura. El paisaje es civilización. Y, sin conciencia de paisaje, decaen la cultura y la civilización.
La Montaña: Un Familiar Indiferente
El alpinismo ha sido una de las grandes pasiones de Martínez de Pisón, quien ha ascendido numerosas montañas a lo largo de su vida. Para él, la montaña es un familiar al que no visita porque nunca abandona. La montaña le obliga a la humildad. “No eres nada a su lado. Un insecto. Te puede llevar por delante una ráfaga de viento igual que a una piedra. La montaña es indiferente a tu existencia. Las rocas te miran, insensibles, desde el poderío de su edad: trescientos millones de años, una cifra que supera lo imaginable”. Lo importante es cómo te muestras ante ella. La disposición. La montaña eres tú.
Tras una vida enfangado en el análisis técnico, estudiando cortes geológicos y morfoestructuras, ha emprendido la escritura de ensayos en los que aborda cultural y artísticamente la montaña. La Tierra de Jules Verne (2014), La montaña y el arte (2017) y Viajes al centro de la Tierra (2018). Antes, la había observado con ojos de razón para hacerla inteligible y poderla explicar a sus alumnos.
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Está convencido de que si proyectas sobre ella una mirada mercantil, se volverá pragmática; y si proyectas una mirada poética, se volverá sublime.
El Cambio Climático y el Futuro del Paisaje
Martínez de Pisón se muestra preocupado por el impacto del cambio climático en el paisaje, especialmente en las montañas. Los glaciares se repliegan de forma alarmante, transformando el entorno y amenazando la biodiversidad. En los últimos diez mil años -que es el ciclo posglaciar en términos geológicos- el planeta ha sufrido, de media, un vaivén cada mil. En esos vaivenes ha habido avances glaciares y retrocesos. Que se produzcan en nuestra época, llamada Holoceno, es relativamente esperable.
El cambio climático es, en realidad, un cambio de paisaje. Los glaciares se repliegan de forma alarmante. “Si retrocede un kilómetro uno que tiene cuarenta, apenas se nota. Pero si retrocede un kilómetro uno que es pequeño, como los del Pirineo, desaparece”. Así, perdemos elementos constituyentes de la geografía.
Considera que la respuesta humana frente al cambio climático debe venir de la mano de la cultura y la educación, fomentando la responsabilidad y el compromiso con el medio ambiente. La respuesta humana hay que esperarla a través de la cultura y de la educación. Ellas deben llevarnos a la responsabilidad.
Turismo Masivo y la Saturación de la Montaña
Martínez de Pisón también critica el turismo masivo en la montaña, que ha convertido cumbres como el Everest y el Aneto en verdaderas estaciones de metro. El turismo es, como casi toda industria, insaciable. Ha extendido su sombra por los rincones y el último al que ha llegado es la montaña, alcanzando hasta la cumbre.
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Subir al Everest ha pasado de ser una aventura a un reclamo comercial. Las famosas expediciones. Adiós al componente heroico. Los consumidores pagan grandes cantidades y los gobiernos de Nepal y de China cobran royalties. ¿Resultado?: caravanas que llegan al escalón Hillary. Y chocan. Como en la boca del metro. Ni entran ni salen. En la cima del Aneto había este verano atascos de una hora. Entre el glaciar y la cumbre, en la arista afilada del Puente de Mahoma. Es un lugar estrecho, sólo accesible practicado de uno en uno, hay que trepar con cuidado porque el abismo es fuerte.
Aboga por regular el acceso a estos espacios naturales, oponiendo una oferta razonable a una demanda insaciable. A una demanda insaciable hay que oponer una oferta razonable. El Aneto es un Parque Natural y el Everest está en uno Nacional, el de Sagarmatha. Las autoridades han de plantear condiciones de acceso. No hay otra. Igual que en un auditorio no es permisible la entrada de millones a escuchar a Bach. Hay cosas que no se deben dejar al capricho o a planteamientos economicistas. En eso soy tajante.
Defensa del Paisaje Frente a la Especulación
Martínez de Pisón se ha mostrado crítico con la especulación urbanística y la construcción de infraestructuras que dañan el paisaje. En la Comunidad de Madrid... Nunca pensé que tuviera que escribir a favor del estado natural de la Canal Roya. Pero mi confianza en quienes planean los destinos de nuestros territorios y paisajes de dominio natural ha sido una vez más defraudada y hay previstos proyectos de inversiones elevadas para convertirla en un soporte de pilonas, torres, cables, transporte mecánico por las alturas y remedo de parque de atracciones, que acabarán con el frágil legado de su espléndida muestra de naturaleza pirenaica.
Propone ampliar el Parque Nacional de Ordesa y declarar el Parque Natural del Anayet para proteger estos espacios de la degradación. Nuestra propuesta es conocida y tiene dos actuaciones complementarias que, pese a su reiterado rechazo, volvemos a exponer: por un lado, hay que ampliar el reducido Parque Nacional de Ordesa, adosándolo al del Pirineo francés por la alta montaña, hasta incluir la cuenca del río Aguas Limpias. Por otro, debe culminarse la declaración definitiva del Parque Natural del Anayet, que contendría la Canal Roya hasta el valle del río Aragón, con suficiente grado de protección para evitar daños como el que se proyecta y avecina.
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