Eduardo VII del Reino Unido: Legado, Familia e Influencia
Eduardo VII, nacido Albert Edward (1841-1910), fue rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y emperador de la India. Ascendió al trono el 22 de enero de 1901 tras la muerte de su madre, la reina Victoria, y reinó hasta su fallecimiento el 6 de mayo de 1910.
Ascenso al Trono y Contexto Histórico
Al venir al mundo, Inglaterra era indudablemente una gran nación, pero no había llegado al estado de prosperidad casi omnipotente que alcanzó durante su reinado. En la fecha de su nacimiento, una gran crisis industrial afectaba al país, el trabajo escaseaba, y los reformadores cartistas fomentaban los disturbios sangrientos.
En 1860 se interrumpieron sus penosos estudios, acordándose que marchara al Canadá como representante de Inglaterra, acompañado del ministro de las Colonias, duque de Newcastle, haciendo la primera escala de aquel viaje en San Juan de Terranova, donde obtuvo una recepción entusiasta. Llegado al Canadá, colocó la primera piedra del Parlamento de Ottawa e inauguró el puente Victoria en el río San Lorenzo.
Relaciones y Vida Personal
Se estableció desde los primeros días en el castillo de Sandringham, llevando la vida de un gentleman farmer, en compañía de su esposa, con la que hizo esfuerzos para suprimir las distinciones sociales y las diferencias hereditarias o plutocráticas. A las recepciones que daba en el castillo invitaba a las personas que habitaban en aquellos alrededores, fueran nobles o burgueses, ricos o pobres.
Eduardo VII tuvo numerosas relaciones extramatrimoniales, siendo la más famosa su relación con Alice Frederica Keppel. Alice Frederica Keppel, nacida Edmonstone (29 de abril de 1868 - 9 de septiembre de 1947) fue la amante más famosa de Eduardo VII del Reino Unido. Alice Frederica Edmonstone fue hija de Sir William Edmonstone y Mary Elizabeth Edmonstone, y nació en Woolwich Dockyard.
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En 1898, Keppel conoció al futuro Eduardo VII, entonces el heredero de 56 años al trono británico. No pasó mucho tiempo antes de que Keppel se convirtiera en una de las muchas amantes de Eduardo, a pesar de una diferencia de veintiocho años de edad.
Tras la muerte de Eduardo, Keppel se marchó discretamente a Ceilán durante dos años, aunque posteriormente regresó a Inglaterra. La hija de Alice Keppel, Violet Trefusis, se convirtió en escritora y fue famosa por sus aventuras sexuales gracias a una relación lésbica de alto nivel con Vita Sackville-West.
El Funeral y el Fin de una Era
Gran parte del mundo, el gobernado por el Imperio Británico, se detuvo el 22 de enero de 1901 con la muerte de la eterna Reina Victoria en Cowes. Su hijo, el ya Rey Eduardo VII, acompañó por mar los restos de su madre en ... su traslado desde la isla de Wight, camino de Londres. El estandarte real ondeaba a media asta.
“Era tan maravilloso el espectáculo aquella mañana de mayo del año 1910, en que nueve reyes montaban a caballo en los funerales de Eduardo VII de Inglaterra, que la muchedumbre, sumida en un profundo y respetuoso silencio, no pudo evitar lanzar exclamaciones de admiración. Vestidos de escarlata y azul y verde y púrpura, los soberanos cabalgaban en fila de a tres, a través de las puertas de palacio, luciendo plumas en sus cascos, galones dorados, bandas rojas y condecoraciones incrustadas de joyas que relucían al sol. Detrás de ellos seguían cinco herederos al trono, y cuarenta altezas imperiales o reales, siete reinas, cuatro de ellas viudas y tres reinantes, y un gran número de embajadores extraordinarios de los países no monárquicos.
El encuentro dejó una insólita instantánea en la que posaron juntos nueve monarcas europeos: Haakon VII de Noruega, Fernando de Bulgaria, Manuel II de Portugal, Guillermo II de Alemania, Jorge I de Grecia, Alberto I de Bélgica, Alfonso XIII de España, Jorge V del Reino Unido y Federico VIII de Dinamarca.
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Descendencia de Eduardo VII
Eduardo VII se casó con Alejandra de Dinamarca en 1863. Tuvieron seis hijos:
- Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale (1864-1892)
- Jorge V del Reino Unido (1865-1936)
- Luisa, princesa real, duquesa de Fife (1867-1931)
- Victoria Alejandra (1868-1935)
- Maud, reina de Noruega (1869-1938)
- Alejandro Juan de Gales (6-7 de abril de 1871)
Legado
Durante muchos años reinó también Eduardo VII como soberano indiscutible de la moda a la que dio el tono en toda Europa; todos los elegantes le imitaban hasta en sus extravagancias adoptaban las prendas que el monarca se veía obligado a llevar para disimular su marcada corpulencia. Fue, en suma, Eduardo VII, una de las personalidades más simpáticas de nuestra época.
Hombre de mundo, elegante, dotado de un amable escepticismo y de una agradable bonhomie, supo contribuir a la grandeza material y moral de su patria y trabajó con fruto por la paz europea, que tuvo en él a uno de sus más decididos campeones. Fue también un buen amigo de España, con cuyo soberano, como es sabido estaba emparentado. En 1912 se le erigió un monumento en Cannes.
La muerte de Eduardo VII representó el fin de una era. Las grandes potencias europeas llevaban en paz desde la guerra franco-prusiana de 1871. Europa vivía la tranquila Belle Époque, mientras sometía férreamente a sus colonias en la era del imperialismo.
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